domingo, 10 de diciembre de 2017

Washington desafía a Moscú a una partida de póquer

Trump mezcla las cartas en Medio Oriente y reparte de nuevo
Su decisión de trasladar la embajada de EE.UU. a la disputada ciudad de Jerusalén abre un nuevo panorama
por Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
10 de diciembre de 2017
 
 


Télam
Con la desfachatez que lo caracteriza, el mandatario estadounidense aprovechó el sentido simbólico de la capitalidad de Jerusalén, para electrizar a su base evangélica, desafiar a Rusia y ponerle límites al primer ministro israelí. La jugada es altamente racional, aunque peligrosa.

Desde que Trump anunció el miércoles la decisión de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén, el coro internacional de críticas a la medida aumentó su volumen y en la propia Tierra Santa los enfrentamientos entre palestinos e israelíes provocaron ya varios muertos. Si bien la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU del viernes pasado no podía adoptar ninguna resolución por la certeza de que EE UU la vetaría, el aislamiento de Washington fue patente. Gran Bretaña, Francia, Alemania, Suecia e Italia sacaron una declaración conjunta calificando la decisión de "inconveniente para las perspectivas de paz en la región".

Previo a eso, Ismail Haniyé, jefe de Hamas, llamó a un tercer alzamiento palestino (después de las intifadas de las décadas de 1980 y 1990) contra el reconocimiento fáctico de Jerusalén como capital de Israel. Violentas manifestaciones estallaron en Cisjordania y cohetes fueron arrojados desde la Franja de Gaza hacia el sur del Estado judío. Como era previsible, la aviación israelí bombardeó el reducto como represalia.
Entre tanto alboroto pasó desapercibida la renuncia de Dina Powell, asesora del Consejo Nacional de Seguridad para Medio Oriente y redactora de la Estrategia de Seguridad Nacional, cuyo núcleo fue difundido a principios de la semana. Powell había colaborado con el yerno del presidente, Jared Kushner, durante la campaña electoral y era miembro del Consejo desde marzo pasado. Evidentemente, la decisión presidencial implicó un giro en la política hacia la región que el establishment militar-industrial y de inteligencia no va a acompañar sin resistencias.Como era de esperarse, la medida anunciada por Trump provocó una airada reacción de los países islámicos, que advirtieron sobre el riesgo de bloquear cualquier acuerdo de paz entre palestinos e israelíes. La comunidad internacional no reconoce la soberanía israelí sobre el este de Jerusalén, ocupado desde 1967. Todas las embajadas extranjeras están instaladas en Tel Aviv, aunque el propio Israel declaró Jerusalén como capital del país ya en 1950.

El Congreso norteamericano adoptó en 1995 la llamada Jerusalem Embassy Act que pide a su administración trasladar la embajada, pero una cláusula permite a los presidentes aplazar su aplicación durante seis meses, lo que todos habían hecho hasta ahora.

Considerando la reacción diplomática y mediática que la medida generó en el mundo y la ola de violencia que amenaza a Levante, cabe preguntarse por las razones de la decisión. Trump recurrió a una estrategia que solía utilizar en el mundo de los negocios: jugar a lo grande, farolear y presionar a su interlocutor.
Primero, la medida se dirige a movilizar a los evangelistas que en la elección de 2016 le dieron el 81% de sus votos. No va a ganar más adherentes en dichas filas, pero, cumpliendo su promesa de campaña, el presidente los utiliza como un ariete contra el Congreso dominado por republicanos que frenan sus iniciativas. Para los evangelistas mudar la embajada a Jerusalén es una reivindicación principista. Al mismo tiempo, la decisión consolida el apoyo del poderoso lobby judío.

En segundo lugar, al efectivizar el traslado (que, de todos modos, demorará muchos años) el presidente intenta recuperar el terreno perdido en la región ante la expansión reciente de Rusia. Moscú también otorga gran importancia a la elevación de la Ciudad Santa a capital de ambos estados: para Palestina en Jerusalén Oriental y para Israel en la parte oeste. Sin embargo, Trump omitió la palabra "occidental" en su presentación del traslado, porque quiso provocar un escándalo, para quebrar la estrategia de Vladimir Putin de armar una red regional de aliados, socios e interlocutores en base a negocios y a acuerdos militares, y obligarlo a negociar en sus propios términos. Ahora esperará a que se calme la indignación musulmana y que tanto Rusia como Israel acepten negociar.

Finalmente, al anunciar la mudanza, el empresario-presidente ha devuelto a Benjamin Netanyahu la presión que este ejercía sobre EE UU. Si bien dentro de Israel el regalo norteamericano sirve al primer ministro para que consolide su imagen, lo deja sin argumentos para rehusarse a reconocer un Estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza.

No obstante la brillantez de la jugada, los riesgos que encierra son inmensos. El alzamiento en los territorios ocupados y en Gaza puede desbordar rápidamente a las organizaciones palestinas, Irán, Turquía y Catar pueden sentirse tentados a alentarlo, para influir sobre la negociación, Arabia Saudita puede verse obligada a oponerse a la medida, para no desprestigiarse y Rusia puede atizar como advertencia los incendios en Kurdistán y Yemen.

