domingo, 17 de agosto de 2014

En torno a Ucrania avanza la Tercera Guerra Mundial

EE.UU. y Rusia redoblan la apuesta

Año 7. Edición número 326. Domingo 17 de agosto de 2014
Ucrania. Las sanciones económicas promovidas por Occidente están afectando más a Europa que al gobierno ruso de Vladimir Putin.

No fueron los intereses materiales, sino su percepción ideológica la que entre 1945 y 1947 empujó a soviéticos y norteamericanos a una Guerra Fría que duró 42 años, pero los primeros se beneficiaron de la segunda. Desde 2009 los estrategas del Pentágono aspiran a poner una cuña en el “vientre” euroasiático de Rusia, para dividir su imperio. Para ello buscan el dominio sobre los gasoductos que se entrecruzan entre Europa y Asia y, de paso, asegurar el predominio de Exxon y Chevron.
Cuando Truman y Stalin acordaron en Potsdam, en junio de 1945, el derecho a vivir dentro de “fronteras seguras”, el jefe soviético se sintió autorizado a extender su poder en Europa Oriental y el Cáucaso y los norteamericanos se escandalizaron. Del desentendimiento nació una desconfianza perdurable que cimentó el predominio económico de EE.UU.
Entre 2011 y 2012, la tolerancia de Vladimir Putin ante las “primaveras árabes” hizo creer a Barack Obama que Siria caería pronto, sin contar con que el apoyo ruso a Bashar al Assad prolongaría la guerra, lo que a su vez alentó el crecimiento del islamismo radical. Kurdos y yihadistas exportan ahora el petróleo que antes extraían los estados nacionales. Ya veinte años antes los norteamericanos interpretaron la momentánea debilidad rusa como aquiescencia para la expansión de la OTAN en Europa oriental. El ingreso de los nuevos aliados a la Unión Europea vino más tarde. A su vez, cuando Vladimir Putin obligó en noviembre pasado a su colega en Kiev, Viktor Yanukovich, a rechazar la asociación con la UE, tampoco previó el golpe de Estado conducido por Washington que raudamente aprovecharon las corporaciones occidentales, para apropiarse de los fósiles ucranianos. Por eso reaccionó invadiendo Crimea, aunque luego reconoció a Petro Poroshenko como el presidente de Ucrania electo el 25 de mayo. Estados Unidos impone sus intereses económicos con la retórica de un imperio religioso universal; Rusia lo hace con la de un imperio nacional.
La Unión Europea, en tanto, sufre de obesidad. La absorción de diez estados de Europa oriental y del sur en la década pasada sólo agrandó sus problemas. Su principal escollo sigue siendo Inglaterra: con ella como miembro es imposible unificar Europa, porque sus intereses atlánticos y poscoloniales impulsan la división del continente, pero sin ella es imposible la unificación europea.
Entre 1981 y 1995, Helmut Kohl tuvo en François Mitterrand al interlocutor privilegiado que necesitaba para ganar la Guerra Fría, unificar Alemania y el continente, aunque ambos se equivocaron al crear el euro sin políticas impositivas y financieras comunes. Angela Merkel, en tanto, se ha quedado sola y tironeada por los vaivenes del Este y el Oeste por su propio éxito económico y político. Alemania es indudablemente occidental, pero del Este depende para abastecerse y vender, y este dilema carcome su influencia internacional.
En este contexto las sanciones económicas promovidas por Estados Unidos y la Unión Europea están afectando más a los europeos que a Rusia. En el desorden, los oligarcas ucranianos han subido tan exageradamente los impuestos a la producción y transporte de hidrocarburos que las propias corporaciones occidentales que controlan el negocio en el país están prefiriendo invertir en el Golfo de México.
La guerra en el Este de Ucrania ya ha causado 1500 muertos, y más de 800.000 desplazados y refugiados, de los que cerca de 700.000 huyeron a Rusia. Cuando el ejército de Kiev emprenda con apoyo norteamericano la ofensiva final contra los rebeldes y el número de víctimas civiles se multiplique, Putin deberá optar entre dejar a Kiev aplastar a los rebeldes o intervenir militarmente. ¿Puede Rusia invadir Ucrania sin provocar un choque frontal con Estados Unidos? En las Siete Hermanas, las torres donde funciona la cancillería en Moscú, no descartan emplear la fuerza militar, para proteger a la minoría rusa. Para ello han concentrado 20.000 hombres y masiva artillería en la frontera oriental de Ucrania, pero esperan a que EE.UU. esté embretado en otros escenarios. Entre tanto, Rusia provoca y distrae con maniobras psicológicas como el amague con 280 camiones que transportarían al Este de Ucrania “ayuda humanitaria” sin control de la Cruz Roja.
Cinco años de cancillería federal en la pequeña Bonn (1969-74) bastaron a Willy Brandt para llevar, en 1975, a 33 países europeos, EE.UU. y Canadá a la Conferencia de Helsinki de la que salió la Declaración sobre Paz, Seguridad y Derechos Humanos en Europa. Todos los intereses fueron contemplados y los combates que siguieron respetaron los acuerdos fundamentales. A Alemania cabría ahora renovar su rol componedor. Vladimir Putin se lo requiere cotidianamente y Angela Merkel hace malabarismos para que desde Washington y (sobre todo) Londres no le cambien el libreto, pero no basta con ser campeón del fútbol mundial para poder fijar reglas de juego duraderas para el Viejo Continente.
La Primera Guerra Mundial estalló en 1914 y tuvo efectos que perduraron por 75 años. Un cuarto de siglo después del fin de la Guerra Fría una nueva era de las tinieblas amenaza a Europa. Petróleo y gas se pueden vender en la paz y en la guerra, pero una nueva conflagración apagaría las luces en todo el mundo. ¿Quién se anima a saltar desarmado de las trincheras para estrechar la mano de su adversario?

domingo, 10 de agosto de 2014

En el sur del Cáucaso se enfrentan Rusia y EE.UU.

