sábado, 16 de abril de 2016

Cristina Kirchner aprovecha los "Panama Papers"

¿Quién es John Doe?

Por Veintitres


¿Quién es John Doe?
Por Eduardo J. Vior

La única información que dio el Süddeutsche Zeitung al presentar hace casi dos semanas los Papeles de Panamá fue que hace un año un tal John Coe se puso en contacto por mail con ellos y les preguntó si querían informaciones interesantes. Cuando se lo aceptaron y comenzó a mandar los documentos encriptados, declaró que lo hacía porque “quiero que este crimen se haga público”. Desde entonces no hay más informaciones sobre el origen de la documentación. A todos los analistas les asombra que en los mismos prácticamente no se haya mencionado hasta ahora a inversores norteamericanos. A la vez el perfil de los líderes políticos expuestos es muy peculiar: excepto Putin y miembros de la jerarquía china, son todos aliados problemáticos del gobierno de Barack Obama (Salman, Poroschenko, Cameron y Macri). Quizás esclareciendo la selección de los blancos de esta campaña pueda inferirse quién está detrás de ella y para qué.

En un ensayo publicado el pasado 7 de abril por la centrista Brookings Institution, C. Gaddy se burla de las versiones que complican a Vladimir Putin con las cuentas offshore. Para él suena absurdo suponer que el líder ruso necesitara una cuenta offshore para esconder su fortuna del fisco. Por el contrario, el autor ve detrás de John Coe al Servicio Ruso de Monitoreo Financiero (Rosmonitoring), una agencia para la persecución del lavado, la evasión de capitales y el financiamiento del terrorismo que depende directamente del presidente de la Federación. Esta agencia habría hackeado el banco de datos del estudio panameño para dañar la imagen de políticos occidentales y sus aliados. El que hasta ahora no haya implicado a casi ningún norteamericano se debería a que se lo estaría guardando para poder negociar con Washington. No obstante, puede entenderse el interés ruso en debilitar a Cameron, Poroschenko y al rey Salman, pero ni Mauricio Macri ni Lionel Messi parecen objetivos interesantes.

En la edición de Página 12 del domingo 10, Alfredo Zaiat refiere que el pasado 14 de marzo uno de los fundadores del estudio panameño, Ramón Fonseca Mora, respondiendo a las denuncias que lo implican en el escándalo de corrupción en Petrobras, acusó a Paul Singer de promover la campaña en su contra. No es imposible, pero no basta para explicar los ataques a las demás figuras denunciadas.

Una primera pista firme la da saber que el Consorcio de Periodismo Investigativo (ICIJ, por su sigla en inglés), que analizó durante un año la documentación, está financiado por el Centro para la Integridad Pública (CPI, por su sigla en inglés), un organismo con sede en Washington sostenido a su vez por la Fundación Ford, Carnegie Endowment, Open Society (de George Soros) y la Fundación Rockefeller, es decir, por los representantes del capital financiero concentrado con intereses productivos.

Por otra parte, el centro de las transacciones financieras mundiales está en Londres, no en Nueva York (http:// www.nytimes.com /2012 /03 /04/magazine/ how-london-surpassed-wall-street.html?). Convertida en paraíso fiscal hace más de medio siglo, junto a sus satélites (desde Guernsey y Jersey hasta Hong Kong) la City ha acaparado más de la mitad de los depósitos bancarios mundiales. El otro filón se encuentra en Wall Street, de la que dependen en el exterior las islas Bahamas, Caimán, Vírgenes, Samoa y Marshall (las dos últimas en el Pacífico) e interiormente Delaware, Florida y Nevada, entre otros estados. Sin embargo, desde el estallido de la crisis en 2007 la metrópolis británica concentró el mayor movimiento de capitales, también norteamericanos.

Hay muchos indicios de que la paulatina difusión de los Panamá Papers sirve a la estrategia del presidente Barack Obama para cerrar los paraísos fiscales, concentrar las inversiones especulativas en Estados Unidos y meter en caja a los fondos buitre, liberándose así de la tutela británica. Para esta campaña el presidente cuenta con la CIA, a la que él pertenece desde los años ochenta (http://www.infowars. com/bombshell-barack-obama-conclusively -outed-as-cia -creation/), y la comunidad de inteligencia en general. En rara coincidencia con Vladimir Putin, el gobierno de Obama puede entenderse así en parte como un esfuerzo del aparato de inteligencia por recuperar la independencia de su país frente al capital financiero especulativo.

Esta inferencia se refuerza si se observa con atención el modo en que las revelaciones están golpeando al primer ministro británico David Cameron. Después de haber despotricado demagógicamente durante años contra los evasores y de haber negado cualquier involucramiento en las inversiones de su padre Ian Cameron (fallecido en 2010), finalmente el premier tuvo que reconocer que él mismo había tenido a través del estudio Mossack Fonseca una inversión de 30.000 libras esterlinas que canceló en 2010, al ser elegido como jefe del gobierno. El premier británico apaña todas las aventuras de los buitres, sobre todo las vinculadas con el dominio sobre los recursos energéticos en Ucrania, Levante, Libia, Brasil y Argentina, entre otros lugares. Por eso Obama le pega.

El elemento común entre Cameron, Poroschenko, Salman y Macri es que son aliados que a Estados Unidos le traen más problemas que soluciones. Mientras que David Cameron es castigado para quitar a Londres el control del mercado financiero global, el presidente ucraniano representa un obstáculo mafioso para la estabilización del frente ante Rusia. El apoyo del rey saudita a los yihadistas en Levante, Magreb y Yemen, en tanto, debilita la influencia de Washington sobre sus aliados mediorientales a la hora de renegociar la relación con Irán. El presidente argentino, finalmente, se ha convertido en una pieza de recambio, después de haber entregado el manejo del país a los Estados Unidos e Israel. El que su campaña haya sido financiada por Paul Singer lo acerca demasiado a la derecha republicana, como para que un gobierno demócrata preocupado por su sucesión pueda tolerarlo.

