sábado, 20 de enero de 2024

Se largó la carrera hacia la Casa Blanca

 

Urgido por unir a su partido, para superar las zancadillas del “Estado profundo” y vencer a Joe Biden en noviembre, Donald Trump une sus pleitos judiciales con la campaña electoral

Por Eduardo J. Vior (*) analista internacional

El lunes pasado chifló en Iowa el silbato de partida de la larga campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos que se definirá en la votación del próximo 5 de noviembre y el martes 23 tendrá su segunda etapa en New Hampshire. En principio, todo indica que los principales candidatos serán el presidente Joe Biden (81 años) y el exmandatario Donald Trump (77). Sin embargo, circunstancias personales de ambos líderes, de política interna e internacional condicionan fuertemente el desarrollo de la contienda. Como las maniobras de ambas partes influirán en todo el mundo, deberemos estar muy atentos para minimizar sus efectos sobre nosotros.

Tras la victoria récord de Donald Trump en los caucus (asambleas de votantes republicanos) de Iowa, ahora toca a los votantes de New Hampshire decidir, si la lucha por la nominación republicana será competitiva o sólo un paseo del expresidente. Ante los procesos judiciales que amenazan dejarlo afuera de la carrera, el magnate neoyorquino está urgido por mostrar el apoyo de un Partido Republicano (GOP, por su nombre en inglés) unido detrás de su postulación y su programa. Para ello necesita eliminar rápidamente a sus competidores internos o que ellos se sumen a él. 

Cinco días antes de las primarias en New Hampshire, Trump dejó bien en claro que su defensa legal y su campaña presidencial son partes de la misma lucha, cuando saltó directamente de una sala de audiencias de Manhattan a un mitin de campaña en Nueva Hampshire. Primero, el expresidente se presentó voluntariamente ante el tribunal de Nueva York, para encontrarse cara a cara con E. Jean Carroll, la escritora de quien un jurado civil ya determinó que abusó sexualmente hace treinta años. Carroll testificó este miércoles, por primera vez en presencia de Trump, en un nuevo juicio para determinar cuánto pagará el líder republicano por haber difamado a su adversaria.

Después de salir del tribunal Trump regresó a New Hampshire, donde retomó la campaña con un ataque al líder de la bancada republicana en el Senado, Mitch McConnell, sobre la crisis migratoria en la frontera con México y la ayuda a Ucrania. Trump se opone al compromiso migratorio con los demócratas y quiere que se destinen a la frontera, a Israel y al Indopacífico los fondos previstos para Ucrania. De este modo impondría ya antes de los comicios su agenda combinada de política interior y exterior para la protección de las fronteras y el fortalecimiento de EE.UU. en el mundo.

Para alcanzar en julio próximo la nominación presidencial, Trump debe todavía imponerse en varias elecciones primarias y afrontar el cúmulo de procesos judiciales en su contra. Al mismo tiempo, quiere asegurarse de llegar a la Casa Blanca con un partido suficientemente unificado, como para poder imponer su visión del futuro norteamericano. Durante su gobierno anterior pagó amargamente la falta de claridad de objetivos y de unidad de acción de sus funcionarios y líderes legislativos. Por ello tiene prisa en lograr la adhesión de sus competidores y terminar la campaña.

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Tras el triunfo Trump habló a sus seguidores en Des Moines, Iowa.

Entre tanto los demócratas también celebran primarias, pero sin misterio alguno. Salvo sorpresa de último minuto, Joe Biden (81), que ya cuenta con un fuerte apoyo de su partido, será designado en agosto como el candidato demócrata.

La próxima elección será muy reñida y se definirá, al igual que en 2020, en unos pocos estados y por muy escasos votos, probablemente en los mismos seis estados del interior y del sur que habitualmente oscilan entre ambos partidos: Arizona, Georgia, Wisconsin, Pennsylvania, Nevada  y Michigan. Otros estados que resultarán de interés serán Carolina del Norte, New Hampshire y Florida. 

El mapa de 2020 es el que dio la victoria a Biden, por lo que los demócratas quieren defenderlo o expandirlo. En teoría, el presidente actual tendría las mejores chances en noviembre, porque se basa en los estados que ganó cuatro años atrás y puede destinar más recursos y personal a ampliar su ventaja, en varios de los estados clave los demócratas han tenido resultados favorables en los últimos tres ciclos electorales, su candidato principal no se arriesga en elecciones primarias y porque, en su calidad de presidente, Biden tiene amplia cobertura nacional independientemente de sus acciones de campaña.

