El Mercosur oscila entre la integración y el libre comercio
Año 7. Edición número 324. Domingo 3 de agosto de 2014
Por
Eduardo J. Vior. Periodista
La primera cumbre del Mercado Común con cinco
miembros reafirmó su unidad política, pero subyace la contradicción
entre las diferentes estrategias de desarrollo en su seno a partir de
estructuras económicas disímiles.
La 46ª Reunión Cumbre de los países del Mercosur que sesionó en
Caracas el pasado martes 29 se caracterizó a la vez por una fuerte
demostración de unidad política y por no haber adoptado casi ningún
acuerdo económico relevante. Las diferencias estructurales y
coyunturales en el interior del bloque requieren una fuerte autoridad
política, hoy ausente, que las compense y armonice. Encarar esta tarea
es la responsabilidad que Argentina tiene en su presidencia pro témpore
que dura hasta diciembre próximo.
Los miembros del Mercado Común dieron en una declaración un firme
respaldo a Argentina en su pugna con los fondos especuladores en la
primera cumbre de este bloque que contó con los presidentes de los cinco
socios. Tras un año de presidencia venezolana –el doble de lo previsto
por los problemas de agenda para celebrar hace seis meses la reunión–,
los presidentes de Paraguay, Horacio Cartes, y Venezuela, Nicolás
Maduro, coincidieron por primera vez en una cumbre del bloque.
Argentina obtuvo el enérgico respaldo de sus pares en la batalla contra
los fondos buitre, mientras la presidenta Cristina Fernández insistía en
su oferta “a ese 7,6% que no ingresó al canje”, para que acepte la
propuesta argentina de tener “una tasa de retorno de casi el 300% en
dólares”. “No estamos pidiéndole ni negándole que nadie nos regale nada
–señaló–, simplemente queremos definitivamente terminar con esto, que no
fue culpa nuestra que no ingresaran al canje, porque hubo rondas y
negociaciones en el año 2002, 2003 en adelante prácticamente por todo el
mundo”, dijo.
Por su parte, la mandataria brasileña Dilma Rousseff se mostró taxativa
al cargar contra los especuladores y defender a Argentina frente a un
problema que, dijo, afecta a todo el sistema económico. “No podemos
aceptar que la acción de algunos especuladores pongan en riesgo la
estabilidad y el bienestar de países enteros”, indicó.
También el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, rechazó la presión
de los fondos buitre que, según afirmó, generan un “daño a todos los
países del sur”.
La Cumbre del Mercosur contó con la presencia de los mandatarios Nicolás
Maduro, de Venezuela; Cristina Fernández, de Argentina; Horacio Cartes,
de Paraguay; José Mujica, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia, y Dilma
Rousseff, de Brasil, a quienes se plegaron el de Nicaragua, Daniel
Ortega; el de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; el canciller chileno y
representantes de varias naciones del Caribe. Los fallecidos
presidentes Hugo Chávez y Néstor Kirchner, de Venezuela y Argentina,
respectivamente, fueron declarados “ciudadanos ilustres” del Mercosur.
La situación de Palestina también concertó el consenso sobre la
necesidad de un alto el fuego, que Brasil, Argentina, Uruguay y
Venezuela elevaron a condena “enérgica” por el “uso desproporcionado de
la fuerza por parte del Ejército israelí en la Franja de Gaza”. También
condenaron “cualquier tipo de acciones violentas contra poblaciones
civiles en Israel”.
Al hacer balance de la marcha de Mercosur y empleando su habitual locuacidad, el presidente uruguayo José Pepe
Mujica llamó a poner más voluntad política para avanzar en la
integración y aprovechar las oportunidades que pueden brindar países
como China. “Pero a su vez sabemos que en este mundo los peces chicos se
tienen que cuidar de los peces grandes, por eso tenemos que estar
juntos”, advirtió.
Dilma también hizo alusión a la marcha del proceso de integración
destacando los avances que ha habido y la necesidad de profundizar los
procesos internos. Afirmó que el bloque regional “no es un espacio
económico limitado”. De acuerdo con la presidenta, Brasil “no puede
desatender la inserción de las economías del bloque en el mundo global”.
Sin embargo, en la única referencia de algún mandatario a las
negociaciones con la Unión Europea para la firma de un Tratado de Libre
Comercio que ya se prolonga por quince años (v. recuadro), la presidenta
brasileña dijo que “la pelota ahora está en el campo de ellos”,
aludiendo a que el Mercosur ya hizo todas las propuestas que debía y se
espera la respuesta europea.
