miércoles, 5 de agosto de 2020

La política exterior demócrata sueña con el viejo Imperio

Con Biden vuelven el globalismo y el militarismo

Eduardo J. Vior

Habitualmente la política exterior no ha tenido un papel muy importante en las campañas presidenciales norteamericanas. El Partido Demócrata y el Republicano han estado casi siempre de acuerdo en las líneas maestras de la estrategia internacional. Sin embargo, desde el inicio de su gobierno, fiel a su consigna “America first”, Donald Trump puso la agenda diplomática de cabeza. En el único punto que demócratas y republicanos coincidieron fue en las amenazas contra China. Por ello, como parte de un amplio proyecto para recuperar el poderío de Estados Unidos en el mundo, el de facto candidato demócrata Joe Biden centra su propuesta internacional en la confrontación con la República Popular.

Los estudiosos de la política exterior norteamericana suelen decir que la diplomacia norteamericana es como un portaviones: cuesta mucho ponerlo en curso, pero cuando se lo logra, es dificilísimo torcer su rumbo. Trump tardó un año en retirar a su país del tratado nuclear con Irán, pero aún no logró que los europeos lo sigan. Los anunciados alejamientos del acuerdo sobre el clima y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no estarán formalizados antes de la elección de noviembre. Cumplir su decisión de retirar miles de efectivos de Alemania y desplegar una parte en Europa Oriental demorará años. Además, el volantazo que el presidente quiso dar en la política exterior se vio trabado por la inexperiencia de gran parte de su equipo, por el sabotaje de los militares, diplomáticos y altos funcionarios de la inteligencia (el “Estado profundo”) y por su carácter tan poco diplomático. No obstante, a Donald Trump hay que reconocerle que es el primer presidente desde 1898 que no inicia ninguna guerra exterior. Para los latinoamericanos, en particular, es fundamental que, más allá de su arrogancia, desde 2017 el mandatario ha bloqueado todos los intentos de intervención violenta y, sucesivamente, ha remplazado a sus funcionarios más agresivos, como John Bolton o Elliot Abrams.

Por el contrario, Joe Biden, con 40 años de experiencia en el Senado y ocho como Vicepresidente de la Unión (2009-17), está estrechamente imbricado con el servicio diplomático, los militares y las agencias de inteligencia. Conoce al dedillo los intereses y las necesidades de las grandes corporaciones de su país en el exterior y llama a muchos dirigentes extranjeros por su nombre de pila.

Consecuentemente, su equipo de campaña incluye una selección de los más granados asesores demócratas en política exterior: Jake Sullivan fue jefe de Planeamiento del Departamento de Estado en la presidencia de Barack Obama, Nicholas Burns desempeñó altos cargos diplomáticos durante las presidencias de George W. Bush y Bill Clinton. Tony Blinken, por su parte, fue Subsecretario de Estado y Subdirector del Consejo Nacional de Seguridad en la época de Obama. Susan Rice, finalmente, fue Consejera de Seguridad Nacional y embajadora ante la ONU en el gobierno de Obama.

Como los demócratas han decidido que el segundo puesto de la fórmula sea para una mujer y, preferentemente, negra, Rice está también entre las cuatro precandidatas a la Vicepresidencia. Si ella, finalmente, no fuera seleccionada, pero él resulta electo, sin dudas será una de sus principales consejeras.

 


Tony Blinken, ideólogo de la política exterior demócrata

Blinken, en tanto, suena para Secretario de Estado y su socia Michèle Flournoy, para la Secretaría de Defensa en la que ella ya sirvió como Subsecretaria entre 2009 y 2012. Ambos han fundado una empresa de consultoría, WestExec Advisors, que asesora a una variedad de firmas tecnológicas, como Uber, el laboratorio de ideas de Google, Jigsaw, la empresa israelí de inteligencia artificial Windward, así como diversos fondos de inversión y de riesgo. Muchas de estas firmas tienen actividades poco claras, de modo que –en caso de que ambos lleguen al gobierno- existe un fundado temor de que haya tráfico de influencias.

Biden podría criticar la pésima respuesta de Trump a la pandemia de COVID-19, su negativa a escuchar el consejo de sus asesores científicos, su incapacidad para impulsar el rápido desarrollo de tests que podrían haber ahorrado vidas y las carencias de material de protección para el personal sanitario, pero ha preferido asimilarse al discurso de su adversario y mostrarse más antichino que él. De hecho, Biden está repitiendo las tácticas que fueron exitosas en el pasado, cuando, por ejemplo, Bill Clinton ganó la elección de 1992 mostrándose como más pro-empresario y punitivista que su adversario Bush (padre) o cuando Barack Obama en 2009 entregó ingentes sumas a los bancos y en años sucesivos batió el récord de asesinatos de adversarios con drones. La conclusión fue que ambos pudieron gobernar dos mandatos cada uno, pero el Partido Demócrata perdió la mayoría en el Senado y varias veces también en la Cámara de Representantes. Entre el original y la copia los electores prefieren el primero.

Aunque fueron los republicanos quienes en 1972 establecieron las relaciones diplomáticas con la República Popular, suena creíble que, por razones ideológicas, critiquen las políticas chinas de derechos humanos y de libertad de expresión. Considerando los pingües negocios que las corporaciones norteamericanas han hecho en y con China desde la década de 1990, suena absurdo que los demócratas ahora quieran enfrentar al gigante asiático con una retórica que toman prestada de Trump.

Lo mismo puede decirse de los demás campos cruciales de la política exterior:
– En el Medio Oriente el equipo de Biden ha prometido reanudar la asistencia a la Autoridad Nacional Palestina y a las agencias que atienden a los refugiados palestinos en distintos países. Sin embargo, no ha respondido si retrotraerá la decisión de Trump de trasladar la embajada a Jerusalén ni que hará, si Israel concreta la anexión de Cisjordania antes del cambio de gobierno.
– Ha prometido, sí, que EE.UU. volverá a ser miembro de la UNESCO, del Consejo de Derechos Humanos y de la Organización Mundial de la Salud. Habrá que ver con qué condiciones.
– Su actitud hacia Europa será mucho más conciliatoria que la del presidente actual y tratará de reforzar la alianza atlántica, pero no han aclarado como se comportarán ante la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea ni cómo tratarán el creciente conflicto entre su estrecho aliado Polonia y los viejos socios Alemania y Francia.
– En África, en tanto, procurará intensificar la presencia norteamericana y combatir la influencia china, pero no se sabe con qué medios.
– En Asia Oriental, a su vez, propone volver al curso tradicional y fortalecer la presencia militar norteamericana en Japón y Corea del Sur, mientras revisa la diplomacia personal que Trump ha llevado con el presidente norcoreano Kim Jong-Um.
– Hacia América Latina, finalmente, el candidato demócrata propone suspender la expulsión de inmigrantes indocumentados mientras trascurren sus procesos judiciales, redireccionar partidas presupuestarias destinadas a la construcción del muro fronterizo hacia otros destinos, retomar el diálogo con Cuba llevado adelante por Obama y fortalecer la cooperación panamericana. Precisamente en este punto se esconde la clave de su política hacia el continente: los principales socios de la “cooperación panamericana” son Brasil y Colombia, cuyas fuerzas armadas desde hace tiempo apuntan hacia Venezuela. ¿Es una guerra regional el precio de la “nueva” política demócrata hacia América Latina?

