viernes, 20 de mayo de 2016

Austria prologa el vaciamiento de la Unión Europea

¿Pueden ganar los neonazis?

Por Revista Veintitres
LECTORES@VEINTITRES.COM
por Eduardo J. Vior

El 21 de noviembre de este año se cumple un siglo de la muerte del emperador Francisco José I (1848-1916). Dos años después, con la derrota de las potencias centrales (Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano) el imperio se dividió en varios Estados. Al paternal emperador se une la figura de su esposa Elisabeth de Austria y Hungría, conocida como “Sissi”. Ya en vida su imagen melancólica se difundía en todo tipo de medallita, estampa y daguerrotipo. Cuando fue muerta por un anarquista en 1898, se convirtió en el mito de un pasado imperial armónico intensamente resucitado por el film de Ernst Marischka (1955), protagonizado por la entonces jovencísima Romy Schneider. Cada vez que la Austria republicana está en crisis, el mito retorna con enorme potencia. 85.000 refugiados de guerra sirios, iraquíes y afganos ha aceptado el país en 2015; sólo 37.500 obtendrán este año la visa. Sin embargo, es demasiado para una población agitada por la prensa amarilla y el nacionalismo xenófobo. Una caldera del diablo en la que se cuece la segunda vuelta de la elección del Presidente Federal que se realiza este domingo 22.
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el pasado 24 de abril, el candidato del Partido Liberal de Austria (FPÖ, por su sigla en alemán), Norbert Hofer, obtuvo el 35% de los votos y se impuso en ocho de los nueve estados federados, excepto en Viena. Segundo salió con el 21,34% el candidato independiente apoyado por los Verdes Alexander van der Bellen. Ambos se presentan este domingo al ballottage. La liberal independiente Irmgard Griss obtuvo 18,94%, el socialdemócrata Hundstorfer recibió solo el 11,28%, seguido por el socialcristiano conservador Khol con el 11,12%. El sexto candidato (Lugner) sólo llegó al 2,26% de los sufragios. 

Como consecuencia de la derrota electoral, el 9 de mayo pasado renunció el socialdemócrata canciller federal Werner Faymann (del SPÖ, por su sigla en alemán), El vicecanciller Reinhold Mitterlehner, del conservador Partido Popular Austríaco (ÖVP), asumió provisoriamente el cargo. El FPÖ se anotó la renuncia del jefe de gobierno como una segunda victoria, resultado del castigo electoral a la política zigzagueante del gobierno, que primero aceptó a miles de refugiados, para luego cerrar drásticamente las puertas del país.

Los socialdemócratas quieren que la Asamblea Nacional elija rápidamente a un sucesor para la Cancillería, de modo de evitar la convocatoria a elecciones parlamentarias anticipadas que podrían dar el poder a los nacionalistas. Para ello, empero, deberían ponerse de acuerdo previamente en torno a una posición unificada ante los reaccionarios. Tanto socialdemócratas como socialcristianos han oscilado en los últimos quince años entre la negativa a negociar con los nacionalistas y la formación de coaliciones con ellos a nivel federal y estadual. En el mismo dilema se debate la mayoría de los partidos democráticos europeos ante la irrupción de los populismos xenófobos.

El FPÖ es un partido nacionalista de masas fundado en 1955. Hasta principios de la década de 1990 convivieron en él corrientes nacionalistas y liberales, pero desde entonces se definió como reaccionario. Si bien se remite al movimiento nacional liberal de 1848, se nutre fuertemente de tradiciones católicas e incluso alberga a grupos neonazis. Se adjudica pertenecer al “tercer campo“, más allá de los conservadores y los socialdemócratas, pero tiene lazos comprobados con extremistas de derecha dentro y fuera del país. En su programa de 2011 se manifiesta por una “Europa de los pueblos y naciones libres” contra el gobierno supranacional de la Unión Europea (UE). Un vago eco del Imperio Austro-Húngaro resuena en su discurso chovinista contra los refugiados.

Como en 2010 se derogó la llamada “cláusula Habsburgo” que prohibía a los miembros de la antigua casa imperial votar o ser elegidos y en 2016 era la primera ocasión en que podían hacerlo, se especuló con que algún vástago de la realeza podía presentarse a elecciones, pero la nostalgia del imperio todavía no llegó a tanto.

El hundimiento de la socialdemocracia y los conservadores socialcristianos, constructores de la segunda república austríaca después de la guerra, refleja la impotencia de los partidos comprometidos con el régimen oligárquico imperante en la Unión Europea (UE). Esta se ha degradado hasta convertirse en un bloque político regido por sólo cuatro personas: Jean-Claude Junker (presidente de la Comisión Europea), Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo), Angela Merkel (canciller de Alemania) y Christine Lagarde (presidenta del Fondo Monetario Internacional). El poder de este cuarteto ha degradado a los partidos políticos que solo sirven para expresar potenciales de protesta, pero no para gobernar, una inutilidad que los electores están facturando muy caro. 