Los Papeles de Panamá son una mina de acción retardada que irá estallando paso a paso en los próximos meses, hasta que Barack Hussein Obama pueda el próximo 20 de enero entregar el mando a Hillary Rodham Clinton con la seguridad de que el Hemisferio Occidental, Levante y el Sudeste Asiático estén firmemente en manos del Imperio y éste en condiciones de abocarse al cerco de Rusia y de China.

domingo, 20 de marzo de 2016

Los enemigos del fascista Trump son los de Latinoamérica

DOMINGO
20 DE MARZO DE 2016
 

La presión del “círculo rojo” de Estados Unidos


La presión del “círculo rojo” de Estados Unidos
Por Eduardo J. Vior

Los triunfos de Donald Trump en los comicios primarios de Florida e Illinois del martes pasado y su buena performance en Missouri, Ohio y Carolina del Norte lo acercaron a la nominación presidencial republicana, aunque no tan decididamente como se preveía, porque el éxito del gobernador John Kasich en Ohio le impidió conquistar ya la mayoría de los delegados que necesita para ser electo candidato republicano. Sin embargo, al doblar en Florida en votos al local Rubio, Trump obtuvo una decisiva victoria sobre el aparato partidario y Paul Singer.

Entre tanto, en el Partido Demócrata la victoria de Hillary Clinton sobre Bernie Sanders en los cinco estados consolidó su ventaja. Aunque el círculo rojo del poder norteamericano se está movilizando para frenar a Trump, probablemente deba optar por Hillary Clinton si quiere mantener su monopolio del poder.

Durante el fin de semana del 5 y 6 de marzo el cielo sobre la isla de Sea se oscureció por la cantidad de jets corporativos que aterrizaron en el pequeño aeroparque vecino. Observadores anónimos contaron 54. La estrecha faja de tierra es un paraíso situado en el límite entre los estados de Georgia y Florida. Por su aislamiento los dos hoteles spa de cinco estrellas con acceso restringido que funcionan en la isla son a menudo sede de reuniones de alto nivel a puertas cerradas. Esta vez se congregó allí la elite del poder norteamericano. Entre los concurrentes se destacaron Tim Cook (Apple), Larry Page y Eric Schmidt (Google), Sean Parker (Napster), Elon Musk (Tesla Motors) y otros superricos llegados supuestamente para el foro anual del American Enterprise Institute, uno de los think tank neoconservadores que apoyó a Bush. A ellos se sumaron el líder del bloque republicano del Senado Mitch McConnell, el gurú de Bush Karl Rove (actualmente ejecutivo de Fox) y el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. Los acompañaron varios senadores y representantes del GOP. Además de republicanos también asistieron Arthur Sulzberger (New York Times) y el representante demócrata por Maryland John Delaney. Asimismo concurrió William Kristol (Weekly Standard). El encuentro fue una pantalla para discutir cómo frenar a Donald Trump.

Ya unos días antes se organizó en Wall Street el comité de acción política (PAC, por la sigla en inglés) Nuestros Principios. El grupo se propuso (y lo logró) saturar antes del martes 15 las transmisiones radiotelevisivas de Florida con propaganda contra Trump y a favor de Rubio. Los principales financiadores del PAC son Paul Singer, Meg Whitman (Hewlett Packard) y Todd Rickets (gran empresario de taxis de Chicago). Otros generosos se sumaron a la partida. Singer está decidido a invertir el dinero que sea necesario, para impedir la candidatura de Trump.

Los adversarios del magnate inmobiliario pretenden desenmascararlo denunciando sus oscuros negocios y sus lazos con el Ku Klux Klan, pero Trump está inmunizado por su propia demagogia. Cualquier ataque contra él ratifica la tesis de la conspiración de “los de Washington” contra “los de abajo” a quienes estaría dando voz. Tampoco parece posible que sus adversarios compren suficientes delegados como para poder torcer a favor de Rubio la Convención Nacional Republicana, muchos ya comienzan a aceptar la candidatura de Trump como inevitable y se consuelan con Hillary como mal menor.
La elite republicana y el aparato de Washington rechazan al magnate inmobiliario por su extrema crudeza, su independencia del aparato partidario (en gran parte gracias a su riqueza) y sus demoledoras críticas a los líderes republicanos de los últimos años. No obstante, la oligarquía se resiente sobre todo de la base electoral transversal (republicana y demócrata) que Trump moviliza. Se trata mayormente de blancos pobres y de baja clase media, resentidos contra las elites que han destruido su bienestar, pero que descargan su animosidad contra los demás pobres.

El éxito de Trump resulta del odio sembrado por el Partido Republicano en los últimos 50 años. Aboga por el proteccionismo, para “proteger el trabajo de los norteamericanos”, denuncia a las corporaciones que desplazan la producción a México y otros paraísos salariales, se opone a la reforma sanitaria de Obama por los privilegios que da a las empresas farmacéuticas y a las compañías de seguros médicos y ha logrado a la vez que sus seguidores acepten como normal su inmensa riqueza.