Repitiendo las viejas tácticas, con el personal de hace 25 o 10 años, es difícil que Joe Biden pueda hacer una política exterior nueva, pero el mundo ha cambiado: Estados Unidos sigue siendo la mayor superpotencia, pero ha perdido el liderazgo. Sus competidores, entre tanto, han armado un sólido bloque defensivo y en América Latina el Comando Sur mantiene su capacidad destructiva, pero no tiene mucho que ofrecer. La falta de sentido de realidad de los estrategas norteamericanos puede ocasionar un desastre.

jueves, 30 de julio de 2020

Bolsonaro y Cartes están rifando la energía de Itaipú

¿Qué busca Netanyahu en la Triple Frontera?

Eduardo J. Vior
Tras el desguace del Lava Jato, la vuelta de Horacio Cartes, junto con el avance del narcotráfico paulista en Paraguay y la intrusión israelí, generan temores sobre el futuro de Itaipú.
Por Eduardo J. Vior
Infobaires24
30 de julio de 2020

Mientras que los escalones más altos de la Justicia, la Fiscalía y la Procuración brasileñas van desarmando la trama golpista del Lava Jato en Paraná, su competencia carioca negocia con Horacio Cartes la partición del poder sobre la Triple Frontera. Recuperada su centralidad en la política paraguaya, el ex presidente paraguayo pretende volver al gobierno en 2023, justo cuando Brasil y Paraguay deben firmar el nuevo tratado binacional de Itaipú. El Lava Jato fue útil para dar el golpe de Estado contra el PT y que el bolsonarismo recolonizara Brasil. Grandes poderes transnacionales pretenden apropiarse del sector energético.

El Procurador General de la República (PGR), Augusto Aras, denunció el miércoles 29 a los fiscales que impulsaron la causa del Lava Jato en Curitiba (Paraná) por armar una red de espionaje ilegal sobre 38 mil personas. Aunque nombrado por Jair Bolsonaro, el procurador Aras ha dado en los últimos meses varias muestras de independencia y, sobre todo, coincide con el presidente en el interés por destruir el equipo armado por el ex juez Sergio Moro en 2014, para derrocar a Dilma Rousseff y encarcelar a Lula.

Previamente, el pasado miércoles 22, nueve personas fueron condenadas en dicho Tribunal Federal de Curitiba (Paraná) por haber participado en un esquema de lavado de dinero en el exterior que comandaba el cambista Alberto Youssef. De los nueve el más conocido para el público argentino es Leonardo Meirelles, quien fue condenado a 40 años de prisión, acusado, entre otros delitos, de haber girado en 2013 medio millón de dólares al ex titular de nuestra Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas, cuando éste operaba desde São Paulo en el tráfico internacional de jugadores de fútbol.

 

Las pruebas aportadas por el mismo Meirelles demostraron que entre 2012 y 2014 actuó bajo las órdenes de Youssef cambiando clandestinamente y girando enormes sumas a paraísos fiscales. No obstante, la condena de 40 años se redujo a cuatro bajo régimen abierto, gracias al acuerdo que suscribió con el Ministerio Público Federal (MPF).

Por su parte, su jefe, el cambista (“doleiro”) Alberto Youssef, ya había recibido la libertad en 2016 beneficiado por el acuerdo de delación premiada que firmó con la PGR. La sentencia actual, que pone a la red de Youssef en una suerte de “libertad vigilada”, coincide con el comienzo de las negociaciones entre Dario Messer, el “amigo del alma” de Horacio Cartes, y el MPF. Messer tiene un poder muy superior al de Youssef y redes internacionales en EE.UU. e Israel mucho más amplias que las del paranaense.

No está establecido qué tipo de relación hay entre Messer y Youssef, pero ambos tenían sus bases (¿tienen?) en la región de las Tres Fronteras. Según relató la esposa de Messer, entre julio de 2018, cuando la Justicia Federal de Rio de Janeiro comenzó a buscar al cambista, y mayo de 2019, cuando se trasladó a São Paulo, éste estuvo refugiado en Pedro Juan Caballero (Amambay, en la frontera –calle por medio- con Ponta Porá, Mato Grosso do Sul), en la casa de la declaradamente mafiosa familia Mota, contrabandistas de tabaco y de drogas, asociados al Primer Comando de la Capital (PCC) de São Paulo, que en esa región tiene una de sus principales bases.

Messer y Youssef tienen en común ser grandes cambistas que operan en la zona de la Triple Frontera, administran dinero del PCC y fueron protegidos por Sergio Moro (a quien previamente financiaron). La única diferencia importante (¿cuán importante?) es que uno es judío y amigo personal de Benyamin Netanyahu y el otro tiene origen libanés, como la mayoría de los 70.000 árabes asentados en esa región.

La estrecha relación de Dario Messer con Netanyahu se transfirió a Horacio Cartes, cuando para su campaña electoral en 2013 éste contrató a Ari Harow y Yechiel Leiter, quienes fundaron en Asunción la consultora 3H Global, desde donde bajaron la línea antes y después del triunfo electoral. Harow fue el principal asesor político de Benjamín Netanyahu, hasta que en 2018 lo procesaron por soborno, fraude, abuso de confianza y lavado de dinero. Estos asesores tuvieron una participación activa y fueron contratados por las empresas privadas del presidente, pero el vínculo recién recibió atención internacional, cuando en mayo de 2018 Cartes decidió trasladar la embajada paraguaya a Jerusalén.

Abdo Benítez, por el contrario, es hijo del secretario privado de Alfredo Stroessner (1954-89). En tanto descendiente de libaneses, Abdo tuvo la ayuda de la comunidad árabe para financiar sus campañas electorales en la interna (2017) del Partido Colorado, primero, y luego en las nacionales de 2018. En septiembre de ese mismo año, apenas asumió como presidente, llevó de vuelta la embajada a Tel Aviv, mientras que su canciller Luis Castiglioni acusaba a Dario Messer de hacer lobby por Israel en Paraguay. Furioso, Netanyahu respondió con el cierre de la embajada de Israel en Asunción. Asustado ante la tormenta desatada, el novato presidente pidió ayuda a Trump y a cambio rompió relaciones con Venezuela.

