viernes, 5 de agosto de 2022

La provocación de EE.UU. vuelve como un búmerang

 

Bastó un vuelo para acelerar la reunificación de China

Al visitar Taiwan, Nancy Pelosi quebrantó los acuerdos chino-norteamericanos vigentes desde 1972, desautorizó al presidente Joe Biden y apresuró la reincorporación de la isla al continente

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
04-08-2022 | 19:19
Nancy Pelosi presidenta Speaker de la Cmara de Representantes de EEUU y segunda en el orden de sucesin presidencial Foto AFP
Nancy Pelosi, presidenta (Speaker) de la Cámara de Representantes de EE.UU. y segunda en el orden de sucesión presidencial. Foto: AFP.


La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, llegó el jueves a Tokio, después de haber partido el miércoles de Taiwán y pasado por Seúl. Previamente estuvo en Singapur y Kuala Lumpur, en un trayecto dirigido a “promover la democracia contra la autocracia china”. La Casa Blanca se desrresponsabilizó del pasaje de Nancy Pelosi por la isla rebelde. Por ahora, parece que la única consecuencia de la cachetada propinada a Xi Jinping y el Partido Comunista que él conduce es un aumento de la presión militar china en torno a la isla que los líderes occidentales prevén como no duradera. Sin embargo, no debieran desdeñar las declaraciones en las que muchos voceros de Pekín anuncian que tras la provocación de Pelosi se apresuró la marcha hacia la reincorporación de Taiwán a China. Si es así, la visita puso en marcha la reunificación territorial de la potencia asiática, desautorizó aún más el mandato del presidente Joe Biden y, al romper los acuerdos de medio siglo entre Estados Unidos y China, demostró que la potencia norteamericana es incapaz de cumplir su palabra.

La segunda mujer en la línea de sucesión presidencial estadounidense aterrizó el martes a la madrugada en el aeropuerto de Taipei. Hasta el último minuto mantuvo la incógnita sobre su visita a la región secesionista. Al hacerlo, repitió el gesto de su antecesor republicano Newt Gingrich, quien en 1997 también viajó a Taiwán, desatando una crisis diplomático-militar con China que, empero, se calmó a las pocas semanas. Los dirigentes estadounidenses esperan que ahora también las aguas vuelvan pronto a su cauce, pero no es probable que la crisis actual se tranquilice tan rápidamente.

Durante su reunión con la presidenta Tsai Ing-wen, Pelosi dijo que Estados Unidos no abandonaría su compromiso con Taiwán, porque “es parte de la lucha mundial entre democracia y autocracia”. Para cuando la representante demócrata por California terminó su día de reuniones y dejó Taiwán el miércoles, la marina de China ya había maniobrado en posición para grandes simulacros con fuego real que rodearán la isla, en principio, entre el jueves 4 y el domingo 7. Pero pueden tener continuidad…
Poco después de iniciada la visita, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, la Oficina de Asuntos de Taiwán del Comité Central del Partido Comunista, el Comité de Asuntos Exteriores del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo y el Ministerio de Defensa Nacional emitieron sendas declaraciones condenando la presencia de la legisladora en la isla, que –dijeron- daña gravemente las relaciones entre China y Estados Unidos y envía un mensaje erróneo a las fuerzas de "independencia" de Taiwán.

Las contramedidas que China anunció como represalia son acciones de largo plazo y progresivas. Simultáneamente con el viaje la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (EPL), que el miércoles celebró sus 95 años de existencia, envió 27 aviones de combate Su-35 a través del Estrecho de Taiwán. Al mismo tiempo, el Comando del Teatro del Este del EPL informó que llevaría a cabo operaciones militares conjuntas con ejercicios marítimos y aéreos conjuntos en el norte, suroeste y sureste de la isla, disparos de artillería de largo alcance en el Estrecho de Taiwán y disparos de prueba de misiles convencionales en las regiones marítimas al este de la isla a partir del martes por la noche.

Esto significa que la isla de Taiwán está rodeada por ejercicios del EPL en cinco direcciones. Durante los ejercicios ya se lanzaron desde la costa de la provincia de Fujian cohetes de alcance medio que sobrevolaron la isla y cayeron en aguas japonesas. Numerosos vuelos a y desde Taiwán debieron ser redireccionados, para eludir las zonas de maniobras chinas. Lo mismo ocurrió con varios barcos con gas licuado que desde el Golfo Pérsico se dirigen hacia Japón y Corea. La suma de estos cambios incidirá fuertemente en los costos de transporte en Asia Oriental.

También los dos portaaviones de la Marina china se acercaron a la zona, pero ya retornaron a sus bases. No así tres buques de asalto que irrumpieron en la que la provincia considera ser su área económica exclusiva.

Mucho se ha discutido (también en los medios chinos) sobre por qué la aviación del EPL no interceptó el avión intruso. A juicio del autor de esta columna, la mejor explicación la dio el editorial de Global Times del miércoles 3: "La China continental optó por evitar un incidente que pudiera desencadenar una Tercera Guerra Mundial y, en cambio, aprovechó la visita de Pelosi a Taiwán como una oportunidad para impulsar el progreso de la reunificación, comenzando por los simulacros de bloqueo de islas y ensayo de combate que podrían convertirse en rutina." Probablemente, las maniobras militares alrededor de la isla se hagan permanentes, dificultando y encareciendo su transporte aéreo y marítimo.

En la conversación que mantuvieron la semana pasada, Xi Jinping advirtió a Joe Biden que China haría responsable a EE.UU. por las consecuencias de una eventual visita de la presidenta de la Cámara. El presidente norteamericano respondió que había tratado infructuosamente de persuadir a la legisladora de incluir la isla en su viaje y que no podía hacer más nada.

En una fuerte provocación contra la República Popular, la líder demócrata de 82 años desconoció no sólo la unidad del país asiático reconocida por las Naciones Unidas (sólo 14 países en el mundo reconocen a Taiwán como representante del pueblo chino), sino que también quebrantó el principio fundamental de la relación chino-norteamericana establecida en 1972, cuando Richard Nixon y Henry Kissinger visitaron a Mao Zedong y Xu Enlai en Pekín y reconocieron la unidad territorial de la gran potencia oriental. Además de violar el principio de una sola China y los Tres Comunicados entre China y Estados Unidos, la visita también quebrantó la Resolución 2758 de las Naciones Unidas que el 25 de octubre de 1971 reconoció a la República Popular de China (RPCh) como "el único representante legítimo de China ante las Naciones Unidas" y expulsó a los representantes de Xiang Kaishek del puesto que ocupaban en las Naciones Unidas.

La isla de Taiwán, bautizada “Formosa” (hermosa) por los exploradores portugueses del siglo XVI, perteneció siempre a China, hasta que Japón se la arrebató en la guerra de 1894-95. Después de la Segunda Guerra Mundial retornó a la entonces República de China, pero, tras la derrota del partido nacionalista Kuomintang en la guerra civil, en 1949 se convirtió en refugio de Xiang Kaishek y sus fuerzas. Después de la muerte del caudillo surgieron otros partidos, entre ellos el Partido Democrático Progresista (DPP, por su nombre en inglés) que pugna por la independencia de la isla y ahora gobierna.

EE.UU. tiene una política ambigua hacia la isla. Aunque Jimmy Carter reconoció en 1979 a la República Popular como única representante del pueblo chino y rompió relaciones con Taiwán, su país siempre mantuvo relaciones culturales y económicas con la provincia y la provee de armamento “defensivo”. En la medida en que el poderío de China aumentaba, en los últimos años creció entre políticos norteamericanos la tendencia a reconocer la independencia de Taiwán si es declarada. China siempre advirtió que tal paso daría lugar a una guerra, pero fue desoída. Así se llegó al momento actual.

El EPL comenz maniobras con fuego real alrededor de toda la isla de Taiwan
El EPL comenzó maniobras con fuego real alrededor de toda la isla de Taiwan


Queda por ver cuáles serán las consecuencias inmediatas y a largo plazo de esta provocación, pero ya se puede adivinar por qué Pelosi eligió este momento para hacerla. La primera razón está relacionada con la impopularidad del actual presidente Biden, incluso entre sus compañeros demócratas. Una encuesta de CNN reveló recientemente que hasta el 75% de los miembros del propio partido no quiere que vuelva a postularse en 2024. Hasta es posible que sea reemplazado antes de las elecciones. En este caso, su renuncia o desaparición llevaría a la vicepresidenta Kamala Harris a convertirse en presidenta y a la presidenta de la Cámara, Pelosi, a ocupar el segundo lugar. Para ello, empero, los demócratas deberían conservar en la elección de noviembre la mayoría de los representantes y Pelosi ser reelecta.

La segunda razón está relacionada con la política interna de China, particularmente con el 20º Congreso Nacional del Partido Comunista que se celebrará este otoño, en el que probablemente se reelija al presidente Xi para un tercer mandato sin precedentes desde la época de Mao. Dado que, evidentemente, la Casa Blanca no estuvo detrás del viaje de Pelosi, pero no supo o no quiso impedirlo, puede adjudicarse al "Estado profundo" la idea de que la visita pudiera debilitar a Xi y al Partido. Se trata de un razonamiento típicamente norteamericano, más propio de película del Far West que de la política mundial, pero es la mentalidad que impera en Washington.

La última razón por la que Pelosi se embarcó en su viaje a Taiwán en este momento es que, en vista de los humillantes reveses sufridos en Ucrania en los últimos cinco meses, Estados Unidos podría estar buscando desplazar su pivote estratégico de Europa del Este a Asia Oriental.

Mapa del mundo con China en el centro del jesuita italiano Matteo Ricci 1602
Mapa del mundo con China en el centro del jesuita italiano Matteo Ricci (1602)


Contrariamente a las previsiones norteamericanas, Wang Jiangyu, profesor de Derecho en la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, sostiene que este incidente fortalecerá el reclamo de soberanía china sobre Taiwán. Por su parte, Hu Xijin, editorialista de Global Times, juzgó que "está claro que el EPL se ha preparado bien. Tras la visita de Pelosi en Taiwán, es el momento de encender el polvorín en el estrecho entre el continente y la isla." Una colisión entre Estados Unidos y China en algún lugar del Pacífico Occidental parece inevitable. Las únicas preguntas son cuándo y dónde.

Estados Unidos ha salido de la crisis aparentemente fortalecido, porque (todavía) no ha pasado nada. Sin embargo, Pelosi ha debilitado aún más la figura del propio presidente y no parece poder aprovecharse personalmente del vacío, porque, si los demócratas pierden las elecciones de noviembre próximo, la presidencia de la Cámara pasará a manos republicanas.