A diferencia de Alemania, en Austria nunca hubo una sistemática política de la memoria para superar el nazismo. En gran parte de la sociedad todavía impera el mito de que en 1938 el país fue invadido y anexado al III Reich contra su voluntad, aunque la investigación historiográfica ha demostrado hace tiempo que la mayoría del pueblo austríaco aceptó entusiastamente el ingreso al Reich. En Austria hubo campos de concentración y algunos de los peores criminales de guerra fueron austríacos, pero su sociedad se empeña en olvidarlo. Cuanto mayor es el manto de inocencia con el que el pueblo austríaco cubre su pasado, mayor es su disposición a aceptar en el presente barbaridades semejantes.

Si Norbert Hofer es elegido este domingo como presidente, los nacionalistas tratarán de forzar elecciones parlamentarias anticipadas, para hacerse con el gobierno que, en una república parlamentaria, es el que tiene el poder de decisión. Para darse una aureola gloriosa, la derecha conmemora el centenario de la muerte de Francisco José I reviviendo el mito de la dulce emperatriz. Si el FPÖ, empero, logra dirigir el gobierno, la quiebra de la Europa supranacional no la arregla ni el fantasma de Sissi.

domingo, 15 de mayo de 2016

J.L. Aranguren roba para la Corona holandesa

News and information on Royal Dutch Shell Plc.
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Argentina’s Energy Minister is stealing for the Crown

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By Eduardo J. Vior

While Royal Dutch Shell PLC has announced ten days ago an annual drop of its global sales in the first quarter by 83%, its Argentine subsidiary is filling the pockets of its mother company and the Dutch crown with the help of Energy Minister José Luis Aranguren. Since his appointment by President Mauricio Macri at last 10th December, Mr. Aranguren, Shell Argentina CEO from 2003 to 2015, and 2009-15 with downstream responsibility for the whole of South America, pursuits a policy which extremely benefits his company, and sows hatred and resentment.
In order to push its oil production, since 2014 Argentina has subsidized the barrel price, but it costs today U$S 70, twice as high as the world market price. In the first quarter of this year the naphtha price increased by 30 percent, pushing up the inflation to its present annualized 50 percent rate. As Mr. Aranguren recently has been asked, if this price isn’t too expensive for many people. His answer reflected the mentality of many government members: “if people cannot pay for oil, they are free to don’t charge the tank.”
Three weeks ago Shell won seven of eight bids called by Cammesa (the mixed state-private company which administrates the electricity market) for the supply of ships with diesel oil. Each shipment costs U$S 18 million so that the total bill reaches U$S 150 million. Shell Western has won the bid because it has requested a much cheaper price than its rivals.
Astonishingly, the Energy Minister still owns U$S 1 million in Shell equities. This fact violates Argentina’s Public Officer Ethics Act, but nobody in the Macris government takes issue with this unacceptable situation.
Argentina’s gas production doesn’t cover its total demand so that the country must import the resource. Consequently for many years, Argentina has had a solid agreement with Bolivia, and in the last ten years, both governments have invested a lot of money in the improvement of the fluid transportation. While from Bolivia imported gas is used for electricity generation, in the cold season the government habitually buys liquid gas shipments mostly from Trinidad-Tobago. Imported oil and gas are used in the thermal power plants which generate electricity for the industry and domestic consumption.
Following the price increases Minister Aranguren has been punitively sued by two legislators of the oppositional Frente para la Victoria (FpV, Victory Front) who have accused him of benefiting from the gas and oil price increases because of his “double role as a public official and as Shell shareholder”.
The claimants complaint also alleges that the Energy Minister has put Shell in a position of privilege, as he last week has announced that Bolivia cannot meet its obligations to Argentine, and begin to buy gas in Chile, a country which doesn’t produce the fluid and imports it from East Asia. Bolivia’s Energy Minister has immediately refuted his Argentine colleague and stated that his country is sending agreed normal quantities. The explanation for this import lays in the fact that the gas transportation toward Argentine is in charge of British Gas (BG), bought by Schell in last February. This gas is 128 percent more expensive than the fluid imported from Bolivia.
Already as of 16th March the legislators had informed the governmental Corruption Office but have not received any answer.
It may be that Jose Luis Aranguren is only acting as a loyal employee of the Dutch crown. In January, he pressed for the appointment of Queen Maxima’s younger sister for a senior technical post in the Chief Cabinet Minister Office for which she wasn’t qualified. Chief Minister Marcos Peña had, then, to promulgate a special Decree allowing the young woman (30) to take over this charge. Minister Aranguren is misusing his position in power to benefit unilaterally Royal Dutch Shell and the Dutch royal family. He is damaging Argentine’s economy, as well as the competing companies. Soon or later this corrupt behavior will necessarily provoke a furious reaction. The crown and the mother company should act if they want to prevent substantial damage to its capital and reputation.