El mapa de los republicanos es más complejo y no se conoce una estrategia partidista clara. Su mayor posibilidad de victoria reside en ganar Arizona, Georgia y Wisconsin, pero deben ganar en los tres, si quieren triunfar en la general. Si pierden uno solo de ellos, deberán triunfar en una combinación que obligatoriamente incluya Pennsylvania, el mayor de los estados en disputa.

El gobierno de Biden puede mostrar la creación de casi 14 millones de puestos de trabajo, la inversión en infraestructuras y el retorno de la industria manufacturera estadounidense al país, la reducción de la inflación desde su pico y el éxito sobre las grandes farmacéuticas, al lograr reducir los precios de los medicamentos que requieren receta. Su agenda, asimismo, sigue siendo popular entre los votantes: proteger la democracia y el alma de la nación, hacer que la economía funcione para la clase media y luchar por más derechos. Finalmente, importantes niveles de recaudación, superior al del resto de otros precandidatos demócratas y por encima de los precandidatos republicanos combinados, parecen asegurar la reelección del presidente.

Sin embargo, el principal cuestionamiento a la reelección del jefe de Estado se centra en su edad y sus capacidades cognitivas.

Para contrarrestar esta percepción, su campaña encaró acciones comunicativas tempranas en los estados pendulares y está movilizando a sus surrogates (literalmente “subrogados”), es decir, personalidades de la cultura, el deporte y las artes que salen a hablar a favor del presidente. Este ejército de periféricos tiene una gran influencia sobre la orientación temprana del electorado, porque forma opinión sobre orientaciones y visiones del mundo y de la vida.

Los demócratas, además, deben lidiar con la fragmentación del mercado mediático, rescatar el voto de los jóvenes y aprovechar el fortalecimiento de los sindicatos durante su gobierno. Para ello, han lanzado en una temprana campaña comunicacional en estados clave y hacia sectores específicos del electorado. A diferencia de otros candidatos recientes, Biden decidió centrar sus operaciones de campaña en el Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés), para poder canalizar fondos donados a la campaña presidencial hacia el refuerzo el partido.

El índice de aprobación del actual presidente es de un 39% según Gallup y el promedio de encuestas de FiveThirtyEight. Se trata de un valor muy bajo, a unos 15 puntos debajo de su aprobación en los primeros meses de 2021.

A ello se suma que, a pesar de los índices favorables señalados más arriba, la población tiene una percepción negativa sobre el estado de la economía, porque la inflación incide gravemente sobre los bolsillos. Seguramente la economía será un tema central en la campaña de 2024, pero la valoración que los votantes hagan de ella dependerá mucho de factores coyunturales y de la comunicación.

Biden empezó la campaña electoral con un balance favorable de realizaciones. Sin embargo, su edad, múltiples errores en intervenciones públicas, encuestas negativas, bajo índice de aprobación, un debilitamiento en sectores clave de su base electoral y un escenario distinto a aquel que le dio la victoria en 2020 disminuyen sus posibilidades.

Por el contrario, envalentonado por éxito en la primaria republicana de Iowa, Donald Trump ya se mueve como candidato presidencial con chances de llegar a la casa Blanca y, por ejemplo, envió al Foro Económico Mundial a su yerno Jared Kushner y a su asesor económico Gary Cohn, para que tejieran lazos con el mundo político y financiero. Se rumorea que allí se encontraron con Luis Caputo y asesores de Javier Milei.

También Joe Biden complementa su campaña con una intensa agenda internacional, intentando salvar a Ucrania, manteniendo el apoyo a Israel, enfrascándose en una campaña de bombardeos contra Yemen e insistiendo en confrontar con China sobre Taiwan. Como tantas veces antes, los demócratas buscan en la política exterior los éxitos simbólicos que les den la adhesión de los votantes en la política interna.

Para ambos partidos la política internacional es el instrumento para reposicionar a Estados Unidos en la competencia global y perfilar su imagen para la lucha por el poder dentro del país. No hay adentro ni afuera. La campaña electoral de 2024 se pelea en todos los ámbitos. Sólo que los de afuera la vemos por TV y en muy pocos casos podemos incidir en ella, aunque suframos sus consecuencias.