Sin embargo, el precandidato se nutre también de la política demócrata de los últimos 25 años. Bill Clinton abrió el camino al libre comercio con el tratado con México y Canadá en 1993 y continuó con la desregulación financiera iniciada por Reagan. Barack Obama, por su parte, agudizó tanto la concentración de la riqueza que hoy el uno por ciento de los estadounidenses posee el 95 por ciento de la riqueza nacional.

Finalmente, Donald Trump también es una criatura de los medios. Desde hace años dirige (con gran rating) un reality show en el que selecciona por un bárbaro concurso a directivos para sus propias empresas y todos los canales de televisión han festejado largamente sus bufonadas, groserías e improperios.

Bernie Sanders, entre tanto, con su moderada retórica contra la desigualdad, es mucho más auténticamente demócrata que Hillary, lo que le permite interpelar a un electorado demócrata que desde 2008 se ha volcado masivamente hacia el centroizquierda y la izquierda, pero, en una época de aguda polarización como esta, resulta demasiado “civilizado” y es rebalsado por Trump, quien promete entrar en Washington a los martillazos para “Make America Great Again” (“hacer de los Estados Unidos nuevamente un gran país”). El resentimiento aborrece del vacío.

Si Paul Singer y sus amigos no logran frenar a Trump en las primarias, probablemente intenten comprar delegados para torcer la decisión de la Convención Nacional Republicana. Si, a pesar de ello, el “Berlusconi norteamericano” igual alcanza la nominación, la oligarquía buscará rodearlo y condicionar su campaña electoral o quizá se decida por coronar a Hillary. Donald Trump no es un caudillo popular, pero detrás de él los resentidos con razón irrumpen en la escena política. Hasta los trabajadores y pobres que hoy apoyan a Bernie Sanders pueden pasar a sostener al filofascismo si estalla la crisis que muchos anuncian. Quizá la oligarquía consiga contener otra vez el aluvión y poner en el Salón Oval a uno de los suyos, pero nadie asegura que en la venidera conmoción el mismo Donald Trump u otro peor no tenga éxito en su marcha sobre Washington.

lunes, 14 de marzo de 2016

La rebelión popular en EE.UU. es casi incontrolable

¿A la región le conviene que gane Donald Trump?


¿A la región le conviene que gane Donald Trump?
Por Eduardo J. Vior

Desde el fin de la Guerra Fría la política exterior nunca había estado tan presente en una campaña presidencial norteamericana como en la actual. Los tratados de libre comercio, las intervenciones militares en el exterior, las relaciones con Rusia, la guerra en Siria, las migraciones internacionales y el trato entre cristianos, judíos y musulmanes ocupan todos los días las pantallas de los televisores. Buena parte de estos temas agita la precampaña para la elección de la fórmula republicana subrayando los límites del poder norteamericano en el mundo. En el mes y medio transcurrido desde las elecciones primarias de Iowa, dos tercios de los votos republicanos se repartieron entre el magnate inmobiliario neoyorquino Donald Trump y el senador texano evangelista Ted Cruz, que se han alzado contra la elite política y económica de Washington. Arrinconada, la conducción del Grand Old Party (GOP, nombre oficial del partido) está maniobrando para ofrecer una alternativa el próximo martes 15, cuando los votantes republicanos en Florida, Illinois, Missouri y Ohio definan (por los 358 delegados que eligen) la composición de la Convención Nacional Republicana que en julio próximo designará al candidato presidencial. A Trump le gusta posar de excéntrico y provocar con declaraciones altisonantes, pero en el núcleo de su afán por el show –fogueado en el reality The Apprentice que dirige por NBC desde 2004– se hallan posiciones sensatas sobre el rol de los Estados Unidos en el mundo que no gustan a la elite washingtoniana, porque cuestionan intereses creados y moldes ideológicos cimentados. El precandidato republicano justifica la intervención rusa en Siria para combatir al Estado Islámico por el derecho adquirido como víctima del terrorismo, aunque –afirma– Rusia se va a empantanar allí. Por eso Estados Unidos no debe intervenir. En tanto, reclama a Alemania que asuma su responsabilidad para arreglar la crisis ucraniana. No hay ninguna necesidad –sostiene– de que EE.UU. tenga permanentemente que sacar del fuego las castañas de sus aliados. “No podemos seguir siendo el policía del mundo”, sostuvo en noviembre pasado. Una de sus posturas más osadas es la de defender la permanencia de Bashar al Assad como presidente de Siria, porque –sostiene– si los países de Medio Oriente no son gobernados por hombres fuertes, sobrevienen el caos y el terrorismo, como sucedió en Irak y Libia después de los derrocamientos de sus líderes. Aboga por que Washington sea más enérgico en el trato con China, para evitar que la República Popular debilite el dólar y robe las inversiones estadounidenses. “Amo a América”, grita. Y porque la ama, la quiere fuerte y rica. Para él, la riqueza es la base de las libertades norteamericanas y es necesario defenderla contra los extraños, reducir la deuda pública y mejorar los ingresos del Estado. La negociación personal entre los líderes del mundo es su mantra. Como en el mundo de los negocios –afirma–, solo el intercambio duro y frontal, pero franco y honesto, crea confianza. Para Trump, uno de los mayores problemas actuales de EE.UU. es que el presidente Obama no es respetado en el exterior. Un buen negociador, en cambio, puede mantener varias bolas en el aire –explica–, balanceando los intereses de los otros países, pero anteponiendo siempre los propios. Sabe dónde ponerse duro y dónde ceder, cuándo engañar y cuándo amenazar, pero sólo si está dispuesto a poner la amenaza en práctica. Sin derechos civiles y políticos tampoco hay muchos consumidores que puedan comprar los productos norteamericanos, sostiene. Por eso hay que presionar para que los interlocutores de EE.UU. protejan las libertades de sus ciudadanos, pero no inmiscuirse en los problemas ajenos. Los líderes republicanos rechazan las propuestas de Trump para construir un muro en la frontera con México, deportar a once millones de inmigrantes sin papeles que viven en Estados Unidos y prohibir temporariamente el ingreso de musulmanes en el país. No los mueve ni la fraternidad con el vecino país ni la compasión por los explotados ilegales o el afán de entendimiento interreligioso, sino la dependencia de EE.UU. respecto de sus inversiones y los negocios en América latina y Levante. Donald Trump se alza contra el desplazamiento de las inversiones norteamericanas hacia el exterior, porque destruyen puestos de trabajo dentro de los Estados Unidos, obligan a realizar enormes gastos militares para protegerlas y elevan artificialmente el valor del dólar, para mantener su poder de compra en el mundo, aunque las exportaciones norteamericanas pierdan competitividad. En asuntos internos el empresario se ha mostrado extremadamente crítico de los líderes políticos, empresarios y militares. Aunque a lo largo de los años ha estado afiliado a todos los partidos y finalmente, de nuevo, a los republicanos, ha hecho cuantiosas donaciones para candidatos de ambas fuerzas, especialmente para los dos Clinton, considera a Bill Clinton el mejor presidente desde Vietnam y ve a Hillary como una potencial “gran presidenta”. Sin embargo, sólo acepta el aborto en casos de violación o graves riesgos para la salud, rechaza el matrimonio homosexual, aboga por la reducción de los impuestos para las grandes corporaciones, rechaza el seguro de salud de Obama, apoya la libre portación de armas y se opone a las restricciones ecológicas. Propio de su interés por los negocios inmobiliarios, el multimillonario aspira a que EE.UU. reduzca su dependencia de la economía mundial, invierta en el propio crecimiento e imponga a sus socios las condiciones del intercambio. Se trata de un modelo nacionalista que atrasa setenta años, pero potentemente revulsivo para la elite norteamericana, porque cuestiona sus imbricaciones internacionales. Trump está alentando un alzamiento popular volcado al pasado que subvierte el poder existente. Por eso es tan rechazado por el establishment de todas las orientaciones. Donald Trump no es un líder democrático que pueda ampliar derechos y libertades, pero su oposición al libre comercio desenfrenado, al desplazamiento de inversiones hacia afuera de los Estados Unidos y a las intervenciones militares constantes puede resultar en un mayor respeto por la soberanía y las libertades de los demás países. Por eso para los países del Sur puede constituir una opción más conveniente que la liberal intervencionista Hillary Clinton.

