domingo, 23 de agosto de 2015

A Kiev y Moscú les conviene agudizar el conflicto

UCRANIA Y RUSIA: LA GUERRA ECONÓMICA

Eduardo J. Vior 23 de Agosto de 2015 | 12:00
La intensificación de los combates en el Este de Ucrania beneficia a ambas partes, pero mientras Rusia sólo arriesga a sus peones, Petro Poroshenko se juega su supervivencia política y económica.
Desde que empezó agosto varias decenas de civiles han muerto en el Este de Ucrania por ataques de artillería de ambos lados. Según fuentes ucranianas, el 10 de agosto los autonomistas –dicen que con activo apoyo ruso– lanzaron en Starognatovka (a mitad de camino entre Donetsk y el puerto de Mariupol) un ataque con un tanque y artillería pesada que fue repelido por el ejército de Kiev y las milicias derechistas. De acuerdo con el informe que la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) dio el miércoles 19, la intensidad de los choques en Donetsk y Luhansk habría disminuido respecto al fin de semana anterior, aunque los inspectores se siguen quejando de los obstáculos que ambos bandos les ponen. No obstante, entre Donetsk y el litoral y al norte de Luhansk continuaban los bombardeos intermitentes con morteros y obuses desde ambos lados.
Durante las últimas semanas el gobierno ucraniano ha estado negociando sobre su deuda con los acreedores externos. La guerra, la falta de acuerdo con Rusia sobre el transporte del gas hacia Europa a través de Ucrania y una desastrosa política de ajustes dictada por el FMI y la Unión Europea han hecho que en sólo dos años el PBI cayera un 23% y la deuda pública aumentara al 158% del producto. La moratoria o la restructuración de la deuda son inevitables, pero no hay acuerdo sobre la medida y el modo de hacerlo.
Argumentando que no sólo tiene un problema de iliquidez sino de solvencia y que nunca podrá pagar la totalidad de la deuda, Kiev reclama una reducción de sus obligaciones en el 40 por ciento. Por el contrario, los acreedores, dirigidos por el fondo de inversión californiano Franklin Templeton sostienen que, apenas las medidas económicas adoptadas recientemente hagan su efecto y la economía vuelva a crecer, el país tendrá divisas suficientes para cumplir con sus compromisos. Por lo tanto, proponen usar 8000 millones de dólares de las reservas del Banco Central ucraniano para saldar el 40% de la deuda y reprogramar los restantes 11 mil millones a diez años y con tasas más bajas.
Sin embargo, con una inflación del 46% en alza y la hryvnia en caída abrupta, reducir las reservas de divisas a sólo 1500 millones es insensato. Además, los acreedores prevén una recesión de la economía ucraniana del 5,5% para 2015, a la que seguiría una nueva fase de crecimiento, mientras que el FMI anticipa una caída del 9% sin recuperación posterior. Para que sea posible, empero, son necesarios un cese de hostilidades duradero y un acuerdo con Rusia que no se avizoran.
Kiev podría declarar la moratoria y la reducción unilateral de la deuda, pero 3000 millones de dólares los debe a Rusia, que exige el pago puntual bajo pena de sanciones terribles.
Por su parte, el ejecutivo de deuda pública de Franklin Templeton, Michael Hasenstab, se ha puesto duro, porque enterró 7000 millones de dólares (que, según algunas versiones, pertenecerían a Rockefeller y Rotschild) en la compra de bonos basura de la deuda ucraniana, para convertirse en el mayor acreedor del país y ahora está en problemas porque los clientes del fondo de riesgo están retirando sus inversiones en bonos europeos para ponerlas en provechosas obligaciones norteamericanas. Falto de efectivo, el joven ejecutivo estrella de Wall Street necesita sacar de Ucrania hasta el último centavo.
Hasenstab no deja a Poroshenko declarar la moratoria ni le concede una reestructuración sostenible de la deuda. Este último, entonces, patea el tablero agudizando el conflicto en el Este para forzar a EE UU y Europa a rescatarlo. Como al mismo tiempo Washington quiere negociar con Moscú sobre Siria, Vladimir Putin siente que puede avanzar posiciones en Ucrania.Tanto a Poroshenko como a Putin les conviene agudizar la violencia, pero el jueguito puede acabar en una guerra en gran escala.

martes, 11 de agosto de 2015

EE.UU. y Rusia dialogan sobre una "limpieza étnica"

EN SIRIA TODOS NEGOCIAN
A COSTA DE LOS CIVILES

Bajo el efecto del acuerdo nuclear con Irán, de las necesidades de todos los actores y de nuevos acontecimientos ha comenzado una frenética ronda de negociaciones sobre Siria, pero todavía nadie quiere ceder posiciones y los primeros acuerdos se dan a costa de la población civil.