El analista internacional (*) Eduardo Vior es miembro de Dossier Geopolitico

viernes, 12 de enero de 2024

Taiwan elige entre la paz y la guerra

 

Abrumada por la campaña internacional para independizar la isla, los ciudadanos de esta provincia china deciden este sábado entre el acercamiento y la confrontación con su patria

Por Eduardo J. Vior
analista internacional 

Tras la provocativa reunión de la Canciller Diana Mondino con la encargada de negocios de Taiwán en Argentina, el Diario del Pueblo (órgano oficial del PC Chino) advirtió al gobierno argentino que Taiwán es parte indisoluble de China. Se trató, en realidad, de un mensaje por elevación a EE.UU. y sus aliados, para que dejen de azuzar la campaña separatista del actual gobierno insular. El próximo sábado se realizan en esta provincia elecciones presidenciales y de su resultado puede depender que haya paz o guerra en el este de Asia y el Pacífico Occidental.

Taiwán acude a las urnas el sábado en una elección que decidirá el futuro de la isla separada de China, primero, por la invasión japonesa de 1894 y, luego, por la “protección” norteamericana, cuando las fuerzas del Kuomintang (KMT, Partido Nacionalista Chino) se refugiaron allí en 1949 tras su derrota en la guerra civil con los comunistas. Luego de la muerte en 1975 del líder del KMT, Chiang Kai-shek, el partido siguió hasta 1987 gobernando la isla como único autorizado, pero entonces comenzó un período de reformas políticas que llevó en 2016 al Partido Democrático Progresista (DPP, por su nombre en inglés) al gobierno, posición que revalidó en 2020. Sin embargo, el KMT, en alianza con otras fuerzas, sigue teniendo mucho peso.

Bajo la presidencia de Tsai Ing-wen (DPP) en los últimos ocho años los lazos entre el continente y la isla se han agriado especialmente. Su defensa del status soberano de la isla llevó a China a suspender las comunicaciones formales con Taiwán. 

Para la elección presidencial de este sábado ambas alianzas han esbozado estrategias opuestas. Mientras que el independentista DPP es partidario de reforzar las relaciones con Estados Unidos y sus aliados, al tiempo que refuerza la disuasión militar y pretende avanzar hacia la declaración unilateral de la independencia, el KMT es partidario de la unificación y promete aliviar las tensiones reabriendo el diálogo con la República Popular sobre la base de que los dos lados del estrecho pertenecen a un solo país. William Lai, vicepresidente del DPP y favorito en las elecciones presidenciales hasta las últimas encuestas autorizadas, el pasado 2 de enero, es visto por Beijing con gran desconfianza por su defensa de la secesión en épocas juveniles.

Si el PDP gana un tercer mandato consecutivo, el gobierno chino aumentará la presión militar en el estrecho, podría cortar los cables de Internet y las rutas de suministro a las pequeñas islas que rodean Taiwán. Por su lado, Washington aún no ha aclarado exactamente qué forma adoptaría su apoyo en caso de ataque chino, y tampoco se sabe, si Japón se sumará, ya que alberga la mayor concentración de tropas estadounidenses en la región.

Tan contrapuestas son las posiciones de ambos candidatos que, en tanto el KMT ha dicho que esta votación es una decisión entre “paz o guerra”, el DPP la ubica entre “democracia o autocracia”. Ambos partidos sugieren que la elección del otro conducirá a la desaparición de Taiwán, ya sea provocando un ataque chino o acelerando la unificación.

Para China, Taiwán es parte inseparable de su territorio y la reunificación debe darse de modo pacífico siguiendo el principio de “un Estado, dos sistemas” ya aplicado a Hong Kong. Sin embargo, en reiteradas ocasiones ha advertido que no admitirá que la isla declare la independencia y que la resistirá usando la fuerza, si es necesario. Por el otro lado, desde el histórico viaje de Richard Nixon en 1972 y el comunicado conjunto sino-estadounidense de 1979, EE.UU. se ha comprometido con la política de “una sola China” y ha rebajado la relación con Taiwán al nivel de representación comercial. Sin embargo, luego de que Barack Obama en 2009 puso a la región de Asia-Pacífico como “pivote” de la estrategia internacional de Washington, los sucesivos gobiernos norteamericanos han adoptado una actitud muy ambigua: por un lado, en sus encuentros con funcionarios chinos reconocen que la isla es parte de China, por el otro, incentivan el independentismo del DPP, proveen a la isla con ingentes armamentos, amenazan militarmente a China y provocan permanentemente en el Estrecho de Taiwán, al que presentan como aguas internacionales, aunque vincula dos partes del mismo país.