Una jornada de golf y malhumor
Por Nancy Clara, desde Miami
Si bien el “supermartes” le dio ánimo, el resultado en Puerto Rico donde Marco Rubio obtuvo mejor desempeño parece que puso nervioso a Donald Trump. Con el eslogan de campaña “Quién construirá el muro” (claro está, entre México y Estados Unidos), el rechazo a los inmigrantes es la línea que pone límites a su expansión. A pesar de eso, no cede. Así lo dejó en claro en el torneo de golf Blue Monster World Championships-Cadillac 2016, el pasado fin de semana. Trump se hizo presente en el torneo de golf, pasadas las 15 horas, rodeado de su séquito privado, el servicio de seguridad secreto del Estado y de sus hijos Donald Jr. Y Eric Trump. Lo que debería haber sido una fiesta, la poca asistencia del público, las elecciones primarias en Puerto Rico que dieron ganador a su contrincante Marco Rubio, no lo tuvieron de buen humor a Trump. Fuera del lounge vip lo esperaba un grupo de 15 personas con fotos y gorras para que las autografiara, junto con otros asistentes que no están de acuerdo con su candidatura presidencial. Trump hizo caso omiso a las críticas. Pero mientras iba con su carro de golf hacia el palco principal, el alcalde de la ciudad de Doral, Luigi Boria (lugar donde se encuentra situado el Hotel Trump), le interrumpió el paso junto con la periodista María Elvira Salazar, reconocida en la TV local de Miami por su programa político, y le preguntó qué opinaba acerca del alto porcentaje que había obtenido Rubio en Puerto Rico. Trump detuvo el carro y sin saludar al alcalde y a la periodista, contestó: “Puedo vencer a Marco Rubio en cualquier momento” y reforzó su discurso antiinmigración. “Si los americanos no estuviesen de acuerdo con su propuesta presidencial, seguramente no votarían por mí. Pero hablemos en otro momento, ahora aquí hay mucha gente”. Entre abucheos de algunos participantes que le gritaron que no iba a ganar las elecciones, Trump sonrió y se alejó sin volver a dirigirles la palabra.

