miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Hay alternativas a la polarización de Brasil?

 Eduardo Campos, una estrella en ascenso
 
 Año 5. Edición número 233. Domingo 4 de noviembre de 2012
Ahora hay que mirar para adelante y cuidar a Brasil.” La frase del presidente nacional del Partido Socialista Brasileño (PSB) y gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, dio el tono de la primera entrevista colectiva a la prensa realizada el pasado jueves 1°, al evaluar el magnífico desempeño del partido en las últimas elecciones comunales. Con esa frase trató de enfriar las expectativas sobre su posible candidatura presidencial en 2014, sin lograrlo plenamente.
“El PSB está muy feliz con los resultados que obtuvimos –añadió el gobernador–. Ahora es el momento de desmontar los estrados y deselectoralizar el debate. Tenemos que ayudar a Dilma a enfrentar los desafíos que están en el horizonte internacional y nacional. Este año, tenemos todavía una agenda bastante densa en el Congreso Nacional. Podemos citar aquí el marco regulador del petróleo y el debate sobre los royalties a pagar a los estados por su explotación, que los divide en productores y no productores. También está el marco regulador para el sector eléctrico, para reducir el precio de la energía. Yo puedo afirmar que tenemos una relación de gran respeto con la presidente Dilma. Somos parte de la base de sustento de su gobierno.”
“El PSB venció junto con Haddad y el PT en San Pablo capital y junto con el gobernador Alckmim, del PSDB, en Campinas”, continuó Campos. “Estoy seguro de que Jonas [Donizette, el alcalde electo de Campinas] va a entenderse bien con el gobernador Alckmin y con la presidente Dilma al mismo tiempo.”
El Partido Socialista Brasileño obtuvo el mayor crecimiento en las elecciones municipales pasadas, casi el 40% comparado con 2008, y desde 2000 pasó de apenas 133 alcaldes a 433. Se trata de un partido con una larga historia, fundado en 1947, disuelto por el régimen militar (1964-85) y su líder más destacado fue Miguel Arraes, gobernador de Pernambuco, antes y después de la dictadura. Sin embargo, hasta hace pocos años estaba reducido al Nordeste. Fue a partir de las elecciones presidenciales de 2010 cuando amplió sus bases a otras regiones. A pesar de su pertenencia a la Internacional Socialista y de su identificación con los socialistas argentinos, chilenos y uruguayos, este partido hace gala de un notable pragmatismo. Todos los analistas consideran que va a cumplir un papel determinante en las elecciones presidenciales de 2014, sea apoyando a Dilma Rousseff, su actual aliada, o a Aécio Neves (gobernador de Minas Gerais), el probable candidato del PSDB. Otros se atreven a ver a Eduardo Campos como opción frente al PT en 2018.
Eduardo Henrique Accioli Campos (Recife, 10 de agosto de 1965), nieto de Miguel Arraes, fue diputado estatal de Pernambuco de 1991 a 1995 y diputado federal desde 1999 hasta 2007. Entre 2003 y 2006 fue ministro de Ciencia y Tecnología de Lula. Entonces, ganó las elecciones en su Estado natal en la segunda vuelta con el 65% de los votos. El 3 de octubre de 2010 fue reelecto en la primera vuelta con el 82,8% de los votos.
Uno de los principales dirigentes del PSB, el ex ministro Ciro Gomes –hermano del gobernador de Ceará, Cid Gomes– asocia el crecimiento de su partido a una crisis de valores del PT. Para él, el avance socialista es “natural”, ya que el PT “frustró mucho a Brasil en determinados valores”. “Parte del PT también se hizo clientelista”, dijo Gomes, para quien no será la “derecha, y mucho menos el PSDB, quien se va a apropiar de la representación de esos valores de decencia, competencia y verdadero compromiso de izquierda, no retórico”.
Sin embargo, al PSB le va a resultar difícil mantener su imagen de honestidad y eficiencia, si sigue su actual curso oscilante entre el PT y el PSDB. Un caso ejemplar se da en el estado de San Pablo, donde en la capital el partido apoyó al vencedor Fernando Haddad (PT), mientras que en la tercera ciudad del estado, Campinas, el gobernador Geraldo Alckmim (PSDB) alentó al candidato socialista contra el PT. El electo alcalde Jonas Donizette (PSB) apuesta a que su partido pueda seguir una “tercera vía” en la política, reduciendo la polarización entre el PT y el PSDB. No obstante, como acota Ciro Gomes, ganar elecciones municipales todavía no define posiciones en el ranking nacional. Para las próximas elecciones faltan 24 meses y en la política nacional la polarización es real.

domingo, 28 de octubre de 2012

Brasil: lucha por el poder en cuotas

Una elección, dos ganadores
Año 5. Edición número 232. Domingo 28 de octubre de 2012
El lulismo perdió en el juicio del mensalão. Hoy tiene revancha electoral en San Pablo. 
 