Un choque de gasoductos

Año 7. Edición número 325. Domingo 10 de agosto de 2014
Petróleo. En los gasoductos de la región en conflicto operan firmas globales como Chevron.
Los nuevos combates entre Armenia y Azerbaiyán en un territorio fronterizo común crispan una zona geográfica estratégica en el comercio energético que vincula a la Unión Europea con varios países de la región de Asia.

Gracias a la mediación rusa y turca Armenia y Azerbaiyán desactivaron este fin de semana el conflicto por Nagorno Karabaj, el enclave armenio en territorio azerí que ya costó 30.000 vidas durante la guerra de 1993-94. Según convinieron los presidentes Serzh Sargsyan, de Armenia, e Ilham Aliyev, de Azerbaiyán, con el ruso Vladimir Putin en el balneario de Sochi en el Mar Negro, Armenia devuelve a Azerbaiyán las aldeas que rodean el macizo montañoso y permite retornar a los azerís desplazados. La zona en disputa será administrada por un gobierno provisional y se reabrirán el ferrocarril y las carreteras entre ambos países, en tanto una fuerza internacional de paz vigilará la frontera entre Armenia y el enclave.
Más de 20.000 hombres se enfrentan desde hace veinte años atrincherados en el macizo montañoso y durante los combates de fines de julio murieron 15. Si bien el enclave tiene población armenia, desde la extinta URSS pertenece a Azerbaiyán. Cuando la URSS se desintegró, Armenia conquistó el enclave y desde 1992 mantiene ocupados los siete distritos que circundan el macizo (el 20% del territorio azerí). A pesar del armisticio que rige desde 1994, las escaramuzas se reiteran.
Los gasoductos que se entrecruzan en la región llevando el petróleo y el gas caspianos dan la clave para entender la enrevesada política surcaucásica.
En primer lugar debe considerarse el oleoducto Bakú (Azerbaiyán)-Tbilisi (Georgia)-Ceyhan (en la costa sureste de Turquía, cerca de la frontera siria), también conocido como BTC. Tiene 1.768 km de largo y desde 2005 lleva el crudo de la cuenca azerí del Mar Caspio hasta el Mediterráneo, por donde se exporta a Europa occidental. El BTC es operado por un consorcio de once empresas lideradas por la británica British Petroleum (BP). También participan la azerí estatal Socar, Chevron y consorcios de otros países.
Desde mediados de la década pasada también Irán se ha involucrado en la región. El último19 de marzo, el gobierno armenio anunció que su país aumentaría sus compras de gas a ese país a cambio de electricidad armenia. El fluido se transporta hasta el sur de Armenia por el gasoducto de 140 km que Teherán construyó y fue inaugurado en 2006. Otros 100 km hasta el centro del país están planeados, para entroncar con la red que llega de Rusia y con el BTC. Las relaciones entre Irán y Armenia han sido históricamente excelentes y ambos países mantienen una estrecha alianza política y militar. De este modo el eje Rusia-Armenia-Irán equilibra el EE.UU.-Turquía-Georgia-Azerbaiyán.
No obstante, los frentes cambian en el Cáucaso. Ante el conflicto en Ucrania, la perspectiva de que Irán acuerde con la Unión Europea la construcción del gasoducto Nabuco a través de Armenia, Turquía, Grecia, Albania y el Mar Adriático vincularía a Teherán con Bruselas y Washington, complementándose con otro que atravesaría Kurdistán y Turquía, aprovechando el gas de las regiones iraquíes bajo control kurdo. Para interesar a Turquía y Azerbaiyán, Teherán les propone interceder ante Eriván, para que el enclave azerí de Nashiyevan, entre Armenia, Irán y Turquía, se transforme en zona franca.
Por su parte la empresa estatal azerí Socar participa en la construcción del gasoducto transanatólico (Tanap), que conectará en Albania con el gasoducto transadriático hacia el sur de Italia y de allí a Europa Central. Se calcula que el gas caspiano llegará a Italia en 2019 y sustituirá en parte el que hoy llega a través de Ucrania. Para incrementar la carga, Bakú desea que Turkmenistán lo use para enviar su producción a Europa, pero para ello ambos necesitan el gasoducto transcaspiano que Rusia e Irán frenan.
Por el otro lado, como la UE bloquea la construcción del gasoducto South Stream, que a través del Mar Negro, Bulgaria, Serbia y Croacia llevaría el fluido a Italia y Austria, Rusia está considerando un nuevo trazado por Turquía, para el que también quiere interesar a Azerbaiyán. Así, Turquía e Irán, tradicionales adversarios, se encuentran juntos saltando las líneas.
Al mismo tiempo, después de que Barack Obama declarara en mayo pasado que por ahora no incorporará a Georgia y Azerbaiyán a la alianza atlántica, ambos gobiernos buscan el equilibrio entre los bloques. En estas condiciones, quienes más pueden perder por una reactivación del conflicto en Nagorno Karabaj son Azerbaiyán, Georgia, Turquía, Irán y British Petroleum.
En la última década, Azerbaiyán forjó importantes lazos con Israel y la OTAN y aumentó su presupuesto de defensa 27 veces hasta 3.700 millones de dólares, sobrepasando el presupuesto total de Armenia. Ésta, por su parte, asegura su defensa mediante la base militar rusa de Gyumri, cerca de la frontera turca, y tropas rusas vigilan sus fronteras con Turquía e Irán. Para destrabar los rígidos frentes al sur del Cáucaso, la doble mediación rusa y turca tiende ahora a establecer “la paz de los gasoductos”. Todos quieren negociar con Azerbaiyán y aprovechar la revalorizada “Ruta de la Seda”, pero Armenia se hace sentir para no perder el tren. Eriván depende mucho de Rusia y tendría pocas chances en una región pacificada, porque, aunque un mejoramiento de las relaciones azerí-armenio-turcas permitiría construir un segundo gasoducto de traza más corta que el BTC con el tramo armenio controlado por Gazprom, debilitaría el rol del gasoducto iraní y la influencia regional de British Petroleum, en tanto Armenia no puede acercarse a Turquía sin el (hoy impensable) reconocimiento turco del genocidio contra los armenios en 1915.
A Estados Unidos y la OTAN, por su lado, no les conviene la aproximación azerí-armenia, porque perderían influencia en una región donde todavía no tienen bases militares. Para desvalorizarla, Washington motorizaría la conexión gasífera Irán-Kurdistán-Turquía, para asegurar el abastecimiento de Europa por redes controladas por sus propias empresas.
Entre tanto, en abril pasado se fundó la Confederación Transcaucásica (CT) entre Armenia, Azerbaiyán y Georgia, para establecer un Estado neutral y sin barreras internas hasta 2019. El tratado fue firmado en Ginebra por los presidentes de los tres países bajo el patrocinio de Suiza, EE.UU., Rusia y la UE. El tratado prevé primero una serie de medidas inmediatas para crear confianza desmilitarizando y abriendo las fronteras. A largo plazo, se propone –imitando de Suiza– crear un Estado confederal sobre un acuerdo en diez puntos. En la conferencia de prensa posterior a la firma del tratado, los tres líderes señalaron la crisis en Ucrania como impulso para concretar ahora el acuerdo, ya que consideran el momento propicio para recuperar el papel del sur del Cáucaso como corredor de transporte Este-Oeste.
Este proyecto cuasiyugoslavo sería la panacea para la región, pero es poco probable que se concrete en el mediano plazo por la suma de intereses contrarios a la unidad de la región surcaucásica. Aunque no queda claro quién comenzó las hostilidades entre azerís y armenios hace dos semanas, es evidente que hay muchos que quieren mantener la región fracturada y enfrentada. En la región de los gasoductos que se entrecruzan nunca faltan novedades.