El Durán Barba de Donald
Por E.J.V.
El equipo que secunda a Donald Trump es un rejunte de conservadores desencantados, ex Tea Party desplazados por el sectarismo pentecostal y mercachifles de la política que hacen su agosto en las turbias aguas del populismo nacionalista. Lo encabeza Corey R. Lewandowski (foto) como jefe de campaña. Se lo ha descrito como “un tirabombas” con “habilidad para el espectáculo, un ojo siempre atento a recaudar fondos y una probada capacidad para desafiar al Partido Republicano”. Su campaña sorprende permanentemente a propios y ajenos. Proviene de New Hampshire, donde ha trabajado en la asociación civil Americans for Prosperity, un foro libertario ultraconservador, y acompaña a Trump en casi todos los actos. El jefe de asesores, en tanto, es el profesor de Economía Sam Clovis, hasta enero pasado todavía enrolado en el Tea Party. Es el responsable de la propuesta de Trump para prohibir temporariamente el ingreso de musulmanes a Estados Unidos. La vocera nacional de la campaña es Katrina Pierson, quien también trabajó para el fondo de recaudación del Tea Party, uno de los más prominentes grupos derechistas conocidos por utilizar el dinero recaudado para sus propias actividades. Sin un cargo definido en la campaña, Frank Gaffney asesora a menudo a Trump. Se trata de un antiguo funcionario del Pentágono durante el gobierno de Ronald Reagan (1981-89), conocido por su delirio conspirativo, que ha sido declarado persona non grata por muchos grupos conservadores. El vicejefe de campaña es desde la semana pasada Michael Glassner. Desde 2008 es presidente de la consultora C&MT Transcontinental, especializada en la organización de campañas políticas, con la que trabajó entre otros para el senador John McCain y la ex gobernadora de Alaska Sarah Palin. También desde el 3 de marzo pasado el director nacional de campo es Stuart Jolly. Teniente coronel retirado del ejército, dirige la Education Freedom Alliance, una asociación civil con sede en Edmond, Oklahoma, para el mejoramiento de la educación pública “mediante la mayor elegibilidad de las escuelas”. El equipo se completa con personalidades variopintas provenientes del submundo ultraconservador, muchos del Tea Party, perdedores de muchas batallas como consultores, hacedores de candidatos y recaudadores de fondos. Con esta banda de forajidos el multimillonario empresario inmobiliario lleva adelante la campaña en las primarias. Si ganara la nominación, seguramente otro gallo cantaría. Entonces ya no bastaría con el improperio rápido. Harían falta profesionales serios y propuestas para ganar votantes en las clases medias y las minorías. La banda de Donald se convertiría entonces en el equipo del Sr. Trump.

lunes, 29 de febrero de 2016

La Asociación Transpacífica amenaza nuestra libertad

El TPP reduce la soberanía y la democracia

por Eduardo J. Vior
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La Cámara Argentina de Comercio (CAC) pidió el pasado 17 de febrero que el gobierno de Mauricio Macri apresure nuestra incorporación a la Asociación Transpacífica (TPP, por su sigla en inglés). No obstante, como a los riesgos macroeconómicos, para el trabajo, la educación y la salud de nuestra población que esa adhesión acarrearía, y que ya fueron señalados en artículos anteriores, se suman aún mayores amenazas para la soberanía y la democracia, la adhesión no resulta aconsejable.
En sus capítulos 9 y 28 el TPP incluye Sistemas de Arbitraje de Disputas entre Estados e Inversores (ISDS, por su sigla en inglés) que ponen en el mismo plano a empresas y estados, crean tribunales confidenciales para arbitrar las diferencias entre ambos y desrresponsabilizan a las primeras por daños eventuales.
Los ISDS son hoy en día instrumentos corrientes del Derecho Internacional Público, presentes en muchos tratados bi- y multilaterales de inversión, que permiten a los inversores reclamar ante tribunales arbitrales por daños reales o eventuales ocasionados por los estados donde han invertido. Desde la década de 1980 existen varios instrumentos similares en el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero con jurisdicción limitada a dichas organizaciones.
Por el contrario, según el TPP estos tribunales son extrajurisdiccionales y no existe instancia de apelación. Sólo los inversores extranjeros pueden demandar a los estados ante tribunales de arbitraje, en tanto partes signatarias y responsables por el tratado. Compuestos por tres procuradores privados, estos “árbitros” pueden ordenar a los estados pagar a inversores extranjeros compensaciones ilimitadas por daños reales y/o por la pérdida de ganancias eventuales, pero, a la inversa, los estados no pueden demandar a las empresas.
Los defensores del TPP justifican este pasaje diciendo que los estados ya tienen su soberanía limitada por el Derecho Internacional Público (del que también son parte los tratados de inversión) y sólo estarían desplazando su poder regulatorio hacia la protección de las inversiones extranjeras, una obligación inextinguible.
Por el contrario, según los críticos, los ISDS inhiben a los gobiernos de satisfacer las necesidades y derechos de la mayoría de la población e invalidan el control democrático (y eventual revisión) de los actos de gobierno, mientras que la confidencialidad de sus procedimientos atenta contra la independencia y transparencia de la Justicia.
La formalización del TPP preanuncia el cierre del megatratado transatlántico entre EE.UU. y la Unión Europea (TTIP, por su sigla en inglés). Ambos acuerdos son complejos y abarcadores e influirán sobre Argentina. Ya el año pasado la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú) propuso al Mercosur adoptar una posición común ante el TPP, mientras que la Unión Europea urge a firmar el tratado de libre comercio entre ambos bloques, para tras las elecciones de noviembre próximo en EE.UU. poder abocarse al TTIP.
Los megatratados son una realidad que todo Estado soberano debe encarar según sus propias tradiciones y reglas. Aprendiendo del pasado, al relacionarse con estos bloques Argentina debe cuidar los derechos de la mayoría y prever las consecuencias futuras de estos vínculos. Si bien los tratados internacionales obligan a los estados signatarios, no pueden afectar los derechos humanos y fundamentales que fundamentan nuestra Constitución ni la facultad estatal de control y revisión democrática de los actos de gobierno. Por estas razones no es recomendable adherirse al tratado.