En la Universidad de la Integración Latinoamericana donde enseño, di esta semana una clase sobre “Formas de la política en América latina”. Todo anduvo muy bien, hasta que al terminar abrí la discusión preguntando: “¿Qué nos dice hoy la política?”. Como disparados por un resorte, los alumnos brasileños empezaron a hablar de la corrupción y del proceso por desvío de fondos conocido como mensalão. Cuando les plantée mis inquietudes sobre las condenas dictadas en base a indicios, un alumno mayor me respondió: “A mí no me importa si son culpables, sino que los condenen”. Ante mi horror, una alumna todavía aclaró que “estamos todos tan cansados de la corrupción de los de arriba que es un avance que empiecen a condenar a algunos de ellos”. Vox populi.
La trasmisión televisiva directa del juicio del mensalão en el Supremo Tribunal Federal (STF), con las buscadas sobreactuaciones de los jueces y la imagen mediática de “juez de la nación” que del futuro presidente del cuerpo, Joaquim Barbosa, representa un éxito de la derecha brasileña. Tanto más necesitan los conservadores este instrumento cuanto que las elecciones municipales de 2012 están llegando este domingo a su fin con una respetable consolidación de la coalición gobernante. La propia Datafolha (del conservador Folha de São Paulo) prevé que Fernando Haddad, candidato del PT a la alcaldía de San Pablo, alcance el 49% de los votos, mientras que José Serra, del PSDB, llegaría al 34%.
En Salvador de Bahía, la segunda ciudad más importante en la que hoy se vota, las estimaciones de Ibope(la mayor empresa de estudios de opinión de Brasil) dan como ganador al archiconservador Antonio Carlos Magalhaes Neto (Demócratas, DEM), con 47% de los votos contra 39% que obtendría el candidato del PT, Nelson Pelegrino. De este modo, la vieja familia oligárquica de los Magalhaes vuelve al poder político que ejerció durante medio siglo. No obstante la derrota, Pelegrino aprovechará su capital electoral en la Cámara de Diputados federal, donde coordina la bancada del PT.
En la tercera gran ciudad en juego, Curitiba (capital de Paraná), el seguro triunfo de Gustavo Fruet (del Partido Democrático Laborista, PDT), con el 52% de intención de voto según Datafolha, aleja la amenaza pentecostal representada por Ratinho Jr. (del Partido Social Cristiano, PSC) quien, aunque ganó con el 34% en la primera vuelta, fue incapaz de sumar aliados para la batalla final. El triunfo de Fruet abre a la vez el camino para que sus aliados del PT lancen en 2014 la candidatura de la Jefa de la Casa Civil de la Presidencia, la Senadora Gleisi Hoffman, a la gobernación de este quinto estado más importante. Ella y su esposo, el ministro de Comunicaciones Paulo Bernardo, pertenecen al ala tecnocrática del PT y cuentan con el apoyo de la Itaipú Binacional, la productora de electricidad más grande de Sudamérica, con sede en Foz de Iguazú.
Las restantes 47 ciudades que van hoy a las urnas pertenecen al grupo de las medianas, con más de 250.000 electores. Hay algunas importantes, como Fortaleza, capital de Recife, o Florianópolis, capital de Santa Catarina. La tendencia predominante es que en esas ciudades crezca el PT, mientras que en las grandes obtiene resultados dispares. La importancia de la votación no reside tanto en la cantidad de gobiernos municipales que conquisten los partidos, sino en la influencia que estas elecciones ejerzan sobre la articulación de las alianzas en el Congreso Nacional y sobre la preparación de las candidaturas para gobernadores y parlamentarios para 2014.
En este punto se enlazan las elecciones municipales con el proceso por el mensalão. En el ímpetu de la exitosa campaña paulista (su triunfo personal) Lula reclamó la reforma de la legislación de medios, para acabar con el monopolio de las seis familias que controlan el 90% del mercado informativo. La escenificación del proceso por los jueces supremos debe entenderse entonces como anuncio de la voluntad de la mitad de ellos de cogobernar el país. Como comentó en Carta Capital el constitucionalista paulista Pedro E. Serrano: “Uno de los aspectos que ya se plantea como polémico en el juicio del mensalão es el del empate en las decisiones de la Corte, ante la jubilación compulsoria del ministro Cezar Peluso y la demora en la asunción de su remplazante. Los medios han mostrado abundantemente las divisiones entre los ministros. Como sabemos, los medios son el vehículo más usado últimamente para la difusión de las opiniones de los jueces de nuestra Corte Suprema, un comportamiento muy peculiar del Brasil, extraño a cualquier Corte Superior del mundo civilizado”.
Al quedar reducida a diez ministros y éstos estar divididos en dos bloques iguales, se presentan frecuentes y ruidosos empates. La televisión escenificó entonces una curiosa discusión pseudotécnica sobre si el presidente del Tribunal debía desempatar, omitiendo el detalle –subrayado por Serrano– de que en la Constitución está fijada la presunción de inocencia del inculpado en caso de duda.
Evidentemente, ante la imposibilidad de vencer al PT y sus aliados en las urnas y ante la perspectiva de que el gobierno impulse la regulación democrática de los medios de comunicación, la derecha quiere colocar al STF por encima de los otros dos poderes del Estado, para obtener con cinco votos togados y televisivos lo que no pudo ganar en las urnas. Se avecinan dos años de duros combates por el poder.