Poco después, cuando en diciembre de 2018 el gobierno de EE.UU. retiró la visa a Horacio Cartes por las acusaciones criminales contra él, éste envió a Israel a su ex ministro Gustavo Leite, quien obtuvo de Netanyahu que intercediera ante Donald Trump.

Del mismo modo, pocas horas antes de iniciarse el 31 de julio de 2019 el juicio político contra Mario Abdo por su negociación espuria sobre el precio de la energía de Itaipú, en la que favoreció a una empresa de la familia Bolsonaro, Alfredo «Goli» Stroessner, ex senador, nieto del ex dictador y pariente de Abdo Benítez, llamó al embajador de EE.UU. (entonces fuera del país) y le pidió que intercediera ante el embajador israelí en Buenos Aires (cuya representación incluye Paraguay) para que frenara el proceso. Autorizado por el premier israelí, un equipo de la embajada en Buenos Aires llegó a Asunción a las 7,30 hs. del día 1º, fueron recibidos por Cartes a las 9 hs. e inmediatamente Honor Colorado, el movimiento de Cartes, anunció que retiraba su apoyo al impeachment, salvando a Abdo, aunque confundiendo gravemente a los propios parlamentarios cartistas.

Por esa misma época Dario Messer pactó su entrega con el MPF y Cartes se hizo cargo de los negocios comunes. Al haber evitado la deposición de Abdo, se convirtió en su valedor y actualmente está negociando con el Frente Guasú y los liberales, para reformar la Constitución y, aunque ex presidente, poder presentarse a la elección presidencial de 2023.

El pasado domingo 5 de julio Horacio Cartes cumplió 64 años, recibiendo de regalo un video de 18 segundos del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en el que le puso lo siguiente: “te envío saludos desde Israel por nuestra profunda amistad. Eres un maravilloso amigo de Israel y del pueblo judío. Te deseo muchísimos años más de fructífero esfuerzo y felicidad y salud”. Por eso estaba tan contento, cuando al día siguiente recibió a Mauricio Macri.

Mientras tanto, arrecian los indicios de que el Primer Comando de la Capital (PCC), la “cooperativa” criminal más poderosa de América Latina, está invirtiendo en la plantación de marihuana en terrenos de propiedad indefinida en Paraguay, para luego comercializarla en Brasil. Hace tiempo que el PCC domina las rutas que desde Bolivia y Paraguay llevan la cocaína colombiana a la región paulista. Como otras organizaciones criminales, blanquea sus ganancias a través de las redes de “doleiros” controlados por Dario Messer, y ahora, probablemente, por Horacio Cartes.

 

Entre tanto, este martes 28 de julio el Ministerio brasileño de Economía anunció que, “pasada la fase más crítica de la pandemia de Covid-19” (¿?), se apresta a retomar su agenda de “reformas estructurales” y privatizaciones. Al tope de la lista está la venta (el remate) de Eletrobras, la compañía de electricidad más grande de América Latina, décima en el mundo y cuarta empresa productora de energía limpia del planeta. Eletrobras produce el 40% y transporta el 69% de la energía eléctrica brasileña y el gobierno federal posee el 52% de sus acciones. De ella dependen también la parte brasileña de Itaipú Binacional y Eletronuclear, propietaria de las centrales atómicas del país.

Como proclamadamente el gobierno no prevé privatizar Itaipú ni las centrales atómicas, y la Constitución de 1988 dispone que ambas sean administradas por una empresa estatal, esta semana el Ministerio de Minas y Energía solicitó al Ministerio de Economía 4.000 millones de reales más para su presupuesto de 2021 para así poder crear una nueva empresa estatal administradora de Itaipúy Eletronuclear, cuando Eletrobras sea privatizada.

Aunque los voceros del gobierno de Bolsonaro prometen que la privatización de la energía no afectará Itaipú, porque se trata de una empresa binacional y en 2023 se tiene que firmar un nuevo tratado binacional que remplace al originario de 1973, la política de privatizaciones, las enormes masas de capital legal e ilegal que circulan por las Tres Fronteras, el poder actual de Cartes, su cercanía a Benyamin Netanyahu y la ausencia de resistencia efectiva obligan a temer lo peor. Una vez remplazado el gobierno del PT por el de Bolsonaro, destruida la economía y la sociedad brasileña, diezmada la población y sellada la convivencia entre el Estado y el crimen organizado, la ultraderecha colonial se propone reorganizar las relaciones regionales. En esta etapa EE.UU. parece haber delegado la gestión en el gobierno israelí y sus aliados.

Israel tiene algunas empresas con buena experiencia en la generación de energías limpias, pero ninguna que sepa gerenciar una hidroeléctrica del tamaño de ésta. Probablemente por ahora Brasilia privatice y fragmente Eletrobras, para posteriormente arreglar con Cartes la rifa de Itaipú.

Hace pocos meses nuestro país ha sufrido las consecuencias de la sequía en las fuentes del Paraná y del Uruguay, combinada con el desorden en la gestión de las hidroeléctricas brasileñas. Puede preverse qué sucederá en los ríos, si la privatización de la producción y transporte de energía avanza. ¿Hay en Brasil algún resto de dignidad nacionalista o toda la resistencia será responsabilidad de Argentina?

jueves, 23 de julio de 2020

Se acabó la protección norteamericana para Macri

Cometido el crimen no ha menester del criminal

Una vez destruida la economía brasileña y diezmada su población por la pandemia, EE.UU. está abandonando a los personeros que usó en el Lava Jato librados a su suerte, también a los argentinos
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
22 de julio de 2020
Eduardo J. Vior
El intento, este martes 21, de allanar las oficinas parlamentarias del senador Jose Serra (PSDB) sin autorización del Supremo Tribunal Federal (STF) fue el último episodio. En la semana anterior se dieron la apertura de las negociaciones del cambista máximo, Dario Messer, con el Ministerio Público Federal (MPF) y la confirmación del hábeas corpus para el ex presidente paraguayo Horacio Cartes, el consecuente (y obligado) viaje de Mauricio Macri a Paraguay, la publicación de la lista de los involucrados en el escándalo del Banestado y la presentación del abogado de Lula ante la Justicia suiza para obtener el disco rígido con la documentación auténtica de Odebrecht. Todavía una semana antes el Procurador General de la República (PGR) ordenó una inspección del equipo del Lava Jato en Curitiba (Paraná) que llevó a la renuncia de varios fiscales partícipes de la investigación y un extenso informe periodístico certificó el grado de intromisión del FBI en el armado del Lava Jato.