Bajo el efecto del acuerdo nuclear con Irán, de las necesidades de todos los actores y de nuevos acontecimientos ha comenzado una frenética ronda de negociaciones sobre Siria, pero todavía nadie quiere ceder posiciones y los primeros acuerdos se dan a costa de la población civil.
Las dificultades de reclutamiento que el presidente sirio Bashar al Assad mismo reconoce, la renovada campaña antikurda del presidente turco Tayyip Erdogan, el nuevo ímpetu de la política saudita bajo el rey Salmán, las dificultades económicas de Rusia y la prisa del presidente Barack Obama por alcanzar resultados han llevado a los contendientes recientemente a dar pasos significativos:
A fin de julio se encontraron en la capital saudita Riad el general Ali Mamluk, jefe de la inteligencia siria, y el príncipe heredero y ministro de Defensa Mohammad Bin Salman y acordaron que este último visite Damasco a fin de agosto. A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov mantuvo en Moscú y en Doha, capital de los Emiratos, varias reuniones con todos los contendientes, incluido el Estado Islámico. En tanto, desde Teherán el canciller sirio Walid al-Moallem viajó el jueves a Omán, árbitro destacado en los conflictos regionales. A su vez, Irán anunció un plan de paz para Siria en el que propone formar un "gobierno de unidad nacional" que convoque a elecciones bajo supervisión internacional.
Marcando un hito en el curso negociador, el viernes 7 el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió unánimemente que una comisión investigue los ataques con armas químicas contra la población civil. Según Vitaly Churkin, embajador ruso ante el organismo, esta semana se consensuaría allí un nuevo plan de paz del enviado en Levante Staffan de Mistura para iniciar tratativas preliminares sobre el terrorismo y la transición política. Finalmente, los ministros de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Adel al-Jubeir, y de Rusia, Sergei Lavrov, se reúnen este martes 11 en Moscú para discutir sobre Levante y el mercado de la energía.
Poco a poco las partes se disponen a un compromiso, pero todo indica que la primera perjudicada será la población civil. El caso más urgente se refiere a dos aldeas cerca de Idlib, en el norte, en las que 40 mil chiítas están sitiados por al-Nusra y otras facciones sunitas. Actualmente el ejército sirio los abastece por el aire, pero la situación humanitaria es dramática. Al mismo tiempo, Hezbolá ha cerrado el cerco en torno a varios cientos de yihadistas en al-Zabadani, cerca de la frontera libanesa. Sobre ambos casos se negocia actualmente para levantar los cercos y que los grupos respectivamente vencedores se queden con las áreas. Así se salvaría a los encerrados, pero legitimando las "limpiezas étnicas".
El diálogo no excluye la guerra. Con la venia de Washington, Turquía bombardea más las posiciones kurdas que las del EI para ocupar la faja fronteriza y da a Estados Unidos libre uso de las bases en el sur y este de su territorio. Sin embargo, los ataques contra los kurdos y los golpes contra los islamistas pueden avivar la guerra dentro de la propia Turquía.
Mientras EE UU bombardeaba el fin de semana 32 objetivos en Siria e Irak, el Estado Islámico conquistaba el jueves una ciudad en la central provincia de Hama y el domingo atacaba cuatro aldeas al norte de Alepo para interrumpir el aprovisionamiento desde Turquía de los rebeldes que controlan la mitad de la ciudad siria.
La Casa Blanca insiste en derrocar a Assad y dividir el país en cantones étnicos y confesionales, pero necesita rápido algún éxito tangible para que el Senado apruebe el acuerdo nuclear con Irán. Rusia, por su parte, quiere mantener su posición en Levante y sostener al presidente sirio, pero necesita que Arabia Saudita cambie su política petrolera. Esta y sus aliados, en tanto, están indecisos entre la amenaza yihadista y su necesidad de contener a Irán.
Todos necesitan negociar con todos, pero nadie quiere perder posiciones militares. ¿Quién tira primero la toalla? ¿Quién trae un poco de consuelo para la población civil? «