lunes, 22 de octubre de 2012

Brasil recupera su territorio urbano

Favelas rigurosamente vigiladas

Año 5. Edición número 231. Domingo 21 de octubre de 2012
En la mira. Un comando de elite de la policía militar toma el control de una barriada carioca.
Radiografía de la “acción cívica” que se despliega tras la ocupación policial de las favelas en la Zona Norte de Río de Janeiro.
Centenares de habitantes de las favelas de Manguinhos y Jacarezinho, en la Zona Norte de Río de Janeiro, se reunieron el viernes por la mañana con el comandante del Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), René Alonso, en el galpón de la escuela de samba Unidos do Jacarezinho. La reunión tuvo como objetivo explicar a la población algunos aspectos de la ocupación policial de la favela, realizada el domingo pasado casi sin disparos.
“Queremos garantizar a todos una vida normal”, afirmó el comandante. Los vecinos estaban en principio satisfechos con la reunión, pero plantearon sus expectativas: “Precisamos ver cómo llegarán los servicios a la comunidad: agua, luz, etc. Si el BOPE hace bien su trabajo, va a ser óptimo”, dice Fabíola Alves, de 28 años, vecina de Jacarezinho. Es que, aunque tiranizaban a la población, los narcos y las milicias aseguraban los servicios esenciales. Era casi un gobierno paralelo.
Paulatinamente se ha establecido un patrón en las operaciones de ocupación de favelas: antes de atacar se realiza un amplio trabajo de inteligencia y de propaganda, advirtiendo sobre el próximo operativo. Las ocupaciones se realizan con la BOPE, respaldada por el Ejército y/o la Marina. Son acciones breves, con gran despliegue de fuerza, para intimidar a los narcotraficantes y desalentar toda resistencia.
A estas operaciones las acompaña una sistemática y planificada acción de prensa. Como señala la Agencia de Noticias de las Favelas, con sede en Jacarezinho, “la cobertura de los medios brasileños se centra en las autoridades, acompañando la operación policial, informando sobre sus dimensiones, qué cantidad de drogas y armas se requisaron y el anuncio de las medidas de infraestructura a implementarse. Los medios internacionales, por su parte, califican estas operaciones como ‘limpieza’ de la ciudad para prepararla para la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016”.
Y continúan los periodistas favelados: “Todos los medios insistieron el fin de semana pasado en que en los últimos años, Jacarezinho y Manguinhos se habían convertido en centros violentos de tráfico de drogas. Pero esta visión unilateral oscurece que estas grandes comunidades son lugares de resiliencia, resistencia y creatividad que durante toda su historia fueron abandonadas y atacadas por el Estado. La ocupación del fin de semana pasado es un punto de inflexión, pero las voces de la población están notoriamente ausentes en los relatos sobre estos acontecimientos”.
El Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), responsable por las ocupaciones de las favelas, es la tropa de élite de la policía militar de Río de Janeiro. Su entrenamiento se asemeja al de los Rangers, el SWAT y otro tipo de brigadas especiales. Cuentan con todo el apoyo del gobierno federal, pero, como han sido muy criticados por sus violaciones de los derechos humanos, el gobierno estadual sigue atentamente las operaciones policiales, para preservar la imagen pacificadora de su gestión.
Las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) que siguen a la BOPE marcan la diferencia. Se trata de una policía que no persigue a los delincuentes, sino que prefiere ganar territorio. “Son hombres capacitados en derechos humanos; nosotros estamos del lado de la gente y no detrás de los bandidos, de esto se encarga la Policía Federal”, afirma su jefe, el teniente coronel Rogerio Seabra, un oficial entrenado en operaciones policiales de la ONU que ya estuvo en Guatemala y ahora asesora al gobierno salvadoreño.
En las favelas donde está la UPP se han invertido unos tres mil millones de dólares en obras de saneamiento e iluminación, puestos de salud, guarderías y escuelas. Sin embargo, la experta en seguridad Cristina Tardáguila, del derechista diario O Globo, dice que detrás de las UPP hay una estrategia publicitaria para el Mundial de Fútbol de 2014. “El problema de base parece no importarles”, asegura. El diputado de izquierda Marcelo Freixo, consonantemente, cuestiona a las UPP. “No atacan a los narcos, no los capturan y les avisan cuando van a llegar las UPP, para que guarden su dinero y se lleven la droga y así evitar la confrontación.”
Ésa es justamente la esencia de las UPP: “No nos obsesionamos por perseguir a los bandidos, no luchamos contra el narcotráfico; ganamos territorio y le llevamos una mejor vida a la gente”, dice Seabra. Aunque no todas las favelas estén en paz, la guerra se ganó en 50 de las mil existentes. Aún quedan milicias en otras y los narcos se han mudado a la periferia, pero el modelo gana adeptos y se reproducirá en 15 favelas más hasta el 2014; serán en total 40 con unos 12.000 policías. Las UPP representan una importante arma del gobierno fluminense, para recuperar territorios perdidos a manos del narcotráfico e incluir a los grupos más carenciados. 280 mil personas se benefician ya por la presencia de estas unidades y su número debe aumentar próximamente.
Parece que el gobierno brasileño ha optado por una paz negociada con los narcotraficantes. Claro que los medios –todos ellos conservadores– levantan consignas de “ley y orden”, pero las UPP aseguran un valor que la actual gestión considera más importante: recuperar la soberanía del Estado sobre enormes territorios urbanos antes usurpados por las mafias.