Xi Jinping y el liderazgo chino no se han debilitado, porque la eventualidad del viaje de la legisladora estaba ya prevista. Por el contrario, les ha servido como pretexto para aumentar la presión militar y económica sobre la isla separatista. A pesar de su enfrentamiento político y militar, ambas partes de China mantienen estrechas relaciones económicas y comerciales que ahora están en cuestión. La República Popular, por ejemplo, ha decretado el cese del envío de insumos esenciales para la producción de semiconductores, una rama en la que Taiwán ocupa el primer puesto mundial. Asimismo, la empresa china CATL, el mayor fabricante de pilas de combustible y baterías de iones de litio del mundo, está posponiendo indefinidamente la construcción de una enorme planta de 5.000 millones de dólares y 10.000 empleados que fabricaría baterías para vehículos eléctricos en toda Norteamérica, suministrando a Tesla y Ford, entre otros. La cuota de mercado mundial de baterías para vehículos eléctricos de CATL aumentó del 28,8% al 34,8% interanual en el primer semestre de este año, lo que la convierte en líder absoluto de los diez principales fabricantes de baterías para vehículos eléctricos del mundo.

En todo el planeta la industria electrónica sufrirá las consecuencias de este bloqueo y de las sanciones concomitantes. Es previsible que el acoso económico y militar se intensifique y dure largo tiempo, provocando graves daños a la economía isleña. Si Washington no arriesga una aventura militar, en algún momento Taipei tendrá que negociar. Ése será el momento en que Pekín imponga el rumbo hacia la reunificación.

Para Rusia, en tanto, este desarrollo de la trama es sencillamente ideal, porque consolida su alianza con el gigante asiático y abre un segundo frente en la guerra híbrida contra EE.UU.

En el corto plazo hay dos ganadores de la apuesta de Nancy Pelosi: el clan Clinton-Obama, al que ella pertenece, y Vladimir Putin. Los primeros, porque demostraron que se podía desafiar a China en el jardín de su casa, sin que (hasta ahora) pase nada. El segundo, porque se verificó mundialmente que quien quiera desafiar el orden internacional unipolar debe ser capaz de asumir los riesgos de una confrontación militar con EE.UU. y sus aliados.

Pero en el largo plazo la vencedora será China. La isla es muy difícil de atacar y capturar, pero es fácil de rodear y bloquear desde el mar. Es poco probable que China emprenda una guerra relámpago contra Taiwán, pero definitivamente está lista para la presión económica, psicológica y una ruptura con los Estados Unidos. A diferencia del último conflicto en 1997, ahora tiene un poder militar suficiente como para mantener durante largo tiempo la presión sobre Taiwán y ahogar allí la industria de semiconductores, mientras desarrolla la propia junto con potencias informáticas como Irán. Al mismo tiempo, mediante el Nuevo Camino de la Seda y la Franja y sus instrumentos financieros consolida un enorme espacio euroafroasiático que le permita la continuidad de su desarrollo hasta alcanzar en 2049 el objetivo de “una sociedad socialista desarrollada”.

Un último corolario de esta historia tiene alcance mundial. Xi ha llegado ahora a la misma conclusión a la que llegó el presidente ruso Vladimir Putin a principios de este año: Estados Unidos es "incapaz de cumplir acuerdos" y no tiene sentido esperar que respete la diplomacia y/o el estado de derecho en las relaciones internacionales. Quien confíe en cualquier acuerdo con Estados Unidos será defraudado.

*Analista internacional

lunes, 1 de agosto de 2022

La pelea política israelí divide al Mossad

 

Con Netanyahu retornan los fantasmas del pasado

La eventualidad de que el ex primer ministro retome el poder desata conflictos con repercusión internacional entre nuevos y viejos jefes del Mossad

Por Eduardo J Vior  
 
Por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
30-07-2022 | 20:23
El panorama preelectoral muestra el renovado fortalecimiento de Benjamin Netanyahu Foto AFP
El panorama preelectoral muestra el renovado fortalecimiento de Benjamin Netanyahu / Foto: AFP.

Hace una semana la opinión pública argentina fue conmocionada por la publicación en The New York Times de un artículo del periodista Ronan Bergen que reprodujo un informe de la agencia de inteligencia israelí Mossad sobre el atentado realizado en 1992 contra la embajada de ese país en Buenos Aires. El artículo está lleno de imprecisiones y omisiones que no aclararon tampoco la publicación del colega Román Lejtman en Infobae ni la entrevista con el autor de la nota en NYT que publicó Perfil, ambos del jueves 28. Como señala Raúl Kollman en Página12 de este sábado 30, es curioso que 30 años después del atentado el Estado de Israel dé a publicidad un informe que, sin aportar prueba ninguna, altera todas las líneas de investigación de la Justicia argentina, exculpa a funcionarios iraníes y argentinos de la responsabilidad material por el atentado y sólo marginalmente lo conecta con el posterior ataque contra la sede de AMIA en 1994. Particularmente llama la atención el momento de la publicación: no hay ningún acontecimiento del quehacer judicial o político argentino que la justifique, pero sí la situación en Israel mismo.

Después de que la coalición liderada por Naftali Bennet y Yair Lapid perdiera la mayoría absoluta (61 diputados) en la Knesset en abril pasado y de haber fracasado las negociaciones para recomponer los números, el presidente Isaac Herzog convocó a nuevas elecciones parlamentarias para el 1º de noviembre, la quinta en tres años. Según un sondeo publicado el domingo 24 por la cadena pública Kan, el bloque de partidos que apoyan al líder de la oposición, Benjamín Netanyahu, obtendría 60 de los 120 escaños de la Knesset en las elecciones del 1 de noviembre y quedaría a un voto de la mayoría.

Se prevé que el partido Likud de Netanyahu sea el mayor partido, con 35 escaños. El Yesh Atid del Primer Ministro Yair Lapid le sigue con 22 escaños. Por su parte, la alianza de Kahol Lavan, del ex ministro de Defensa Benny Gantz, y Nueva Esperanza, de Gideon Sa'ar, obtendría 12 escaños. El partido de extrema derecha Sionismo Religioso, en tanto, le sigue con 10 escaños, los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá obtendrían ocho y siete escaños respectivamente y el Laborismo y la Lista Conjunta, de mayoría árabe, ganarían ambos seis. Dentro de ella, la Lista Árabe Unida ganaría cuatro escaños, superando el umbral electoral. Según este sondeo, finalmente, el partido Yamina del ex primer ministro Naftali Bennett no alcanzaría el mínimo de cuatro escaños y quedaría fuera de la Knesset.

En síntesis, el panorama preelectoral muestra el renovado fortalecimiento de Benjamin Netanyahu quien, a pesar de los procesos por corrupción a los que está sometido, pudo recomponer su liderazgo y movilizar a la derecha neoliberal. Por el contrario, uno de los dos vencedores del año pasado, Naftali Bennet, pierde su base política. ¿Por qué uno y otro proceso?
 
El dimitido primer ministro israel Naftali Bennett Foto Archivo
El dimitido primer ministro israelí Naftali Bennett / Foto: Archivo.

El gobierno de coalición establecido en junio de 2021, integrado por partidos de centro, nacionalistas y hasta representantes de la minoría árabe (por primera vez en la historia del Estado), cayó en junio pasado después de haber perdido la mayoría y que el parlamento se autodisolviera. La gota que colmó el vaso cayó en abril pasado, cuando Bennett perdió su mayoría parlamentaria y no consiguió los votos necesarios para prorrogar por otros cinco años los privilegios legales de los colonos judíos en Cisjordania (prerrogativas que los palestinos no tienen), para tener un seguro médico público israelí, ejercer la abogacía y ser juzgados en los tribunales civiles israelíes. Se trata de un sistema jurídico segregacionista que las organizaciones de derechos humanos cuestionan. Antes que dejar de apoyar a los colonos, Bennett prefirió entonces hundir su gobierno y renunció a favor de su socio centrista en la coalición, Yair Lapid, quien conducirá el gobierno hasta la próxima elección.

La próxima contienda se centrará, por un lado, en el posible regreso de Netanyahu al poder y, por el otro, en la eventual continuidad de la actual asociación política árabe-judía. Aunque uno de los más breves en la historia del Estado, este gobierno fue el primero en incluir representantes de la minoría árabe, rompiendo así la tradición segregacionista vigente desde 1948. Como subrayó el jefe de la Lista Árabe Unida, Mansour Abbas, "éste es un paso histórico; sólo hemos empezado". Es que, ante la solidez del bloque de partidos derechistas y la dispersión de fuerzas, nadie puede alcanzar una mayoría alternativa a la de Netanyahu sin el apoyo de los diputados árabes.

Esta correlación de fuerzas confrontó a los integrantes de Yamina (la alianza derechista que llevó a Bennett al gobierno) con un dilema que el ex primer ministro aprovechó acusando al gobierno saliente de depender de los "partidarios del terror". Prefirieron hacer caer al propio gabinete en vez de ceder a la presión de los representantes árabes. Es que el segregacionismo y la expansión de las colonias en los territorios ocupados no sólo dan réditos ideológicos sino también económicos.

Ante este dilema se ha estancado el impulso anti-Netanyahu que permitió el año pasado a Lapid soldar la extraña alianza de partidos de izquierda, derecha, centro y árabes. Los sencillos e importantes logros de la coalición (aprobar un presupuesto, actuar por consenso, buscar al menos una parte del tiempo para desintoxicar el clima del debate político) están siendo eclipsados por la renovada preeminencia de los discursos racistas. La sólida mayoría de derechas de la Knesset se hace notar y ahora marca el rumbo.

La purga en el Mossad


Una de las áreas donde más se hizo sentir la purga contra los resabios de la larga era de Netanyahu fue en el Mossad. A pesar del supuesto carácter apartidista del servicio, por la influencia que tiene sobre la política del Estado y por sus nexos con representantes de las minorías judías en el exterior (principalmente en EE.UU., Argentina, Reino Unido, Francia y Brasil) la agencia a menudo ha sido instrumento de la política del partido de turno en el gobierno, particularmente desde el giro neoliberal que Likud impuso al país a partir de 1977 y muy especialmente desde que Benjamín Netanyahu fue por primera vez jefe de gobierno en 1996. Esta partidización del servicio ha provocado que decisiones específicas de inteligencia sean manipuladas a favor o en contra del gobierno.

Por ejemplo, el jefe del Mossad entre 2016 y 2021, Yossi Cohen, fue un eminente representante de la diplomacia personal de Netanyahu. Estableció sólidos vínculos con monarcas de la península arábiga y ordenó el asesinato de varios científicos nucleares iraníes. Sin embargo, fue acerbamente criticado por cuatro de sus antecesores, quienes en marzo de 2018 acusaron al primer ministro de corrupción y advirtieron que su política expansionista en Cisjordania paradójicamente estaba favoreciendo que la población árabe en un futuro próximo sea mayoritaria dentro de un Estado que fue fundado como exclusivamente judío.