Ni los líderes israelíes ni los palestinos se dejarán empujar rápidamente a la mesa de negociaciones. Todos extremarán sus demandas, para disfrazar las concesiones que deberán hacer, y no tendrán empacho en provocar violentamente. El complejo militar y de inteligencia norteamericano, por su parte, no renunciará gratuitamente a su objetivo de desatar la guerra contra Irán, para apropiarse del petróleo y gas del Golfo y bloquear el gasoducto al Mediterráneo que aseguraría la independencia energética europea.

Aunque parezca mentira, por primera vez desde 1993 se abrió una perspectiva seria de negociación entre Israel y Palestina. Injusta y a costa de muchos derechos del pueblo palestino, pero garantizada por todas las potencias interesadas. Claro que el camino hacia esa meta orilla múltiples guerras y enfrentamientos.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Corea pone al mundo al borde de la guerra

El belicismo creciente hace peligrar la paz en Asia Oriental 

 Las masivas maniobras de EE.UU., China y Rusia en torno a Corea agudizan el riesgo de guerra, también por la menguada autoridad de Trump sobre los militares

 por Eduardo J. Vior



Desde el lunes 4 la multiplicación de maniobras militares norteamericano-coreanas, rusas y chinas alrededor de la península coreana agudizó al extremo el riesgo de que en el este de Asia estalle una guerra de proporciones. Esta deriva culmina un ciclo de provocaciones mutuas entre EE.UU. y Corea del Norte con el que ambos chantajean a Rusia y China, sea para cambiar la agenda internacional, el primero, como para seguir en el centro de la escena, el segundo. Para peor, la abierta crítica de altos militares contra la política de Donald Trump obliga a dudar sobre el liderazgo de Estados Unidos.

En Extremo Oriente aumenta la tensión por maniobras militares

Mientras los Estados Unidos y Cora del Sur comenzaban el lunes 4 ejercicios aéreos que involucran a 230 aviones y 12.000 efectivos, Rusia anunciaba la realización de maniobras de desembarco y aprovisionamiento de la infantería de marina en la región de Vladivostok, a pocos kilómetros de la frontera norcoreana, y China iniciaba prácticas de vigilancia aérea sobre zonas marítimas habitualmente no sobrevoladas que están muy cerca de la frontera norcoreana.

Desde hace años EE.UU. y Corea del Norte se vienen provocando mutuamente con una retórica agresiva. 
Los primeros utilizan el conflicto coreano, cada vez que necesitan desviar la atención de otros temas de la agenda mundial. Los segundos, en tanto, buscan con sus provocaciones mantenerse en el centro de la escena internacional. Hasta hace poco tiempo China y Rusia defendían a Corea del Norte con el argumento de que se siente amenazada por Estados Unidos y sus aliados. Sigue siendo verdad, pero después de que Pyongyang probara una bomba de hidrógeno hace tres meses y de que la semana pasada lanzara un cohete balístico intercontinental que cayó en el mar al este de Japón (pero podría alcanzar California), ambas potencias han constatado que el juego va demasiado lejos. También han comenzado a acompañar las sanciones de la ONU, aunque han dejado en claro que solamente aceptarán aquéllas que obstaculicen el programa nuclear y no dañen a la población civil.

En declaraciones ante la cadena bielorrusa STV, el pasado sábado 2, el ministro ruso de Relaciones Exteriores Serguei Lavrov afirmó que “al condenar las aventuras misilísticas y nucleares de Pyongyang, no podemos no hacer lo mismo ante el comportamiento provocativo de nuestros socios estadounidenses”.

En tanto, también China advirtió severamente contra la provocación norteamericana. En un editorial del oficioso “Global Times” se advirtió el mismo día que “el programa armamentístico norcoreano produjo un desequilibrio geopolítico en Asia Nororiental”. Luego advierte que “está aumentando la posibilidad de que estalle una guerra en la península coreana, por lo cual China está completamente preparada para utilizar su potencial en defensa del interés nacional. No le debemos nada a nadie y los demás países deberían saberlo”, finalizó.

La nueva estrategia militar de Trump y la queja de los generales

Este fin de semana se supo que el presidente de Estados Unidos ha aceptado el núcleo de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por su sigla en inglés) en elaboración. El borrador está prácticamente completo y ha sido aprobado por los principales colaboradores del mandatario. Se espera que la versión final salga próximamente.

El documento servirá de marco para todas las decisiones de su gobierno sobre defensa y seguridad nacional. 

Fue elaborado durante semanas por dos estrechas colaboradoras del jefe de asesores del Consejo de Seguridad Nacional, el general Herbert McMaster. Según fuentes que lo han leído, el documento es “duro” y “realista”. Consecuente con las críticas que Trump ha hecho a la política exterior de los últimos 16 años, el borrador se concentra en la seguridad interior y la protección del territorio estadounidense, en mejorar la competitividad de la economía norteamericana como imperativo de seguridad nacional (contra China) y en la defensa contra las amenazas tecnológicas en el ciberespacio y en el espacio circunterrestre (contra Rusia).
No por casualidad militares y lobbistas echan pestes sobre la política militar del presidente. Según informa el prestigioso blog Politico, en la conferencia anual sobre seguridad nacional que se realizó este fin de semana en la Biblioteca Ronald Reagan en California altos jefes militares y líderes parlamentarios se quejaron por la falta de avances en el fortalecimiento de las fuerzas armadas que el presidente prometió al iniciar su gestión.
Es que, si el documento estratégico se aprueba con la orientación expuesta, representará un importante giro realista de la estrategia mundial de EE.UU. Por supuesto que seguirán interviniendo en áreas –como América Latina- que consideran “naturalmente” propias y no escatimarán choques con Rusia y China por la delimitación de áreas de influencia, pero dejarán de inventar guerras por doquier con el pretexto de defender la libertad en el mundo. Muchas carreras y mucho dinero pueden perderse en ese giro.