Entre tanto, Petrobrás fue devastada y el presal quedó en manos extranjeras, Embraer fue privatizada, la base de Alcântara entregada a los norteamericanos, los derechos de los trabajadores abolidos, el sistema previsional privatizado y la Amazonia incendiada. Todo fue sólo el prólogo de la desidia criminal con la que el Estado brasileño desatendió el cuidado de la población más pobre, cuando advino la pandemia de Corona-virus. Más de dos millones de contagiados y 80.000 muertos, en medio de una crisis económica pavorosa y de enfrentamientos sin sentido con su principal socio comercial (China) fueron la consecuencia de una acción premeditada para destrozar Brasil. Cometido el crimen, ya no se necesita al asesino.

En una derivación del Lava Jato que investiga el financiamiento ilegal de campaña del PSDB, varios domicilios vinculados al senador Serra fueron allanados por segunda vez en menos de un mes, pero la Policía Federal no pudo ingresar a su oficina en el Congreso, porque el Presidente del Supremo Tribunal Federal Dias Toffoli bloqueó el allanamiento debido a los fueros del senador.

El político está acusado de haber recibido en Suiza durante su época como gobernador paulista (2007-10) sobornos de empresas constructoras por la construcción de una autopista perimetral de San Pablo, pero no han surgido nuevos datos que justifiquen los recientes allanamientos. La acción de la Justicia Electoral paulista se dirige más bien a intimidar al gobernador João Doria (PSDB) en vísperas de las elecciones municipales del 15 de noviembre y a desafiar a la máxima instancia judicial del país.  

Entre tanto, tras haber iniciado negociaciones con Dario Messer, para que colabore con el capítulo del Lava Jato que se tramita en Rio de Janeiro, el juez federal Marcelo Bretos pidió la captura internacional de siete empresarios paraguayos imputados por lavado de dinero, contrabando y evasión de divisas. Dario Messer, “o doleiro dos doleiros”, ha sido hasta su detención en julio de 2019 en São Paulo el más importante cambista de Brasil. En un país donde no existe el bimonetarismo, la fuga de capitales requiere de los cambistas. Como heredero de su padre Mordko Messer, Dario Messer comenzó la actividad cambiaria ya en la década del 80, pero tomó vuelo gracias a la relación de Horacio Cartes con sus padres. Cuando el joven cambista paraguayo fue perseguido por la dictadura de Stroessner en 1986 por haber evadido divisas, se refugió primero en Rio de Janeiro en casa de Mordko Messer y su esposa. Éstos lo instalaron en Ponta Porá (Mato Grosso do Sul), donde él recibía diariamente las remesas de Messer, cruzaba a pie la frontera y en Pedro Juan Caballero las convertía en dólares que remesaba a EE.UU. Apenas 14 días después de la caída de la dictadura, en febrero de 1989, Dario Messer fundó en Ciudad del Este la empresa Cambios Amambay SRL. Esta titularidad falsa permitió que poco después, cuando Cartes se presentó a la Justicia paraguaya, no se le embargara también la casa de cambios. Cuando salió de la prisión, un año más tarde, la SRL se convirtió en una SA, opacando así la composición de su capital, y en 1992 se convirtió en Banco Amambay SA, antecedente del actual BASA, centro de los negocios de la familia Cartes. 


Dario fue el principal administrador en Nueva York de la cuenta que abrió allí la sucursal del entonces Banco del Estado de Paraná (Banestado) de Foz de Iguazú para canalizar las transferencias que se hacían aprovechando un tipo de cuentas corrientes para personas y empresas no residenciadas que les permitía remitir legalmente dinero al exterior. El problema fue que por esas cuentas por la sucursal de Foz salieron entre 1996 y 2001 unos 30 mil millones de dólares procedentes de las coimas cobradas por políticos y empresarios por la privatización de empresas estatales durante la presidencia de Fernando H. Cardoso (1995-2002). Gracias a la iniciativa del entonces senador y posterior gobernador de Paraná Roberto Requião (respectivamente 1995-2002 y 2003-10, nuevamente senador entre 2011 y 2018), la Policía Federal y el Ministerio Público Fiscal realizaron una búsqueda en Brasil y EE.UU. que, empero, al cabo de dos años fue frenada desde Brasilia. La investigación parlamentaria, a su vez, acabó en 2003 sin informe final gracias a un acuerdo entre los principales partidos. No casualmente, el juez instructor de la causa en Curitiba fue Sergio Moro. Éste y Messer volvieron a cruzarse durante el procesamiento del escándalo del “mensalão” (los sobresueldos que el PT pagaba a parlamentarios opositores) que, estallado en 2006, llegó en 2012 al STF. Allí Moro fue el actuario. Finalmente, cuando en 2014 comenzó el proceso del Lava Jato en Curitiba, adecuadamente advertido por Moro, Messer huyó a Paraguay, donde Cartes rápidamente le dio la ciudadanía. Se dice que Messer ha sostenido durante muchos años el estudio de abogacía de Moro en Curitiba. 

Cuando Cartes fue sustituido en 2018 por Mario Abdo en la Presidencia de Paraguay, la Suprema Corte de ese país retiró a Messer la ciudadanía y éste huyó a Brasil, donde pactó su detención en julio de 2019. Su “hermano del alma” Cartes, en tanto, se vio impedido de salir de Paraguay por un mandato de búsqueda internacional, hasta que, en abril pasado, el Supremo Tribunal de Justicia (STJ), máxima instancia penal de Brasil, le concedió un hábeas corpus que fue confirmado por el STF el pasado 6 de julio, el mismo día en que Messer inició sus negociaciones con el Ministerio Público Fiscal (MPF), para declarar en la causa Lava Jato de Rio de Janeiro como testigo protegido. Su ruptura con Sergio Moro, su estatuto legal y la información que puede llegar a dar imponían que Cartes se haga cargo de la organización criminal. En este contexto se entiende la orden que éste impartió a Macri, para que viajara a Paraguay, entregara información secreta y se anoticiara de su futura desprotección legal en Argentina, Brasil y Paraguay.

El ex senador federal y ex gobernador del Estado de Paraná Roberto Requião
Entre tanto, en el portal Duplo Expresso, que el joven abogado Romulus Maia conduce desde Suiza, Requião dio a conocer el domingo 5 la lista completa de involucrados en el escándalo Banestado, pidió la reapertura del caso e impulsó la formación de una nueva Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados. En sintonía con esta denuncia, en la misma semana el abogado de Lula se presentó a las autoridades judiciales suizas, para solicitar la entrega del disco rígido con la verdadera documentación de Odebrecht, ya que todo indica que en el proceso llevado adelante por Moro en Curitiba se falsificó la documentación probatoria de la empresa.