domingo, 3 de agosto de 2014

Dilma quiere comercio libre con Perú, Chile y Colombia

El acuerdo con la Alianza del Pacífico y los intereses en juego

Año 7. Edición número 324. Domingo 3 de agosto de 2014
El Mercosur es un mecanismo abierto a relacionarse con todos los bloques económicos y comerciales del mundo de manera que no hay ningún tipo de contradicción”, dijo el canciller venezolano Elías Jaua a los periodistas, al ser consultado el pasado lunes 28 sobre la confluencia con la Alianza del Pacífico. “Sin embargo, la resolución más importante de esta cumbre (…) es crear ya los mecanismos para promover la constitución del espacio económico y complementario con el Caribe”, agregó Jaua, al concluir la reunión de cancilleres preparatoria a la cumbre en Caracas.
Durante la reunión de jefes de Estado, el Mercosur firmó una Declaración que establece la creación de una “zona económica” con los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), Caricom y Petrocaribe. La ALBA está integrada por Bolivia, Cuba, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Antigua y Barbuda, Santa Lucía, Venezuela y Nicaragua. El acuerdo energético Petrocaribe lo integran, a su vez, Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, El Salvador, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinam y Venezuela.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, había adelantado antes de la Cumbre que propondría que se anticipe a este año la adopción de un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, México y Colombia), pero no trascendió si lo hizo y con qué resultados. La liberación de aranceles está prevista para 2019.
Brasil impulsa el acuerdo, porque desea ampliar los mercados para su industria, mientras que Paraguay, sin litoral marítimo, busca puertos para acceder a los mercados mundiales. Argentina se opone por desconfianza hacia la posible introducción de productos norteamericanos mediante los tratados de libre comercio que dichos países tienen con Estados Unidos y Venezuela, porque desea dar prioridad a los vínculos con el Caribe.