Nadie quiere seriamente la guerra en Asia Oriental. Sin embargo, la falta de foros compartidos por todos los actores aumenta el riesgo de malentendidos. La ONU es allí muy débil y siempre ha tenido un rol partidista contra Corea del Norte. Por su parte, Beijing y Moscú están dispuestos a mediar y a ejercer presión sobre Pyongyang, hasta con la benevolencia de Seúl. Pero, si no se aquieta la lucha por el poder que agita Washington y el lobby militar-industrial-inteligencia no es vencido y sometido a la disciplina del Estado, no habrá interlocutor confiable con quien negociar un plan de paz para la península coreana. El riesgo de que un fósforo mal arrojado incendie el arsenal es inmenso.

domingo, 3 de diciembre de 2017

EE.UU. y Corea del Norte chantajean al mundo

Washington y Pyongyang corren la agenda y agudizan la tensión
Con el exitoso lanzamiento de un nuevo misil como fondo de la escena, Estados Unidos y Corea del Norte chantajean a China y Rusia, uno para desviar la atención de otros temas candentes, y el otro, para mantenerse en el centro de la escena
por Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
3 de diciembre de 2017
  

AFP
En un momento en el que importantes controversias económicas y políticas concentran la atención de la diplomacia mundial, Estados Unidos y Corea del Norte coinciden en agudizar la tensión en Asia Oriental para arrancar concesiones a China y Rusia. 

El pasado miércoles 29 el ejército norcoreano probó el Hwasong-15, un cohete balístico intercontinental que recorrió 950 kilómetros antes de caer en el mar al este de Japón. Los expertos militares de Corea del Sur reconocieron que el ensayo balístico norcoreano ha sido un éxito. El lanzamiento fue el primero tras una pausa de dos meses y medio y representa una reacción de Pyongyang ante el adelantamiento de las maniobras militares estadounidenses en el sur de la península que torpedean los esfuerzos rusos y chinos por hallar una solución pacífica. Por ejemplo, el pasado 27 de noviembre el viceministro ruso de Exteriores, Ígor Morgúlov, esbozó en Seúl una hoja de ruta en tres fases para resolver la crisis coreana que prevé, primero, la suspensión simultánea del programa norcoreano de cohetes y armas nucleares y de los ejercicios militares conjuntos de EE UU y Corea del Sur. En la segunda etapa se iniciarían negociaciones directas entre Pyongyang y Washington, por un lado, y entre las dos Coreas, por el otro y, en la tercera fase, mediante negociaciones multilaterales se establecería un mecanismo de paz y seguridad que desnuclearice la península de Corea y desmilitarice toda la región.

Como respuesta ante el test, Washington convocó a todos los países del mundo a romper las relaciones diplomáticas con Norcorea, llamado que el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, rechazó el jueves 30. Ayer, en nuevas declaraciones afirmó que "al condenar las aventuras misilísticas y nucleares de Pyongyang no podemos no hacer lo mismo ante el comportamiento provocativo de nuestros socios estadounidenses que intentan arrastrar a su lado a los japoneses y los surcoreanos, que se convertirán en las primeras víctimas, si estalla una guerra en la península de Corea", señaló.

Lavrov subrayó también que "el líder norcoreano no lanzaba ninguna aventura desde hacía más de dos meses. A la vez, en septiembre nuestros socios estadounidenses nos dieron a entender que los próximos ejercicios de gran envergadura en la región estaban programados recién para la primavera de 2018" y "nos sugirieron que, si hasta entonces Pyongyang se mantiene calmo, se podría comenzar un diálogo, algo que Rusia apreció". Y continuó: "Empezamos a trabajar con Pyongyang y, de repente, dos semanas después anuncian ejercicios extraordinarios en octubre y más tarde en noviembre. Ahora hablan de más maniobras en diciembre".

En tanto, también China advirtió severamente contra la provocación norteamericana. En un editorial del oficioso Global Times se previene que "la presión norteamericana por la adopción de sanciones extremas contra Norcorea recae nuevamente sobre China y el riesgo de guerra continúa creciendo. El programa armamentístico norcoreano produjo un desequilibrio geopolítico en Asia Nororiental", afirma. "Los EE UU hallaron una nueva excusa para desplegar sus armas estratégicas en la región. El sistema THAAD (de derribo de proyectiles, instalado por EE UU en Surcorea) representa una amenaza directa para China". Y prosigue: "Aunque nuestra nación se sumó a las sanciones decretadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, pensamos que las mismas deben concentrarse en el programa nuclear y no en tratar de golpear la vida cotidiana del pueblo norcoreano".