jueves, 6 de agosto de 2015

En Inglaterra se alza el pueblo contra el neoliberalismo

JUEVES
6 DE AGOSTO DE 2015

Jeremy Corbyn, sensación en gran bretaña

Quién es el candidato laborista antiajuste


Quién es el candidato laborista antiajuste
Por Eduardo J. Vior
Después de la desastrosa derrota del laborismo británico en las elecciones parlamentarias de mayo pasado las agencias de apuestas no vendían boletos para las elecciones internas del partido que comienzan la semana próxima, pero la cabeza dura de un viejo izquierdista y el orgullo de la base trabajadora y juvenil del partido han salvado la pasión inglesa por el juego. Los medios siguen hoy la interna de Labour con más furia que el British Classics en mayo.
El pasado sábado 1, Jeremy Corbyn, diputado por Islington Norte (en el norte del Gran Londres) desde hace 32 años, obtuvo el apoyo de 162 de los cerca de 500 distritos territoriales del Partido Laborista (LP, por su sigla en inglés) en Inglaterra. Pocos días antes la central sindical Unite, el sindicato de la administración pública Unison y el ferroviario Aslef se habían manifestado por él. En las elecciones entre el próximo 14 de agosto y fin de mes los afiliados al partido pueden elegir por correo o e-mail al sucesor de Ed Miliband en la secretaría general de LP a la que este renunció luego de la derrota del 7 de mayo. El próximo 12 de septiembre se proclamará al vencedor. Además de Corbyn se presentan Andy Burnham, secretario de Salud en el gabinete paralelo de LP (en Gran Bretaña los partidos opositores replican los cargos de los gobiernos), Yvette Cooper, secretaria de Interior en el mismo equipo, y Liz Kendall, secretaria de Asistencia Social y Vejez en dicho grupo.
Corbyn es el único sin funciones en el partido ni en el bloque parlamentario. Lo siguen Yvette Cooper (a quien adhieren 121 distritos), Andy Burnham (112) y Liz Kendall (101). Luego de reformado el estatuto partidario en 2014, por primera vez desde la fundación del Labour Party en 1920 los bloques parlamentarios en Westminster y Estrasburgo y los sindicatos han perdido su voto corporativo y el sufragio es individual. Por esta razón la central sindical Unite está movilizando a sus 1,4 millones de afiliados y muchos se sumarán a Labour para votar por Corbyn. Sin embargo, según un sondeo reciente entre votantes que no son miembros de partidos, el 30 por ciento del electorado laborista apoya a Burnham, Corbyn y Cooper empatan en 24 por ciento y Liz Kendall obtiene el 21 por ciento. 
Cada afiliado puede indicar en qué orden de preferencia coloca a los postulantes. Si ninguno alcanza el 50% de los votos, se elimina al cuarto, sus votos se redistribuyen entre los candidatos remanentes y así sucesivamente, hasta que alguno suma más de la mitad de los votos. Para presentar la candidatura los postulantes necesitaron el aval de 35 diputados (15% del bloque parlamentario) que Corbyn recién obtuvo a última hora del pasado 15 de junio. Tan pequeña es su base parlamentaria. Sin embargo, según las encuestas, tiene el 43% de las primeras preferencias y el 53% del distribuido total.
Este viejo militante de la izquierda laborista aboga por la renacionalización de los ferrocarriles y de las empresas de energía, el aumento del impuesto a la herencia y a las grandes fortunas, la gratuidad de la enseñanza universitaria, el financiamiento público del sistema nacional de salud (NHS) y la masiva capacitación de los trabajadores para refundar una industria británica competitiva. De 66 años de edad, casado en terceras nupcias con Laura Álvarez, pacifista, propalestino y militante por los derechos de los animales, es partidario del diálogo británico-argentino sobre la soberanía de las Malvinas.
No es un líder carismático, sino –como lo formuló recientemente otro diputado– uno que atrae por su mesura. Sobre todo se trata del único candidato antiajuste y al que el pueblo percibe como opuesto a las elites tecnocráticas del Parlamento británico.
El propio postulante no preveía el huracán que desencadenaría su entrada en la liza. Desde que comenzó su campaña el 9 de julio su público aumenta continuamente y el fin de semana pasado juntó en Liverpool a 800 personas, con muchas más fuera del salón. Miles de jóvenes y sindicalistas timbrean y hacen campaña telefónica por él. Desde la derrota de mayo 52.000 nuevos afiliados se sumaron a Labour. Los sindicatos incorporaron otros 25.000 y se estima que hasta el 14 de agosto 140.000 nuevos miembros estarán habilitados para votar. Aterrorizados ante la avalancha, líderes de la derecha partidaria han advertido contra la “infiltración trotskista” y pidieron la suspensión de la elección interna, pero el Consejo Nacional se opuso.
Jeremy Corbyn levanta las viejas banderas laboristas en el lenguaje del siglo XXI. Inspirado por Paul Krugman, Joseph Stiglitz y Amartya Sen, sostiene que un gobierno con moneda propia –como el británico– no puede tener arcas vacías, y que la finalidad de los impuestos es asegurar el valor del dinero, redistribuir el ingreso, corregir las malas prácticas y poner precio a los servicios públicos. Por lo tanto, los déficits y superávits no son buenos ni malos per se, sino la medida de la recaudación y los gastos. El éxito de un gobierno, entonces, depende del grado de cumplimiento de su plataforma electoral. A pesar de su precisión, empero, Corbyn pospone una definición en torno a la pertenencia a la Unión Europea (UE), sobre la que decidirá un referendo en 2016, hasta ver qué trae el primer ministro David Cameron de sus actuales negociaciones en Bruselas.
El alzamiento de la base laborista todavía no encuentra eco en la mayoría de los votantes. 35 años de neoliberalismo, neocolonialismo y xenofobia han difundido en el electorado el miedo y el rechazo a las novedades. Además, el sistema electoral británico favorece el abstencionismo y la manipulación de la representación. Por ello las votaciones se deciden por la derecha.
Corbyn puede ganar la elección interna, pero Labour puede partirse o el bloque parlamentario desconocer las directivas partidarias y, aun con la formación unida, todavía no conquistar a los votantes de centro. El pueblo laborista está dando una poderosa señal de rechazo a las políticas neoliberales, pero es sólo el comienzo de un largo camino. 
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sábado, 1 de agosto de 2015