Brasil y Argentina chocan por el libre comercio con Europa

El Tratado de Libre Comercio UE-Mercosur

Año 7. Edición número 324. Domingo 3 de agosto de 2014

En la Decisión 45 de su Declaración Final, la 46ª Reunión Cumbre de Presidentes del Mercosur se limitó a registrar que “(Los países miembro) reiteran la importancia de las negociaciones del Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea (y) manifestaron (…) la expectativa de que, una vez que la Unión Europea concluya las consultas necesarias para la presentación de su oferta, se fije fecha para el intercambio de las respectivas propuestas, (…)”. Detrás de la constatación se esconden graves diferencias políticas internas sobre la cuestión.
El Tratado de Libre Comercio del Mercosur con la Unión Europea fue retomado por el Gobierno de Paraguay en la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores que se llevó a cabo el lunes en Venezuela, pero la presidenta Dilma Rousseff también ha reiterado este mes que mantiene una “firme voluntad” de avanzar en las tratativas. El presidente de la Comisión Europea (UE), José Manuel Durao Barroso, dijo por su parte en Brasilia hace dos semanas que “la Unión Europea y el Mercosur están de novios hace quince años” y apuntó: “¿No será el momento de oficializar esa relación? Estoy convencido de que sí”.
No obstante, la información sobre las negociaciones no trasciende las altas esferas estatales. En 1995, ambos bloques firmaron un Acuerdo Marco Interregional de Cooperación que abrió el diálogo en diversos niveles. Pero fue en 2000, cuando se empezó a negociar un “Acuerdo de Asociación”, que incluyó las dimensiones comerciales y políticas que en el 2008 se ampliaron a energía, infraestructura, ciencia y tecnología.
Uno de los puntos de mayor debilidad para los países sudamericanos es que sus ventajas comparativas se verían reducidas por la reticencia de los europeos a distender el proteccionismo agrícola, principalmente en Francia, Irlanda y Polonia.
Presionado por los industriales paulistas, cuyas corporaciones están en condiciones de competir globalmente, el gobierno brasileño presiona para avanzar en las negociaciones, pero sus pares de Argentina y Venezuela enfrían la concreción del acuerdo con la UE. ¿Hasta cuándo?.

En Caracas hubo acuerdos políticos y no económicos

El Mercosur oscila entre la integración y el libre comercio

Año 7. Edición número 324. Domingo 3 de agosto de 2014
La primera cumbre del Mercado Común con cinco miembros reafirmó su unidad política, pero subyace la contradicción entre las diferentes estrategias de desarrollo en su seno a partir de estructuras económicas disímiles.