Por esta razón la cancillería pequinesa reaccionó sumamente irritada este miércoles 10 tras el comunicado conjunto del diálogo entre EE.UU., Japón y la República de Corea en el que sus participantes reclamaron la “libre navegación” del Estrecho de Taiwán y el cese de las presiones continentales sobre la isla. “Quiero enfatizar que Taiwán es una parte inalienable del territorio de China, que la cuestión de Taiwán es completamente un asunto interno de China y no admite ninguna interferencia extranjera”, afirmó Mao Ning, la Subdirectora del Departamento de Información del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

Asimismo indicó que la clave para mantener la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán es defender el principio de “una sola China” y oponerse firmemente a las actividades secesionistas proclives a la “independencia de Taiwán”.

Washington, por su parte, espera que su posible involucramiento disuada a China de atacar, pero será el próximo presidente de Taiwán quien deberá optar entre estas alternativas. El Departamento de Estado se ha manifestado preocupado por una eventual victoria del Kuomintang, pero un triunfo del DPP podría precipitar los acontecimientos fuera del control de Washington y eso también preocupa en EE.UU.

De producirse, una guerra en Taiwán sería devastadora, tanto por su costo humano como por el golpe que supondría para la paz y la economía mundial. Cerca de la mitad de los portacontenedores del mundo pasan cada año por el Estrecho de Taiwán, lo que lo convierte en un centro crítico para el comercio internacional. Taiwán también fabrica la mayoría de los semiconductores que impulsan la vida moderna, desde automóviles a heladeras y celulares. Cualquier perturbación paralizaría la cadena de suministro mundial. Las sanciones contra China no harían sino agravar estos daños. Enmendar los lazos con China, la mayor amenaza para Taiwán pero también su mayor socio comercial, es, por lo tanto, una de las prioridades de quien gobierne la isla. 

Los analistas prevén que de la elección surja un gobierno dividido, en el que el ejecutivo y el legislativo estén controlados por partidos diferentes. A pesar de la posibilidad de un bloqueo político, algunos confían en que un DPP más experimentado y un KMT menos poderoso puedan encontrar el equilibrio adecuado entre impulsar la economía y mantener la paz con China.

La escalada de las tensiones y los esfuerzos por reducirlas se dan la mano en el continente y en la isla. Lunes y martes pasados se celebraron en Washington las XVIIas. Conversaciones de Coordinación de Políticas de Defensa entre China y EE.UU. en las que la parte china subrayó sus posiciones sobre Taiwán y el Mar de China Meridional, así como sobre la seguridad marítima y aérea. Aunque las diferencias persisten y no pueden resolverse a corto plazo, estas conversaciones tienden a reducir los riesgos de errores de apreciación y evitar que los accidentes se conviertan en conflictos. Se trata de la primera reunión de este nivel desde que las conversaciones anuales se suspendieron cuando la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, visitó Taiwán en agosto de 2022.

EE UU y China reanudan el diálogo militar tras 16 meses de parón en las  comunicaciones | Internacional | EL PAÍSNew Leader Takes Over as Chief of Staff of China's Military Command -  Caixin Global
General de la Fuerza Aérea (USAF) Charles Brown Jr. y General Liu Zhenli (EPL), jefes de Estado Mayor Conjunto de EE.UU. y China

Estas conversaciones se produjeron después de que los jefes de Estado Mayor de ambos ejércitos mantuvieron una reunión virtual en diciembre de 2023. Es una indicación de que otros canales de comunicación militar, incluidas las reuniones del Acuerdo Consultivo Marítimo Militar, las conversaciones telefónicas entre los comandantes de teatro de operaciones y las reuniones entre los ministros de Defensa también podrían recomenzar pronto, marcando así la reanudación completa de los intercambios a todos los niveles entre los dos ejércitos. Dado que el Ejército Popular de Liberación (EPL) depende de la Comisión Militar Central del Partido Comunista de China, es indudable que sus oficiales sólo pueden dialogar con sus pares norteamericanos siguiendo órdenes partidarias. Por el contrario, que los más altos oficiales estadounidenses se avengan a estos contactos indica que la Junta de Jefes de Estado Mayor (JCS, por su nombre en inglés) de las fuerzas armadas de EE.UU. tiene una visión mucho más realista que los neoconservadores enquistados en la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Para evitar que en Asia Oriental estalle una guerra que tendría consecuencias catastróficas para todo el mundo es necesario que el próximo gobierno de la isla reconozca la pertenencia de la misma a la nación china, que Washington retorne a la política de “una sola China”, retire sus fuerzas del Mar Meridional de China y del Estrecho y retome el diálogo político y militar con Beijing. Hasta tanto estas condiciones no se cumplan, la presencia militar china en torno a la isla y los encontronazos con EE.UU. irán en aumento, con los riesgos del caso.


martes, 9 de enero de 2024

La oligarquía financiera impidió a Argentina salir del área dólar

 

Análisis | 9 ene 2024

por Eduardo J. Vior ✍️

🗺️´BRICS 10 se pone en marcha sin Argentina

Con la incorporación de cinco países la asociación de potencias emergentes duplicó el número de sus miembros y adquirió un peso económico y político insoslayable en el futuro inmediato.