Lava Jato hace agua por todos los flancos. El 24 y 25 de junio pasados estuvo en Curitiba la Subprocuradora General de la República (SPGR), Lindora Maria Araújo, para inspeccionar en la fiscalía local toda la documentación del proceso paranaense. Los procuradores locales se dieron por ofendidos y anunciaron que pedirían la baja de la magistratura, pero la inspección se explica por la coyuntura: cuando se detuvo a Dario Messer, en su celular se hallaron intercambios en los que mencionaba pagos mensuales de 15.000 dólares a la Procuraduría de Curitiba, para evitar persecuciones. Efectivamente, desde el Banestado Messer no fue mencionado en ninguno de los procesos por corrupción. En un sentido más amplio, la inspección es parte de un intento general del Procurador General Augusto Aras para restablecer su autoridad sobre los fiscales en toda la República. Aunque designado a propuesta de Bolsonaro, Aras viene demostrando desde hace meses una saludable independencia y buena concordancia con los principales ministros del STF. Se ha convertido en uno de los pilares del republicanismo afectado por el golpismo bolsonarista que crea el caos, para llevar al pueblo a pedir el estado de sitio y así entronizarse a perpetuidad. 

Todavía el 1º de julio la “Agencia Pública” difundió en el portal UOL un largo informe sobre el involucramiento del FBI en la gestación, concepción y ejecución de la causa Lava Jato. El equipo de 18 agentes fue conducido por Leslie Rodrigues Bashiel, hasta 2012 miembro de la División de Operaciones Internacionales y hoy jefa de la Unidad de Corrupción Internacional de la Oficina Federal, con sede en Miami. La fuerza de tareas norteamericana empezó a cooperar en 2014 con el grupo de fiscales y el juez curitibano, sin pasar por el Ministerio de Justicia brasileño ni respetar los convenios binacionales. Se desplazaron por todo el territorio, se intercambiaron asiduamente con la Policía Federal y la Fiscalía sin autorización del gobierno brasileño, aportaron material, orientaron las investigaciones, interrogaron a testigos y arreglaron su “arrepentimiento”. El informe se basa en gran parte en las revelaciones del portal The Intercept, de Glenn Greenwald, y en investigaciones propias. Si bien el FBI no respondió a las preguntas que le fueron formuladas y la embajada norteamericana en Brasilia respondió en tono “business as usual”, es evidente que no les importó demasiado la publicación.

El mismo portal informo este miércoles 22 que, al terminar la feria judicial extraordinaria en agosto, el Supremo Tribunal Federal (STF) tratará sobre la sospecha de parcialidad de Moro y de los fiscales de Paraná en el caso del tríplex de Guarujá, por el que fue condenado y detenido el ex-presidente Lula da Silva. Interrumpido en diciembre de 2018, el caso vuelve ahora a la agenda del máximo tribunal brasileño en un escenario completamente distinto: el ex presidente ya dijo que no volverá a presentarse a elecciones y, después de arrasada la economía y la sociedad brasileña, EE.UU. abandona a los testaferros que utilizó para su tarea de devastación. Lo que importaba era impedir por largo tiempo la integración del Cono Sur y se consiguió.

Ahora todos los criminales están librados a su propia suerte. Bolsonaro y Moro ya no dependen de la embajada. Dario Messer y Cartes piensan negociar para salvarse, sin importarles los costos. Macri, por su parte, ya tuvo oportunidad de tomar nota.

miércoles, 15 de julio de 2020

Horacio Cartes es el nuevo jefe de la banda

La clave del viaje de Macri está en Brasil

Eduardo J. Vior
El inicio de negociaciones entre Dario Messer y la fiscalía, el hábeas corpus para su socio Horacio Cartes y la reapertura del caso Banestado forzaron a Mauricio a entregar sus papeles
Por Eduardo J. Vior
Infobaires24
15 de julio de 2020

Desde el pasado lunes 13 se especula en Paraguay y Argentina sobre las razones de la visita relámpago del ex presidente argentino a su par en Asunción portando un minúsculo maletín. La explicación más congruente parece estar en el indicio que dio sobre la superioridad jerárquica del ex mandatario paraguayo y en la ofensiva de la más alta magistratura brasileña contra Bolsonaro, los militares y el Lava Jato. La red criminal que desde hace 25 años azota a la región se está reorganizando y Macri debió rendir cuentas.

Mauricio Macri viajó el lunes pasado a Asunción y retornó en la misma tarde. Desde el aeropuerto de San Fernando partió en un avión Cesna que le envió la Tabacalera del Este (propiedad de Horacio Cartes) y llegó a la capital paraguaya, donde lo esperaba el ex presidente, con quien almorzó. Por la tarde visitó raudamente al presidente Mario Abdo Benítez, antes de retornar a San Fernando. No se dieron explicaciones creíbles para el viaje. La Conmebol, con sede en Asunción, desmintió que haya ido en su función como presidente de la Fundación FIFA, como había anunciado Cartes. Tampoco es aceptable que viajara para hablar sobre “la situación regional”, como se comunicó por la noche de fuentes macristas. Para eso bastaba con una conversación a distancia.

Según declaró el senador del Frente Guasú (FG) Jorge Querey a Página/12, “además de Cartes y Macri, participaron de la reunión el doctor Carlos Fernández Valdovinos, ex presidente del Banco Central del Paraguay, y el doctor Santiago Peña, ex ministro de Hacienda durante el gobierno de Cartes. También participó la señora Sara Cartes, titular del conglomerado de las empresas Cartes. Todos ellos miembros y titulares importantes del Banco Basa, propiedad del Grupo Cartes.”

Las especulaciones aumentaron por el pequeño maletín que Macri llevó. Nunca antes se lo ha visto llevando algo. ¿Qué había en él?

Al retornar a Argentina, el ex presidente dio una clave de su viaje: “obedecí a una invitación de mi amigo Horacio Cartes”, dijo. Ni “accedí” ni “acepté gustoso”, “obedecí”. Es sabido que el jefe del PRO habla un pésimo castellano, pero “obedecer” en cualquier idioma es sinónimo de “acatar”, someterse a la voluntad de otro. O sea que Cartes le ordenó ir a verlo.

La oposición paraguaya adjudicó el motivo del viaje a conversaciones entre ambos socios sobre las recién iniciadas obras del brazo Aña Cuá de la represa de Yaciretá. Lo mismo hizo el martes 14 por C5N el abogado José Manuel Ubeira, representante de Oscar Thomas, ex presidente argentino de la Entidad Binacional Yaciretá (EBY) durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, perseguido por el difunto juez Bonadío en la causa “Cuadernos”.

Por cierto, Ignacio Barrios Arrechea, el nuevo presidente argentino de la EBY, quien asumió el pasado 10 de junio, debe decidir próximamente si envía al Congreso Nacional el acuerdo de 2017 entre Macri y Cartes que modificó el Tratado argentino-paraguayo de 1973, sobre cuya base se llamó a licitación para la construcción de la represa complementaria.