La 46ª Reunión Cumbre de los países del Mercosur que sesionó en Caracas el pasado martes 29 se caracterizó a la vez por una fuerte demostración de unidad política y por no haber adoptado casi ningún acuerdo económico relevante. Las diferencias estructurales y coyunturales en el interior del bloque requieren una fuerte autoridad política, hoy ausente, que las compense y armonice. Encarar esta tarea es la responsabilidad que Argentina tiene en su presidencia pro témpore que dura hasta diciembre próximo.
Los miembros del Mercado Común dieron en una declaración un firme respaldo a Argentina en su pugna con los fondos especuladores en la primera cumbre de este bloque que contó con los presidentes de los cinco socios. Tras un año de presidencia venezolana –el doble de lo previsto por los problemas de agenda para celebrar hace seis meses la reunión–, los presidentes de Paraguay, Horacio Cartes, y Venezuela, Nicolás Maduro, coincidieron por primera vez en una cumbre del bloque.
Argentina obtuvo el enérgico respaldo de sus pares en la batalla contra los fondos buitre, mientras la presidenta Cristina Fernández insistía en su oferta “a ese 7,6% que no ingresó al canje”, para que acepte la propuesta argentina de tener “una tasa de retorno de casi el 300% en dólares”. “No estamos pidiéndole ni negándole que nadie nos regale nada –señaló–, simplemente queremos definitivamente terminar con esto, que no fue culpa nuestra que no ingresaran al canje, porque hubo rondas y negociaciones en el año 2002, 2003 en adelante prácticamente por todo el mundo”, dijo.
Por su parte, la mandataria brasileña Dilma Rousseff se mostró taxativa al cargar contra los especuladores y defender a Argentina frente a un problema que, dijo, afecta a todo el sistema económico. “No podemos aceptar que la acción de algunos especuladores pongan en riesgo la estabilidad y el bienestar de países enteros”, indicó.
También el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, rechazó la presión de los fondos buitre que, según afirmó, generan un “daño a todos los países del sur”.
La Cumbre del Mercosur contó con la presencia de los mandatarios Nicolás Maduro, de Venezuela; Cristina Fernández, de Argentina; Horacio Cartes, de Paraguay; José Mujica, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia, y Dilma Rousseff, de Brasil, a quienes se plegaron el de Nicaragua, Daniel Ortega; el de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; el canciller chileno y representantes de varias naciones del Caribe. Los fallecidos presidentes Hugo Chávez y Néstor Kirchner, de Venezuela y Argentina, respectivamente, fueron declarados “ciudadanos ilustres” del Mercosur.
La situación de Palestina también concertó el consenso sobre la necesidad de un alto el fuego, que Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela elevaron a condena “enérgica” por el “uso desproporcionado de la fuerza por parte del Ejército israelí en la Franja de Gaza”. También condenaron “cualquier tipo de acciones violentas contra poblaciones civiles en Israel”.
Al hacer balance de la marcha de Mercosur y empleando su habitual locuacidad, el presidente uruguayo José Pepe Mujica llamó a poner más voluntad política para avanzar en la integración y aprovechar las oportunidades que pueden brindar países como China. “Pero a su vez sabemos que en este mundo los peces chicos se tienen que cuidar de los peces grandes, por eso tenemos que estar juntos”, advirtió.
Dilma también hizo alusión a la marcha del proceso de integración destacando los avances que ha habido y la necesidad de profundizar los procesos internos. Afirmó que el bloque regional “no es un espacio económico limitado”. De acuerdo con la presidenta, Brasil “no puede desatender la inserción de las economías del bloque en el mundo global”. Sin embargo, en la única referencia de algún mandatario a las negociaciones con la Unión Europea para la firma de un Tratado de Libre Comercio que ya se prolonga por quince años (v. recuadro), la presidenta brasileña dijo que “la pelota ahora está en el campo de ellos”, aludiendo a que el Mercosur ya hizo todas las propuestas que debía y se espera la respuesta europea.
En cambio festejó la ampliación del bloque con el próximo ingreso de Bolivia, el proyectado establecimiento de acuerdos de libre comercio con países de América del Sur y del Caribe que no son integrantes del grupo y las negociaciones con la Unión Europea. En este sentido la Cumbre (en su Decisión 18) acordó iniciar el diálogo para establecer una zona de libre comercio con los países del ALBA, de Caricom y de Petrocaribe. Para ello instruyó a la nueva presidenta temporaria (Argentina), para que en el plazo de 60 días establezca mecanismos de diálogo con ese grupo de países.
Esta resolución fue evaluada como un gran triunfo de Maduro, principal interesado en abrir el Mercosur en esa dirección. Al celebrar la decisión, el venezolano llamó a “repotenciar” el papel de Mercosur. “Es la hora de América del Sur, es la hora de que nuestra región piense en grande, actúe en grande, busque lo grande, nos compactemos”, dijo Maduro.
Ninguna mención pública se hizo por otra parte de la propuesta brasileña de establecer acuerdos de libre comercio con los miembros de la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú) . Pocos días antes de la Cumbre, Dilma había recogido la propuesta en este sentido de su colega chilena Michelle Bachelet, pero los demás miembros del Mercosur hicieron oídos sordos a la sugerencia, temiendo probablemente que detrás de los miembros del otro bloque latinoamericano de integración entraran los productos norteamericanos al calor de los tratados de libre comercio que todos ellos mantienen con Estados Unidos.
Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, agradeció la voluntad de los miembros del Mercosur de que su país complete el proceso de integración pleno al organismo, abogando también por la necesidad de aunar fuerzas ante los desafíos que tienen por delante. “Todos buscamos una integración económica, territorial con vías de integración, una integración de liberación, (...) que pasa por terminar con la injusticia social, para acabar con esa desigualdad”, indicó.
En la Declaración Final (punto 15) también se informa que se aprobó la decisión que crea la “Reunión de Autoridades sobre Privacidad y Seguridad de la Información e Infraestructura Tecnológica del Mercosur” con la misión de armonizar criterios de seguridad informática y protección de la privacidad en las redes.
En la 46ª Cumbre se aprobó asimismo un comunicado para acelerar la activación del Banco del Sur. “Estamos aprobando en los documentos desde nuestra Suramérica acelerar los pasos para la activación del Banco del Sur”, dijo Maduro tras sostener una reunión en privado con los Jefes y Jefas de Estado asistente a la cumbre. En su declaración apuntó que hace pocos días se reunió el Consejo de Ministros de la mencionada entidad financiera suramericana. “Ya varios países hemos aprobado el aporte del capital y se está aprobando un comunicado oficial en esta cumbre del Mercosur, llamando a que aceleremos los pasos para que el Banco del Sur ya en el segundo semestre del año 2014 entre en funciones”, enfatizó Maduro, quien el pasado 23 de julio anunció el aporte de Venezuela: 80 millones de dólares.
Antes de la Cumbre de los presidentes se reunieron los movimientos sociales, el Foro Empresarial y los ministros de Relaciones Exteriores. En la 16ª Cumbre Social del Mercosur, que se reunió la semana anterior, se exigió la suspensión del Tratado de Libre Comercio que el bloque mantiene con Israel desde 2010.
Durante la reunión de cancilleres del pasado lunes, el jefe de la diplomacia venezolana, Elías Jaua, presentó su informe de gestión. Jaua destacó que durante el último año se celebraron más de 220 encuentros para abordar el área sociopolítica, institucional y comercial, y se aprobó un conjunto importante de normas: creación del Mercosur Indígena, del Mercosur Afrodescendiente y del Mercosur Obrero. Además resaltó que en esta Presidencia destacaron reuniones como las ministeriales en desarrollo social, medio ambiente, educación, salud, mujer y deportes. También mencionó la realización del primer encuentro de expertos en seguridad informática en el que se reafirmó el rechazo al espionaje por parte del gobierno norteamericano a los países de la región y se acordó la instauración de una asamblea sobre gobernanza, privacidad y seguridad de la información de Mercosur. Asimismo se acordó la unificación de criterios en la agenda del Foro Especializado Migratorio, como también el intercambio de información sobre las condiciones legales para el viaje de menores de edad y de listas de pasajeros que viajen por los distintos medios de transporte por las naciones integrantes de Mercosur.