Por:
Eduardo J. Vior ✍️

Desde el 1º de enero pasado BRICS tiene diez miembros, habiendo duplicado el número de socios en un abrir y cerrar de ojos. Otros 23 países han solicitado su adhesión1 al pacto de naciones emergentes. La excepción es Argentina, cuyo gobierno libertario rechazó la invitación2 a incorporarse a la asociación. Se especula mucho sobre quién pierde y quién gana con esta ausencia, así como sobre las razones por las que Javier Milei se ha rehusado a ingresar al bloque de potencias intermedias. A juicio de este observador, todos pierden, aunque el foro de países emergentes haya ganado mucho con su agrandamiento y nuestra querida Patria haya quedado varada en seco, cual ballena arrastrada por la marea.

 

Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Etiopía se han incorporado a BRICS de pleno derecho. “Este es un claro indicio de la creciente autoridad de la asociación y de su papel en los asuntos mundiales”, señala la información publicada este 1° de enero por la Presidencia de Rusia, Estado que acaba de asumir la presidencia rotativa del bloque3. Después de anunciar la incorporación de los nuevos asociados, Vladímir Putín declaró que “cada vez hay más partidarios y Estados afines que comparten los principios subyacentes”.

 

El mandatario ruso subrayó como mayores prioridades para su liderazgo pro tempore la interacción en el campo de la ciencia, la alta tecnología, la salud y la ecología, así como la cultura, el deporte y los intercambios juveniles. Además, Putín resaltó que la dirección de su país tendrá como lema “fortalecer el multilateralismo para un desarrollo y una seguridad equitativa”. El mandatario dijo que durante su presidencia se adoptarían “todas las medidas posibles” para que, “preservando las tradiciones y guiándonos por la experiencia acumulada por la asociación en los años anteriores, contribuyamos a la integración armoniosa de nuevos participantes en todos los formatos de sus actividades”. El presidente ruso indicó también que a los otros países que han pedido incorporarse se les ofrecerá la “categoría de Estados socios”.

 

En la actualidad, el bloque representa 42% de la población del planeta, 30% del territorio y 23% del PBI global. También concentra 42% de la producción mundial de petróleo y 55% de las reservas de gas natural. Estos datos muestran el potencial de BRICS, para impulsar la desdolarización de las transacciones internacionales que ya se ha puesto en práctica en numerosos acuerdos bilaterales, como los firmados entre Rusia y China utilizando el yuan y el rublo, y entre Brasil y China4, con sus respectivas monedas. La creación de sistemas de pago alternativos es precisamente uno de los focos de la presidencia rotatoria rusa en el grupo.

 

 

Además del 42% de las reservas de petróleo, los 10 países que integran BRICS producen 68% del uranio enriquecido del mundo y predominan masivamente en el desarrollo de recursos renovables: sólo China concentra 55% de las inversiones mundiales en energías limpias y 70% en paneles solares. Brasil, por su parte, tiene la matriz energética más diversificada del mundo.

 

Seguramente, en la medida en que el bloque crece e incorpora países de tradiciones, sistemas, creencias y liderazgos muy variados, será muy difícil hacerlo funcionar establemente de acuerdo a normas geopolíticas y comerciales más justas, sostiene el analista internacional venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein5. Según él, BRICS debe concentrarse en alcanzar una verdadera reforma del sistema monetario y comercial internacional, especialmente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

 

A su vez, según el profesor Fulufhelo Netswera6, de la Universidad de Durban (Suráfrica), dijo a Sputnik, es probable que Rusia “lidere iniciativas para fortalecer la arquitectura de seguridad de los BRICS, tanto económica como política”. “Es prudente que la presidencia rusa de los BRICS dé prioridad a mecanismos prácticos para abandonar completamente el dólar estadounidense como medio de comercio internacional”, agregó Netswera.