viernes, 26 de febrero de 2016

Contra la mafia Putin controla el segundo banco ruso

Juegos de la muerte


Juegos de la muerte
Por Eduardo J. Vior

Como hombre del poder, Vladimir Vladimirovich Putin sabe aprovechar las vanidades de sus contrincantes para dividirlos, enfrentarlos y dominarlos. Combinando estas artes está utilizando el escándalo por dopaje y corrupción en el atletismo olímpico para tomar el control del segundo banco del país y quebrar la influencia de la mafia olímpica internacional en Rusia. El escándalo por el dopaje de atletas rusos que estalló en noviembre pasado se agudizó en febrero, cuando murieron los ex directivos de la agencia rusa antidopaje (Rusada), Vyacheslav Sinev (2008-11) y Nikita Kamaiev (2011-15). Sinev falleció el 3 de febrero, sin que se supieran las causas, en tanto Kamaiev sufrió el 14 de febrero un mortal infarto, sin afección cardíaca conocida. Ambos habían dimitido en diciembre pasado, después de que la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por su sigla en inglés) acusara a Rusada de ocultar el doping de atletas. Además de ambas renuncias, la federación atlética rusa, Rusada y su laboratorio moscovita fueron suspendidos, en tanto la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF) puso en duda la participación de los atletas rusos en los Juegos de Río de Janeiro. Ya a principios de noviembre la Comisión de Ética del Comité Olímpico Internacional (COI) había denunciado la corrupción en la IAAF y la Justicia francesa abrió un proceso contra el senegalés Lamine Diack, de 82 años, presidente de la federación entre 1999 y junio de 2015. Además de otros sobornos, se le imputa haber recibido un millón y medio de dólares de la federación rusa de atletismo, para ocultar el dopaje. El 10 de noviembre Diack renunció a su cargo honorario en el directorio del COI. En el segundo informe de la WADA del 14 de enero de 2016 Diack fue acusado asimismo de nepotismo y de haber instalado un “gobierno paralelo” de la federación. Dice el informe que en 2012 hubo en Moscú una reunión entre su hijo Papa Massata Diack, el ex funcionario atlético Valentin Balajnichev y un representante de la televisión rusa en la que se acordó pagar a la IAAF seis millones de dólares por la transmisión del Campeonato Mundial de Atletismo de 2013 y prolongar hasta 2015 el contrato para la transmisión en Rusia de eventos internacionales, pero por 25 millones de dólares que pagó el banco estatal ruso VTB. Si bien ambos informes de WADA subrayan la intervención asidua de la Agencia de Seguridad de la Federación Rusa (FSB, por su sigla en ruso), no dan nombres. Aunque la WADA cuestiona severamente a la conducción de la IAAF, rescata a su actual presidente, Sebastian Coe, quien secundó a Lamine Diack hasta junio pasado. Esta aparente paradoja responde a una táctica de Richard “Dick” Pound, responsable por el informe. Campeón olímpico de natación en 1960, Richard Pound hizo una gran carrera en el COI desde 1980 donde ha negociado los derechos de televisión y el sponsoring, mientras ascendía en la universidad McGill de Montreal (Quebec, Canadá), hasta presidirla entre 2001 y 2009. En 1999 fundó la WADA que dirigió hasta 2007. Desde 2013 está a cargo de las trasmisiones olímpicas. O sea que es a la vez gobernante y control del movimiento olímpico mundial. Como defensor del olimpismo comercial y garante de la realización de los Juegos de Río de Janeiro este año, necesita que la Federación Atlética, la mayor de las federaciones olímpicas, llegue intacta. Por eso avala a Lord Coe. Por el informe de la WADA el Banco VTB (el segundo de Rusia) perdió el negocio olímpico. Hasta el actual escándalo financiaba activamente la transmisión de espectáculos deportivos, pero, de repente, en diciembre pasado el Grupo VTB se reorientó hacia Asia, instalando una gerencia en Shanghai y reclutando banqueros en Hong Kong. Asimismo, acordó con el Banco Chino para la Construcción (CCB, por su sigla en inglés) participar en el comercio de metales preciosos. Da la impresión de que el gobierno ruso aprovechó el escándalo por el dopaje para tomar el control directo sobre el banco estatal, sacarlo del negocio deportivo y alinearlo con la estrategia euroasiática del presidente Putin. 

Otra victoria sobre la oligarquía 
El presidente tiene un apoyo del 90 por ciento, pero sigue sin poder mejorar la situación económica, seriamente dañada desde que estalló la crisis del petróleo y se aplicaron las sanciones occidentales en 2014. Cuando Putin llegó al poder en 2000, heredó un sistema controlado por Estados Unidos. Rusia estaba saqueada, miles de millones de dólares fugados al exterior, la industria destruida y una ola de violencia y corrupción azotaba al país. La ex KGB y los oligarcas se aliaron entonces para hacer al país gobernable. Vladimir Putin representa a la primera, Dimitri Medvedev a los segundos. La alternancia en el gobierno aseguró la estabilidad, pero ambos tienen estrategias divergentes: el grupo tras Medvedev es “atlantista”, en tanto el putinismo se orienta hacia Eurasia y el multipolarismo. Desde el inicio Putin avanzó lenta y seguramente sobre la oligarquía. Primero destruyó a Berezovski y Jodorkovski, luego a las mafias locales. El mandatario restauró la verticalidad del poder, pero no pudo reformar el sistema político ni desplazar a los quintacolumnistas que controlan la Jefatura de Gabinete, el Ministerio de Finanzas, el de Desarrollo Económico y el Banco Central, ante todo Dimitri Medvedev. Las crecientes críticas mediáticas a la política económica indican que se avecina una nueva purga. Existe una extendida condena al Banco Central por las devaluaciones y la fuga de capitales. No obstante, el presidente no intervendrá hasta que la crisis se agudice y la opinión pública le pida a gritos una acción enérgica. Para resistir a los oligarcas y occidentales, necesita un apoyo popular sólo posible si la conciencia de la crisis es muy aguda. Indudablemente, asesinados o “suicidados”, Kamaiev y Sinev fueron víctimas del fracaso de los oligarcas enquistados en hacer negocios con la burocracia deportiva internacional a costas del fisco ruso. Una vez que Putin quitó al Ministerio de Finanzas el control del segundo banco del país, se acabó el negocio olímpico y los encubridores del dopaje quedaron desprotegidos. Por eso no importa si se suicidaron o los mataron. Al mismo tiempo, el presidente hizo que la FSB filtrara al vanidoso Richard Pound las carpetas necesarias, para que este funja de custodio de la moral olímpica, aunque sin dañar los negocios del olimpismo. Haciendo honor a su cinturón negro en yudo, Vladimir Vladimirovich Putin ha utilizado a la mafia deportiva mundial y la ambigüedad de Richard Pound para limitar aún más el poder de la oligarquía financiera rusa e independizar a su país un paso más de la influencia occidental.