Hace exactamente un año se adjudicó la fabricación e instalación de las turbinas a la alemana VoithHydro, mientras que la obra civil se otorgó a un consorcio del que forma parte la italiana Impregilo, perteneciente al Grupo Macri y sindicada por la Justicia italiana como tapadera de los negocios de la N’Drangheta calabresa. En la agenda de Yaciretá están pendientes también la indemnización a Paraguay por el territorio que será inundado y la superación del entredicho sobre el pago de la energía cedida a Argentina. No obstante la gravedad de los temas, ninguno parece ser de tan urgente resolución, como para que Mauricio Macri viaje a Asunción, exponiéndose a la indagación pública.


Comienzo de las obras civiles en el brazo Aña Cuá, julio de 2020

Otro tema que el senador Querey supone que se tocó es el relativo a la cerealera Vicentín en Paraguay. Recordó el líder opositor que, entre sus muchas actividades empresarias, aprovechando sus nexos en Argentina, pero sobre todo en Brasil, Cartes siempre estuvo ligado a oscuras maniobras cambiarias. Sin embargo, mientras la intervención de la empresa esté frenada por la Justicia santafesina, no da la impresión de que los intereses de ambos estén en riesgo.

La verdadera urgencia
Resolución urgente, en cambio, requieren las consecuencias de la lucha por el poder en Brasil. El mismo lunes 13 del viaje de Macri se anunció en Brasilia, por un lado, la apertura de negociaciones entre el Ministerio Público Fiscal (MPF) y el cambista Dario Messer para el arrepentimiento de éste en la causa que se le sigue, conexa con el Lava Jato. Por el otro lado, el mismo día el Supremo Tribunal Federal (STF) confirmó el hábeas corpus solicitado por la defensa de Horacio Cartes en la misma causa y que había sido resuelto por el Superior Tribunal de Justicia (STJ) en abril pasado. El ex presidente paraguayo queda, por consiguiente, librado de toda persecución en Brasil y en el exterior por su complicidad con el lavado de dinero y puede defenderse en libertad.

Tabacalera del Este, la empresa en cuyo avión fue trasportado Macri entre San Fernando y Asunción, es sólo una de las cerca de 30 empresas propiedad del empresario-dirigente de fútbol-político. Empresas de taxi aéreo, distribuidoras de bebidas, madereras, un banco, comercializadoras deportivas, etc., forman un emporio que abarca todo el país, pero con su base principal en Hernandarias, en la frontera con Brasil sobre el Lago de Itaipú.

Algunas de las empresas del Grupo Cartes

Según una investigación del matutino asunceño Última Hora de julio de 2019, “entre las ciudades de Hernandarias y Salto del Guairá, en el lado paraguayo, y Foz de Iguazú y Guaira, en el lado brasileño, en tierras de la hidroeléctrica binacional Itaipú hay por lo menos 261 puertos clandestinos dedicados al tráfico ilícito entre ambos países. Drogas, armas, electrónicos, rollos de madera y cigarrillos que fabrica la empresa Tabesa, propiedad del ex presidente Horacio Cartes, cruzan el río Paraná desde tierras de Itaipú”.

Como recordó Marcelo Falak el pasado 15 de julio en Ámbito Financiero, en marzo de 2000 efectivos de seguridad aeronáutica incautaron un avión de matrícula brasileña que llevaba 343 kilos de marihuana y 20 kilos de cocaína que aterrizó en Nueva Esperanza, la estancia de Cartes en Capitán Bado (Amambay). Asimismo, su apellido apareció en los cables del Departamento de Estado norteamericano divulgados por WikiLeaks. Uno, fechado el 5 de enero de 2010, decía que aquél estaba bajo la lupa de la Drug Enforcement Administration (DEA) y de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) en el marco de una investigación internacional sobre narcotráfico y lavado de dinero en la Triple Frontera, pero la sospecha nunca adquirió nivel judicial ni impidió que realizara negocios en Estados Unidos a través de su empresa de bebidas Pulp.

Recientemente quedó involucrado en la operación Lava Jato. En abril último el juez Rogerio Schietti Cruz, del STJ, lo benefició con el hábeas corpus (confirmado este lunes 13 por el STF) que lo puso a salvo del pedido de captura librado por el magistrado de Río de Janeiro Marcelo Da Costa Bretas. Éste, que sospecha de sus vínculos con el detenido cambista Dario Messer, aceptó en mayo la continuidad del proceso contra Cartes sin prisión preventiva. Con la ratificación de la medida y el acogimiento de Messer a una negociación con el Ministerio Público Fiscal (MPF), este último sale temporariamente de la escena y la sociedad entre ambos queda exclusivamente en manos de Cartes.

Dario Messer el día de su entrega a la Policía Federal brasileña en julio de 2019

En todas partes del mundo el dinero mal habido u ocultado a los ojos del fisco necesita buscar canales para legalizarse e invertirse en la economía formal. En el caso del Grupo Cartes, su vehiculizador es Dario Messer. El cambista, hijo de un inmigrante judío polaco, se hizo famoso en 1996, cuando se descubrió que había desviado 228.300 dólares de una cuenta de la agencia Foz de Iguazú del Banco del Estado de Paraná (Banestado) en Nueva York.

Messer no sólo reconoció su culpabilidad, sino que reveló a la policía brasileña y al FBI norteamericano el procedimiento: aprovechando la situación de frontera de la ciudad, inversionistas buscaban allí testaferros para abrir cuentas para extranjeros no residentes (las llamadas CC-5), que permiten la inmediata transferencia del dinero al exterior sin los recaudos habituales.

Por esa vía, entre 1996 y 2001 salieron por esa sucursal del Banestado alrededor de 30 mil millones de dólares procedentes de las coimas pagadas a funcionarios y dirigentes políticos, sobre todo, del entonces gobernante Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del presidente Fernando Henrique Cardoso por la masiva privatización de empresas estatales durante su gobierno (1995-2002).

Por presión del entonces senador federal (1995-2002) y posterior gobernador del Estado de Paraná (2003-10), Roberto Requião, la Policía Federal abrió una investigación que culminó en un proceso con centenares de imputados cuya instrucción llevó en Curitiba el juez Sergio Moro. Al mismo tiempo se formó en la Cámara de Diputados una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) que se cerró en 2003 sin informe final, gracias a un acuerdo entre el PSDB y el entonces gobernante PT. Por su parte, el juez Moro retiró del expediente el material probatorio, de modo que el Tribunal Federal que evaluó el proceso dictó la falta de mérito por “ausencia de pruebas”. Dario Messer pagó el favor sosteniendo su estudio jurídico en Curitiba hasta el comienzo del Lava Jato en 2015.

Finalmente, cuando comenzó el proceso del Lava Jato en 2014, probablemente avisado por Moro, Messer se exilió en Paraguay, entonces gobernado por Cartes (2013-18), quien le otorgó rápidamente la ciudadanía. Cuando subió Mario Abdo Benitez, el cambista volvió a Brasil, donde en julio de 2019 pactó su detención en São Paulo.