Balance y perspectivas. En su discurso en la cumbre, Pepe Mujica dijo que se deben realizar “reuniones fructíferas y cuando no podemos sacar frutos, no juntarnos”. Mujica planteó como alternativa “hablar por teléfono” para tratar con los presidentes de los países del bloque los temas comunes, ya que en caso contrario se puede “frustrar” un “intento maravilloso”.
El presidente uruguayo no escatimó ni calificativos ni conceptos para señalar cuán improductivos son, a su juicio, este tipo de encuentros. Entonces, dijo que, cuando llega a Uruguay, la población pregunta: “¿Qué decidieron ustedes. Yo que sé que decidieron… Sacamos una declaración…”, dijo en tono irónico. Pero Mujica no se quedó en eso y amplió sus argumentos. “Hay que cuidar la confianza popular”, arguyó, en tanto insistió en que es momento de “trabajar” y que debe existir “responsabilidad en las cabezas” de los gobiernos.
Entre tanto, en Brasil los resultados de la Cumbre fueron recibidos con escepticismo. Al comparecer ante la Confederación Brasileña de la Industria (CBI), el principal candidato opositor, Aecio Neves, declaró que “el Mercosur debe ser reconsiderado” y sugirió que se acerque más a la Unión Europea. “Por el Mercosur Brasil está perdiendo oportunidades para avanzar en sus acuerdos con la Unión Europea”, insistió.
En la derecha radical, el columnista de O Estado de São Paulo Celso Ming arremetió frontalmente el miércoles contra la política integracionista de Dilma: “En la cumbre del Mercosur el gobierno brasileño se quejó del estancamiento del bloque, pero fue él quien más trabajó para incorporar a Argentina (!) y Venezuela, dos economías prácticamente quebradas. Además, Argentina es el principal obstáculo para encarar nuevos acuerdos comerciales que aumentarían los pedidos externos a la industria brasileña”.
Argentina salió de la Cumbre con la declaración de solidaridad contra los fondos buitre en la cartera de la presidenta y la responsabilidad de reanimar al enfermo durante los próximos seis meses. Venezuela fue anfitriona de la Cumbre sin que Paraguay la objetara y Cartes salió en la foto junto al denostado chavista, con quien se reunió bilateralmente, sin que nadie le recordara su complicidad con el golpe de estado de 2012. Bolivia, en tanto, se llevó a casa la promesa de que más parlamentos ratificarán próximamente su ingreso al bloque. Los invitados mandatarios caribeños recibieron promesas de cooperación más estrecha, lo mismo que los centroamericanos. Uruguay recibió el respaldo del bloque en su lucha desigual contra las tabacaleras que objetan su legislación sanitaria.
¿Y Brasil? Dilma viajó a la Cumbre con el firme propósito de acelerar las negociaciones con la Unión Europea para firmar un Tratado de Libre Comercio sobre el que se negocia hace quince años y de apresurar la liberalización del comercio con la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú) y sólo le regalaron vagas promesas. El Mercosur sufre de “paulitis”: en la metrópolis brasileña se concentran empresas extranjeras y nacionales en condiciones de competir en los mercados de todo el mundo y con espaldas financieras suficientes, como para no temer bloqueos ni ataques sorpresivos de bancos y fondos de inversión. Estas empresas necesitan que los mercados latinoamericanos se abran, para aumentar la dimensión de sus operaciones. Por ello anhelan el libre comercio con Europa y con la Cuenca del Pacífico. Son los mismos que financian a todos los contrincantes de la presidenta que busca su reelección en octubre. Dilma necesitaba un gesto, una señal de sus aliados para callar a la oposición y no lo obtuvo. Por cierto, en un contexto precario ni Argentina ni Venezuela podían desproteger sus fronteras comerciales, pero así como la integración sudamericana es imposible como instrumento de la hegemonía brasileña, no puede desconocer las necesidades del gigante.
En la década pasada, Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez empujaron la integración mediante su amistad política. Desaparecidos dos de ellos la amistad debe ser remplazada por una organización política de la integración que marque el rumbo, medie y arbitre entre los intereses encontrados. Demasiado cortos son seis meses para esta tarea, pero suficientes para empezar a caminar.

domingo, 27 de julio de 2014

El FBI urdió la mayoría de los complots "islamistas"