Luego advierte que "para resolver la crisis nuclear hay que combinar sanciones y negociaciones. En la medida en que ha violado las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, Corea del Norte debe prepararse a sufrir nuevas sanciones", comenta. "Sin embargo, nada justifica un embargo comercial general o la ruptura de relaciones diplomáticas. Está aumentando la posibilidad de que estalle una guerra en la península coreana, por lo cual China está completamente preparada para utilizar su potencial en defensa del interés nacional. No le debemos nada a nadie y los demás países deberían saberlo", finaliza.  

Desde hace años EE UU y Corea del Norte se vienen provocando mutuamente con una retórica agresiva. Los primeros utilizan el conflicto coreano cada vez que necesitan desviar la atención de otros temas de la agenda mundial. Los segundos, en tanto, buscan mantenerse en el centro de la escena internacional, a lo que se agrega la dificultad para saber qué funcionario representa la verdadera posición oficial de Washington. Por cierto, China y Rusia han comenzado recientemente a aceptar las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque insisten en que se las combine con negociaciones políticas comprehensivas. Ambas potencias reclaman que EE UU retire sus armas estratégicas de la península a cambio de la cancelación del programa norcoreano de armamentos. En una situación tan trabada como la actual, la ONU parece incapaz de promover una negociación política y en la región faltan foros multilaterales que incluyan a todos los actores involucrados. 

La única alternativa sería, quizás, que Rusia y China repliquen la táctica norteamericana y abran focos alternativos de conflicto en otras regiones del globo, pero el riesgo implícito en la permanente apertura de nuevos conflictos puede ser peor que la enfermedad que se intenta curar en Corea del Norte. «

viernes, 1 de diciembre de 2017

El mundo se une o desaparece

Unos tienden puentes, otros quieren dinamitarlos



Mientras el Papa Francisco concentra su visita a Myanmar en restablecer el entendimiento entre ese país, Bangla Dés y China, para resolver la crisis humanitaria de los rohingya, el acuerdo entre los presidentes de Rusia, Turquía e Irán tiende a pacificar Siria y Ucrania. No obstante, el esfuerzo estabilizador de la canciller alemana sufrió ayer un grave traspié por el sabotaje de su propio ministro de Agricultura. También Royal Dutch Shell aplica tácticas divisionistas, para dividir y reinar.

El Papa busca la paz en Myanmar

“La paz se construye en el coro de las diferencias. La unidad siempre se da en la diversidad. Esa es la paz”, dijo el Papa Francisco este martes 28 de noviembre en la reunión que mantuvo con 17 líderes de distintas confesiones religiosas de Myanmar.

Los medios occidentales atacan al pontífice por no querer mencionar a los rohingya por su nombre, para no generar irritación en Myanmar. Sin embargo, ocultan que detrás del masivo desplazamiento de esta minoría musulmana bengalí se encuentra el combate contra el Estado Islámico (EI) que amenaza el oleoducto que une el puerto construido por China en la costa con la región sureña de Yunnan en ese mismo país. Con su viaje, Francisco ha acercado las posiciones de los tres países involucrados, obtenido la repatriación de muchos rohingya y el aislamiento de los terroristas, pero esto no interesa a la prensa belicista.

EE.UU. y Rusia negocian sobre Siria y Ucrania

Una delegación del gobierno sirio se incorporará hoy, miércoles 29, a la conferencia de la ONU sobre la guerra en ese país que se realiza en Ginebra, Suiza. Damasco aceptó participar en la reunión, después de que Rusia obtuvo que de la agenda inicial se tache la discusión sobre el futuro del presidente Bashar al Assad.

En paralelo a la conferencia de Ginebra, Rusia viene negociando con Irán y Turquía el orden político de Siria. Rusia, Turquía e Irán son patrocinadores del proceso de Astaná, unas negociaciones en la capital de Kazajistán entre el gobierno sirio, aliado de Rusia e Irán, y la oposición, apoyada por Turquía. El proceso tiene como finalidad consolidar el armisticio y allanar el camino hacia una transición política y pacífica en Siria.

Ya el martes 21 Vladimir Putin y Donald Trump habían mantenido una larga conversación telefónica en la que intercambiaron informaciones e ideas sobre Siria, Ucrania y Corea del Norte. La ofensiva diplomática rusa busca, al mismo tiempo, frenar la decisión del Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU. de vender a Ucrania armamento pesado por 47 millones de dólares, con el que Kiev espera doblegar a las repúblicas separatistas de la minoría rusa en el este de Ucrania. Sin embargo, como el conflicto en Ucrania está muy trabado, Vladimir Putin avanza en otros frentes, para persuadir a Washington de negociar también sobre éste.

En Alemania peligra la gobernabilidad

La República Federal es la potencia más importante de la Unión Europea (UE) y tiene la responsabilidad de asegurar la paz, el desarrollo económico y la papel internacional del bloque comunitario. Sin embargo, el voto de protesta que el pasado 24 de septiembre dio a neoliberales (FDP) y neonazis (AfD) una acrecida representación en el Bundestag dificulta la formación de gobierno. Hace diez días fracasaron los sondeos entre los gobernantes demócratas cristianos (CDU) y socialcristianos de Baviera (CSU) con el FDP y Los Verdes, para formar una coalición.