Aunque el nuevo Director del servicio desde junio de 2021, David Barnea, es un funcionario que pertenece a la agencia desde 1996 y era el segundo de su antecesor, apenas asumió intentó apartar a cuadros de la época de Netanyahu, Así, en enero pasado dimitió el comandante de la división encargada de las operaciones especiales por diferencias de opinión con el jefe de la agencia. Según se informó entonces, Barnea quería introducir cambios importantes en las relaciones con los agentes israelíes en el extranjero y B. no cumplió las órdenes. Tras la dimisión de este jefe, su adjunto y varios agentes también renunciaron y fueron remplazados. B. fue el cuarto alto funcionario del Mossad que abandonó el servicio desde que Barnea asumió el cargo.

Obviamente, a falta de pruebas y de la información confidencial que este columnista no puede tener, sólo cabe conjeturar sobre los motivos de la publicación del informe. Por las razones señaladas al principio de este artículo debe descartarse que tenga la intención de influir sobre el proceso judicial que duerme en los cajones de la Corte Suprema argentina. Más bien debe considerárselo como un ajuste de cuentas interno provocado por la posibilidad cierta de que Benjamin Netanyahu gane la elección del 1º de noviembre, consiga reunir la mayoría absoluta de la Knesset y se convierta nuevamente en primer ministro de Israel. Obsesionado como está por impedir un entendimiento entre EE.UU. e Irán sobre la cuestión nuclear, probablemente ataque, sea directamente a la República Islámica o Líbano, con el que Israel tiene actualmente un diferendo sobre la soberanía en las áreas marítimas fronterizas en las que hay un enorme yacimiento gasífero.

En esencia, el informe publicado por el NYT cuestiona la incapacidad de la inteligencia israelí para prevenir el atentado contra la embajada en Buenos Aires en 1992. Recordemos que éste coincidió con el comienzo de la guerra de Bosnia-Hercegovina (1992-95) entre la minoría croata apoyada por Alemania y la bosnia musulmana sostenida por una coalición variopinta de países islámicos (por ej. Irán junto con Arabia Saudita), por un lado, contra la minoría serbia que se recostaba precisamente en esa república, por el otro. Fue entonces cuando las armas ilegalmente enviadas por el gobierno de Carlos Menem “equivocaron” su destinatario.

Entonces el primer ministro era el laborista Yitzhak Rabin (1992-95, cuando fue asesinado), quien estaba negociando con Yasser Arafat los acuerdos que en 1993 se firmaron en Oslo. Aunque su gobierno tuvo una posición neutral ante el conflicto en los Balcanes, las distintas procedencias de los inmigrados indujeron dentro del país tomas de posición encontradas. Ya entonces servían en cargos inferiores agentes que después de 1996 fueron cooptados por Netanyahu. Es usual que antes y después de su paso por el servicio muchos agentes tengan vínculos con empresas electrónicas y/o militares y participen en operaciones encubiertas en distintas partes del globo. De ese modo aprovechan sus conocimientos para hacer negocios e influir sobre la política y las fuerzas armadas. En ese mundillo hay que buscar a los destinatarios de la publicación del informe. Con la vuelta de Netanyahu retornan los fantasmas del pasado proyectando una sombra ominosa sobre el futuro de Israel y de Medio Oriente.

domingo, 24 de julio de 2022

Se acerca el choque frontal entre Rusia y EE.UU.

 

¡Segundos afuera!

Ante el avance diplomático y militar de Rusia y el agravamiento de la crisis en Occidente los actores de menor nivel van dejando el ring libre para la pelea de fondo entre las superpotencias

Por Eduardo J Vior
por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
23-07-2022 | 20:16
Putin junto a sus pares de Irn y Turqua en Tehern Foto AFP
Putin junto a sus pares de Irán y Turquía en Teherán / Foto: AFP.

Mientras Vladimir Putin explotaba el éxito de su encuentro con los presidentes de Irán y Turquía en Teherán, Serguei Lavrov respondía a los ataques ucranianos contra objetivos civiles dentro de Rusia anunciando la extensión de la “Operación Militar Especial” a toda Ucrania. Mientras que Rusia se consolida política, económica y militarmente, el gobierno ucraniano se desmorona, obligando a los miembros de la OTAN a involucrarse cada vez más directamente en la guerra. Al mismo tiempo, se profundiza la crisis política y económica de los países europeos. Sus elites se fragmentan y los radicales toman el mando. Los actores de segunda clase son crecientemente desplazados por la polarización del conflicto. El momento del choque entre las superpotencias se acerca peligrosamente.

“La idea de la dominación total de los ‘mil millones de oro’ es racista y neocolonial y divide a los pueblos en primera y segunda categoría”, dijo el miércoles el presidente ruso Vladimir Putin en su intervención en el foro “Ideas Fuertes para un Nuevo Tiempo” que se celebró en Moscú organizado por la ONG Agencia de Iniciativas Estratégicas. Estos encuentros tienen lugar cada dos años, para tratar propuestas de innovación gubernativa presentadas por ciudadanos de toda la Federación.

"Este modelo es racista y neocolonial en su esencia, mientras que la ideología globalista y pseudoliberal que subyace se parece cada vez más al totalitarismo", subrayó el presidente ruso. A continuación sostuvo que “se avecina una nueva era y una nueva etapa en la historia del mundo. Sólo los Estados auténticamente soberanos están en condiciones de garantizar una dinámica de alto crecimiento y convertirse en un modelo para los demás.” Y agregó que “la soberanía tiene que ver con la libertad de desarrollo nacional y, por tanto, con el desarrollo de cada individuo.”

Al mismo tiempo, no escatimó críticas al funcionamiento de la democracia rusa: “estoy convencido de que, para ser fuertes, independientes y competitivos, debemos mejorar los mecanismos de participación del pueblo en la vida del país y hacerlos más abiertos y justos.”

Desafecto a enunciar grandes relatos, ésta es probablemente la primera ocasión en la que el presidente ruso propone tan claramente un frente del 80% de la humanidad contra el 20% más rico. No es una casualidad ni un delirio de grandeza: Vladimir Putin viene de haber alcanzado un resonante triunfo en la reunión que tuvo en Teherán con sus colegas de Irán, Ebrahim Raisi, y de Turquía, Tayik Recep Erdoğan, y lo explota políticamente con un mensaje ecuménico.

La reunión en Teherán se realizó en el marco del llamado Proceso de Paz de Astaná (capital de Kazajistán), iniciado en 2017 para alcanzar la paz en Siria. Discutieron la situación actual en el país árabe y subrayaron su compromiso con la integridad territorial del mismo, así como con la Carta de la ONU. Este compromiso es tanto más importante cuanto que Turquía hasta hace pocos días tenía previsto invadir el norte del país árabe para ocupar una faja fronteriza de unos 30 km de ancho y así combatir mejor a las milicias kurdas. Como contrapartida a su concesión, Erdoğan consiguió vía libre para operar contra las milicias kurdas en el norte de Irak. Irán, por su parte, acordó la venta a Rusia de drones de largo alcance y con Turquía un importante acuerdo gasífero. Todos salieron ganando y felices.

El éxito de la cumbre de Teherán hizo posible que este viernes 22 se firmaran en Estanbul dos documentos idénticos entre la ONU, Turquía y Ucrania, por un lado, y entre la ONU, Turquía y Rusia, por el otro, para que Kiev desmine sus puertos y Rusia le permita exportar trigo y girasol por el Mar Negro. El gobierno de Zelensky festeja, porque podrá sacar sus granos por vía marítima (ya lo hace por el Danubio), pero mucho más ganaron Turquía y Rusia. Al encargarse de la seguridad de los envíos, ambas se reparten el control sobre el Mar Negro. Las dos participan también junto con Ucrania en la comisión de control con sede en Estanbul que vigilará que los barcos que crucen el Bósforo de ida, para ir a cargar el trigo ucraniano, lo hagan vacíos (sin armas). Erdoğan, en tanto, quedó como prestigioso árbitro, consiguió un descuento del 25% para comprar trigo ruso y Rusia obtuvo de la ONU la autorización para exportar por esa vía cereales y fertilizantes, lo que obligará a muchos países a derogar sus sanciones. A cambio Moscú se comprometió a no atacar Odessa y otros dos puertos por un lapso renovable de 120 días. La postergación de la “Operación Militar Especial” no la cancela, sólo la prolonga.

La guerra es ventajosa para los estadounidenses y los britnicos porque estn al otro lado del ocano estn lejos dijo Lavrov Foto AFP
"(La guerra) es ventajosa para los estadounidenses y los británicos, porque están al otro lado del océano, están lejos", dijo Lavrov / Foto: AFP.

El discurso programático de Vladimir Putin y la cumbre de Teherán coincidieron con la ampliación de los objetivos geográficos de la “Operación Militar Especial” por el ministro ruso de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov en una entrevista con la redactora jefa de RT, Margarita Simonián. "[La guerra] es ventajosa para los estadounidenses y los británicos, porque están al otro lado del océano, están lejos", dijo Lavrov. Según el canciller ruso, las estadísticas muestran que la Unión Europea asumió el 40% de los daños económicos derivados de las sanciones, mientras que a EE.UU. le corresponde menos de un 1%. Según Lavrov, precisamente ese es el motivo principal por el que los países occidentales impiden a Ucrania acordar con Rusia.

También señaló que el actual alcance geográfico del operativo ruso es ya diferente al previsto hace tres meses. "No se trata solo de Donetsk y de Lugansk, sino también de las provincias de Jersón y de Zaporozhie y algunos otros territorios", enfatizó el ministro. Lavrov explicó que la decisión se debe a que Occidente sigue llenando Ucrania con armas de cada vez mayor alcance. "No podemos permitir que en la parte ucraniana que controle Zelenski o quien lo releve se despliegue un armamento que nos amenace directamente", defendió.

No obstante, recalcó que Rusia sigue sosteniendo que se debe impedir la guerra nuclear. Comentando la crisis energética actual en Europa, el ministro manifestó que “no podemos alegrarnos de que la gente en Europa se congele, viva mal", y recalcó que fue decisión de los políticos europeos "romper los vínculos naturales y ventajosos" con Rusia.

En suma, Putin y Lavrov trasmiten el claro mensaje de que no habrá negociaciones políticas, mientras los occidentales continúen abasteciendo al gobierno ucraniano con armas de cada vez mayor alcance, capaces de afectar el territorio ruso. Por esa amenaza Rusia se considera forzada a continuar y profundizar la guerra hasta la aniquilación de todo foco de resistencia ucraniano que -en su percepción- pueda amenazar a la población rusohablante.