viernes, 6 de mayo de 2016

O alternativa democrática o dominio oligárquico

VIERNES
6 DE MAYO DE 2016

  

El triunfo del no poder

Por Revista Veintitres

05.05.2016
  

El triunfo del no poder
por Eduardo J. Vior

Cuando el rey Felipe VI esta semana convocó a nuevas elecciones generales para el próximo 26 de junio (26J, como se usa en España), no hizo más que confirmar el fracaso de las negociaciones para formar gobierno que los principales partidos opositores (PSOE, Ciudadanos y Podemos) llevaron durante los últimos cuatro meses. Sin embargo, el creciente cansancio del electorado ante los jueguitos tácticos de los políticos puede provocar el aumento de la abstención y, consecuentemente, la repetición del empate electoral del 20 de diciembre pasado (20D). Este resultado pondría al Partido Popular (PP) en condiciones de formar gobierno de coalición. Hasta entonces los bancos, la Unión Europea (UE) y el FMI seguirán rigiendo los destinos de España.

De acuerdo a más de veinte encuestas, el PP ganaría en las urnas con más o menos 125 diputados, dos más que el 20D, y solo podría formar gobierno estable si pacta con los 94 diputados que sumaría el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Es decir, la misma fórmula que pidió Rajoy desde el pasado diciembre y que fue vetada por el líder socialista Pedro Sánchez. Si este persistiera en su rechazo a una gran coalición, sumando los 39 diputados que obtendría el liberal Ciudadanos, los seis previstos para el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el único cargo que elegiría la Coalición Canaria (CC), Mariano Rajoy quedaría a cinco votos de la mayoría absoluta.

La situación del PSOE también sería muy similar a la actual. Si no quiere coaligar con el PP, tendrá que hacerlo con la alianza recién constituida por Podemos e Izquierda Unida (IU), llegando previsiblemente a reunir 162 diputados, solo uno más que los agregados entre los tres el 20D. Volver a pactar con Ciudadanos en solitario le serviría de muy poco. El reparto de fuerzas y de escaños después del 26J sería casi un calco al que existe ahora. 

Tampoco es esperable que la nueva alianza de izquierda entre Podemos e IU pueda aventajar al PSOE e imponerle las condiciones de una coalición de gobierno. Actualmente suman un 20% de los votos, mientras que los socialistas se mantienen en un 23%. Hay votantes de Podemos y de IU que han desaprobado la formación de la alianza, por lo que ambos juntos representan hoy tanto como Podemos en diciembre pasado. Aparentemente el principal efecto que tendría la formación del bloque de izquierda sería que la única mayoría estable que podría formarse en las Cortes sería la gran coalición entre el PP y el PSOE. La alianza Podemos-IU se aprovecharía, en cambio, del sistema electoral D’Hont, quitando al PP hasta cuatro diputados remanentes de la representación.

Las elecciones generales del pasado 20 de diciembre acabaron con el bipartidismo dominante de PP y PSOE al convertir a Podemos y Ciudadanos en fuerzas relevantes en el tablero político. Mariano Rajoy ganó los comicios, pero decidió inhibirse y dejar a otro candidato la iniciativa de formar gobierno. Pedro Sánchez intentó ser presidente y fracasó. Ahora, el 26J se plantea como una suerte de segunda vuelta en la que la abstención amenaza con castigar más al flanco izquierdo, pese a que los escándalos de corrupción (Imelsa, Gürtel, papeles de Panamá) siguen acechando al PP.

El PSOE celebrará primarias para elegir a su candidato a presidente del 30 de abril al 15 de mayo, pero Pedro Sánchez será el único que se presente. Podemos deberá someter a la ratificación de sus bases cualquier acuerdo con IU. Albert Rivera (de Ciudadanos), por su parte, ha dicho que en su partido las primarias son inviables por falta de tiempo. Javier Maroto, vicesecretario de Acción Sectorial del PP, en tanto, reclamó recientemente más participación en la elección del presidente de la formación y de los candidatos, así como en la elaboración del programa, pero la dirección nacional del partido se niega de plano. 

Los socialistas, señalan fuentes de la dirección, solo retocarán en su programa electoral aquellas propuestas económicas afectadas por el incumplimiento del déficit presupuestario. Podemos e IU tampoco tendrán programa conjunto, aunque muchas de sus propuestas coinciden. El PP cree que sus medidas siguen siendo válidas.