domingo, 7 de octubre de 2012

Dilma y Lula, trabados por el sistema electoral

Municipales en la mira del 2014

Año 5. Edición número 229. Domingo 7 de octubre de 2012
Urnas calientes. 1º de octubre en San Pablo, la presidenta en un acto de campaña del paulista haddad.

Hoy se eligen alcaldes y concejales en los 5.565 municipios de Brasil. En Belo Horizonte, el PT está enfrentado con los socialistas; en Porto Alegre, los comunistas enfrentan a los laboristas; en San Pablo, el oficialismo se alió con el derechista Partido Progresista; y en Río de Janeiro, el lulismo apoya al conservador Eduardo Paes.
A diferencia de lo que sucede en la Argentina las elecciones municipales que se realizan hoy en Brasil tienen un gran peso en la política nacional. Antiguamente, era la regla que los diputados se elegían a partir de coaliciones y grupos con asentamiento territorial. Para ello, necesitaban el apoyo de los alcaldes y concejales a los que a su vez sostenían en las elecciones municipales. Hoy en día el sistema es más flexible y la aparición de partidos ideológicos modificó un poco la influencia de los poderes locales sobre la Cámara de Diputados. Sin embargo, todavía gran parte de sus miembros se elige a partir de constelaciones locales. Incluso los partidos grandes negocian con sus fracciones locales, para mantener la llegada al electorado. Fue la Constitución de 1988 la que dio a estos comicios la función de control de los gobiernos y legislaturas en la mitad de sus períodos. Sin embargo, la legislación partidaria y electoral adoptada desde entonces, al debilitar a los partidos políticos, aumentar la importancia del financiamiento privado de las campañas electorales y sobrevalorar la propaganda televisiva, dio a la política local un peso desmedido, sin que esto signifique mayor control democrático. En realidad, todo lo contrario.
Hoy se eligen alcaldes (prefeitos) y concejales (vereadores) en los 5.565 municipios de Brasil. El código electoral brasileño combina el sistema mayoritario a dos vueltas para la elección de los alcaldes con el proporcional para la elección de los concejales que se eligen por voto nominal para los candidatos. Los más votados componen las listas partidarias. Cada partido obtiene un número de cargos proporcional a la suma de los votos obtenidos por sus candidatos, cargos que se distribuyen entre los candidatos más votados. Como los principales partidos nacionales tienen pesos regionales dispares, la competencia electoral está condicionada por las realidades locales. Así, proliferan las pequeñas siglas y las organizaciones medianas que aprovechan el tamaño de algunos distritos, para influir en la política nacional mediante sus alianzas y la presión sobre los partidos mayores.
Para convertirse en candidato para una elección representativa basta afiliarse a un partido y aportar apoyo financiero para sostener la propia campaña. Sin embargo, es difícil hacerse elegir desde un partido pequeño, por lo que se necesitan las coaliciones, que se registran en la Justicia Electoral como un único partido, suman sus minutos gratuitos de televisión y sus votos. De este modo, se impone la tendencia a formar coaliciones oportunistas sin consistencia ideológica. Además, la Ley electoral de 1997 permite a los partidos integrarse en coaliciones diferentes para la elección mayoritaria (la de alcalde) y la representativa. La campaña electoral se convierte así en un carnaval en el que el elector no puede diferenciar orientaciones y debe guiarse o por lealtades tradicionales o por su percepción del show mediático resultante de este sistema.
También el régimen de financiamiento de las campañas debilita a los partidos. Según la ley de 1997, las empresas pueden contribuir a las campañas hasta con el 2% de su patrimonio, lo que es mucho dinero. Estas contribuciones obligan al candidato electo a tener en cuenta a las donantes a la hora de las licitaciones públicas. Como consecuencia, todas las empresas se ven obligadas a hacer estos aportes, originándose una intrincada red de relaciones.
Durante largos años, el PT se apoyó en algunos partidos menores afines, para formar coaliciones locales que le aseguraron el poder en los grandes conglomerados urbanos. A estos partidos, estas alianzas a su vez les sirvieron para compartir el poder en todos los niveles. Sin embargo, en los últimos tiempos se desprendieron crecientemente de su tutor, para buscar otras alianzas que les permitieran seguir creciendo. Así, en las principales ciudades del Nordeste y en Belo Horizonte, el PT está enfrentado con los socialistas, en Porto Alegre los comunistas enfrentan a los laboristas como principales candidatos a la alcaldía y marginan al PT, en San Pablo el PT se coaligó con el derechista Partido Progresista (PP) alienándose muchos votos de izquierda, y en Río de Janeiro apoya al alcalde Eduardo Paes, ligado a las milicias parapoliciales.
El fenómeno más llamativo de la campaña electoral de 2012 es el crecimiento de los candidatos pentecostales. Expresan una fórmula exitosa: ante la pérdida de identidad ideológica de los partidos, el moralismo neoconservador que compra partidos con su enorme poder financiero y tiene el apoyo casi irrestricto de los grandes medios se ha establecido como tendencia de la política brasileña. A partir de sus éxitos locales va a influir en la política de los partidos mayoritarios y es previsible que en 2014 aumente su actual representación en la Cámara de Diputados.
Ante este panorama es previsible que el gobierno de Dilma tenga que enfrentar negociaciones cada vez más complicadas con los 14 partidos y 400 diputados que integran su base parlamentaria. El mayor poder local de estos partidos aumentará literalmente su precio a la hora de negociar sus apoyos al gobierno.
A partir de estas elecciones comienzan los preparativos para las candidaturas federales y estaduales, ejecutivas y parlamentarias, para las elecciones de noviembre de 2014. Al mismo tiempo, los traspiés del PT en diversas capitales reavivarán la polémica interna entre los lulistas y los dilmistas. El PT es una parte más del arco partidario, con menos corrupción, pero con las mismas debilidades. Evidentemente, la reforma de los sistemas partidario y electoral está a la orden del día, pero ¿quién le pone el cascabel al gato?.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Éste sí es populismo