Aún se sienten las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki

MIL SOLES QUE CONGELARON LA MEMORIA

Eduardo J. Vior 01 de Agosto de 2015 | 12:00 

A 70 años de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, los efectos perdurables de estas atrocidades vuelven a la superficie de la política internacional amenazando con el resurgir del militarismo nipón avalado por Estados Unidos. Harry Truman (1945-1953) fue el presidente norteamericano que tomó la decisión de lanzar la bomba atómica. Desde entonces, gobernantes y funcionarios estadounidenses justifican la decisión diciendo que las bombas atómicas salvaron miles de vidas de los soldados que habrían muerto en la invasión de Honshu, la mayor isla japonesa, pero al hacerlo legitiman los ataques a Hiroshima y Nagasaki del 6 y el 9 de agosto de 1945. EE UU se apresuró entonces a arrojar las bombas para obtener la rendición total del Japón antes de que la Unión Soviética entrara de lleno en la guerra en Asia Oriental, pero también para alcanzar el liderazgo del mundo mediante una aterradora demostración de poder.
¿Qué habría sucedido si EE UU no hubiese arrojado las bombas? Es difícil argumentar contrafácticamente, pero las comparaciones a veces ayudan. El costoso fin de la guerra en Alemania (400 mil soldados rusos murieron en la batalla final por Berlín) legitimó los juicios de Nuremberg (1946-47) y permitió que durante los años '60 y '70 el pueblo de Alemania Federal revisara los crímenes nazis, fundando así un nuevo consenso democrático. Los procesos contra los criminales de guerra japoneses bajo la ocupación norteamericana, en cambio, fueron vividos en las islas como "justicia de vencedores", mientras que el perdón del general Douglas Mac Arthur, máxima autoridad de ocupación (1945-50), al emperador Hirohito y su familia en 1947 alentó el revisionismo japonés.
Recién en la década de 1990 la opinión pública nipona debatió sobre los crímenes de guerra, pero después de 2000 la discusión se redujo. La combinación entre el resentimiento por las masacres nucleares y el perdón al emperador alimenta el revanchismo nacionalista. Particularmente, el actual primer ministro Shinzo Abe rechaza asumir la responsabilidad por la reducción de cientos de miles de mujeres de los países ocupados a la prostitución forzada, las llamadas "mujeres para el confort". Los tribunales japoneses, en tanto, se niegan a compensar individualmente a ex prisioneros de guerra u otras víctimas de la ocupación nipona en Asia y el Pacífico.
Reforzando esta tendencia, en julio de 2014 el gobierno japonés reinterpretó el artículo 9 de la Constitución pacifista de 1947,autorizando a la Fuerza de Defensa (JDF, por su sigla en inglés) a auxiliar a los aliados de Japón en Asia, si peligran la seguridad o "la búsqueda de la felicidad" del pueblo nipón. Si bien el 60% de la población rechaza el militarismo, la memoria del horror atómico y del perdón norteamericano al emperador atenúan las exigencias de verdad y justicia. Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki siguen encendiendo el resentimiento nipón y congelando la memoria histórica de su pueblo. «

martes, 28 de julio de 2015

El FMI se diferencia de Bruselas y Berlín

LAGARDE OPTA POR EL PRAGMATISMO

 

por Eduardo J. Vior
Cuando el lunes pasado Christine Lagarde, directora ejecutiva del FMI, informó que había designado a Maurice Obstfeld como nuevo jefe de los asesores económicos de la organización, en muchos ministerios de Finanzas europeos sonaron las alarmas. En efecto, quien en septiembre próximo reemplazará a Olivier Blanchard es un connotado neokeynesiano contrario a la rigidez con la que en la zona del euro se ha encarado la crisis desde 2007.