Al romper las negociaciones con el PSOE, Pablo Iglesias ha forzado la repetición de las elecciones. Con esta maniobra favorece a la vez a Mariano Rajoy, quien puede llegar a sobrevivir como presidente del gobierno, si el renovado empate posterior a las elecciones convence a Pedro Sánchez de entrar en una gran coalición con el PP, y al propio Podemos, ya que –aunque la alianza con Izquierda Unida no le traiga un aumento de votos– el líder izquierdista espera que la gran coalición le regale el espacio del centroizquierda y la izquierda.

La jugada es muy arriesgada y apuesta demasiado a la certeza de las encuestas preelectorales. Si el electorado español se cansa de tanto “jogo bonito” y exige soluciones, puede devolver la confianza al PP y hacer viable una coalición de centroderecha. O simplemente posibilitarlo con un aumento de la abstención. Como reveló un reciente estudio publicado en El Periódico de Catalunya, cuanta menos asistencia a las urnas haya, más aumentan las chances de la derecha. Los sondeos no registran que los numerosos casos de corrupción de políticos derechistas conocidos en los últimos tiempos hayan corrido el fiel de la balanza hacia la izquierda. España sale de un empate para caer en otro. Mientras tanto la Unión Europea, el FMI y los bancos la siguen gobernando. El no poder del empate entre los partidos es el gran poder de los que nadie elige.

domingo, 1 de mayo de 2016

Los derechos laborales atacados por el libre comercio

El acuerdo transatlántico


VIERNES, 29 DE ABRIL DE 2016
 
POR EDUARDO J. VIOR (ANALISTA INTERNACIONAL)

El presidente norteamericano Barack Obama aspira a firmar con la Unión Europea (UE) el Tratado Transatlántico de Asociación y Comercio (TTIP o Tafta, por su sigla en inglés) antes de concluir su período presidencial el próximo 20 de enero, pero en ambos márgenes del océano crece el rechazo total o parcial al acuerdo y es poco probable que lo logre. Uno de los puntos centrales de las críticas al tratado es la reducción de los derechos de los trabajadores europeos que el mismo acarrearía. El nivel de derechos laborales difiere mucho entre ambos márgenes del océano: en los Estados Unidos la patronal puede despedir al empleado en cualquier momento, en tanto en los países de la UE están prohibidos los despidos sin causa. Mientras que en Europa, la formación y la pertenencia a organizaciones sindicales es libre, los trabajadores norteamericanos deben solicitarlo judicialmente y con el apoyo de un porcentaje importante de los empleados de la empresa y el sector.

Apoyada en la campaña que llevan adelante las grandes corporaciones europeas, la canciller Angela Merkel defiende la equiparación de las normativas entre ambos continentes que la formación de un mercado único traería, y augura que el acuerdo mejorará los estándares laborales, sociales y medioambientales.

Los críticos, por el contrario, temen que los trabajadores europeos pierdan derechos. Comparando la situación a ambos lados del Atlántico, Werner Rügemer, profesor de la alemana Universidad de Colonia, aduce que, entre las principales convenciones de la OIT, EE UU no ha reconocido los derechos de los trabajadores a organizarse autónomamente, a la huelga, a la negociación colectiva, ni a la igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres y sólo ha ratificado la eliminación del trabajo forzado y de las peores formas de trabajo infantil.

Aun cuando en el TTIP no se redujeran explícitamente los derechos de los trabajadores europeos, la creación de un mercado único entre ambos continentes afectaría los derechos laborales, porque las empresas temen la competencia norteamericana. Además, el mejoramiento de las condiciones laborales se haría muy difícil –insiste el profesor alemán–, porque los inversores extranjeros demandarían a los Estados por violación del tratado.

Ante estas y otras críticas, es poco probable que el acuerdo se firme este año. Europa está dividida: mientras que Francia, Italia, España y los demás países del Sur están subiendo la valla, sobre todo en el capítulo agrario, Alemania, Gran Bretaña y los países escandinavos pisan el acelerador. En 2017 habrá elecciones presidenciales en Francia, luego en Alemania e Italia, y en 2019 debe renovarse la Comisión Europea. Por eso, mientras que Merkel tiene prisa, muchos dirigentes europeos prefieren esperar a que se aclare el panorama político, antes de concluir el tratado.