Carnaval de votos en Río de Janeiro

Año 5. Edición número 228. Domingo 30 de septiembre de 2012
Según las últimas encuestas, el actual alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, obtendría el 52% de los votos en las elecciones municipales del próximo 7 de octubre, mientras que su principal contrincante, el diputado estadual izquierdista Marcelo Freixo, el 17%. Aunque la elección parece definida, no se descarta que haya segunda vuelta. Sobre el tapete está la discusión sobre las relaciones entre política, negocios y mafias.
Río de Janeiro elegirá un alcalde, un vicealcalde y 51 concejales. Si ningún candidato al Ejecutivo alcanza la mayoría absoluta, la elección se decidirá dos semanas después en segunda vuelta y los vencedores asumirán por cuatro años el próximo 1° de enero. Si Paes gana, éste será su último mandato. Con el apoyo de los gobiernos federal y estadual, el sector inmobiliario, los grandes medios y una opinión pública ávida de “paz” a cualquier costo el joven alcalde (43 años) no debería temer. Paes entró en política a los 23 años como subalcalde de barrios de alta clase media en el sur de la ciudad (1993-96). Su éxito como gerenciador del desarrollo urbano lo convirtió en 1996 en el concejal más votado de la ciudad. En 1998 fue electo diputado federal. Al reelegirse el alcalde César Maia en 2000, fue nombrado Secretario de Medio Ambiente y plantó más de un millón de árboles en áreas degradadas. Originariamente afiliado al derechista Partido del Frente Liberal (PFL), al reelegirse diputado federal en 2002, ingresó al Partido Social-Demócrata Brasileño del entonces presidente Cardoso. Durante el primer gobierno de Lula (2003-07) fue un ferviente opositor a Lula, pero en 2006 apoyó la elección del gobernador Sergio Cabral, aliado del presidente. Así se convirtió en secretario de Deportes y Turismo del Estado y se afilió al PMDB. Después de haberse disculpado públicamente ante Lula y con su apoyo, en 2008, ganó la alcaldía de Río. Desde el inicio, se hizo famoso por sus efectistas medidas de orden, por asfaltar centenares de quilómetros de calles y avenidas y reorganizar el transporte público, así como por construir corredores viales por toda la ciudad en vistas a los previstos Juegos Olímpicos y a la Copa FIFA. En 2012, la tasa de inversiones de la Ciudad de Río supera la del propio gobierno federal.
A pesar de este capital mediático, su oponente Marcelo Freixo le está haciendo sombra. Profesor de Historia de 45 años, milita por los derechos humanos desde sus 20 años y es miembro del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), escisión del PT fundada en 2004. Diputado estadual electo en 2008, preside la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa. Se destacó como presidente de la Comisión de Investigaciones sobre las milicias parapoliciales. Cuando en 2011 presentó el informe por la Comisión de Investigaciones sobre el tráfico de armas, debió abandonar el país ante las amenazas recibidas. Su hermano Renato fue asesinado por parapoliciales en 2006. Freixo crece en las encuestas por el desencanto de muchos votantes con el apoyo del PT a Paes y por sus denuncias contra las milicias. Formadas inicialmente en barrios pobres para vender protección contra el crimen, sus miembros son agentes de las fuerzas de seguridad con el respaldo de políticos y dirigencias locales. También controlan muchos servicios esenciales y se dividen con los narcotraficantes el control de las 1.006 favelas de Río.
Diversos políticos cariocas son notorios milicianos, pero hasta ahora sólo dos concejales fueron presos por complicidad. El propio PSOL expulsó a principios de septiembre a un candidato a concejal acusándolo de ser un infiltrado y, a su vez, Freixo acusó al alcalde Paes de complicidad con las milicias. Más allá del resultado en estas elecciones lo que se discute es si el crecimiento económico justifica el crimen.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Concentración del poder y disciplinamiento

Dilma negocia el presupuesto

Año 5. Edición número 226. Domingo 16 de septiembre de 2012
Ansiosa. Rousseff pretende acelerar el acuerdo presupuestario con sus aliados.