Entonces comenzó un dificultoso acercamiento de Merkel a los socialdemócratas (SPD), para convencerlos de renovar la gran coalición CDU/CSU-SPD que gobierna desde 2013. Pero este proyecto requiere mucho tacto. Por eso es sospechoso que el ministro de Agricultura Christian Schmidt (CSU) haya ordenado a sus delegados ante la conferencia europea sobre el glifosato votar a favor de una prórroga quinquenal de la autorización para el uso del veneno fabricado por Monsanto, sin consultar a los demás miembros del gobierno.

Después del torpedo que el bávaro disparó se supo que Horst Seehofer, ministro-presidente de Baviera, sabía previamente de la intención del ministro. ¿Quiso salvar el cuero ante la creciente oposición de derecha en su propio partido dinamitando la gran coalición? Sin embargo, si la misma no se concreta, habrá que repetir la elección parlamentaria, con el serio riesgo de que los neoliberales y neonazis aumenten su caudal. ¿Están los conservadores dispuestos a quebrar la gobernabilidad de Alemania?

Shell vuelve a pagar dividendos y abandona el petróleo

Al anunciar el martes pasado que volvería a pagar totalmente en dinero los dividendos por sus acciones, el gigante petrolero Royal Dutch Shell indicó que terminó el período de decadencia del mercado petrolero. Por la baja de los precios del petróleo y los 50 mil millones de dólares que pagó por la compra del grupo British Gas, la multinacional comenzó en 2015 a pagar los dividendos en acciones, pero ahora su presidente Ben van Beurden informó que el grupo vuelve a pagarlos en efectivo. El “adelgazamiento” de la empresa le permite asimismo duplicar sus inversiones en energías renovables.

Shell planea invertir dos mil millones de dólares en energía eólica, biocombustibles y vehículos eléctricos en un gesto que fue presentado como de inspiración ecologista. Sin embargo, la motivación es mucho más pedestre: en septiembre pasado la República Popular China adoptó una serie de medidas para que en 2030 todos los vehículos que se produzcan en y se exporten a ese país sean eléctricos. En tanto primer mercado automotriz del mundo, su decisión obliga a la reconversión total de dicha rama productiva e influirá sobre toda la economía mundial.

Si es así, cabe preguntarse, por qué Shell no toma ninguna medida innovadora en América del Sur, donde tiene la hegemonía sobre la producción de combustibles. En Argentina, pero también en Brasil, su política se limita a reducir la producción, aumentar desmesuradamente los precios e importar tecnologías viejas y desarticuladas. Buen ejemplo del “divide y vencerás”.


Quien quiere la paz, une; quien divide y fragmenta, no la quiere. Del Papa a la Shell, pasando por Putin y Merkel, la alternativa es hoy la misma: tender puentes y buscar el entendimiento, para alcanzar una mayor integración que permita a los pueblos y estados asociarse, o crear discordia y enfrentamientos, para que unos pocos grandes medren a costa de muchos pequeños.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Merkel asegura la paz en Europa

Ante el temor de no poder formar gobierno, Alemania opta por la estabilidad
Después de dos meses de las elecciones y sin que los partidos con representación parlamentaria se pusieran de acuerdo, el presidente Frank-Walter Steinmeier convocó a los líderes a negociar una gran coalición que lleve nuevamente al poder a Angela Merkel. Un alivio para la Unión Europea.
por Eduardo J. Vior
Tiempo Argentino
26 de noviembre de 2017

En el sistema constitucional alemán el presidente de la República desempeña un rol meramente moral. De él se esperan grandes discursos que den orientación de largo plazo, pero nada más. Esto es así en épocas normales, pero no en la actual. La elección parlamentaria del 24 de septiembre dispersó la representación y, después de casi dos meses de sondeos, fracasó la formación de una coalición entre la democracia cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel, los socialcristianos bávaros (CSU), los liberales (FDP) y los Verdes (B90/Die Grünen). Para evitar un largo período de inestabilidad, entonces, el jefe del Estado se metió de lleno en la política cotidiana y convocó este pasado viernes 24 a los representantes de la CDU, la CSU y el SPD (socialdemócratas) a una reunión el lunes o martes próximos, para tratar de reeditar la gran coalición que ya gobernó tres veces el país (1966-69, 2005-09 y 2013-17). Con esta iniciativa el mandatario quiere evitar tanto la formación de un gobierno de minoría tolerado desde el Parlamento como la repetición de la elección. El resto de la Unión Europea se lo agradece.

El 24 de septiembre a la noche el derrotado candidato del SPD Martin Schulz había descartado la repetición de la gran coalición. Todavía el pasado lunes 19, luego de que el domingo fracasaran las conversaciones para formar una coalición "Jamaica" (llamada así, porque la combinación de los colores de la CDU/CSU, el FDP y Los Verdes asemeja la bandera del país caribeño), el presidente socialdemócrata reiteró su negativa. Sin embargo, la alternativa de repetir la elección implicaría que los diputados ya ungidos deban competir nuevamente por sus bancas, lo que no gustó a nadie, y tolerar un gobierno de Merkel en minoría generaría una incertidumbre que repele a la cultura alemana. Por esta razón, en la madrugada del viernes la conducción del SPD decidió, en principio, acceder a conversaciones sobre la repetición de la gran coalición.