Después de ocho años de ajuste interno permanente, los pueblos de Europa difícilmente resistan el ajuste transatlántico y ningún dirigente del sur quiere sufrir el castigo de sus votantes por haber reducido sus derechos.

viernes, 29 de abril de 2016

La canciller argentina no mide para la Secretaría General

El juego de la silla en la ONU

Por Veintitres

El juego de la silla, en la ONU
por Eduardo J. Vior
Al firmar el pasado viernes 22 la adhesión argentina al Acuerdo de París sobre el cambio climático, la ministra de Relaciones Exteriores de Argentina, Susana Malcorra, no descartó candidatearse para la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que quedará vacante el próximo 31 de diciembre, cuando Ban Ki-moon termine su mandato. Si bien aclaró acto seguido que su postulación depende de la aprobación del presidente Mauricio Macri, con su declaración la ministra argentina encendió las luces amarillas de muchas cancillerías y mezcló nuevamente las cartas de un proceso electoral inéditamente complicado.

En aplicación de un procedimiento novedoso para la selección del Secretario General, nueve candidatos se presentaron entre el 12 y el 14 de abril ante la Asamblea General de la ONU en sendas audiencias en las que fueron exhaustivamente interrogados sobre sus antecedentes, calificación y propuestas. Obedeciendo a un reclamo mayoritario de los miembros de la organización, existe una alta probabilidad de que en enero de 2017 una mujer asuma por primera vez el máximo cargo de la ONU. Esta nueva opción debe, empero, armonizarse con una regla de vieja usanza: la rotación regional, según la cual ahora es el turno de Europa Oriental. 

Hasta ahora se ha postulado en primer lugar la búlgara Irina Bokova, Directora General de la Unesco. Por su experiencia en el alto cargo está especialmente calificada, pero los occidentales le atribuyen demasiada cercanía al presidente ruso Vladimir Putin. También a la ex-ministra de Relaciones Exteriores moldava Natalia Gherman se le achaca excesiva proximidad al Kremlin. Por su parte, la ex canciller croata Vesna Pusiè peca de ser demasiado prooccidental, al igual que el ex presidente esloveno Danilo Türk, el jovencísimo ex primer ministro montenegrino Igor Luksiè y el antiguo canciller macedonio Srgjan Kerim. En una posición intermedia aparece el ex canciller serbio Vuk Jeremi. El portugués Antonio Guterres, en tanto, fue hasta 2015 Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Refugiados y puede considerarse como aceptable para ambos bloques, pero es hombre y no proviene de la región en cuestión. A su vez, la neocelandesa Helen Clark se postuló como mujer y como representante de una región (Oceanía) que hasta ahora no ha puesto Secretario General. De los ocho secretarios generales que la ONU ha tenido hasta ahora tres provinieron de Europa Occidental, dos de Asia, dos de África y uno de América Latina.

En la medida en que se supone que Rusia –miembro permanente del Consejo de Seguridad con poder de veto– se orientará en principio por un candidato/a de Europa Oriental, Guterres y Clark tienen pocas chances de resultar electos.
Los siguientes pasos todavía no están claramente determinados, pero el Consejo de Seguridad debe comenzar “antes de fin de julio” a analizar los perfiles de los candidatos, para en septiembre próximo proponer a la Asamblea General un nombre para la elección del/de la Secretario/a General. 

Este nuevo procedimiento fue adoptado para que la elección del máximo cargo de la ONU se haga con más transparencia que en las habituales componendas a puertas cerradas, pero amenaza con aumentar la confusión.

A pesar de la ronda de presentaciones de los candidatos ante la Asamblea General, todavía pueden surgir más postulantes. Por eso es plausible la nominación de Susana Malcorra. La canciller contaría, como siempre, con el apoyo de Estados Unidos. Su posible candidatura aparece como alternativa al bloqueo mutuo entre las y los candidatos de Europa Oriental. Se la menciona junto con la comisaria europea Kristalina Georgieva, de Bulgaria, y la neocelandesa Helen Clark.
Ya en agosto pasado, portales de noticias con buen acceso a la ONU comentaban que Malcorra estaba tejiendo alianzas para postularse a la sucesión de Ban, si Europa Oriental no logra ponerse de acuerdo sobre un/a candidato/a. Sin embargo, la argentina todavía no está libre de la acusación de haber ocultado las masivas violaciones de niños y adolescentes por los cascos azules de varios países africanos que intervinieron en la guerra civil centroafricana y esta imputación es un pesado lastre. 