En paralelo a estos acontecimientos, el pasado domingo 5 de julio el portal Duplo Expresso, dirigido desde Berna (Suiza) por el abogado Romulus Maia (es un seudónimo) tuvo una audición especial de cinco horas de duración con Roberto Requião, el entonces fiscal Celso Trêsy el comisario de la Policía Federal (jubilado) José Castilho Neto, que en aquella época llevó la investigación en Foz de Iguazú. En la misma se detalló el contenido de las listas de las cuentas bancarias (CC-5) involucradas en el escándalo, que nunca antes se había dado a publicidad.

La enumeración de los nombres –que incluye a empresarios, abogados, políticos y magistrados todavía actuantes- llevó a que Requião reclame la reapertura del proceso y la formación de una Comisión Parlamentaria de Investigación. Seguramente, en las listas hay nuevos datos sobre las complicidades de Dario Messer, Horacio Cartes y Sergio Moro.

No es casual que Messer haya comenzado ahora las negociaciones con el Ministerio Público Federal (MPF) de Brasil, para negociar un acuerdo en el marco del Lava Jato. El “hermano del alma” del ex presidente Horacio Cartes pactó en julio del 2019 su entrega en São Paulo y está con prisión domiciliaria. Para la Justicia brasileña, el cambista lideró un esquema de lavado de dinero y evasión de divisas que movió 1.600 millones de reales a través de cambistas en Paraguay.

La banda de Jaír Bolsonaro y la cúpula militar brasileña están nerviosas: han dejado avanzar la pandemia en la esperanza de que la masacre desate el caos, para que el presidente pueda imponer el estado de sitio, pero no contaban con la resistencia institucional de algunos ministros del STF y del Procurador General de la República Augusto Alas, a quien ellos mismos instalaron.

En ese contexto, el reflotamiento de la causa Banestado devuelve a Dario Messer al centro del escenario. A cambio, probablemente deba dejar el manejo de los negocios comunes en manos de su socio Horacio Cartes. Todo buen empresario es previsor y, si se tienen en cuenta las nuevas relaciones de poder dentro de la sociedad y los riesgos que Mauricio Macri corre ante la Justicia argentina, no sería extraño que el jefe paraguayo le haya ordenado llevarle las claves de las numerosas cuentas y cajas de seguridad off shore que la sociedad debe tener. Como en La Carta Robada, de E.A. Poe, el secreto está a la vista: en el maletín que Macri llevó a Paraguay.

miércoles, 8 de julio de 2020

La rivalidad entre China y EE.UU. se concentra en Asia

Cambia el escenario, entran nuevos actores

Ante la recuperación china, EE.UU. busca salir de su doble crisis agudizando la confrontación en el Sureste de Asia y el Pacífico, lo que fuerza a los países de la región a definir posiciones
por Eduardo J. Vior
Infobaires24
8 de julio de 2020
Eduardo J. Vior
Las diferentes maneras en que Beijing y Washington han lidiado con la pandemia y la crisis económica se manifiestan también en sus contrapuestas actitudes en la escena mundial. Mientras que China se concentra en la reconstrucción de su economía y de la red que la sostiene a lo largo y ancho del mundo, Estados Unidos busca soslayar su creciente pérdida de influencia con gestos de fuerza en el Mar de la China Meridional, obligando a los estados linderos a alinearse. La tradicional ausencia de reglas que controlen la contienda por la hegemonía sobre una de las zonas económicas más importantes del globo y los dispares intereses de los involucrados aumentan los riesgos de un escalamiento que tendría repercusiones mundiales.
Además de la República Popular, también Taiwan, Filipinas, Indonesia, Malasia, Brunei, Vietnam, Camboya y Tailandia se asoman a sus costas. Desde el sábado 4 los portaviones USS Ronald Reagan y USS Nimitz están participando allí en maniobras que se traslapan con las que también está realizando China. El pasado lunes 6 el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, a su vez, acusó a EE.UU. de haber enviado los barcos con el ánimo de provocar un incidente.

El actual episodio se suma a una larga serie de mediciones de fuerza entre ambas potencias en el Mar Meridional de China, pero ahora con el triple trasfondo de la pandemia y la crisis económica, que la petrolera china CNOOC acaba de confirmar el descubrimiento de un inmenso campo de petróleo y gas en la desembocadura del Río de las Perlas, entre Guangzhou y Shenzhen, y, finalmente, que una reciente encuesta entre la población taiwanesa ha arrojado un 52% de opiniones favorables a la separación definitiva de China. En este contexto el último informe del Instituto Nacional de China para los Estudios sobre el Mar Meridional (CNISCSS, por su nombre en inglés) advierte sobre el riesgo de que el aumento de las tensiones en el área desate un conflicto armado. Al presentar el pasado viernes el reporte, Wu Shicun, presidente del CNISCSS, avisó que “si la situación se sale de cauce y se produce una crisis, el impacto sobre las relaciones bilaterales puede ser devastador. Tanto más necesitamos restablecer el diálogo”.

China reivindica derechos históricos en zonas del mar muy alejadas de sus costas y cercanas a Filipinas. Al mismo tiempo, su persistencia en lograr pacíficamente la reintegración de Taiwan (conquistada por Japón en 1894 y desde 1949 refugio de las fuerzas chinas anticomunistas) mantiene viva la tensión en una de las principales arterias comerciales del mundo, por la que pasa un cuarto del tonelaje marítimo total, por un monto de tres billones de dólares por año.

Consciente del riesgo que entrañan las crecientes tensiones en Asia Oriental, el gobierno japonés anunció el pasado 25 de junio que su país renuncia a la adquisición del sistema de defensa de cohetería Aegis Ashore, que Tokio había comprometido con Washington. Así lo informó el Ministro de Defensa Taro Kono, quien dijo que se trataba de una decisión del Consejo Nacional de Seguridad, organismo de planificación bajo la conducción del primer ministro. Es que, más allá de los peligros que para la población civil trae que se instalen bases de cohetes en un país tan densamente poblado, Japón no quiere quedar atrapado en el medio de una eventual confrontación entre Estados Unidos por un lado y China y/o Corea del Norte por el otro. Aún más sabiendo que los sistemas de defensa que los norteamericanos están hoy ofreciendo han sido superados por la tecnología de sus adversarios. Japón mantiene fuertes vínculos comerciales con China y Corea del Sur y cualquier escalamiento de las tensiones en la región afectaría profundamente su economía.
Mapa del Mar Meridional de China con las respectivas pretensiones territoriales de los países linderos
Los australianos, en tanto, tomaron el camino contrario. Estrechamente aliados a Estados Unidos por el Tratado de Seguridad entre EE.UU., Australia y Nueva Zelanda (ANZUS, por su nombre en inglés) de 1951, y gobernados por el conservador Scott Morrison, han votado en el Parlamento un presupuesto de 185 mil millones de dólares para la adquisición en EE.UU. de cohetes de largo alcance, vigilancia satelital y otros instrumentos de disuasión. Previsto para ser entregado en los próximos diez años, el arsenal indica que Canberra ha pasado de una doctrina defensiva a una disuasoria, intentando amenazar a Beijing con un ataque a su territorio, como forma de evitar una supuesta agresión al continente-isla. 