No hay islamistas como los míos

Año 7. Edición número 323. Domingo 27 de Julio de 2014
Al denunciar Human Rights Watch que el FBI incitó las conspiraciones yihadistas de la década pasada, deslegitima la estrategia antiterrorista y la Justicia norteamericanas.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) han dirigido abusivas “operaciones encubiertas” contra musulmanes estadounidenses en base a prejuicios religiosos y étnicos, según un informe conjunto de Human Rights Watch y el Instituto de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia publicado el pasado lunes 21. Muchos de los más de 500 casos relacionados con delitos de terrorismo procesados en la Justicia federal desde el 11 de septiembre de 2001 lo fueron por delitos provocados por agentes federales, con pruebas dudosas, confesiones obtenidas bajo tortura o jurados anónimos. El régimen penitenciario para los condenados en estos procesos es también inhumano y cruel.
El informe “Illusion of Justice: Human Rights Abuses in US Terrorism Prosecutions” (“Ilusión de Justicia: violaciones de los derechos humanos en el procesamiento de casos de terrorismo en EE.UU.”) examina 27 casos federales de terrorismo desde el inicio de las investigaciones hasta la sentencia y las condiciones de reclusión posteriores a la condena.
“El gobierno de Estados Unidos dice que protege a sus ciudadanos mediante la prevención y la persecución del terrorismo dentro del país”, dijo Andrea Prasow, subdirectora de Human Rights Watch (HRW) en Washington y una de las autoras del informe. “Pero muchas de estas personas nunca habrían cometido un delito, si las fuerzas del orden no las hubieran alentado, presionado y a veces incluso pagado para hacerlo”.
De acuerdo a HRW 475 personas están condenadas por terrorismo o actos conexos en prisiones estadounidenses. Entre ellas 44 están recluidas en una prisión de máxima seguridad en Florence, Colorado, 49 en prisiones de alta seguridad, 137 en instalaciones gubernamentales y 237 cárceles de media o baja seguridad. Según el informe todas estas condenas, excepto las cuatro más resonantes, se basan en operaciones encubiertas del FBI. En muchos casos los detenidos estuvieron largos años en prisión preventiva y sus derechos fueron masivamente violados. Algunos acusados, por ejemplo, mostraron signos de debilidad mental y los jurados que trataron el fallido ataque a la base militar de Fort Dix en 2007 fueron anónimos, lo que impidió impugnarlos por parcialidad.
El informe cuestiona la tendencia del FBI y otros servicios federales de seguridad a operar anticipadamente, aunque el método sea legal, porque los servicios son propensos a inventar amenazas.
“En algunos casos, dijo Prasow, el FBI pudo haber convertido a individuos respetuosos de la ley en terroristas”. El informe considera que la mitad de las condenas se origina en trampas. En un 30% de las mismas el agente infiltrado intervino activamente en la tentativa de atentado. Sin embargo, como señaló Prasow, “es casi imposible demostrar la inducción de un delito”. En uno de los casos, llamado “Newburgh Four”, un informante ofreció a James Cromitie 250.000 dólares en 2009 para atacar una base militar cerca de Newburgh, en Nueva York. Al principio, Cromitie se mostró reticente, pero como había perdido su trabajo en Walmart, accedió y fue detenido por el propio informante.
El FBI a menudo involucró a personas particularmente vulnerables, con discapacidades intelectuales y mentales o indigentes. Rezwan Ferdaus, por ejemplo, se declaró culpable de intentar volar un edificio federal y fue condenado a 17 años de prisión. A pesar de que un agente del FBI incluso reconoció ante su padre que su hijo tenía problemas mentales, fue usado en una operación encubierta, enviando a un informante a la mezquita que Ferdaus frecuentaba, para que juntos planearan atacar el Pentágono y el Capitolio. El FBI proporcionó armamento falso y financió los viajes de Ferdaus, aunque éste se fue deteriorando mental y físicamente a medida que la trama falsa avanzaba. Llegó a sufrir depresión y convulsiones tan graves que su padre renunció a su trabajo para cuidarlo.
Los tribunales también han usado muchas veces pruebas obtenidas mediante coacción, evidencia clasificada y por lo tanto inverificable y pruebas sobre actos terroristas en los que los acusados no participaron, así como también han invocado el secreto gubernamental, para avalar órdenes de vigilancia. En 2008 se estimaba por otra parte que el FBI tenía 15.000 informantes pagos.
Ahmed Omar Abu Ali es un ciudadano norteamericano que fue azotado y amenazado con la amputación de una mano, cuando estuvo detenido sin cargos en Arabia Saudita, después de una redada tras los atentados contra instalaciones occidentales en Riad en 2003. Entonces dio una confesión falsa que no obstante las condiciones, fue aceptada por el juez que lo procesó en Virginia, condenándolo por complicidad para asesinar al presidente. Ahora purga su cadena perpetua aislado en una prisión de máxima seguridad en Florence, Colorado.
De acuerdo al informe, durante la prisión preventiva los acusados por terrorismo fueron sometidos a aislamientos prolongados y severas restricciones a la comunicación que les impiden preparar adecuadamente sus defensas y los inducen a declararse culpables. Nueve meses después de su arresto por apoyo material al terrorismo y habiéndose negado a acordar con la fiscalía, Uzair Paracha fue confinado en solitario. Las Medidas Administrativas Especiales (SAMs por sus siglas en inglés) que se le aplicaron sólo le permitieron hablar con los guardias de la prisión. Después de la sentencia, sus SAMs fueron aligeradas y pudo comunicarse con otros reclusos.
El informe Human Rights Watch pide que el FBI no coarte “la libertad de expresión y de creencia de los musulmanes norteamericanos”. “Lejos de proteger a los estadounidenses, incluidos los musulmanes, de la amenaza del terrorismo, las acciones documentadas en este informe desviaron a las autoridades de su tarea de investigar las amenazas reales”, señala el informe de HRW. También reclama de la Administración Federal de Prisiones que acabe con el aislamiento de estos presos.
Estos abusos han tenido un impacto negativo en las comunidades musulmanas estadounidenses, socavando los esfuerzos políticos para construir relaciones con líderes comunitarios, identificar y aislar a los potenciales terroristas. Por el contrario, el Procurador General Eric Holder continúa defendiéndolas e incluso las recomienda a los aliados de Estados Unidos.
Mike German, ex agente del FBI, ahora consultor del Brennan Center, dijo que los excesos en la política contraterrorista de la policía federal es una fuente de preocupación “porque violan tanto la privacidad como las libertades civiles y no son efectivas para enfrentar las amenazas reales”. El documento de Human Rights Watch revela la parcialidad de la Justicia estadounidense y la violación masiva de los derechos humanos de la propia población en nombre del combate al terrorismo. El informe posiblemente sirva a algunos candidatos liberales en sus campañas para las elecciones parlamentarias de noviembre y hasta conduzca a alguna iniciativa legal para controlar a los servicios de inteligencia, pero no alterará la actual política antiterrorista. La convicción de que todo musulmán es culpable, hasta que demuestre lo contrario, sesga todas las instituciones del país. Nada más extraño a los Estados Unidos actuales que un movimiento por los derechos civiles.