En cambio festejó la ampliación del bloque con el próximo ingreso de
Bolivia, el proyectado establecimiento de acuerdos de libre comercio con
países de América del Sur y del Caribe que no son integrantes del grupo
y las negociaciones con la Unión Europea. En este sentido la Cumbre (en
su Decisión 18) acordó iniciar el diálogo para establecer una zona de
libre comercio con los países del ALBA, de Caricom y de Petrocaribe.
Para ello instruyó a la nueva presidenta temporaria (Argentina), para
que en el plazo de 60 días establezca mecanismos de diálogo con ese
grupo de países.
Esta resolución fue evaluada como un gran triunfo de Maduro, principal
interesado en abrir el Mercosur en esa dirección. Al celebrar la
decisión, el venezolano llamó a “repotenciar” el papel de Mercosur. “Es
la hora de América del Sur, es la hora de que nuestra región piense en
grande, actúe en grande, busque lo grande, nos compactemos”, dijo
Maduro.
Ninguna mención pública se hizo por otra parte de la propuesta brasileña
de establecer acuerdos de libre comercio con los miembros de la Alianza
del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú) . Pocos días antes de la
Cumbre, Dilma había recogido la propuesta en este sentido de su colega
chilena Michelle Bachelet, pero los demás miembros del Mercosur hicieron
oídos sordos a la sugerencia, temiendo probablemente que detrás de los
miembros del otro bloque latinoamericano de integración entraran los
productos norteamericanos al calor de los tratados de libre comercio que
todos ellos mantienen con Estados Unidos.
Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, agradeció la
voluntad de los miembros del Mercosur de que su país complete el proceso
de integración pleno al organismo, abogando también por la necesidad de
aunar fuerzas ante los desafíos que tienen por delante. “Todos buscamos
una integración económica, territorial con vías de integración, una
integración de liberación, (...) que pasa por terminar con la injusticia
social, para acabar con esa desigualdad”, indicó.
En la Declaración Final (punto 15) también se informa que se aprobó la
decisión que crea la “Reunión de Autoridades sobre Privacidad y
Seguridad de la Información e Infraestructura Tecnológica del Mercosur”
con la misión de armonizar criterios de seguridad informática y
protección de la privacidad en las redes.
En la 46ª Cumbre se aprobó asimismo un comunicado para acelerar la
activación del Banco del Sur. “Estamos aprobando en los documentos desde
nuestra Suramérica acelerar los pasos para la activación del Banco del
Sur”, dijo Maduro tras sostener una reunión en privado con los Jefes y
Jefas de Estado asistente a la cumbre. En su declaración apuntó que hace
pocos días se reunió el Consejo de Ministros de la mencionada entidad
financiera suramericana. “Ya varios países hemos aprobado el aporte del
capital y se está aprobando un comunicado oficial en esta cumbre del
Mercosur, llamando a que aceleremos los pasos para que el Banco del Sur
ya en el segundo semestre del año 2014 entre en funciones”, enfatizó
Maduro, quien el pasado 23 de julio anunció el aporte de Venezuela: 80
millones de dólares.
Antes de la Cumbre de los presidentes se reunieron los movimientos
sociales, el Foro Empresarial y los ministros de Relaciones Exteriores.
En la 16ª Cumbre Social del Mercosur, que se reunió la semana anterior,
se exigió la suspensión del Tratado de Libre Comercio que el bloque
mantiene con Israel desde 2010.
Durante la reunión de cancilleres del pasado lunes, el jefe de la
diplomacia venezolana, Elías Jaua, presentó su informe de gestión. Jaua
destacó que durante el último año se celebraron más de 220 encuentros
para abordar el área sociopolítica, institucional y comercial, y se
aprobó un conjunto importante de normas: creación del Mercosur Indígena,
del Mercosur Afrodescendiente y del Mercosur Obrero. Además resaltó que
en esta Presidencia destacaron reuniones como las ministeriales en
desarrollo social, medio ambiente, educación, salud, mujer y deportes.
También mencionó la realización del primer encuentro de expertos en
seguridad informática en el que se reafirmó el rechazo al espionaje por
parte del gobierno norteamericano a los países de la región y se acordó
la instauración de una asamblea sobre gobernanza, privacidad y seguridad
de la información de Mercosur. Asimismo se acordó la unificación de
criterios en la agenda del Foro Especializado Migratorio, como también
el intercambio de información sobre las condiciones legales para el
viaje de menores de edad y de listas de pasajeros que viajen por los
distintos medios de transporte por las naciones integrantes de Mercosur.