LISTA DE SANGRE
En 1998 el ex agente Alexander Litvinenko (foto) declara en Moscú que la FSB le ordenó asesinar al oligarca Boris Berezovski. Con el apoyo de este a fines de 2000 huye a Londres, donde consigue asilo político. El 7 de octubre de 2006 la periodista Anna Politkovskaia es asesinada a tiros en su edificio en Moscú. Había informado desde Chechenia sobre violaciones de los derechos humanos. Para investigar el crimen, Litvinenko se reúne el 11 de noviembre siguiente en Londres con agentes de la FSB con quienes toma un té. Intoxicado con plutonio, es internado en un hospital donde muere el 23 de noviembre. En 2014, un tribunal de Moscú condenó a varios años de prisión a cinco hombres por el crimen contra Politkovskaia. Por la muerte de Litvinenko, en tanto, impulsado por la Suprema Corte británica, durante 2015 se realiza un juicio que culmina el 21 de enero de 2016, cuando el juez Robert Owen falla que el presidente Vladimir Putin “probablemente autorizó” en 2006 el asesinato de Alexander Litvinenko. Boris Berezovski: el oligarca ruso fue encontrado sin vida en marzo de 2013 en su casa en Ascot, cerca de Londres. Este enemigo de Putin financiaba a la oposición rusa. La autopsia reveló que murió estrangulado. Un juez declaró en marzo de 2014 que no se podía determinar si se suicidó o fue asesinado. Serguei Magnitski: el abogado fue detenido por delitos fiscales después de acusar de corrupción a algunas autoridades rusas. Gravemente enfermo y quizá torturado, murió en una celda en noviembre de 2009 sin ayuda médica. Nadie fue acusado por su muerte. En 2013, un tribunal lo declaró póstumamente culpable de fraude fiscal. Natalia Estemirova: el cadáver baleado de esta activista por los derechos humanos fue hallado en julio del 2009 en el norte del Cáucaso. La reconocida militante era odiada por los servicios de seguridad por sus informes sobre la desaparición de personas en Chechenia. Boris Némtsov: el ex viceprimer ministro y líder liberal premiado por Margaret Thatcher fue asesinado en una noche de febrero de 2015, cuando caminaba por uno de los puentes sobre el Moscova que conducen a la Plaza Roja. Los indicios más probables apuntan a mercenarios islamistas financiados por neonazis ucranianos que buscan desestabilizar a Rusia.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Incorporarse a la Alianza Transpacífico es un suicidio

La firma del TPP amenaza el trabajo, la educación y la salud de la región

Por Eduardo J. Vior
Cláusulas del TPP serán confidenciales hasta 2021.
Cláusulas del TPP serán confidenciales hasta 2021.

Al firmar el pasado 4 de febrero el tratado de Asociación Transpacífica (TPP), acordado el pasado octubre, los once países signatarios (Estados Unidos, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) pusieron en marcha el proceso de ratificación parlamentaria, no obstante lo cual las cláusulas pactadas se mantendrán confidenciales hasta 2021.
Ahora bien, como las disposiciones del tratado afectan toda la vida social en los países miembros y por su peso específico éste modificará la economía mundial, es imprescindible que sea debatido públicamente.
Un capítulo transversal del TPP con influencia sobre muchas áreas es el de la propiedad sobre las patentes, marcas y derechos de autor cuya vigencia se amplía a productos conexos y distintas etapas de elaboración, así como se extiende su vigencia temporal, haciendo muy difícil la innovación parcial y/o el aprovechamiento de los productos y servicios, por ejemplo, para políticas de interés público.
El TPP beneficia también en particular a las grandes farmacéuticas, al impedir que los laboratorios de genéricos puedan vender vacunas y medicamentos contra el VIH y el cáncer. Por esta razón asociaciones de pacientes con cáncer de mamas ya están movilizándose en EE.UU. contra la ratificación del tratado.
Asimismo, actualmente en la mayoría de los países sólo se pena compartir, subir o descargar de internet contenidos sin pagar derecho de autor, si se pretende ganar dinero con ellos. Por el contrario, el TPP lo criminaliza siempre, limitando enormemente las libertades de expresión y de aprendizaje y promoviendo la censura empresaria en las redes sociales.
Para que productos o servicios sean tratados preferencialmente dentro de los acuerdos de libre comercio, deben tener certificaciones verificables de que han sido elaborados dentro de los países signatarios del pacto. Tradicionalmente la verificación era una atribución gubernamental, pero el TPP optó por la autocertificación del productor o el exportador.
Según su artículo 3.2, una mercancía o servicio se considerará como originaria, si está totalmente producida en un país signatario, sea a partir de materiales originarios, o bajo normas de origen específicas por producto fijadas en el Anexo 3 D.
Sin embargo, dado que en nuestras economías muchas veces la empresa exportadora y la importadora son filiales de una misma corporación, la autocertificación puede conducir a muchos fraudes. Al mismo tiempo, en sectores específicos como nuestra industria textil y del vestido, que utiliza ampliamente hilados y tejidos importados de China, las reglas de origen pueden servir para que las empresas norteamericanas monopolicen el mercado.
Todavía no está claro que relación existirá entre este tratado multilateral y los acuerdos bilaterales vigentes. Según los especialistas, para ciertos aspectos el TPP podrá coexistir con ellos, pero en otros casos el nuevo tratado los invalidará total o parcialmente. Falta aún un panorama acabado sobre este vínculo.
De lo expuesto se infiere que, si bien algunas cláusulas del tratado pueden beneficiar a ciertos sectores exportadores argentinos, la mayor parte del texto, tal como se lo conoce, dañaría nuestro desarrollo industrial, las condiciones laborales y medioambientales, así como derechos fundamentales de nuestra Constitución. Tanto más importante es entonces que el gobierno nacional inicie un debate amplio y abierto sobre el tratado. Si con el TPP no se puede trabajar ni educar ni curar, muere la democracia.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Las primarias norteamericanas comenzaron con sorpresas