Tras la derrota de las fuerzas ucranianas en el este y la ampliación por Rusia de sus objetivos de guerra la conflagración se agudiza. El ejército ucraniano se está desmoronando a ojos vista y los “asesores” occidentales tienen cada día un rol mayor. Según un informe no confirmado de la Agencia de Inteligencia Exterior (AW, por su nombre en polaco) de Polonia, Kiev está enviando al Donbass formaciones no preparadas, el nivel profesional de los oficiales es débil y el mando es a menudo ejercido por combatientes nacionalistas. Desde mayo de este año el control y la conducción de las operaciones han sido asumidas por “asesores” de EE.UU., Gran Bretaña y Canadá. El intervencionismo occidental y el sometimiento ucraniano a él son cada vez mayores.

Sin embargo, según cuenta Philip Giraldi, un ex agente de inteligencia norteamericano que hoy preside una fundación para la reorientación de la política exterior de su país, la Casa Blanca sigue negando la intervención de soldados estadounidenses en la guerra de Ucrania. En la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid el 29 de junio pasado Biden informó que el Vº Cuerpo del US Army establecerá un cuartel general permanente en Polonia, que el Pentágono mantendrá una brigada adicional en Rumanía y reforzará sus fuerzas en los estados bálticos. Asimismo, se incrementará el número de tropas estadounidenses en Europa.

Giraldi comenta asimismo que el 25 de junio pasado el New York Times publicó un informe titulado "Una red de comandos coordina el flujo de armas en Ucrania, según [informan] las autoridades: La operación secreta en la que participan fuerzas de operaciones especiales de EE.UU. indica la magnitud del esfuerzo para ayudar a los militares ucranianos todavía en desventaja." También, continúa el analista, se ha informado que comandos del SAS británico están custodiando al presidente Volodymyr Zelensky. El NYT aclara que los soldados y oficiales de la CIA no están en el frente con las tropas ucranianas. A pesar del ocultamiento, Rusia y otros servicios de inteligencia conocen sobradamente la operación. Según el ex espía, Biden no admitirá la intervención, por lo menos hasta que algunos de estos soldados sean asesinados o, peor aún, capturados y ante las cámaras empiecen a hablar de su papel.

A continuación cita a la teniente coronel retirada de las US Air Force Karen Kwiatkowski, antigua analista del Departamento de Defensa, quien observa que el despliegue de personal no uniformado "es completamente típico de las etapas iniciales de una guerra larga de Estados Unidos".

Sin dudas, Rusia violó el Derecho Internacional al invadir Ucrania en febrero pasado, pero en los últimos ocho años todas las instituciones custodias de dicho Derecho fallaron. Nadie tuvo la voluntad o la fuerza para obligar a Ucrania a cumplir con los acuerdos de Minsk y cesar su hostigamiento contra la población civil de la cuenca del Don. Al mismo tiempo, la OTAN acercó más y más efectivos y armamentos a las fronteras de Rusia. El año pasado se sumaron la amenaza de Zelensky de incorporar su país a la OTAN y su anuncio de que Ucrania volvería a tener armas atómicas. Finalmente, EE.UU. y la OTAN desestimaron sendas ofertas de negociación de Rusia.

Los aliados occidentales indujeron a Rusia a entrar en la guerra suponiendo que sus fuerzas armadas serían incapaces de combatir eficazmente, que la economía rusa se desmoronaría ante las primeras sanciones y que la imagen de Putin se derrumbaría, dando lugar a alzamientos populares que permitirían a Occidente impulsar un golpe de estado y el cambio del régimen político. Al contrario, con un golpe de timón el gobierno ruso restañó las pérdidas económicas y financieras, reorientó el comercio exterior, sustituyó las importaciones occidentales y remplazó a las empresas de ese origen por competidoras rusas. La balanza de pagos de Rusia ha alcanzado en lo que va del año un superávit histórico. Como al mismo tiempo Moscú sólo ha empleado en Ucrania el 10% de sus efectivos militares y está incrementando las reservas con voluntarios, pudo prescindir del reclutamiento forzoso. Por consiguiente, la guerra no ha influido en la vida cotidiana de la sociedad rusa. Consecuentemente, el índice de apoyo al presidente, que en febrero estaba en el 70%, hoy ha subido a casi el 79%.

La presidenta del BCE Christine Lagarde anunci el jueves 21 la suba de las tasas de inters en la zona euro Foto Archivo
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, anunció el jueves 21 la suba de las tasas de interés en la zona euro / Foto: Archivo.

Todo lo contrario sucede en Europa y Estados Unidos. El Banco Central Europeo (BCE) anunció este jueves 21 que elevaba los tipos de interés en 50 puntos básicos, para frenar la inflación en zona euro. La subida, la primera en once años, duplica lo estimado previamente por la propia entidad financiera. La inflación interanual en la eurozona alcanzó en junio el 8,6% anual frente al 8,1% registrado en mayo. El alza está impulsada principalmente por los precios de la energía, que aumentaron un 42% en junio. Durante las últimas semanas, la divisa europea también ha pasado por su peor período en veinte años en medio de crecientes temores a una recesión.

El Viejo Continente enfrenta también el riesgo de una crisis desatada por los países más endeudados del bloque como Italia (donde la deuda externa alcanza 150% de su PBI) y Grecia. Si bien la crisis occidental comenzó ya durante la pandemia, el gigantesco endeudamiento público y privado dejó a los países europeos sin resto para soportar el rebote de las sanciones contra Rusia. Sometidos a los grandes bancos y fondos de inversión, los gobiernos occidentales carecen de iniciativa. En consecuencia, Macron y Scholz se han debilitado, cayó Draghi y Liz Truss se posiciona como eventual primera ministra del Reino Unido. Después de la elección de noviembre probablemente el gobierno de Biden sólo sea un títere en las manos de un Congreso mayoritariamente republicano.

Esta falta de conceptos y de liderazgo induce a los dirigentes occidentales a seguir el automatismo de la guerra: cuanto mayores son las victorias rusas, más armas y efectivos mete la OTAN. Pronto llegará el día en que los Spetnaz cacen a un general de la alianza y lo presenten ante las cámaras. ¿Asumirá entonces Joe Biden su responsabilidad, retirará a las tropas, cancelará el suministro de armas a Kiev y forzará a Zelensky a buscar la paz? ¿O, por el contrario, ordenará el envío de más efectivos e irá al choque frontal con las fuerzas rusas? El tiempo de los moderados e indecisos se acerca a su fin. Comienza la pelea de fondo. ¡Segundos afuera!

sábado, 9 de julio de 2022

Gran Bretaña gira aún más a la derecha

 

El "golpe" contra Johnson agrava la guerra y la represión

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
analista internacional
08-07-2022 | 13:47
Foto AFP
Foto: AFP.

Quien piense que Boris Johnson tuvo que abandonar Downing Street 10 por sus fiestas durante la pandemia y por haber encubierto la inconducta sexual de uno de sus colaboradores cree que la aristocracia británica es un coro de ángeles y la familia real un conjunto de estrellas de Netflix. Pero ni lo uno ni lo otro. La urgencia de la derecha imperial por concretar el segundo golpe de estado contra el jefe de gobierno en menos de un mes resultó de la constatación de que la estrategia aplicada contra Rusia ha fracasado y de que, si no se aplican medidas duras, la agitación social contra el ajuste neoliberal se extenderá, para peor, cuando el fin del reinado más largo de la historia inglesa anuncia una grave crisis sucesoria.

Tras una serie de escándalos y la pérdida de confianza de los conservadores que desembocó en un cascada de dimisiones de los ministros de su gobierno, el primer ministro británico Boris Johnson renunció el jueves 7 como líder del Conservative Party (CP). Sin embargo, pretende seguir como primer ministro hasta que los tories elijan a un nuevo líder, mientras los medios británicos ya especulan sobre quién podría relevarlo. El abrupto desenlace desencadenó una pugna entre los aspirantes a tomar el relevo en Downing Street y la exigencia de algunos diputados de que se vaya ya y no espere a que termine la elección del liderazgo partidario.
 
Según una encuesta realizada por la empresa YouGov este 6 y 7 de julio que recogió la opinión de 716 políticos conservadores, los mejores pretendientes para el puesto de “premier” serían el ministro de Defensa, Ben Wallace (13 %), la ministra de Comercio, Penny Mordaunt (12 %), el exministro de Hacienda, Rishi Sunak (10 %), la secretaria de Asuntos Exteriores, Liz Truss (8 %), el despedido secretario de Estado para la Ordenación, Vivienda y Comunidades, Michael Gove (7 %), y el ministro de Justicia y viceprimer ministro, Dominic Raab (7 %). Otros políticos obtuvieron un porcentaje menor. El orden de preferencias es también un indicador de las prioridades de los dirigentes conservadores.

La BBC describe a Ben Wallace, quien sirvió como soldado, como una figura "de bajo perfil" que logró atraer la atención tras el inicio de los combates en Ucrania, dado el papel que juega el Reino Unido en el apoyo bélico a Kiev. Por su parte, el canal ITV indica que el titular de Defensa es estimado por muchos en el Parlamento por su "enfoque directo y sin rodeos". Fue ministro de Seguridad desde 2016 hasta que asumió su actual cargo tres años después. Se hizo conocido el año pasado, cuando su departamento evacuó a ciudadanos británicos y aliados de Afganistán, y este año por el envío de armas a Kiev. Al contrario de Johnson, es un político de bajo perfil y más afecto a las decisiones que a las declaraciones. Se lo puede considerar un intérprete fiel de la estrategia del Alto Mando, que mayormente es la de la monarquía.

Foto AFP
Foto: AFP.

Entre tanto, el excanciller de Hacienda Rishi Sunak (un inglés de padres indios) fue, junto con el exsecretario de Salud, Sajid Javid, uno de los primeros altos cargos del Ejecutivo en presentar su renuncia. ITV destaca que Sunak fue considerado en un momento como "el favorito" para relevar a Johnson. Sin embargo, perdió popularidad por el aumento del costo de vida.

A su vez, Penny Mordaunt ocupa actualmente el cargo de ministra de Comercio y en 2019 hizo historia al convertirse en la primera mujer en dirigir la cartera de Defensa, aunque permaneció solo tres meses en el puesto, ya que fue destituida por Johnson cuando éste tomó el gobierno.

Si bien la actual secretaria de Asuntos Exteriores Liz Truss no se apresuró a exigir la dimisión de Johnson, la calificó como "correcta". Entre sus activos políticos los medios destacan su beligerante apoyo a Ucrania y su defensa de las sanciones contra Moscú. Además, se aprecia su papel en la negociación de los acuerdos comerciales entre el Reino Unido y la Unión Europea tras el Brexit.

En su anuncio Johnson señaló que ya habló con Graham Brady, jefe del Comité Conservador de Miembros Privados, el llamado Comité 1922, organismo de la bancada conservadora que promovió la moción de censura en su contra en junio. Los dos acordaron que el proceso de selección del nuevo premier debe iniciarse "ahora". El calendario del proceso se anunciará la próxima semana.