Mientras tanto, los jefes de Estado y de gobierno de los demás miembros de la UE acucian a Berlín, para que resuelva la crisis. Como si fuera el delegado de sus pares, el canciller austríaco Christian Kern declaró el viernes en una reunión de la UE en Bruselas que "Alemania es una de las naciones líderes de la Unión y todos deseamos que pronto se forme un gobierno estable". 

Con la frase "mejor no gobernar que hacerlo mal", Christian Lindner, jefe del FDP, abandonó en la madrugada del domingo 18 no muy sorpresivamente las tratativas con la CDU, la CSU y Los Verdes, cuando un acuerdo ya estaba cercano. El SPD tuvo, entonces, que salir del nicho opositor y tomar una decisión.

De acuerdo a una encuesta de la consultora Emnid del viernes pasado, el 49% de los alemanes favorece la reedición de una gran coalición contra el 47% que se opone. Este relevamiento complementa otro, realizado por el instituto Forsa, sobre una eventual repetición de la elección. Según el mismo, el FDP, la neonazi Alternativa por Alemania (AfD) y Los Verdes aumentarían su votación, mientras que los demás partidos quedarían igual. Como el 45% de los encuestados prefiere volver a las urnas, analistas como el politólogo Oskar Niedermayer advierten sobre el riesgo de radicalización. Paradójicamente, casi el 50% previó correctamente que Angela Merkel volvería a presentarse como candidata.

La física del nordeste gobierna ya desde hace 12 años y está dispuesta a superar el récord de Helmut Kohl (1982-98), a pesar de que la mayoría de los medios quisiera verla retirada. La táctica que aplica ante cada crisis consiste en no definirse y dejar que los antagonistas se destruyan mutuamente para, finalmente, arbitrar una solución pragmática. De este modo ha anulado a todos sus socios e interlocutores y ocupado todo el espacio político. Por eso es que ahora no encuentra socios con ganas de formar gobierno con ella, aunque no hay alternativa a la gran coalición entre la CDU/CSU y el SPD bajo la conducción de Angela Merkel y todos deberán acomodarse a esta realidad.

Europa y Alemania están atravesando una gran transformación. La derrota del globalismo en las elecciones estadounidenses de 2016, la subsecuente retirada de EE UU de la política europea, el Brexit y el ascenso del poder ruso dan a Alemania un lugar central en la política mundial que los neoliberales y los neonazis (a veces, convergiendo) quieren sabotear. Para ello se aprovechan de los temores e incertidumbres incentivados por la llegada de más de dos millones de extranjeros desde 2015. Contra esta incertidumbre Angela Merkel es la mayor garantía de estabilidad. No tiene grandes visiones, pero su patriotismo, sentido del deber, su estilo maternal y su picardía mantienen unido y actualizado el sistema político.

La gran coalición es una mala solución para Alemania y Europa, pero es la única que, de momento, asegura la gobernabilidad del continente, aunque frene reformas indispensables que llegarán en tiempos más tranquilos, o cuando alguien dé un golpe de palacio, …lo que no quiere decir que la situación mejore. «

jueves, 23 de noviembre de 2017

Hay remedio contra el desorden mundial

  Demasiados cambios, demasiado rápido


Tanto el abrupto fin de las negociaciones para formar gobierno en Alemania como la acelerada deriva de Arabia Saudita hacia una dictadura unipersonal manifiestan las tendencias centrífugas con las que el neoliberalismo universalista busca romper el precario orden de la posguerra fría. Por el contrario, la paulatina resolución de la crisis en Zimbabue muestra que hay tendencias centrípetas que se le contraponen.

El fracaso de Merkel debilita a Europa
Al abandonar el Partido Liberal (FDP) la mesa de negociaciones, el domingo 19 se cerró la inédita posibilidad de que Alemania sea gobernada por una alianza entre ese partido, los demócratas cristianos (CDU) de la Canciller Angela Merkel, los socialcristianos de Baviera (CSU) y los verdes (B90/Die Grünen) en una llamada “coalición Jamaica” (porque la combinación de los colores de los partidos participantes reproduce la bandera del país antillano). Luego de las severas pérdidas que sufrieron la CDU y la CSU en las elecciones parlamentarias del 24 de septiembre, este fin de las negociaciones es la mayor derrota de Merkel en 12 años de gobierno. Toca ahora al presidente Frank-Walter Steinmeier decidir entre las tres alternativas que se ofrecen para formar gobierno:
1)      Que el Partido Socialdemócrata (SPD) se desdiga de su negativa a formar una gran coalición con los demócratas cristianos. Esta alianza tendría mayoría propia en el parlamento. Sin embargo, el 20,5% obtenido en los comicios (el peor resultado de su historia) desaconseja a los socialdemócratas una nueva convivencia con Merkel.
2)      La segunda alternativa consiste en que la CDU/CSU forme un gobierno de minoría con el FDP o Los Verdes, pero, para tener mayoría,ante cada votación debería negociar apoyos externos.
3)      En el tercer escenario el presidente disolvería el Bundestag y llamaría a nuevas elecciones. Si bien los liberales han apostado a esta opción, encierra el grave peligro de que la neonazi Alternativa por Alemania (AfD) aumente aún más su caudal electoral, se desequilibre la democracia alemana y se rompa la unidad europea.