IOWA SE ALZÓ CONTRA WASHINGTON

Eduardo J. Vior 03 de Febrero de 2016 | 12:00 
Confirmando la tendencia de los últimos años, en las asambleas electorales reunidas en Iowa el lunes pasado tanto entre los demócratas como entre los republicanos la oposición antisistema de las basesmarcó el ritmo de la noche y sorprendió a los aparatos de ambos partidos que ahora deben rediseñar sus estrategias de cara a la próxima primaria en Nueva Hampshire el próximo martes 9.
Nadie esperaba que el desafiante senador por Vermont Bernie Sanders sacara apenas cuatro décimas menos que la ex-Secretaria de Estado (2009-13) Hillary Clinton y 21 delegados para la Convención Nacional Demócrata contra 22 delaganadora.
También los votantes republicanos sorprendieron al dividir su voto entre tres contendientes(el senador tejano Ted Cruz, el multimillonario empresario inmobiliario Donald Trump y Marco Rubio, senador por Florida) con pocos puntos de diferencia.
Aunque Iowa es un estado poco poblado (3,1 millones de habitantes), los resultados de sus asambleas preelectorales(caucuses) marcan la tendencia del Medio Oeste rural de Estados Unidos. Los resultados de allí pueden modificarse en las elecciones primarias posteriores, pero influyen sobre la opinión de los votantes en todo el país.
El triunfo de Cruz, apoyado por las iglesias evangélicas, y el segundo puesto que obtuvo Trumpdemuestran el rechazo de la mayoría del electorado republicano al liderazgo partidario en Washington. No obstante, aunque los sondeos nacionales todavía ubican a Trumpprimero en la carrera por la nominación republicana, el hecho de que Rubio -representante del aparato partidario- haya acortado la distancia hacia los dos primeros respecto a las encuestas previas ilusiona a la conducción del Viejo Gran Partido (GOP, por su sigla en ingles) con la posibilidad de imponer a su candidato.
Las encuestas de opinión realizadas inmediatamente después de las asambleas muestran que Ted Cruzfue votado por los miembros de las iglesias evangélicas y por los conservadores. Donald J. Trump, en tanto,tuvo el apoyo de novicios que por primera vez acuden a las asambleas y dequienes quieren un presidente ajeno a la clase política. Marco Rubio, por su parte, está sostenido por quienes priorizan los temas económicos y por los pragmáticos que buscan un candidato con perfil de triunfador.
Por su lado, entre los demócratas Hillary Clinton es sostenida por las mujeres, los adultos mayores, los moderados y los pragmáticos que apuestan al triunfo.Bernie Sanders, en cambio,fue escogido por los jóvenes, los primerizos y quienes exigen un candidato creíble y honesto.Aunque Hillary ganó la primaria, la votación por Sanders confirma el nivel de movilización de la izquierda demócrata.
Donald Trump espera recuperar el liderazgo en la elección primaria en Nueva Hampshire,pero Rubio aspira a movilizar el voto útil que quiere recuperar la Casa Blanca. No obstante, con su triunfo en IowaCruzestá muy bien posicionado para disputar las primarias en los poblados y conservadores estados del Sur.Algunos de los otros republicanos que no se presentaron en Iowa (entre ellos el ex-gobernador de Florida Jeb Bush, el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie y el de Ohio John Kasich) todavíase anotan chances en Nueva Hampshire.
Por su parte, aunque Sanders tuvo un gran éxito en Iowa y tiene chances en Nueva Hampshire, aún debe demostrar que interpela a electorados étnicamente más diversos en estados complicados como Carolina del Sur. Hillary Clinton se mantiene primera en todos los sondeos para la candidatura demócrata, pero el desempeño de su contrincante de izquierda la obligará a cambiar su perfil para demostrar que se interesa por el combate contra la desigualdad social, racial y de género que se ha agudizado en los últimos años.
Después de Iowa varios contendientes pueden festejar,perola fractura social y política del electorado norteamericano evidenciada el lunes hace muy difíciles los pronósticos. Las bases de ambos partidos se han alzado contra "los de Washington" y los aparatos de ambos partidos deberán modificar sus estrategias, si no quieren una nueva presidencia populista. «