Bajo las reglas actuales se va a dar un proceso de selección interna dentro del CP del cual saldrá el nuevo líder del partido y, por lo tanto, el nuevo Primer Ministro. Mientras que en los comicios generales pueden votar más de 40 millones de adultos británicos que eligen un nuevo parlamento, al líder de cuya mayoría la Reina lo invita a formar gobierno, en la actual selección sólo intervienen unos pocos miles.

Se trata de un proceso mucho más largo y elitista. Primero, los 358 parlamentarios conservadores van a ir votando cada 2 a 3 días, para ir descartando en cada ronda a uno de los posiblemente más de 10 precandidatos. Luego, cuando queden solo 2, se va a pasar esa decisión final al voto de una minoría de menos del 0,3% de la población compuesta por los 100 a 150 mil afiliados a los clubs conservadores, que en su gran mayoría son blancos, varones y adultos mayores. Como en ese diminuto electorado casi no hay trabajadores, madres solteras, jóvenes o minorías étnicas, los candidatos que más fuerza van a tener son aquellos que pueden ofrecer más dureza ante la Unión Europea, los inmigrantes o Rusia.
 
El curso del proceso de selección dentro del Conservative Party va a servir de indicador sobre el próximo futuro del Reino. Los retos son grandes: el país vive su peor inflación en cuatro décadas, hay una ola de huelgas que han comenzado los trabajadores de los trenes y metros y que amenaza extenderse a otros rubros, en tanto en Irlanda del Norte y Escocia crecen las tendencias separatistas.

Por un lado, en Escocia el gobierno nacionalista ha fijado fecha para un segundo referéndum por la independencia. Por el otro, en Irlanda del Norte hay fuertes tensiones entre los unionistas que quieren acabar con el protocolo con la UE y los nacionalistas que lo defienden y buscan ir hacia la reunificación con la República de Irlanda.

Un tema clave es la guerra de Ucrania. A 40 años de las Malvinas, Johnson quiso imitar lo que hizo en 1982 la entonces primera ministra tory Margaret Thatcher, quien supo revertir su impopularidad interna derrotando militarmente a Argentina. Esta vez el primer ministro quiso generar una ola de patriotismo antirruso y presentarse como el paladín de la unidad occidental para defender a Ucrania. El problema es que, a más de cuatro meses de haber iniciado esta guerra el 24 de febrero, las sanciones no han detenido a Moscú y Ucrania ya ha perdido un quinto de su territorio sin perspectivas de poder reconquistar la mayor parte de las zonas rusohablantes del este.

Expresión directa de la coalición de fuerzas que sostiene la monarquía (el Labour Party es sólo un apoyo sustituto), al liderazgo conservador cabe en los años por venir la inmensa responsabilidad de resguardar la unidad del Estado y su papel en la política mundial durante un traspaso de la corona que se anuncia como largo y traumático. Tras el reinado más prolongado de la historia de Inglaterra, la reina Elizabeth II se acerca a su muerte. El príncipe Charles, a los 74 años y sin fuerzas ni voluntad, es todavía el sucesor del trono. Podría, entonces, abdicar a favor de su hijo mayor, el príncipe William.

Sin embargo, ésta no es una decisión que el heredero o el ya monarca pueda tomar por sí solo. Según el Derecho tradicional inglés (common law), Charles se convertirá automáticamente en Rey apenas la Reina muera. Su eventual abdicación requeriría una ley, como ocurrió con la del Rey Edward VIII en 1936. Este procedimiento legal lleva tiempo, implicaría fuertes discusiones sobre el futuro de la monarquía y un debate nacional sobre el rumbo futuro.

Si bien las leyes del Reino prohíben a la familia real tomar posiciones políticas, es obvio que lo hacen en privado, ya por el hecho mismo de que la Reina cada miércoles recibe al primer ministro, se informa y lo aconseja. De Charles se sabe que es un moderado conservador, con práctica ecologista, pero no social. William, en tanto, se ha mostrado en la misma línea, pero su entusiasta apoyo a Ucrania en la guerra de la OTAN contra Rusia preanuncia que sostendrá el esfuerzo del Ejército Británico contra su homólogo ruso.

A esta altura es todavía difícil predecir quién ganará la compulsa interna de los conservadores, pero hay muchos indicios de que no será un moderado o moderada: las apuestas, el fracaso bélico, el peligro de secesión escocesa e irlandesa, la agitación social y la sucesión real reclaman un gobierno coherente y decidido. Ni en el centro ni en la “izquierda” de Westminster se ve alguna posibilidad de concretar esta opción. Muy probablemente se dé un giro a la derecha, hacia un gabinete imperialista y dictatorial, como en otros períodos críticos de la historia inglesa. Para los próximos meses es razonable esperar un incremento del esfuerzo de guerra contra Rusia, que inexorablemente va a arrastrar a EE.UU., una política represiva contra los movimientos huelguísticos e intentos por detener o postergar la votación escocesa.

A lo largo de su historia, cada vez que Inglaterra ha estado en crisis su elite ha iniciado una guerra y con este pretexto ha ajustado el torniquete autoritario sobre su población. En el último medio siglo, además, en cada ocasión bélica ha involucrado a Estados Unidos para que le saque las papas del fuego. Pero ahora es diferente: todo intento de enfrentar militarmente a Rusia y China acabará en un desastre. Al mismo tiempo, ni la corona ni el gobierno cuentan con líderes que puedan legitimar la represión interna. El golpe de estado contra Johnson sólo puede traer a Europa y Gran Bretaña sufrimientos y dolores sin sentido.

(El autor es analista internacional)

jueves, 16 de junio de 2022

Washington sacrifica innecesariamente a Kiev

 

¿Para qué insisten en desangrar a Ucrania? 

Tras 110 días de guerra está claro que EE.UU. ha sometido a Europa y que Rusia vencerá al régimen de Kiev. ¿Para qué prolonga, entonces, Occidente el sufrimiento de su aliada?

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
16-06-2022 | 08:55
 Foto AFP
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A casi cuatro meses de comenzada la guerra en Ucrania, desde el punto de vista militar es indudable que Rusia vencerá. También parece haber sobrellevado satisfactoriamente la ola de sanciones occidentales contra su economía. EE.UU., por su parte, puso nuevamente a funcionar su complejo industrial militar y sometió a Europa, obligándola a pagar carísimos los alimentos y la energía. Que Rusia prolongue la guerra hasta alcanzar sus objetivos, se entiende. Pero, ¿para qué siguen las potencias occidentales enviando a Ucrania toneladas de armas que no equilibran la superioridad de Rusia en el campo de batalla, multiplican las pérdidas de vidas y la destrucción de la economía del país y escalan el conflicto? ¿Es intención o automatismo?

Este miércoles 15 el jefe del Estado Mayor Conjunto (JEME) de las Fuerzas Armadas estadounidenses, el general Mark Milley, ha calculado las pérdidas del ejército ucraniano. Se cree que éste está perdiendo alrededor de 100 personas al día y que tiene de 100 a 300 heridos. Por su parte, el sábado pasado, por primera vez, Oleksiy Arestovich, el principal asesor de Zelensky, admitió en una entrevista que desde el comienzo de la Operación Militar Especial de Rusia, Ucrania ha perdido unas diez mil personas. Se supone que se refirió sólo a los militares muertos, porque el número de bajas civiles y el de heridos es mucho mayor, como indica el que se esté preparando la movilización de las mujeres.

A principios de esta semana podía dibujarse el siguiente cuadro de la situación militar: las fuerzas aliadas de Rusia y las milicias de las repúblicas secesionistas de Lugansk y Donetsk han recuperado el 97% del territorio de las antiguas provincias del mismo nombre, Rusia recupera posiciones que había perdido hace un mes en la provincia de Járkov y sostiene las posiciones en el sur. Falta poco para que tome la totalidad de los territorios habitados por población rusohablante. En este contexto, no se entiende la utilidad militar de los permanentes bombardeos ucranianos contra la población civil de la ciudad de Donetsk.

 Foto AFP
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Por su parte, el diario británico The Independent, citando un informe de inteligencia, ofreció el sábado 11 un gran análisis sobre el equilibrio de las fuerzas rusas y ucranianas: las tropas ucranianas son 20 veces inferiores a las rusas en artillería, 40 veces en municiones y 12 veces en alcance. Además, la parte ucraniana se ha quedado casi completamente sin cohetes antitanque, aunque sigue teniendo los MLRS Grad y los obuses que alcanzan un máximo de 20-30 km. Del mismo modo, carece de armas para golpear la artillería rusa de largo alcance. Por su descoordinación con otros sistemas de armas, la incorporación creciente de cañones autopropulsados de gran calibre de origen francés y norteamericano aumenta los daños civiles, pero no aumenta la eficacia militar. A su vez, los rusos disponen de numerosos cohetes operativos a muchas decenas e incluso cientos de kilómetros. Se da una situación de "absoluta desigualdad en el campo de batalla, por no hablar del completo dominio de la aviación enemiga en el aire", dice el informe británico. Como consecuencia, entre las tropas ucranianas cunde el desaliento y aumenta la deserción.

Existe además un efecto colateral que se venía advirtiendo desde el inicio: la entrega compulsiva de armamentos está alimentando un mercado negro en el cual se puede adquirir un sistema Javelin estadounidense por unos 30 mil dólares, cuando sólo el misil cuesta 170 mil dólares y el centro de control unos 200 mil más. Organizaciones delictivas de todo tipo están aprovechando la ocasión para conseguir una amplia variedad de armas y se sospecha que no sólo portátiles. Las posibilidades de que sean utilizadas con fines criminales en cualquier parte del mundo son aterradoras, si se piensa que se han entregado misiles anti buques costeros que nadie sabe a dónde terminan.

Ante este panorama, a los líderes occidentales no se les ocurre nada mejor que enviar armas aún más potentes. Así, este martes 14 el subsecretario de Defensa para Asuntos Políticos de EE.UU., Colin Kahl informó que Estados Unidos proporcionará a Ucrania misiles guiados pesados con un alcance de 70 km para su uso con los lanzadores de cohetes múltiples HIMARS. Según Kahl, el sistema de cohetes de artillería de alta movilidad vendrá con cohetes guiados GMLRS. Con este equipo militar no se requiere un consumo masivo de municiones, ya que se trata de un sistema de alta precisión y potencia cuya efectividad es comparable al "efecto de un ataque aéreo". Así Ucrania podría atacar más profundamente el territorio ruso, dañando objetivos civiles, pero serán inútiles para los militares, porque desde hace tiempo las fuerzas aliadas evitan las grandes concentraciones y utilizan pequeñas unidades móviles.