Las Naciones Unidas han respetado tradicionalmente el principio de la rotación entre regiones y ahora le tocaría a Europa Oriental. Sin embargo, dados los alineamientos que dividen esa región, los contendientes podrían anularse mutuamente. Ésta sería la oportunidad de Guterres. Ahora bien, si la Asamblea y el Consejo de Seguridad, inspirados por el grupo de 53 países acaudillados por Colombia, insisten en que la ONU sea gobernada por una mujer, Clark, Georgieva y Malcorra podrían decidir la liza. La búlgara caería bajo la presión de los bloques enfrentados en su región de origen. La neocelandesa, por su lado, parte con la ventaja de provenir de un país miembro de la Commonwealth británica y de mantener en la vecina Polinesia buenas relaciones con los departamentos franceses de ultramar. Argentina, por el contrario, mantiene una tensa relación con China (otro miembro del Consejo de Seguridad con poder de veto) y no parece haber cerrado grandes negocios con Rusia ni tener el apoyo británico y francés. Finalmente, si el Consejo de Seguridad no logra ponerse de acuerdo, también podría buscar a un/a candidato/a de compromiso sin importar la región de origen. 

Aún es temprano para hacer pronósticos con cierta certidumbre, pero sí se puede prever que este año la elección del/de la secretario/a general de la ONU revolverá enérgicamente el avispero. Preparémonos para una batalla mayor.

sábado, 16 de abril de 2016

Cristina Kirchner aprovecha los "Panama Papers"

¿Quién es John Doe?

Por Veintitres


¿Quién es John Doe?
Por Eduardo J. Vior

La única información que dio el Süddeutsche Zeitung al presentar hace casi dos semanas los Papeles de Panamá fue que hace un año un tal John Coe se puso en contacto por mail con ellos y les preguntó si querían informaciones interesantes. Cuando se lo aceptaron y comenzó a mandar los documentos encriptados, declaró que lo hacía porque “quiero que este crimen se haga público”. Desde entonces no hay más informaciones sobre el origen de la documentación. A todos los analistas les asombra que en los mismos prácticamente no se haya mencionado hasta ahora a inversores norteamericanos. A la vez el perfil de los líderes políticos expuestos es muy peculiar: excepto Putin y miembros de la jerarquía china, son todos aliados problemáticos del gobierno de Barack Obama (Salman, Poroschenko, Cameron y Macri). Quizás esclareciendo la selección de los blancos de esta campaña pueda inferirse quién está detrás de ella y para qué.

En un ensayo publicado el pasado 7 de abril por la centrista Brookings Institution, C. Gaddy se burla de las versiones que complican a Vladimir Putin con las cuentas offshore. Para él suena absurdo suponer que el líder ruso necesitara una cuenta offshore para esconder su fortuna del fisco. Por el contrario, el autor ve detrás de John Coe al Servicio Ruso de Monitoreo Financiero (Rosmonitoring), una agencia para la persecución del lavado, la evasión de capitales y el financiamiento del terrorismo que depende directamente del presidente de la Federación. Esta agencia habría hackeado el banco de datos del estudio panameño para dañar la imagen de políticos occidentales y sus aliados. El que hasta ahora no haya implicado a casi ningún norteamericano se debería a que se lo estaría guardando para poder negociar con Washington. No obstante, puede entenderse el interés ruso en debilitar a Cameron, Poroschenko y al rey Salman, pero ni Mauricio Macri ni Lionel Messi parecen objetivos interesantes.

En la edición de Página 12 del domingo 10, Alfredo Zaiat refiere que el pasado 14 de marzo uno de los fundadores del estudio panameño, Ramón Fonseca Mora, respondiendo a las denuncias que lo implican en el escándalo de corrupción en Petrobras, acusó a Paul Singer de promover la campaña en su contra. No es imposible, pero no basta para explicar los ataques a las demás figuras denunciadas.

Una primera pista firme la da saber que el Consorcio de Periodismo Investigativo (ICIJ, por su sigla en inglés), que analizó durante un año la documentación, está financiado por el Centro para la Integridad Pública (CPI, por su sigla en inglés), un organismo con sede en Washington sostenido a su vez por la Fundación Ford, Carnegie Endowment, Open Society (de George Soros) y la Fundación Rockefeller, es decir, por los representantes del capital financiero concentrado con intereses productivos.

Por otra parte, el centro de las transacciones financieras mundiales está en Londres, no en Nueva York (http:// www.nytimes.com /2012 /03 /04/magazine/ how-london-surpassed-wall-street.html?). Convertida en paraíso fiscal hace más de medio siglo, junto a sus satélites (desde Guernsey y Jersey hasta Hong Kong) la City ha acaparado más de la mitad de los depósitos bancarios mundiales. El otro filón se encuentra en Wall Street, de la que dependen en el exterior las islas Bahamas, Caimán, Vírgenes, Samoa y Marshall (las dos últimas en el Pacífico) e interiormente Delaware, Florida y Nevada, entre otros estados. Sin embargo, desde el estallido de la crisis en 2007 la metrópolis británica concentró el mayor movimiento de capitales, también norteamericanos.