Obstfeld no sólo tiene una gran experiencia académica, sino también una vasta experiencia política. Obstfeld es conocido por su coautoría del libro Fundamentos de la macroeconomía internacional junto con Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard, y por su colaboración con Paul Krugman y Marc Melitzen en el manual Economía Internacional, texto standard para estudiantes de economía en muchas universidades, así como más de 100 papers sobre tipo de cambio, crisis financieras internacionales, mercados globales de capital y política monetaria. Aunque discípulo de Rüdiger Dornbusch, aquel profesor del Massachusets Institute for Technology (MIT) que en 2002 propuso poner a Argentina bajo administración internacional, "para restablecer su contrato social", Obstfeld es más pragmático y puede colaborar con autores más conservadores (como Rogoff) o más liberales (como Krugman), sin perder su independencia.
En una columna en el New York Times, Krugman sostuvo que entre Olivier Blanchard y Obstfeld existe continuidad teórica porque ambos se formaron en el MIT a fines de la década de 1970, resistiendo como neokeyensianos la ofensiva monetarista que asoló el mundo hasta hace poco. Obstfeld hizo dos aportes relevantes a la teoría económica: su trabajo sobre las crisis monetarias autoprovocadas, que publicó a mediados de la década de 1990, y la contribución junto con Rogoff sobre la macroeconomía de las tasas de cambio variables. En el primer caso sostuvo que las crisis monetarias pueden darse de repente por una maniobra especulativa en la más sana de las economías y que la única manera de superarlas es restaurando los equilibrios macroeconómicos. En el segundo caso, los autores argumentaron que las crisis monetarias sólo pueden superarse con mecanismos fiscales. En este sentido su nombramiento implica un fuerte respaldo para la política de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo (BCE).
El nuevo jefe de asesores del Fondo ha intervenido varias veces en los debates sobre la crisis económica europea abogando por una mayor integración entre las políticas monetaria y fiscal. En suma, Obstfeld considera que la crisis europea será irresoluble, hasta que haya una mayor coordinación de las políticas fiscales. Su nombramiento coincide con el mayor pragmatismo que el FMI ha adoptado en los últimos años. Ya no defiende tan rígidamente las políticas de austeridad y aboga por una aproximación pragmática a los problemas de la economía mundial.
Obstfeld siempre ha dicho que la UE necesita una mayor integración política para superar sus vulnerabilidades económicas y que Alemania debería compensar los desequilibrios de los países del Sur para alcanzar el equilibrio continental. Que la nueva cabeza pensante del Fondo llegue desde la Casa Blanca y tenga una posición liberal, pero enfrentada a las líneas que emanan de Berlín y Bruselas, es una fuerte señal hacia Alemania y la Comisión Europea. Aunque el FMI no tiene sobre los países centrales una influencia comparable a la que ejerce sobre los periféricos, aun desde una perspectiva que reduce el desarrollo de la economía real al mantenimiento de los equilibrios macro, el giro del organismo hacia el pragmatismo puede escindir y fracturar el bloque conservador en los países centrales y abrir la puerta a desarrollos alternativos. «