Con el habitual desprecio neoliberal hacia los compromisos democráticos, el líder liberal Christian Lindner juega a todo o nada, para imponer al pueblo alemán su dogma. Sólo mucha decisión y mucho renunciamiento pueden salvar a Alemania y Europa.

Del feudalismo a la dictadura
Después de la visita de Donald Trump a la península arábiga en mayo pasado la región está cambiando aceleradamente. Primero, la mayoría de las monarquías regionales decretaron el bloqueo de Katar por sus apoyos a los Hermanos Musulmanes y su sociedad con Irán en la explotación de gas en el Golfo Pérsico. La crisis sólo se ha atenuado en el curso de los meses, acercando aún más a ambos socios e incorprorando a Turquía al escenario regional.

Poco después el rey Salmán cambió las reglas de la sucesión al trono, designando a su hijo Mohammed binSalmán (conocido como MbS), ya ministro de Defensa, y desplazando a las demás ramas de la familia saudita. Este mismo noviembre, en tanto, el heredero detuvo a 40 parientes en un hotel de la capital Riad, les quitó sus funciones y amenaza con expropiar su riqueza. En tanto, aprovechó para asumir la dirección de la Casa Real y el comando de la Guardia Nacional.

Todavía, hace una semana el futuro rey convocó a Riad al primer ministro de Líbano, Saad Hariri, a quien desde allí hizo renunciar a su cargo y acusar al chiíta Hizbolá de complotar contra su vida. Sin embargo, contradiciendo su cálculo, el cristiano presidente libanés Michel Aoun y el líder de Hizbolá, Hassán Nasralá, pidieron la libertad de Hariri y defendieron su gobierno de unidad nacional. A su vez, Emmanuel Macron aprovechó un viaje a Abu Dhabi, para interceder por el libanés quien, finalmente, fue enviado a París, aunque sus hijos quedaron bajo custodia saudita. Aún no se sabe, si reasumirá el cargo.

Hasta 2030 MbS quiere diversificar la economía de su país y ya ha adoptado medidas liberalizadoras, mientras concentra el poder en sus manos. Sin embargo, erigiendo una dictadura y agudizando los conflictos regionales, el joven príncipe (32 años) arriesga una guerra general que acabaría con la monarquía saudita. En el nuevo orden mundial la aventura ya no paga como antes.

Una historia china
El pasado miércoles 15 el ejército tomó el control del poder en Zimbabue, pero sus voceros niegan haber hecho un golpe de estado contra el presidente Robert Mugabe (93 años).

En los últimos años la caída de los precios internacionales de los minerales que el país exporta sumió esta otrora próspera economía en la depresión. A la pobreza generalizada se suma la corrupción que el pueblo achaca a la joven esposa del mandatario, Grace, y su joven círculo. Contra ellos se alza la vieja guardia que en 1980 conquistó la independencia de Gran Bretaña. Desde entonces gobierna Mugabe.

Recientemente el mandatario remplazó al vicepresidente Emmerson Mnangagua por su esposa, para prepararla para la presidencia. Sin embargo, la alta oficialidad se rebeló contra esta decisión. Como la Unión Africana (UA), empero, rechaza los golpes de estado y el viejo líder conserva un gran prestigio, los militares guardan las formas. Por ejemplo, antes de la operación el comandante del ejército, Constantino Chiwenga, estuvo en Beijing para asegurar a dirigentes chinos la continuidad del vínculo.

Entre tanto, el parlamento ha iniciado el proceso de desafuero. Aparentemente, la sucesión será pacífica y el probable presidente Mnangagua se concentrará en reconstruir la economía con apoyo militar y chino. El momento es el más adecuado, ya que la oposición neoliberal se halla dividida y desprestigiada, pero requiere mucho cuidado. Sin embargo, China está preocupada por su prestigio. Durante años ha expandido sus inversiones en el este de África y recibido muchas críticas por la actitud de sus empresas.Ahora Beijing quiere evitar ser acusada de intervencionista, pero no puede abandonar al ZANU-PF, su aliado desde hace casi 50 años, por lo que acompañará prudentemente la transición en Zimbabue.

Desde que Donald Trump gobierna, el neoliberalismo universalista se ha hecho más impaciente. No le importa desestabilizar asentadas democracias europeas ni agudizar el caos en Medio Oriente. Sólo el compromiso entre intereses y ópticas diversas y la cooperación internacional pueden frenarlo. Entre la dispersión y la integración el mundo se ha modificado radicalmente en una sola semana. ¿Podrá frenar?

martes, 7 de noviembre de 2017

EE.UU. frena los secesionismos

Cuando Trump tapa el bosque

Los arrebatos del norteamericano corren el foco de atención sobre una política internacional altamente racional que por estos días expone en Asia e influye, también, a América Latina.


Mientras comenzaba este viernes 3 su gira de 12 días por Asia Oriental (la más larga de un presidente norteamericano en la región en los últimos 25 años), Donald Trump dejaba en casa peligrosos frentes abiertos, para presentarse a sus interlocutores como un líder confiable. Todo lo que prometió en materia exterior lo cumplió. El presidente norteamericano defiende una nueva partición del mundo que puede traer ventajas para gran parte del mismo y muchas desventajas para nosotros, los latinoamericanos.