 

Además del enorme peso que BRICS adquiere ahora en la economía de la energía, el bloque acaba de sumar a importadores netos de cereales como Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU), lo que prácticamente equipara dentro del grupo la producción y el consumo de los principales cereales. La asociación, entonces, podría crear su propia plataforma comercial e intercambiar cereales dentro del grupo sin utilizar el dólar estadounidense7, tal como propuso recientemente una carta de la Unión Rusa de Exportadores de Cereales al Ministerio de Agricultura. Según la organización, los cinco países que antes componían BRICS produjeron durante 2023 un total de 1.170 millones de toneladas de cereales (42% de la producción mundial) y consumieron 1.100 millones de toneladas (40% del total mundial). Tras la ampliación, en tanto, el grupo producirá 1.230 millones de toneladas anuales (44% del monto global) y el consumo se acercará a la producción, es decir, 1.220 millones de toneladas (también 44%).

 

“El 25% del comercio mundial de trigo se hace con trigo ruso”, ejemplificó ante Sputnik Vladímir Petrichenko, director general de la empresa analítica ProZerno. “Del mismo modo, más de 25% del comercio de maíz se hace con grano brasileño. Además, cerca de 58% del comercio mundial de soja se realiza con la producción brasileña”, agregó. “China es el mayor comprador mundial de maíz y trigo, Egipto, por su parte, es un gran comprador de trigo, aunque en menor medida que compra 12 millones de toneladas al año. Ahora se ha añadido Arabia Saudita, el principal comprador de cebada. Pero aun así, las materias primas clave son el trigo, el maíz y la soja. Y para todas ellas los países que se incorporaron en enero ofrecen un mercado enorme”, destaca el experto.

 

Los países BRICS representan una gran parte y en algunos casos más de la mitad del mercado de estos productos agrícolas, señaló el experto. “En resumen, esta fruta está madura para ser recogida”, subrayó Petrichenko.

 

En base a estos datos el presidente de la Unión Rusa de Granos, Eduard Zernin, propuso la fundación de una Bolsa de Cereales de BRICS que haría la competencia al monopolio que ejerce la Bolsa de Chicago. En su opinión, Moscú podría ser el proveedor de última instancia”, al que “podrían unirse más adelante otros exportadores netos”. “Estamos en condiciones de crear nuestra propia plataforma de negociación con liquidaciones en cualquiera de las divisas de los países BRICS y, en el futuro, en una divisa de compensación especial en Rusia o en uno de los países con un sistema financiero sólido y una divisa libremente convertible distinta del dólar”, argumentó Zernin.

 

Sin embargo, crear un ente de esta naturaleza requiere una estrecha colaboración entre operadores públicos y privados. Una vez abandonado el dólar estadounidense, el grupo tendría que elegir una moneda de compensación adecuada.

 

Según la opinión de Petrichenko, los países hostiles a Rusia se resistirán enérgicamente a este proceso. “[Rusia] ya ha desplazado considerablemente a EE.UU. y la UE en el mercado del trigo”, señaló el experto. “Brasil también ha superado a EE.UU. en el mercado del maíz. Al menos ahora Brasil exporta más maíz que Estados Unidos. Y en el mercado de la soja es desde hace tiempo el número uno. Por lo tanto, habrá una resistencia y un sabotaje muy fuertes por parte de los comercializadores que están perdiendo posiciones", añadió.

 

En este contexto se entiende fácilmente por qué para algunas empresas exportadoras de commodities es imprescindible que en Buenos Aires haya un gobierno reaccionario que frene a toda costa la incorporación de Argentina a BRICS: las pocas grandes corporaciones que controlan la exportación de cereales argentinos (Cargill, Oleaginosa Moreno, Cofco, Bunge, AGD, ADM, Dreyfus y ACA) son más empresas rentísticas, que medran con el intercambio y se enriquecen especulando en dólares, que emprendimientos productivos. Si Argentina saliera de la zona del dólar y entrara en mercados regulados con espacios limitados para la especulación, se hundiría su negocio principal. Por eso financiaron a un candidato que propone atarnos al dólar. Para los países miembros de BRICS, la no incorporación de Argentina al grupo supone la pérdida de un jugador importante en el mercado alimentario mundial y un futuro gran exportador de gas. Por ello, China se apresuró a reorientar sus compras de soja hacia Brasil8. Muy probablemente, en el futuro próximo los países de BRICS castiguen al régimen oligárquico de Buenos Aires aumentando sus compras dentro de la asociación. Para el bloque de países emergentes el no ingreso de Argentina implica una pérdida importante, pero para nuestro país probablemente sea una catástrofe añadida al caos que está provocando el régimen golpista.