Hay muchos indicios de que la paulatina difusión de los Panamá Papers sirve a la estrategia del presidente Barack Obama para cerrar los paraísos fiscales, concentrar las inversiones especulativas en Estados Unidos y meter en caja a los fondos buitre, liberándose así de la tutela británica. Para esta campaña el presidente cuenta con la CIA, a la que él pertenece desde los años ochenta (http://www.infowars. com/bombshell-barack-obama-conclusively -outed-as-cia -creation/), y la comunidad de inteligencia en general. En rara coincidencia con Vladimir Putin, el gobierno de Obama puede entenderse así en parte como un esfuerzo del aparato de inteligencia por recuperar la independencia de su país frente al capital financiero especulativo.

Esta inferencia se refuerza si se observa con atención el modo en que las revelaciones están golpeando al primer ministro británico David Cameron. Después de haber despotricado demagógicamente durante años contra los evasores y de haber negado cualquier involucramiento en las inversiones de su padre Ian Cameron (fallecido en 2010), finalmente el premier tuvo que reconocer que él mismo había tenido a través del estudio Mossack Fonseca una inversión de 30.000 libras esterlinas que canceló en 2010, al ser elegido como jefe del gobierno. El premier británico apaña todas las aventuras de los buitres, sobre todo las vinculadas con el dominio sobre los recursos energéticos en Ucrania, Levante, Libia, Brasil y Argentina, entre otros lugares. Por eso Obama le pega.

El elemento común entre Cameron, Poroschenko, Salman y Macri es que son aliados que a Estados Unidos le traen más problemas que soluciones. Mientras que David Cameron es castigado para quitar a Londres el control del mercado financiero global, el presidente ucraniano representa un obstáculo mafioso para la estabilización del frente ante Rusia. El apoyo del rey saudita a los yihadistas en Levante, Magreb y Yemen, en tanto, debilita la influencia de Washington sobre sus aliados mediorientales a la hora de renegociar la relación con Irán. El presidente argentino, finalmente, se ha convertido en una pieza de recambio, después de haber entregado el manejo del país a los Estados Unidos e Israel. El que su campaña haya sido financiada por Paul Singer lo acerca demasiado a la derecha republicana, como para que un gobierno demócrata preocupado por su sucesión pueda tolerarlo.

Los Papeles de Panamá son una mina de acción retardada que irá estallando paso a paso en los próximos meses, hasta que Barack Hussein Obama pueda el próximo 20 de enero entregar el mando a Hillary Rodham Clinton con la seguridad de que el Hemisferio Occidental, Levante y el Sudeste Asiático estén firmemente en manos del Imperio y éste en condiciones de abocarse al cerco de Rusia y de China.

domingo, 20 de marzo de 2016

Los enemigos del fascista Trump son los de Latinoamérica

DOMINGO
20 DE MARZO DE 2016
 

La presión del “círculo rojo” de Estados Unidos


La presión del “círculo rojo” de Estados Unidos
Por Eduardo J. Vior

Los triunfos de Donald Trump en los comicios primarios de Florida e Illinois del martes pasado y su buena performance en Missouri, Ohio y Carolina del Norte lo acercaron a la nominación presidencial republicana, aunque no tan decididamente como se preveía, porque el éxito del gobernador John Kasich en Ohio le impidió conquistar ya la mayoría de los delegados que necesita para ser electo candidato republicano. Sin embargo, al doblar en Florida en votos al local Rubio, Trump obtuvo una decisiva victoria sobre el aparato partidario y Paul Singer.

Entre tanto, en el Partido Demócrata la victoria de Hillary Clinton sobre Bernie Sanders en los cinco estados consolidó su ventaja. Aunque el círculo rojo del poder norteamericano se está movilizando para frenar a Trump, probablemente deba optar por Hillary Clinton si quiere mantener su monopolio del poder.

Durante el fin de semana del 5 y 6 de marzo el cielo sobre la isla de Sea se oscureció por la cantidad de jets corporativos que aterrizaron en el pequeño aeroparque vecino. Observadores anónimos contaron 54. La estrecha faja de tierra es un paraíso situado en el límite entre los estados de Georgia y Florida. Por su aislamiento los dos hoteles spa de cinco estrellas con acceso restringido que funcionan en la isla son a menudo sede de reuniones de alto nivel a puertas cerradas. Esta vez se congregó allí la elite del poder norteamericano. Entre los concurrentes se destacaron Tim Cook (Apple), Larry Page y Eric Schmidt (Google), Sean Parker (Napster), Elon Musk (Tesla Motors) y otros superricos llegados supuestamente para el foro anual del American Enterprise Institute, uno de los think tank neoconservadores que apoyó a Bush. A ellos se sumaron el líder del bloque republicano del Senado Mitch McConnell, el gurú de Bush Karl Rove (actualmente ejecutivo de Fox) y el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. Los acompañaron varios senadores y representantes del GOP. Además de republicanos también asistieron Arthur Sulzberger (New York Times) y el representante demócrata por Maryland John Delaney. Asimismo concurrió William Kristol (Weekly Standard). El encuentro fue una pantalla para discutir cómo frenar a Donald Trump.