domingo, 20 de julio de 2014

No entramos al grupo, pero somos un aliado estratégico

Argentina, socio externo

Año 7. Edición número 322. Domingo 20 de Julio. de 2014
Durante la reunión cumbre de los países del Brics se discutió mucho en los medios y entre especialistas sobre las características de la participación argentina en el encuentro y el estatuto de nuestra asociación al grupo. Algunos representantes gubernamentales crearon previamente la impresión de que Argentina sería invitada a la reunión de Fortaleza del martes 15 –la reunión cumbre del Brics propiamente dicha– y, cuando la presidenta Cristina Fernández recién viajó a la reunión conjunta Brics-Unasur-Celac en Brasilia el miércoles 16, los medios y voceros opositores se solazaron afirmando que nuestro país era tratado como “uno más” entre los demás estados de la región. La verdad parece más bien incluir elementos de una y otra perspectivas y no por eclecticismo.
En su habitual conferencia de prensa matutina, el jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich, aplaudió el martes 15 la decisión de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (Brics) de crear un banco de desarrollo propio en su sexta cumbre y remarcó que Argentina tiene un PIB “en valores corrientes calculado en moneda dólar superior a Sudáfrica, un ingreso per cápita solamente superado por Rusia y un Índice de Desarrollo Humano superior a todos los Brics”.
Al mismo tiempo, el presidente de la Confederación Nacional de Industria (CNI) de Brasil, Robson Braga de Andrade, dijo que Argentina no podría ingresar al grupo por no transmitir “seguridad jurídica” y no “caminar por una democracia plena”, una crítica curiosa, si se tienen en cuenta la corrupción y dependencia de muchos políticos brasileños de sus financiadores y las brutales represiones policiales a protestas sociales, en las favelas y cárceles.
Ya la presidenta Dilma Rousseff negó antes de la cumbre que el Brics tuviera planeado discutir el ingreso de nuevos miembros. Lo mismo declaró a continuación el ruso Vladimir Putin.
Algunos funcionarios argentinos cometieron un error comunicacional al difundir en las semanas previas a la cumbre la idea de que nuestro país estaba invitado a la reunión de Fortaleza y hasta que podría ser incluido ahora en el grupo de países emergentes. Corroboraron esta percepción declaraciones oficiales rusas y chinas que nos señalan como su socio estratégico en América del Sur. Órganos oficiosos de ambos países indicaron también la voluntad de sus líderes de integrar a nuestro país al Brics, aunque sin fijar nunca plazos.
Medios y periodistas cercanos al gobierno argentino sugirieron inclusive que el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) podría financiar en nuestras tierras grandes obras de infraestructura y hasta que el Acuerdo Contingente de Reservas (ACR) podría servir para paliar nuestros dolores financieros y cambiarios, aunque previamente a la reunión estaba claro que por ahora ambos organismos sólo financiarán a países miembro del grupo.
Miradas al Sur pudo constatar en conversaciones off the record con altos funcionarios argentinos que nuestro país nunca fue invitado a incorporarse al Brics. Si es así, se plantean dos preguntas: ¿qué quisieron decir los presidentes de los dos miembros más importantes de la asociación, cuando mencionaron a nuestro país como su socio estratégico en la región? ¿Carecían de fundamento las versiones de importantes medios oficiosos de dichos países que nos daban como futuros integrantes de la sociedad?
Tanto China como Rusia saben que no pueden implementar en la región sus estrategias (diferentes, pero convergentes) de descentralización del poder mundial sólo aliándose con Brasil, porque nuestro vecino desde siempre ha tenido una estrategia mundial ambivalente: como potencia atlántica media busca la asociación con Europa Occidental y Estados Unidos, mientras que como potencia sudamericana y de cara a África se erige en líder de América del Sur y la Lusofonía. Todavía esta última línea reconoce dos variantes políticas: en tanto el ex presidente Lula armó dentro del subcontinente una alianza policéntrica con Argentina y Venezuela que permitió a Brasil conducir Sudamérica sin ser percibido como hegemonista, el gobierno de Dilma retomó en este aspecto la línea anterior de perfilarse solo y arrastrar el carro continental. Esta política está interrelacionada con los conflictos comerciales con Argentina. Su resultado es la parálisis del proceso integracionista y del Banco del Sur.
La alianza electoral con la derecha fuerza al PT a endurecer posiciones ante Buenos Aires. Brasil no admite hoy compartir poltrona en la mesa del poder mundial. Si el próximo 1° de enero Dilma reasume como presidenta de Brasil y Argentina la recibe con un paquete de acuerdos con los más grandes y los más chicos, quizás se avenga a un trato más equitativo. Por ahora podemos ser socio externo del Brics y sacar provecho. Asociarnos al grupo es una decisión estratégica de largo aliento que demanda esfuerzo y constancia. No se la puede encarar desde la angustia del momento actual, pero vale la pena, porque bien aprovechada puede ser la vía para superar la restricción externa de nuestra economía y mejorar nuestra posición negociadora.