Balance y perspectivas. En su discurso en la cumbre, Pepe Mujica
dijo que se deben realizar “reuniones fructíferas y cuando no podemos
sacar frutos, no juntarnos”. Mujica planteó como alternativa “hablar por
teléfono” para tratar con los presidentes de los países del bloque los
temas comunes, ya que en caso contrario se puede “frustrar” un “intento
maravilloso”.
El presidente uruguayo no escatimó ni calificativos ni conceptos para
señalar cuán improductivos son, a su juicio, este tipo de encuentros.
Entonces, dijo que, cuando llega a Uruguay, la población pregunta: “¿Qué
decidieron ustedes. Yo que sé que decidieron… Sacamos una
declaración…”, dijo en tono irónico. Pero Mujica no se quedó en eso y
amplió sus argumentos. “Hay que cuidar la confianza popular”, arguyó, en
tanto insistió en que es momento de “trabajar” y que debe existir
“responsabilidad en las cabezas” de los gobiernos.
Entre tanto, en Brasil los resultados de la Cumbre fueron recibidos con
escepticismo. Al comparecer ante la Confederación Brasileña de la
Industria (CBI), el principal candidato opositor, Aecio Neves, declaró
que “el Mercosur debe ser reconsiderado” y sugirió que se acerque más a
la Unión Europea. “Por el Mercosur Brasil está perdiendo oportunidades
para avanzar en sus acuerdos con la Unión Europea”, insistió.
En la derecha radical, el columnista de O Estado de São Paulo Celso
Ming arremetió frontalmente el miércoles contra la política
integracionista de Dilma: “En la cumbre del Mercosur el gobierno
brasileño se quejó del estancamiento del bloque, pero fue él quien más
trabajó para incorporar a Argentina (!) y Venezuela, dos economías
prácticamente quebradas. Además, Argentina es el principal obstáculo
para encarar nuevos acuerdos comerciales que aumentarían los pedidos
externos a la industria brasileña”.
Argentina salió de la Cumbre con la declaración de solidaridad contra
los fondos buitre en la cartera de la presidenta y la responsabilidad de
reanimar al enfermo durante los próximos seis meses. Venezuela fue
anfitriona de la Cumbre sin que Paraguay la objetara y Cartes salió en
la foto junto al denostado chavista, con quien se reunió bilateralmente,
sin que nadie le recordara su complicidad con el golpe de estado de
2012. Bolivia, en tanto, se llevó a casa la promesa de que más
parlamentos ratificarán próximamente su ingreso al bloque. Los invitados
mandatarios caribeños recibieron promesas de cooperación más estrecha,
lo mismo que los centroamericanos. Uruguay recibió el respaldo del
bloque en su lucha desigual contra las tabacaleras que objetan su
legislación sanitaria.
¿Y Brasil? Dilma viajó a la Cumbre con el firme propósito de acelerar
las negociaciones con la Unión Europea para firmar un Tratado de Libre
Comercio sobre el que se negocia hace quince años y de apresurar la
liberalización del comercio con la Alianza del Pacífico (Colombia,
Chile, México y Perú) y sólo le regalaron vagas promesas. El Mercosur
sufre de “paulitis”: en la metrópolis brasileña se concentran empresas
extranjeras y nacionales en condiciones de competir en los mercados de
todo el mundo y con espaldas financieras suficientes, como para no temer
bloqueos ni ataques sorpresivos de bancos y fondos de inversión. Estas
empresas necesitan que los mercados latinoamericanos se abran, para
aumentar la dimensión de sus operaciones. Por ello anhelan el libre
comercio con Europa y con la Cuenca del Pacífico. Son los mismos que
financian a todos los contrincantes de la presidenta que busca su
reelección en octubre. Dilma necesitaba un gesto, una señal de sus
aliados para callar a la oposición y no lo obtuvo. Por cierto, en un
contexto precario ni Argentina ni Venezuela podían desproteger sus
fronteras comerciales, pero así como la integración sudamericana es
imposible como instrumento de la hegemonía brasileña, no puede
desconocer las necesidades del gigante.
En la década pasada, Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez
empujaron la integración mediante su amistad política. Desaparecidos dos
de ellos la amistad debe ser remplazada por una organización política
de la integración que marque el rumbo, medie y arbitre entre los
intereses encontrados. Demasiado cortos son seis meses para esta tarea,
pero suficientes para empezar a caminar.