Foto Xinhua
Foto Xinhua

En este contexto no es de extrañar que el profesor de Relaciones Internacionales Andrew Latham, de la Universidad Macalester en Minnesota, haya llegado el martes 7 a la conclusión de que “Ucrania no puede vencer”. El resultado de esta guerra no puede ser una Ucrania independiente. Es obvio que la parte oriental es para Rusia y la occidental quedará bajo la influencia de Polonia.

El profesor Latham califica este escenario como una victoria incondicional del Kremlin, porque una de las principales tareas de la Operación Militar Especial era impedir la expansión de la OTAN y la fragmentación de Ucrania la excluiría de la esfera de influencia de la alianza.

A esta altura de la guerra van quedando claras las respectivas estrategias de la OTAN y de Rusia. Ambas se dividen en dos campos, el económico y el militar. La apuesta de la OTAN fue empujar a la guerra a Moscú utilizando como anzuelo a Ucrania, a quien le dio todas las garantías de que intervendría en su apoyo para derrotar a Rusia.

En el campo militar se planificó inundar el país con armas antitanques y aéreos portátiles de distintos alcances y, dado que ya habían previsto la falta de voluntad de resistencia de la mayoría del pueblo ucraniano, generar un sistema de guerrillas sostenido por la organización atlantista, introduciendo mercenarios bajo la cobertura de ser voluntarios. No existen las resistencias populares que inventó la propaganda occidental. En el Donbass la población recibe como libertadores a los rusos y chechenos, mientras que en las regiones más occidentalizadas se debió prohibir la salida a los hombres en edad de combatir y ahora comienzan a convocar a las mujeres.

En el plano económico la situación no es mejor para la Alianza Atlántica. No ha conseguido el apoyo diplomático esperado, al punto de que Silvio Berlusconi ha dicho públicamente que apenas el 25% del mundo se ha coaligado contra Rusia. Moscú ha compensado rápidamente las sanciones occidentales reorientando sus exportaciones hacia otros mercados. De todos modos, la mitad de los miembros de la UE sigue comprando gas a Rusia y lo paga en rublos. Como no pueden comprar petróleo directamente, hay países europeos que lo adquieren a armadores griegos o a refinerías indias, por supuesto que mucho más caro. Al mismo tiempo, al haber minado Ucrania el acceso a sus puertos sobre el Mar Negro, impide la salida del trigo que Europa necesita. Las distribuidoras de alimentos y de energía están aprovechando la coyuntura para aumentar los precios. En economías sin mecanismos de ajuste, tasas de inflación que rondan el 7% anual hunden a poblaciones enteras que ya vivían al borde de la pobreza. En el hemisferio norte está a punto de comenzar el verano. Habrá que ver de qué manera reaccionan los europeos, cuando al hambre sumen el frío.

Ucrania ya no está de moda, incluso los "socios extranjeros" están cansados de ella. Así lo afirmó Zelensky durante un encuentro con periodistas el pasado martes 7. Este “cansancio” de los líderes occidentales se hizo más que evidente en el choque verbal que el fin de semana pasado tuvo el presidente norteamericano con miembros del gobierno ucraniano. En una escapada de la Cumbre de las Américas Joe Biden concurrió el viernes 10 en Los Angeles a una cena con donantes del Partido Demócrata. Preguntado sobre el desencadenamiento de la guerra, el mandatario contó que el presidente de Ucrania "no quería oír" las advertencias sobre la invasión rusa. Biden dijo que "no había duda" de que Vladimir Putin había estado planeando "entrar", pero Volodymir Zelensky había desoído las advertencias de EE.UU.

 Foto AFP
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Con sumo disgusto reaccionó el portavoz presidencial ucraniano, Serhiy Nykyforov, a las declaraciones de Biden. Según él, su presidente había pedido en repetidas ocasiones a los socios internacionales que impusieran sanciones de forma preventiva, para obligar a Rusia a retirar las tropas estacionadas en la frontera con Ucrania. "Y aquí ya podemos decir que nuestros socios no quisieron escucharnos", dijo.

Las declaraciones del jefe de la Casa Blanca son, por lo menos, ambiguas: ¿quiso decir que ellos sabían que Putin de todos modos invadiría Ucrania y que Zelensky no quiso escucharlos? En ese caso, cabe la pregunta sobre qué le habrían aconsejado: ¿negociar o iniciar a su vez una guerra preventiva? ¿Por qué han seguido sosteniendo al mandatario ucraniano, si es tan negligente y obcecado? Por el contrario, si el presidente quiere decir que Zelensky debió haber negociado para impedir la invasión, ¿por qué no lo han presionado en los cuatro últimos meses para que negocie?

Parece aún faltar mucho para que Rusia y Ucrania negocien. La experiencia y el sentido común indican que quien tiene chance de vencer en una guerra la sigue hasta alcanzar alguno de sus objetivos, pero que, quien sabe que no puede vencer busca un alto el fuego, por lo menos para ganar tiempo. Sin embargo, el liderazgo ucraniano sigue enviando al frente a miles de reclutas inexpertos y, a pesar de las quejas de Kiev por el insuficiente apoyo recibido, la dirigencia occidental le sigue mandando armas, entrena a sus tropas y envía mercenarios.

“La OTAN busca conseguir que Ucrania pague el menor precio posible por la paz cuando se siente en la mesa de negociaciones con Rusia”, ha afirmado este domingo el secretario general del bloque militar, Jens Stoltenberg, de visita en Finlandia. "Nuestro apoyo miliar es un método de reforzar sus posiciones en la mesa de negociaciones cuando se sienten para conseguir un acuerdo de paz, ojalá sea pronto", indicó. No parece una alternativa realista, ya que, mientras Ucrania se niegue a negociar, Rusia seguirá su ofensiva y su contendiente será cada vez más débil. Por lo tanto, tendrá menos poder a la hora de negociar. Stoltenberg da la impresión de no saber a dónde quiere llegar y, entonces, sigue mandando armas de modo automático, para justificar su ceguera.

A esta falta de claridad sobre los objetivos occidentales contribuyen poderosamente también las contradictorias señales que emite el gobierno norteamericano. Mientras que Joe Biden, veterano de la Guerra Fría, insiste en advertir que, si Rusia utiliza armas nucleares tácticas para acabar la guerra en Ucrania, EE.UU. responderá con la misma moneda, miembros del Consejo de Seguridad Nacional declaran oficiosamente a los medios que “tal vez baste con adecuadas respuestas convencionales”. La claridad, consecuencia y coherencia de los mensajes que den los líderes de las principales potencias es una condición indispensable de la paz mundial. Tanto aliados como adversarios necesitan conocer el rumbo de la mayor superpotencia, para poder organizar racionalmente su actuación. La previsibilidad es un ingrediente esencial para el restablecimiento de la paz mundial. En EE.UU., empero, no queda claro quién fija la línea del gobierno ni cuáles son sus objetivos.

La derrota de Ucrania es ineluctable y el envío de armas occidentales sólo prolonga la guerra a costas de más vidas y de una mayor destrucción de la economía ucraniana. Un conflicto así sólo se lo puede resolver dialogando y cediendo lo necesario como para garantizar la seguridad de Rusia y la supervivencia de Ucrania, aunque sea en dimensiones reducidas.

En un momento tan peligroso debería haber en Occidente un liderazgo firme y unificado que dé a Rusia señales claras y la seguridad de que lo que se acuerde será de cumplimiento efectivo, pero no es el caso. La extrema oligarquización del capitalismo norteamericano y la subordinación del Estado a los intereses de unas pocas corporaciones y personas han esmerilado la autoridad presidencial. A esta condición estructural hay que añadir la debilidad física y neurológica del presidente. Así, cada fracción dentro del gobierno y de la alianza sigue su propio juego. Sólo algunos aparatos burocráticos, como el Pentágono, tienen consciencia de los límites impasables. Nadie en Washington o en Bruselas tiene el poder para fijar objetivos claros y consensuados, cada uno atiende su juego y todos lo hacen automáticamente.

Occidente no tiene en la guerra que se libra en Ucrania objetivos alcanzables y se limita a prolongar el conflicto enviando armas con la vana esperanza de mejorar la posición ucraniana en la venidera negociación. El problema es que, mandando equipamiento sin clara orientación política arriesga que los dirigentes de Kiev quieran subir la apuesta jugando a va banque y, atacando a Rusia, provoquen su reacción contra los proveedores de las armas. Mientras los líderes de la OTAN no cesen de mandar armas y no impongan a sus aliados en Kiev que negocien en serio, el riesgo de una extensión y ampliación de la guerra se mantendrá alto. Roguemos para que la razón vuelva a Occidente.

miércoles, 8 de junio de 2022

Moscú y Ankara ocupan los espacios que Washington deja

 

Rusia y Turquía avanzan compitiendo lealmente

Por Eduardo J Vior
por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
06-06-2022 | 22:02
Al minar sus puertos sobre el Mar Negro Ucrania impidi la salida de cientos de buques graneleros
Al minar sus puertos sobre el Mar Negro, Ucrania impidió la salida de cientos de buques graneleros

Desde que empezó la “operación militar especial” de Rusia en Ucrania los precios de la energía y los alimentos se han disparado. Las sanciones económicas y comerciales contra Rusia han dejado a Europa sin el gas ruso y disparado los costos de producción. En tanto, el minado por Ucrania de sus puertos sobre el Mar Negro ha inflado los precios internacionales del trigo, amenazando a los países árabes y a África con una gigantesca hambruna.

En ambos casos los ganadores netos son las grandes empresas norteamericanas. Por ello, el acuerdo que Rusia y Turquía alcanzaron este lunes para facilitar el tránsito de las naves que llevan el trigo ucraniano muestra a ambas potencias como rivales razonables y les sirve de pie para avanzar con acuerdos sobre Siria y el norte de África que les permitan competir disminuyendo los riesgos de conflicto.

Según el diario moscovita Izvestia el gobierno ruso ha acordado con Ankara un plan para liberar los envíos de grano desde Odesa y otros puertos ucranianos. "En las aguas territoriales del país vecino las fuerzas militares turcas se encargarán del desminado y escoltarán los barcos hasta las aguas neutrales", dice el informe. Luego los buques de guerra rusos acompañarían hasta el Bósforo a los barcos que transportan el grano. Para cerrar el acuerdo, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, llega a Ankara el miércoles 8.

Por su parte, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, ha afirmado que se está trabajando con la ONU para alcanzar un acuerdo sobre un corredor para las exportaciones ucranianas por el Mar Negro, pero que los problemas entre Moscú y Kiev persisten. En una entrevista televisada el martes desde la sede de la agencia estatal Anadolu en Ankara, Cavusoglu aclaró que Lavrov va a Turquía acompañado por una delegación militar. "Estamos planeando establecer un centro en Estambul para observar el corredor", dijo el alto diplomático turco.