Otras notas

  • La presidenta Dilma Rousseff mide fuerzas con los funcionarios públicos federales, quienes intentan torcerle el brazo y llevarla a firmar un fuerte aumento salarial. Por el contrario, la mandataria no quiere abrir el grifo presupuestario, en el marco de las restricciones que genera la crisis internacional, y concede subas parciales a salarios bajos.
  • La austeridad, cuando es necesaria, pareciera ser una marca de los gobiernos del PT. En su primer año de mandato, Inácio Lula da Silva anunció una reducción de 14 mil millones de reales, con el objetivo de alcanzar un 4,25% del PIB como superávit primario. Siguiendo un “desarrollismo monetarista”, también desplegó un paquete de 14 medidas para incentivar el crecimiento. Por eso, que el gobierno de Dilma Rousseff encargue a sus ministros un recorte presupuestario no sorprende, de hecho, uno de sus planteos fue sostener la disciplina fiscal.
  • El gobierno brasileño anunció el miércoles pasado su propósito de gastar 8.400 millones de reales para reactivar la alicaída economía, pero se quedó muy por debajo de las expectativas previas. La motivación electoral es obvia: el próximo 7 de octubre se realizan en todo el país elecciones municipales en las que se juega el control de las mayores ciudades. En la perspectiva de las presidenciales y parlamentarias de 2014 el gobierno necesita ganar sobre todo São Paulo, para frenar a la oposición, pero anda a los tropezones, porque el PT ha perdido los lazos con sus bases sociales.
  • El miércoles próximo será el puntapié inicial del debate legislativo por el Presupuesto 2012. La tenida comenzará cuando el secretario de Política Económica, Roberto Feletti, y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, se presenten en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados para explicar en detalles los números de la iniciativa. Será la primera de la serie de cinco reuniones previstas, según la convocatoria del presidente de la Comisión, Gustavo Marconato, del Frente para la Victoria (FpV).
  • La sesión parlamentaria para discutir el presupuesto 2011 de la Ciudad de Buenos Aires no llegó a buen puerto para el oficialismo. Después de cinco horas de debate en las que el PRO intentó aprobar los 25.500 millones de pesos de presupuesto (un 20 por ciento más respecto al que se votó para este año que termina), se resolvió pasar el tratamiento del proyecto a cuarto intermedio hasta mañana.
  • La sanción del presupuesto general de la Nación es un acto institucional, político y económico de trascendencia. Tan es así que la Constitución Nacional regla su presentación y sanción. El art. 100, inc. 6, dispone que le corresponde al jefe de Gabinete de Ministros enviar al Congreso el proyecto de Ley de Presupuesto Nacional, previo tratamiento en acuerdo de gabinete y aprobación del Poder Ejecutivo. Ese es el único presupuesto que puede considerarse; ningún legislador puede arrogarse esa facultad.
La jefa de Estado pretende mantener los planes de inversión en infraestructura y, a su vez, evitar que sus aliados parlamentarios eleven los sueldos de los trabajadores públicos.