sábado, 18 de julio de 2015

Tsipras traicionó, pero acompañado por su pueblo

LOS GRIEGOS OPTARON POR LA CONVERTIBILIDAD

La decisión del Parlamento griego del pasado miércoles, cuando aprobó la imposición del Eurogrupo firmada por el primer ministro Alexis Tsipras dos días antes en Bruselas, decepcionó a quienes habían visto en el gobierno de Syriza una alternativa a la brutal hegemonía alemana sobre Europa.

La decisión del Parlamento griego del pasado miércoles, cuando aprobó la imposición del Eurogrupo firmada por el primer ministro Alexis Tsipras dos días antes en Bruselas, decepcionó a quienes habían visto en el gobierno de Syriza una alternativa a la brutal hegemonía alemana sobre Europa. Por doquier se escucha la denuncia por “traición”. Pero la mayoría de los griegos apoya a su gobierno y acepta el ajuste que se avecina con tal de seguir dentro de la zona euro.
El pliego de condiciones de Bruselas fue aprobado por 219 votos contra 64. Entre éstos últimos hubo 32 diputados de Syriza, como el ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, el de Energía Panayotis Lafazanis, el de Seguridad Social Dimitris Stratulis, el de Defensa Kostas Ísijos, y la viceministra de Finanzas Nadia Valavani, que el mismo miércoles renunció a su cargo. Se espera que los otros la sigan en breve y dejen de apoyar al gobierno.
Ante los diputados, Tsipras declaró que sólo firmó el documento porque sus opciones eran la quiebra, la salida desordenada del euro o aceptar el ajuste para conservar la moneda única. Sin embargo, en un informe difundido el pasado martes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) duda de que los 86 mil millones de euros acordados por el Eurogrupo basten para financiar a Grecia, reclama que se dé a Atenas un período de gracia de 30 años y se le condone parte de la deuda, mostrando una opción que el primer ministro omite.
Según declaró Varoufakis a The New Statesman, durante sus tratativas con el Eurogrupo descubrió que éste no tiene base legal, que obedece ciegamente al ministro de Finanzas germano Wolfgang Schäuble y que nunca negociaría con Grecia. Por eso, el ex funcionario advirtió a su gobierno que el grupo cerraría los bancos griegos para doblegar a Atenas. Entonces propuso emitir deuda interna en euros para atender los pagos corrientes, recortar el valor de los bonos entregados al Banco Central Europeo en 2012 y apoderarse de las reservas del Banco de Grecia, con el objetivo de prevenir el golpe bancario que el Eurogrupo luego llevó adelante. También propuso amenazar con salir del euro, pero Tsipras y sus compañeros se negaron. Finalmente, renunció después del referendo del domingo 5 de julio, porque el primer ministro quería aceptar las condiciones de Bruselas. El sometimiento a los dictados alemanes no fue entonces repentino, sino el resultado de varias decisiones previas.
Según una encuesta, el 70% de los griegos aprueba el pliego de Bruselas. Las reducidas protestas durante la sesión parlamentaria del miércoles lo confirman. Es que la mayoría de la población saca las conclusiones lógicas de la incoherencia del referendo de hace dos semanas: en las condiciones que impone la hegemonía germana en Europa, fue un sinsentido proponer en el referendo mantener el euro y rechazar el ajuste. Porque quien elige el euro opta por la política de ajuste de Merkel y Schäuble.
A pesar de las resistencias sectoriales que hay y habrá, la mayoría acompaña el giro neoliberal. Tsipras ha traicionado el programa de Syriza, pero con apoyo popular. El pueblo griego optó por la convertibilidad y ahora deberá experimentarla. Los argentinos ya lo hicimos. «