La ofensiva rusa en Ucrania y las sanciones occidentales han interrumpido el suministro de trigo y otros productos básicos de los dos países que producen el 30 por ciento del suministro mundial de trigo, alimentando la preocupación por el riesgo de escasez y hambre en todo el mundo. Decenas de buques portacontenedores están bloqueados en los puertos ucranianos, impidiendo las exportaciones de trigo, aceite de girasol y otros alimentos, así como de fertilizantes para los cultivos.

La navegación en el Mar Negro se ha visto obstaculizada por las minas sobre cuyo origen se acusan recíprocamente ambas partes beligerantes. Mientras tanto, en una conversación telefónica con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan el lunes, el presidente ruso Vladimir Putin dijo que Rusia estaba dispuesta a facilitar en coordinación con Turquía la exportación sin trabas del grano desde los puertos ucranianos.

Los presidentes de Turqua y Rusia Recep T Erdogan y Vladimir Putin se han reunido en varias ocasiones
Los presidentes de Turquía y Rusia, Recep T. Erdogan y Vladimir Putin se han reunido en varias ocasiones

En la entrevista Cavusoglu abordó un amplio abanico de cuestiones nacionales y mundiales. Ante una pregunta sobre una posible venta de F-16 norteamericanos a Turquía, evaluó que el Congreso estadounidense se inclinaba por autorizar la venta. En tanto, sobre una posible operación antiterrorista en el norte de Siria, afirmó que su país "eliminará todas las amenazas terroristas en casa y en el extranjero, en Siria y donde sea". En tanto, sobre la militarización de las islas orientales del Egeo por parte de Grecia, el ministro sostuvo que Atenas violaba el estatus de la región fronteriza y pidió a Atenas que las desmilitarice, recordándole que "de lo contrario, comenzará un debate sobre la soberanía".

También habló de las relaciones con Israel, diciendo que debería haber un reparto justo entre Israel y Palestina sobre una posible Zona Económica Exclusiva de Gaza. Cavusoglu informó asimismo que Ankara y Riad estaban de acuerdo en que el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman visite próximamente Turquía, pero que aún no se ha fijado la fecha.
En la misma entrevista opinó que sigue existiendo la posibilidad de sentar a los líderes de Ucrania y Rusia a la mesa de negociaciones.

El acuerdo entre Rusia y Turquía, para restablecer el transporte de granos ucranianos a través del Mar Negro tiene su complemento en su entendimiento sobre Siria. Como ambos escenarios son muy importantes para la seguridad nacional de las dos potencias, coinciden en no interferir en las operaciones de la otra, aunque las consideren ilegítimas y no duden en decirlo públicamente.

El presidente turco Erdogan reveló recientemente que su país tiene la intención de cumplir pronto sus planes para establecer en el norte de Siria una "zona segura" de 30 kilómetros de profundidad. Tanto Rusia como EE.UU. advirtieron contra la medida, diciendo la primera que sería ilegal sin la aprobación de Damasco y que sólo el gobierno legítimo de la República Árabe puede garantizar de forma sostenible la seguridad a lo largo de la parte siria de la frontera internacional, mientras que el segundo advirtió que "actores malignos" podrían aprovechar la situación para sembrar más inestabilidad regional.

No obstante, Ankara sigue empeñada en fijar en ese Estado vecino sus líneas rojas de seguridad nacional de una manera comparable con la motivación de Moscú para su actual operación militar especial en Ucrania.

Desde las primeras conversaciones de paz de Astana, en enero de 2017, Rusia y Turquía han estado coordinando sus movimientos en Siria con el fin de evitar cualquier choque involuntario entre sus fuerzas. Hasta ahora sus líderes han logrado regular responsablemente su rivalidad, aunque siguen compitiendo entre sí allí y en otros lugares de Afro-Eurasia, como el norte de África y el Cáucaso meridional.

El conflicto ucraniano es otro caso en el que sus intereses no están perfectamente alineados, como lo demuestra la condena de Ankara a la campaña de Moscú y el envío de drones a Kiev. Para ser justos, el armamento que Rusia proporciona al Ejército Árabe Sirio (SAA, por su nombre en inglés) podría, en teoría, ser utilizado contra Turquía, por lo que se trata en cierto modo de una intervención comparable a la de Turquía en Ucrania.

Por el estrecho del Bsforo se pasa del Mar Negro al Mar Mediterraneo
Por el estrecho del Bósforo se pasa del Mar Negro al Mar Mediterraneo

A pesar de sus diferencias en Ucrania y Siria, las relaciones ruso-turcas siguen siendo bastante estables, lo que contradice las expectativas de muchos que esperaban un choque entre ambas. De hecho, en el frente ucraniano Ankara se niega a sancionar a Rusia y ahora el presidente Erdogan acordó con Putin limpiar las minas navales de Ucrania para reabrir la navegación internacional, Asimismo Ankara pospuso o canceló las provocadoras maniobras de la OTAN en el Mar Negro y no autorizó el pasaje de buques norteamericanos o británicos por el Bósforo. Estas son las acciones de un liderazgo muy pragmático que entiende que es mejor desescalar las tensiones en pos de intereses compartidos.

Dichos intereses podrían referirse especulativamente a un quid pro quo sobre Siria y Ucrania, por el que Ankara alivia la presión occidental liderada por Estados Unidos sobre Moscú en el primer caso, a cambio de que el Kremlin corresponda en el segundo. En la práctica, Moscú podría permanecer inactivo mientras Ankara elimina a los grupos armados del norte de Siria, mientras "aconseja" discretamente a Damasco que "se retire" y no responda a lo que ambos consideran oficialmente una operación ilegal. El Kremlin podría enviar más armas a su aliado, al igual que Turquía ha enviado a Ucrania, pero con la seguridad de que Siria no las utilizará contra esas fuerzas armadas extranjeras, porque Rusia no quiere tener en Siria una guerra por delegación con Turquía.

Independientemente de la opinión de cada uno sobre las operaciones del otro en terceros países, no se puede negar que se están comportando entre sí de forma muy pragmática, realista y responsable. En realidad, Turquía ha demostrado tener una política exterior verdaderamente independiente dirigida a maximizar la autonomía estratégica de Turquía en la Nueva Guerra Fría.

De continuarse, esta competencia controlada por el entendimiento mutuo podría tener fuertes consecuencias en Oriente Medio y el norte de África. Turquía es un fuerte aliado de Catar y el ministro Lavrov estuvo la semana pasada en Riad reunido con el heredero del trono saudí y los gobernantes de los Emiratos y de Bajrein. Rusia, en tanto, tiene una estrecha alianza con Irán, que, a su vez, está enfrentado con los sauditas y los jeques del Golfo y compite con Turquía.

En Libia, por su parte, Turquía apoya al gobierno de Trípoli, mientras que Rusia y Egipto sostienen en el este del país al general Jalifa Haftar. En Malí, en cambio, ambas potencias coinciden en apoyar al gobierno de transición en su lucha contra el Estado Islámico y en su esfuerzo por neutralizar la influencia neocolonial de Francia.

En un mundo que se reorganiza cada cual atiende su juego. Prolongando la guerra en Ucrania, EE.UU. somete a Europa e intenta desgastar a Rusia, pero está enfrascada en una infructuosa competencia con China. Rusia, por su parte, expande sus fronteras hacia el oeste y el Mar Negro, disminuye la influencia de los oligarcas ligados a la banca occidental y conquista los mercados de Asia Central. Con sus exitosos drones Turquía conquista mercados e influencia en el Cáucaso, Oriente Medio y África. Ankara y Moscú tienen muchos intereses contrapuestos, pero se respetan y en algunos casos hasta cooperan. Cada espacio que ambas ganan deja menos margen de maniobra a europeos y norteamericanos.

jueves, 2 de junio de 2022

China frena los planes sanitarios de Bill Gates

En la OMS se da una chance para la distensión mundial

Al postergar el tratamiento de las reformas propuestas por EE.UU. y elegir  a China para el Directorio, la Asamblea Mundial de la Salud apunta a superar la polarización mundial

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
01-06-2022 | 22:00

La polarización entre las potencias atlánticas y las euroasiáticas se extiende crecientemente a todos los ámbitos de las relaciones internacionales. La hasta ahora última batalla se dio la semana pasada en la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y resultó en una ruidosa derrota de las potencias occidentales: por amplísima mayoría de los 194 miembros se rechazó tratar las propuestas norteamericanas para reformar el Reglamento Interno y votar un tratado internacional sobre vacunas. Además la Asamblea eligió por unanimidad a China como nuevo miembro del Directorio de la organización, para equilibrar la masiva influencia de Bill Gates y la industria farmacéutica occidental. Si se relacionan estas decisiones con la denuncia rusa sobre los laboratorios biotecnológicos que EE.UU. instaló en 49 países y la de China sobre la manipulación genética que el Pentágono viene realizando con insectos, para destruir cultivos, puede medirse la proyección estratégica de la lucha por el control del gobierno mundial de la salud.

Tras siete días de intensos debates (del 22 al 28 de mayo), la Asamblea Mundial de la Salud postergó el sábado 28 la decisión sobre las trece enmiendas que Estados Unidos quiere hacer al Reglamento Sanitario Internacional. La discusión polarizó fuertemente la reunión. De un lado quedaron los delegados de los países ricos; del otro, la inmensa mayoría de América Latina, África, Asia y Oceanía. Al final, la dirección de la OMS y los países occidentales aceptaron que se convoque a un grupo de trabajo que eleve “recomendaciones técnicas” sobre las enmiendas propuestas a ser discutidas, junto con el Tratado sobre Pandemias, en la 77ª reunión de la Asamblea en 2024.

Ya un día antes China fue elegida unánimemente junto con otros 11 países como miembro de la Junta Ejecutiva de la OMS. Al acceder a dicho cargo, la República Popular se asegura una influencia decisiva sobre las discusiones en torno a la reforma del Reglamento Interno y a la negociación de un tratado internacional sobre vacunas. Habrá que ver, si su presencia en el Directorio aumenta o disminuye la polarización mundial.

La Asamblea de la Organizacin Mundial de la Salud OMS sesionando en el Palacio de las Naciones de Ginebra Suiza
La Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sesionando en el Palacio de las Naciones de Ginebra (Suiza)


En enero pasado Estados Unidos presentó una propuesta para la reforma del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) y recientemente la OMS anunció planes para un tratado internacional sobre pandemias que introduciría un pasaporte digital y un sistema de identificación digital de todos los seres humanos. Tras el rechazo por la mayoría de la Asamblea y dificultosas negociaciones, se acordó volver a discutir ambas propuestas en la Asamblea de 2024.