El gobierno brasileño está negociando con su base en el Congreso Federal, para que ésta deje intacto el proyecto de presupuesto para 2013. Dilma quiere mantener inalterados los planes de inversión en infraestructura y evitar que sus aliados parlamentarios suban los sueldos de profesores y no docentes universitarios, policías, funcionarios judiciales y de Impositiva que rechazaron en agosto pasado las condiciones del gobierno, para terminar las huelgas que asolaron al país durante cuatro meses. El proyecto presupuestario debe cumplir entonces a la vez la función económica de impulsar el crecimiento y la política de disciplinar a los sindicatos estatales y a la propia base parlamentaria.
Ningún gobierno federal tiene mayorías propias en ambas cámaras del parlamento y para impulsar sus proyectos depende de complejas y cambiantes alianzas con partidos y caudillos regionales. Todas las leyes son producto de un toma y daca entre el gobierno y los diferentes lobbys, tanto más el presupuesto general de la Unión. Por eso, el pasado miércoles 12 se reunieron el presidente de la Comisión Mixta de Presupuesto, el diputado Paulo Pimenta (del PT), y el miembro informante de la propuesta presupuestaria para 2013, el senador Romero Jucá (del aliado Pmdb) con la ministra de Planeamiento, Miriam Belchior, para discutir el tratamiento parlamentario del proyecto.
Para 2013 se estima un gasto total de aproximadamente 500 mil millones de dólares. Según el diputado, el gobierno ve como prioritario que se aprueben los proyectos del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y del Plan Brasil sin Miseria. El PAC –que ahora se encuentra en su segunda fase– es un programa de fuertes inversiones en infraestructura lanzado por Lula y continuado por Dilma, para crear en ciudades medianas y regiones rurales las condiciones para la inversión industrial. La ministra de Planeamiento, por su parte, declaró que espera que el informante del proyecto evite elevar los gastos de personal. De esta forma, las categorías funcionariales que no aceptaron los aumentos dispuestos por el gobierno en agosto seguirán recibiendo el mismo salario el año próximo. Según el senador Jucá, si estos grupos de funcionarios quieren tener aumentos, deberán negociar directamente con el gobierno.
El presupuesto 2013 prevé una expansión del 8,9% en las inversiones federales, que subirán de 85,9 mil millones de dólares en 2012 a 93,5 mil millones el año próximo. Este valor incluye tanto las inversiones del gobierno federal como las de las empresas estatales. El PAC sumará inversiones por 63,1 millones de dólares, 37 millones de los cuales serán invertidos por las empresas públicas. De acuerdo con el ministro de Hacienda, Guido Mantega, “la inversión es uno de los ejes de este presupuesto, para asegurar el crecimiento del país”.
Por primera vez, el proyecto de presupuesto está disponible en internet. El Ministerio de Planeamiento publicó el documento en formato abierto. La medida responde a la Ley de Acceso a la Información sancionada hace pocos meses. Según el Ministerio, se pretende “ofrecer a los ciudadanos y a las organizaciones mayor transparencia de la información pública”.
El proyecto oficial comenzó a tramitarse en el Congreso a principios de septiembre, cuando el presidente del Senado, el expresidente José Sarney (Pmdb), comunicó a los parlamentarios los plazos previstos para la aprobación del proyecto. Sarney cuenta con aprobar la nueva ley antes del receso parlamentario que comienza el 22 de diciembre. Si lo logra, no sólo habrá realizado una obra maestra de ingeniería parlamentaria, sino que habrá permitido al gobierno de Dilma disciplinar rudamente a los sindicatos estatales, aumentando sensiblemente su cuota de poder.

domingo, 9 de septiembre de 2012

¿Brasil marcha hacia la teocracia?