viernes, 17 de julio de 2015

Después de Grecia Alemania mira hacia Francia

VIERNES
17 DE JULIO DE 2015
  

Europa y la crisis griega

Desde la cumbre, Merkel mira al abismo

Desde la cumbre, Merkel mira al abismo
Por Eduardo J. Vior*
El nivel de brutalidad con el que el gobierno alemán el pasado lunes 13 en Bruselas impuso a Grecia la renuncia a su soberanía en cuestiones centrales de la política económica y social y la privatización de importante propiedad pública asombró a propios y extraños. Ahora Angela Merkel reina sola sobre Europa continental, pero con una Unión Europea (UE) fracturada entre ricos y pobres, la tradicional cooperación con Francia rota y su aliado socialdemócrata burlado. La canciller alemana es hoy más poderosa que su maestro Helmut Kohl cuando este consiguió la reunificación de Alemania en 1990, pero también tiene más enemigos. ¿Cuándo comenzará a pagar sus cuentas?
La dureza que el ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble escenificó el pasado sábado 11, al amenazar a Grecia con dejarla fuera de la zona euro por cinco años, no se dirigió tanto a Atenas como a sus aliados europeos, la democracia cristiana alemana y el propio pueblo alemán que mayoritariamente se opone a seguir dando créditos a Grecia.
El documento del eurogrupo firmado en la madrugada del lunes 13 debería ser aprobado por el Bundestag, para que su gobierno pueda delegar en la “troika” (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea) la negociación con Grecia de créditos por un total de 86 mil millones de euros. El bloque parlamentario de la Unión Demócrata Cristiana y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) representa de lejos la primera minoría del Bundestag. A él se suma el Partido Socialdemócrata (SPD), desde 2013 su aliado en la gran coalición. Se supone, que la canciller tiene la mayoría asegurada, pero el número de los que se oponen a seguir otorgando créditos a Atenas aumenta continuamente y en el plenario puede haber algunas manifestaciones de protesta. Por las dudas, el presidente del bloque CDU/CSU, Volker Kauder, se encargará de disciplinar a los díscolos.
Un poco más difícil va a ser conseguir el acuerdo de los diputados socialdemócratas, sobre todo después de que el circo de la expulsión de Grecia de la eurozona se puso en escena, sin avisar al SPD. No obstante, tampoco los “sozis” se van a atrever a cuestionar la conducción de Merkel. También algunos verdes van a aprobar el paquete de medidas. La izquierda y el resto de los verdes van a protestar, pero el resultado final será masivo.
Al pueblo el paquete le resulta demasiado blando. Según una encuesta realizada el mismo lunes 13 por el primer canal de la TV pública (ARD), la mayoría de los ciudadanos aprueba las medidas de auxilio a Grecia, pero duda de que el gobierno heleno cumpla con las condiciones que le fueron impuestas.
La canciller ha aplastado toda oposición interna y conquistado Europa continental. Ha derrotado a Francia y acallado a España, Italia y Portugal. A nadie importa que las órdenes de Bruselas todavía puedan ser rechazadas por el Parlamento griego o bloqueadas por un masivo movimiento huelguístico, ni que la aplicación del programa de recolonización garantice que la economía helena seguirá cuesta abajo. La canciller salvó el euro y a sí misma, aunque Europa se rompa.
Después de que Angela Merkel liquidó toda oposición interna y externa, en Alemania nadie disputa su poder, mientras que ella se prepara para el enfrentamiento con David Cameron por la suerte de la Unión Europea y con Vladimir Putin por la hegemonía sobre Europa oriental. La canciller alemana está en la cima de su poder, al borde del abismo. 
*Doctor en Ciencias Sociales, Universidad de Giessen, Alemania