Ya unos días antes se organizó en Wall Street el comité de acción política (PAC, por la sigla en inglés) Nuestros Principios. El grupo se propuso (y lo logró) saturar antes del martes 15 las transmisiones radiotelevisivas de Florida con propaganda contra Trump y a favor de Rubio. Los principales financiadores del PAC son Paul Singer, Meg Whitman (Hewlett Packard) y Todd Rickets (gran empresario de taxis de Chicago). Otros generosos se sumaron a la partida. Singer está decidido a invertir el dinero que sea necesario, para impedir la candidatura de Trump.

Los adversarios del magnate inmobiliario pretenden desenmascararlo denunciando sus oscuros negocios y sus lazos con el Ku Klux Klan, pero Trump está inmunizado por su propia demagogia. Cualquier ataque contra él ratifica la tesis de la conspiración de “los de Washington” contra “los de abajo” a quienes estaría dando voz. Tampoco parece posible que sus adversarios compren suficientes delegados como para poder torcer a favor de Rubio la Convención Nacional Republicana, muchos ya comienzan a aceptar la candidatura de Trump como inevitable y se consuelan con Hillary como mal menor.
La elite republicana y el aparato de Washington rechazan al magnate inmobiliario por su extrema crudeza, su independencia del aparato partidario (en gran parte gracias a su riqueza) y sus demoledoras críticas a los líderes republicanos de los últimos años. No obstante, la oligarquía se resiente sobre todo de la base electoral transversal (republicana y demócrata) que Trump moviliza. Se trata mayormente de blancos pobres y de baja clase media, resentidos contra las elites que han destruido su bienestar, pero que descargan su animosidad contra los demás pobres.

El éxito de Trump resulta del odio sembrado por el Partido Republicano en los últimos 50 años. Aboga por el proteccionismo, para “proteger el trabajo de los norteamericanos”, denuncia a las corporaciones que desplazan la producción a México y otros paraísos salariales, se opone a la reforma sanitaria de Obama por los privilegios que da a las empresas farmacéuticas y a las compañías de seguros médicos y ha logrado a la vez que sus seguidores acepten como normal su inmensa riqueza.

Sin embargo, el precandidato se nutre también de la política demócrata de los últimos 25 años. Bill Clinton abrió el camino al libre comercio con el tratado con México y Canadá en 1993 y continuó con la desregulación financiera iniciada por Reagan. Barack Obama, por su parte, agudizó tanto la concentración de la riqueza que hoy el uno por ciento de los estadounidenses posee el 95 por ciento de la riqueza nacional.

Finalmente, Donald Trump también es una criatura de los medios. Desde hace años dirige (con gran rating) un reality show en el que selecciona por un bárbaro concurso a directivos para sus propias empresas y todos los canales de televisión han festejado largamente sus bufonadas, groserías e improperios.

Bernie Sanders, entre tanto, con su moderada retórica contra la desigualdad, es mucho más auténticamente demócrata que Hillary, lo que le permite interpelar a un electorado demócrata que desde 2008 se ha volcado masivamente hacia el centroizquierda y la izquierda, pero, en una época de aguda polarización como esta, resulta demasiado “civilizado” y es rebalsado por Trump, quien promete entrar en Washington a los martillazos para “Make America Great Again” (“hacer de los Estados Unidos nuevamente un gran país”). El resentimiento aborrece del vacío.

Si Paul Singer y sus amigos no logran frenar a Trump en las primarias, probablemente intenten comprar delegados para torcer la decisión de la Convención Nacional Republicana. Si, a pesar de ello, el “Berlusconi norteamericano” igual alcanza la nominación, la oligarquía buscará rodearlo y condicionar su campaña electoral o quizá se decida por coronar a Hillary. Donald Trump no es un caudillo popular, pero detrás de él los resentidos con razón irrumpen en la escena política. Hasta los trabajadores y pobres que hoy apoyan a Bernie Sanders pueden pasar a sostener al filofascismo si estalla la crisis que muchos anuncian. Quizá la oligarquía consiga contener otra vez el aluvión y poner en el Salón Oval a uno de los suyos, pero nadie asegura que en la venidera conmoción el mismo Donald Trump u otro peor no tenga éxito en su marcha sobre Washington.