San Pablo preocupa a Dilma

Atrevido. El candidato paulista del evangelismo intenta sumar votos en la calle.
Celso Russomano, un ex periodista televisivo metido a político bajo el padrinazgo de la polémica Iglesia Universal del Reino de Dios, es el favorito de los paulistas.
Dilma y Lula no están casados, pero no se pueden separar. Él la elevó a la Presidencia y necesita de su dureza y solidez, aunque deba correr por el país mitigando las heridas que su criatura infiere a propios y aliados. Ella creció a su sombra, triunfó gracias a él, pero está abrumada por la herencia caótica que Lula dejó, al iniciar múltiples proyectos, sin presupuestos, infraestructura ni cuadros.
Por eso ella viajó el miércoles pasado a San Pablo para almorzar con él, conversar durante cinco horas y volverse a Brasilia. La acompañaron el secretario general de la Presidencia, Gilberto de Carvalho, y el asesor para asuntos internacionales Marco Aurélio Garcia. Los reunieron la angustia, el miedo y la ansiedad. San Pablo, el Nordeste y los sindicatos son sus motivos.
El gigante de once millones de habitantes (22 millones en la región) es el centro de la vida brasileña. Es la sexta ciudad más grande del mundo, dominada por una elite tan fina como conservadora y mediática. Permanentemente opuesta al poder central desde el siglo XIX, siempre representó al “otro Brasil” que mira hacia Europa y los Estados Unidos. Para la burguesia paulista y sus dos grandes diarios, O Estado de São Paulo y Folha de São Paulo, América del Sur es el patio trasero del Brasil potencia al que éste no precisaría consultar para hacer política mundial, sino imponerle sus decisiones.
Los electores paulistas ya castigaron varias veces esta arrogancia: el expresidente Janio Quadros (1986-89), el exministro de la Dictadura Paulo Maluf (1993-97) y el actual alcalde Gilberto Kassab (2006-12) fueron electos a contracorriente. Ni izquierdas ni derechas los deseaban. Gobernaron demagógicamente, administraron desastrosamente y dejaron la ciudad desquiciada, pero el pueblo insiste en repudiar las ofertas partidocráticas. La nueva amenaza se llama Celso Russomano. Experiodista televisivo metido a político, el año pasado ingresó al insignificante Partido Republicano Brasileño (PRB) y bajo la dirección de la Iglesia Universal del Reino de Dios, del pastor Edir Macedo, lo convirtió en una poderosa máquina que hoy le asegura el 35% de intención de voto para las elecciones del 7 de octubre, con tendencia al alza. Frente al 21% menguante de su contrincante José Serra (PSDB) y al 16% del exministro de Educación de Dilma Fernando Haddad (PT), es un favorito imbatible. Hoy sólo se discute sobre el nombre de su oponente en la segunda vuelta del 28 de octubre, para cuya campaña Folha de São Paulo propuso el jueves que Lula y Fernando Henrique Cardoso (jefe histórico del PSDB) compartan estrado.
El supremo matrimonio político tiene también otras preocupaciones. El ascendente Partido Socialista Brasileño (PSB), un producto nordestino que conducido por el alcalde de Recife Eduardo Campos se expande por el país, buscando autonomía abandonó al PT ante la derecha en varios municipios que éste puede perder.
También la Central Única de los Trabajadores (CUT), fundada por Lula en 1983, se quejó ante su mentor, porque Dilma ahogó sin negociar las largas huelgas del sector público. El anuncio hecho esta semana de que el Ejecutivo mandará al Congreso un proyecto de ley reglamentando el derecho de huelga en la administración pública colmó el vaso.
Finalmente, José Dirceu, líder histórico del PT, procesado por corrupción ante el Supremo Tribunal Federal (STF) en el proceso del mensalão, está enojado con la presidenta, porque ésta no desplazó al fiscal general del Estado, Roberto Gurgel, que usa el proceso para perfilarse mediáticamente.
Ni Lula ni Dilma dieron declaraciones al salir de la reunión ni la prensa informó al respecto. Todos son conscientes del desastre que amenaza al establishment político brasileño. San Pablo no vale una misa, pero sí muchas herejías.