También por el flanco occidental asoman peligros para China. Si bien Beijing tiene un sólido vínculo estratégico con Moscú, desde 1961 los rusos mantienen también una alianza con India. Consecuentemente, en el último tiempo han apoyado a Nueva Delhi en sus reivindicaciones territoriales en la mal delineada frontera con China en el Himalaya, en la que ya ha habido varios enfrentamientos. Para endulzar un poco el clima, en tanto, Sergei Sanakoyev, director del Centro de Investigaciones sobre las relaciones entre Rusia y China, de Moscú, manifestó en una entrevista de Radio China Internacional el apoyo de su gobierno a la nueva ley de Seguridad para Hong Kong.
Los cohetes Patriot, desplegados em Japón, son incapaces de frenar um eventual ataque chino

Obviamente, el interés comercial manda. India compra en Rusia cerca del 60% de su armamento. Una semana después del último y sangriento choque en el Himalaya, el Ministro indio de Defensa, Rajnath Singh, acompañó en Moscú el desfile por el 75º aniversario del triunfo en la Gran Guerra Patria y aprovechó para comprar 33 cazas de combate (21 MiG-29s and 12 Su-30 MKI), así como contrató la modernización de 59 jets por un total de $2.400 millones de dólares.

La debilidad de EE.UU. como superpotencia decadente y la creciente preponderancia de China como potencia ascendente, pero no dominante, acrecen la inestabilidad de las relaciones internacionales. El desplazamiento del foco del conflicto al Sur de Asia y el Oeste del Pacífico, donde nunca han existido acuerdos que regulen la competencia entre las potencias, entraña el enorme riesgo de que la presente “guerra fría” se caliente repentinamente. El corrimiento de la confrontación mundial hacia nuevos escenarios invita a nuevos actores al podio. Habrá que ver quién reparte ordenadamente sus roles.

lunes, 29 de junio de 2020

La economía mundial tardará en recuperarse


No es una “V” sino un serrucho interminable 

La expansión de la pandemia en el mundo y la indefinición de EE.UU. hacen prever que la recuperación económica tendrá muchos altibajos y demorará mucho

por Eduardo J. Vior
Infobaires24
29 de junio de 2020
Eduardo J. Vior
El domingo pasado el mundo superó los diez millones de contagiados y pasó los 500.000 muertos por coronavirus. Con contagios crecientes en Rusia, India, Suráfrica, Brasil y en los estados norteamericanos de California, Texas, Florida y Arizona, la recuperación de la economía mundial se aleja de la “V” soñada por los economistas (brusca subida después de la abrupta caída de marzo y abril), para acercarse a la imagen de un serrucho, con numerosas caídas y ascensos, dependiendo de las oleadas de contagio por Covid-19. Para peor, precisamente en el momento en que más imprescindible se hace la cooperación internacional, la exclusiva concentración de los líderes estadounidenses en la campaña para la elección de noviembre próximo impide todo entendimiento con la mayor  potencia del globo.

En EE.UU. los datos de movilidad de los teléfonos celulares equipados con Android indicaron el viernes pasado que la economía norteamericana había parado de crecer en junio, tras un leve repunte en mayo. La asistencia a los puestos de trabajo permaneció inalterada en junio respecto al mes anterior, es decir en un 30% por debajo del promedio prepandemia. Este dato no toma en cuenta a quienes trabajan desde sus casas, pero igualmente muestra que la recuperación económica está estancada.

En el promedio nacional se registró sólo un 10% menos de concurrencia a comercios minoristas restaurantes y similares que el promedio anterior al Covid-19, por sobre el 50% de disminución contabilizado en abril pasado. Este masivo retorno de los norteamericanos a la actividad económica explica también que desde el pasado 24 de junio el número de nuevos contagios por coronavirus haya sobrepasado los índices de abril pasado. En consecuencia, en muchos estados de la Unión están restringiendo nuevamente las actividades, e incluso en Texas, cuyo gobernador Greg Abbott estaba entre los más fervientes “aperturistas”, ahora están pidiendo a la población que se quede en casa.

Este panorama permite avizorar que durante todo el verano boreal la economía estadounidense estará muy débil. Algunos analistas de Wall Street prevén altibajos muy pronunciados de mes en mes, lo que puede inducir a confusiones, ya que, cuando un mes la actividad cae muy pronunciadamente, hasta el repunte más débil puede ser percibido como muy alto. Más que repuntar en “V” (rápida y abruptamente) o en “U” (lenta, pero constantemente), parece que la economía norteamericana se recuperará en “W” (o serrucho), con avances y retrocesos condicionados por la evolución de la pandemia. La ola actual, que afecta especialmente a California, Texas, Florida y Arizona, influye sobre las regiones responsables por alcanzar un tercio del PBI y obliga a paralizaciones parciales o totales, con lo que, lógicamente, vuelve a frenarse el ciclo económico.

Los datos del PMI de países de Asia, Europa y Estados Unidos daría la impresión de que, efectivamente, la recuperación se está dando en forma de “V”. De acuerdo a la agencia Bloomberg ésta es la evolución comparativa de los índices de gestores de compras (PMI, por su nombre en inglés) de las principales potencias:
Negro: Japón; rojo: Alemania; azul: Francia; verde: Reino Unido y gris: EE.UU.
Negro: Japón; rojo: Alemania; azul: Francia; verde: Reino Unido y gris: EE.UU.
Sin embargo, el desagregado de los datos de demanda, empleo y evolución de los precios aconseja una visión más prudente. De acuerdo a las previsiones de la misma agencia Bloomberg, la economía mundial puede tardar hasta fines de 2021, para recuperarse al nivel prepandemia. Sus analistas estiman que, mediando una progresiva superación de la pandemia, el producto bruto global puede caer un 4,7% en 2020, pero si los contagios continúan y/o se agravan, la caída promedio de la actividad económica mundial puede llegar al 6,7%.

Al mismo tiempo, el FMI estima que la deuda pública mundial va a alcanzar por primera vez el 100% del PBI global, lo que también implica que muchos países se van a endeudar en una proporción mucho mayor.

Este agravamiento de la situación económica mundial puede tener distinto tipo de repercusiones políticas. Como muestra el cuadro siguiente, en EE.UU., típicamente, la crisis económica, el aumento del desempleo y el empobrecimiento masivo de grandes sectores de la población pueden influir sobre la elección presidencial de noviembre próximo.