En el borrador para la reforma se prevé que la OMS ya no necesitará consultar con el Estado donde se esté produciendo una incidencia sanitaria para poder tomar medidas vinculantes. Bastaría con que el Director General declare la emergencia en uno o más países con la sola consulta al Comité de Emergencia que se crearía con la reforma. Además, aunque un incidente sanitario no cumpla los requisitos, para ser declarado como emergencia de salud pública de importancia internacional, el Director General de la OMS igual puede consultar al Comité de Emergencia y emitir un “alerta intermedio de salud pública”. Según la propuesta, la definición de pandemia no se limitaría a las enfermedades infecciosas y podría incluir, por ejemplo, una crisis de obesidad.

Como parte de este plan, la OMS ha contratado a T-Systems, subsidiaria de Deutsche Telekom, para desarrollar un sistema global de pasaporte de vacunas que impondría a todos los seres humanos una identificación digital con código QR. Este sistema sería universal, obligatorio, transnacional y operado por burócratas no elegidos. Para ello precisamente Bill Gates está promoviendo la creación de un equipo de respuesta a las pandemias denominado “Respuesta y movilización mundial ante epidemias” o Equipo GERM, que tendrá la autoridad para monitorear a las naciones y decidir las medidas de contención y combate de  las pandemias.

Bill Gates y el Director General de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus
Bill Gates y el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus


Paralelamente a esta discusión, un grupo de trabajo propuso a la Asamblea de la OMS aumentar las cuotas de los estados miembros para llevarlas hasta 2030 a cubrir el 50% del presupuesto de la organización (actualmente sólo solventan el 16%). Hoy en día Bill Gates financia más del 50% de los gastos del organismo internacional, sea con fondos de su fundación o de GAVI. Ésta última es la Alianza para la Vacunación, una asociación mundial entre el sector público y el privado con sede en Ginebra y Washington. Uno de sus principales fundadores es el propio Bill Gates, quien participa a través de la Fundación Bill y Melinda Gates. GAVI reúne a los gobiernos de países en vías de desarrollo y donantes con la OMS, UNICEF, el Banco Mundial, grandes fabricantes de vacunas, agencias técnicas y de investigación, la Fundación Bill y Melinda Gates y otros “filántropos”.
La propuesta de reforma del Reglamento Sanitario de la OMS y el proyectado tratado internacional sobre pandemias tienden a imponer una definición y normativa centralizadas para el manejo de las enfermedades infectocontagiosas, sustituyendo a los estados nacionales por un reducido equipo de tecnócratas. Tanto más grave es la propuesta cuanto que se trata de un organismo internacional financiado mayoritariamente por capitales privados con fuertísimos intereses en la industria farmacéutica. Por otra parte, la pretensión de disponer de los datos personales de toda la humanidad tiende a implantar una dictadura totalitaria mundial.
No es casual, entonces, que la 75ª Asamblea de la OMS haya obviado discutir la denuncia de la Federación de Rusia sobre los laboratorios biotecnológicos sostenidos por Estados Unidos en Ucrania y en otros países vecinos a Rusia y China. Tampoco atendió a las acusaciones chinas sobre los programas norteamericanos para la manipulación genética de insectos que así podrían infectar cultivos en países rivales. De este modo EE.UU. se aseguraría el control monopólico de los mercados de productos alimenticios.

Teniente General gor Kirlov jefe de las Tropas de Defensa Radiolgica Qumica y Biolgica de las Fuerzas Armadas de Rusia
Teniente General Ígor Kirílov, jefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia


Los laboratorios secretos ucranianos “están conectados al sistema global de control de la propagación de enfermedades infecciosas del Pentágono”, declaró este viernes 27 el jefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de Rusia, el teniente general Ígor Kirílov, quien también afirmó que entre la documentación secreta secuestrada se encontraron instrucciones sobre “brotes de viruela”.

El oficial precisó que esa red está comandada desde el Instituto Walter Reed de Investigaciones del Ejército, situado en Maryland. La red, formada por el Pentágono en 1997, incluye laboratorios de las fuerzas armadas terrestres y navales, así como bases militares ubicadas en varias regiones del mundo. Más adelante el general explicó que “en los laboratorios biológicos en territorio ucraniano (…) fueron descubiertos materiales de instructores estadounidenses con instrucciones sobre cómo reaccionar ante un brote de viruela”. Destacó que el interés del Pentágono hacia la viruela no es casual, pues la reaparición de esa enfermedad sería una catástrofe para toda la humanidad. En comparación con el COVID-19, estimó, la viruela es igualmente contagiosa pero diez veces más mortal.

Kirílov informó asimismo que en Ucrania se formó una red de más de 30 laboratorios biológicos que funcionaban al servicio del Pentágono. En ellos las fuerzas rusas encontraron evidencias sobre las armas bacteriológicas que Estados Unidos estaba desarrollando Ucrania.

También, acusó, hay al menos cuatro laboratorios controlados por Washington que operan en Nigeria, de los que proviene el actual brote de viruela del mono. Rusia instó, entonces, a la OMS a investigar los laboratorios que funcionan en Abuya, Zaria y Lagos.

“La Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE.UU. (DTRA, por su nombre en inglés), siguió detallando, está implementando hardware y software para el monitoreo de enfermedades así como sistemas para controlar el acceso y el movimiento de agentes patógenos. Al equipar los laboratorios biológicos con estos sistemas de información, EE.UU. asegura sus contingentes biológicos en las áreas de despliegue, monitorea de forma remota sus instalaciones e influye en el entorno global”, argumentó.

“Como parte de la operación militar especial de Rusia, denunció, en biolaboratorios ucranianos se descubrieron materiales de instructores estadounidenses que capacitaban a especialistas locales en la respuesta a brotes de viruela”. “La falta de controles adecuados y las brechas de bioseguridad en los EE.UU. podría conducir al uso de este patógeno con propósitos terroristas”, advirtió. “El trabajo en estas organizaciones violó la Resolución 49.10 de la Asamblea Mundial de la Salud de 1996, que estipuló que sólo el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades en Atlanta podía almacenar el patógeno de la viruela”, acusó.

Telam SE


Si bien el general Kirilov se basó para su denuncia en la documentación incautada por las fuerzas rusas en los laboratorios de EE.UU. en Ucrania, el riesgo infeccioso que emana de los centros de investigación norteamericanos a lo largo y ancho de Eurasia incluye también la contaminación de cultivos para dañar la producción de alimentos.

El pasado 25 de mayo un artículo de Shan Jie y Fan Wei publicado en el periódico chino Global Times  denunció el programa estadounidense conocido como "Insect Allies", que podría convertir a los insectos en armas biológicas letales. El proyecto del Pentágono consiste en la transmisión a las plantas de virus modificados genéticamente. Oficialmente, el proyecto serviría para evitar la hambruna, al permitir la agricultura en climas desfavorables y defender las plantas contra las enfermedades, pero en realidad este proyecto puede ser utilizado como arma, para destruir los alimentos del enemigo o propagar enfermedades mortales entre la población.

El proyecto Insect Allies fue lanzado en 2017 por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA). Ya en abril de 2018, un artículo en Science advertía sobre las aplicaciones militares de esa investigación y señalaba que ''la investigación podría considerarse una violación de la Convención sobre Armas Biológicas''. Por su parte, el Instituto Max Planck de Alemania también avisó que "debido a la amplia prohibición de la Convención sobre Armas Biológicas, cualquier investigación biológica de interés debe justificarse de forma plausible como si tuviera fines pacíficos.

Por su parte, Zhang Jie, experto del Instituto de Protección Vegetal de la Academia China de Ciencias Agrícola declaró que “sería mortal convertir un insecto en un arma biológica, porque hasta ahora los virus en los cultivos han sido muy difíciles de controlar".

El programa Insect Allies es sólo uno de los muchos casos en los que la investigación estadounidense ha sido acusada de causar terribles consecuencias en todo el mundo, especialmente mediante el uso de laboratorios biológicos. Estados Unidos ha admitido abiertamente que tiene 336 laboratorios biológicos en 30 países del mundo, 26 de los cuales están en Ucrania. Sin embargo, hay documentos suficientes como para afirmar que Estados Unidos ha firmado contratos con al menos 49 países.

Por su parte, en una reciente entrevista con el portal español El Diario, el multimillonario Bill Gates dice que hay un 50 por ciento de posibilidades de que la próxima pandemia sea causada por el cambio climático provocado por el hombre o deliberadamente por un bioterrorista. El fundador de Microsoft hizo los comentarios recientemente durante una entrevista con el medio de noticias español El Diario. Gates dijo que “podría ser un virus hecho por un bioterrorista que lo diseñó y lo circuló intencionalmente. Ese es un escenario muy aterrador, porque podría tratar de difundirlo en diferentes lugares a la vez. O, continuó, podría ser algo que dé el salto del mundo natural. La población humana está creciendo y estamos invadiendo cada vez más ecosistemas. Por eso calculo que hay un 50% de posibilidades de que tengamos una pandemia de origen natural en los próximos 20 años”, agregó.

Durante la entrevista el magnate reiteró su llamado para que se inyecten miles de millones de dólares en la investigación de futuros patógenos mediante la creación de un equipo de especialistas de 3.000 personas bajo el control de la Organización Mundial de la Salud, lo que requeriría un aumento presupuestario del 25%. Más adelante, al comentar sobre el reciente brote de viruela del mono, Gates dijo que “hay muy pocas posibilidades» de que tenga un impacto similar al coronavirus”, aunque advirtió que podría mutar en algo significativamente más desagradable.

Si bien el más importante, Bill Gates es sólo uno entre unos pocos megamillonarios estadounidenses con intereses en la industria farmacéutica y mucho poder sobre los medios, la política y las fuerzas armadas, el llamado “Estado profundo” de EE.UU. Durante la pandemia de Covid-19 han ganado fortunas y ahora, preocupados por las crecientes resistencias no sólo en Eurasia, quieren conquistar el poder mundial con ayuda del “Gran Reajuste” proyectado por el Foro Económico Mundial. Esta estrategia comprende las guerras (también la de Ucrania) que desquician países enteros en Eurasia y África, las sanciones económicas y comerciales contra potencias adversarias que resultan en la actual crisis alimentaria y energética, la “guerra cognitiva” en las redes sociales y los medios y el control omnipresente de la población mundial.

Contra esta ofensiva totalitaria se han levantado en el Sur Global países con regímenes diversos que exigen participar en las decisiones comunes de la humanidad. Rusia lo ha hecho invadiendo Ucrania. China, en cambio, busca superar la polarización y, si bien denuncia las maniobras estadounidenses, evita la confrontación. La postergación del debate sobre la gobernanza de la OMS es una derrota de los países occidentales, pero da también una importante señal de distensión. Donde Rusia no pudo obviar el choque, quizás lo logre China. Sería una gran noticia para el futuro común de la humanidad.