El tema central de su gira será el conflicto nuclear con Corea del Norte. El presidente prometió presionar a sus anfitriones para que frenen a Kim Jong-Um, pero no queda claro qué les ofrece a cambio ni cómo piensa persuadir a los norcoreanos, para que cambien su política.

En tanto, en su primera visita a China, el jefe de Estado tendrá una abigarrada agenda sobre seguridad, comercio y finanzas. Va a tener que discutir con los chinos sobre el robo de patentes norteamericanas y su avance en el Mar Meridional de China y, al mismo tiempo, lograr que moderen al jefe norcoreano. Una verdadera cuadratura del círculo.

No menos riesgos encierra su encuentro con el presidente filipino Rodrigo Duterte, ya que lo necesita como aliado frente a China, pero no puede avalar las sistemáticas ejecuciones extrajudiciales que el filipino aplica en su lucha contra la criminalidad.

En Vietnam no sólo negociará una reducción de las masivas exportaciones hacia EE.UU., sino que participará en la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, por su sigla en inglés). No se sabe si allí se reunirá a solas con Vladimir Putin.

En cualquier caso, ante sus interlocutores asiáticos el presidente norteamericano puede mostrarse como alguien confiable, ya que en los últimos meses ha cumplido su promesa de combatir al terrorismo y ha retirado el apoyo a todo tipo de movimiento secesionista. Su posición respecto a los conflictos en Kenia, Irak y Cataluña sirven como ejemplo.

Los luos en Kenia
 

En Kenia, la organización social se sigue basando en las etnias. Debido a ello, el conflicto entre el presidente saliente Uhuru Kenyatta y su eterno rival, Raila Odinga, es, en primer lugar, un conflicto entre los kikuyus (22% de la población) y los luos (13% de la población) que, en alianzas cambiantes con los kalenyins, se alternan en el poder.

En 2005 el presidente kikuyu se alió con China. Como respuesta, la CIA respaldó a su oponente luo. Fue entonces que la Agencia descubrió que el senador Barack Obama era hijo de un luo que había sido consejero de Oginga Odinga, el líder luo que compitió hace 50 años con Jomo Kenyatta, el padre de la independencia keniana. De modo que la CIA organizó en 2006 un viaje de Obama a Kenya, para que respaldara a Raila Odinga, hijo de aquél. Ya entonces se produjeron enfrentamientos que resultaron en 1000 muertos y 300.000 personas desplazadas. Tanto demócratas como republicanos se inmiscuyeron también en las campañas presidenciales de 2013 y 2017.

Para agudizar el enfrentamiento, Raila Odinga logró hace tres meses que se anulara la elección presidencial y rechazó presentarse en la repetición realizada en octubre pasado, para así justificar la secesión de los territorios luos de Kenia y la subsecuente anexión de las áreas habitadas por grupos similares en África Oriental. Sin embargo, como EE.UU. esta vez lo abandonó, el líder opositor acaba de exigir una nueva anulación y un tercer escrutinio.

Los kurdos en Irak
 

Después de la invasión de 2003 el Pentágono se había propuesto desmembrar Irak en tres estados: uno chiíta en el sur, uno sunita en el centro y uno kurdo en el norte. Este proyecto coincidía con la intención israelí de instalar en Kurdistán bases de cohetes cercanas a las fronteras de Siria e Irán, que podrían alcanzar el sur de Rusia.

Como la sociedad kurda también está organizada clánicamente, los sunitas siguen a la familia Barzani, los chiítas a la familia Talabani y los yazidíes al Baba Cheikh (líder espiritual). Los Barzani y los Talabani tienen una rivalidad histórica que periódicamente provoca guerras civiles. En 2003 Estados Unidos puso a los primeros al frente de la región. Durante la guerra contra Siria la CIA utilizó el Kurdistán iraquí, para abastecer con armas a los yihadistas. En 2014, cuando la Agencia, con apoyo desde el Golfo e Israel, organizó el “califato”, autorizó a los Barzani a anexarse zonas árabes ricas en petróleo. A cambio, estas milicias no hicieron nada cuando el Estado Islámico masacró y esclavizó a los yazidíes.

Desde el comienzo de su presidencia, Donald Trump se dedicó verdaderamente a acabar con los yihadistas. Fue entonces que Massud Barzani organizó un referéndum de independencia, para justificar su permanencia en el poder y convalidar internacionalmente sus conquistas territoriales. Aunque para ello aseguraba contar con un amplio apoyo internacional, sólo Israel reconoció públicamente la independencia. Fue así que, cuando Irak, Turquía e Irán amenazaron con intervenir militarmente, nadie reaccionó, porque el presidente Trump se opuso claramente a la partición de Irak y al expansionismo de los kurdos iraquíes.

La intervención del gobierno central iraquí se adelantó por poco a la invasión conjunta de Turquía, Siria e Irán. En 48 horas las tropas de Bagdad liberaron los territorios que Erbil había anexado, pero se abstuvieron de entrar a territorio kurdo, admitiendo así sus reivindicaciones históricas, aunque rechazando el expansionismo de los Barzani. Aislado, Massud Barzani acaba de dimitir y, probablemente, sea sucedido por su sobrino Nechirvan Barzani.

También el catalanismo se quedó solo
Desde su origen en 1922, las corrientes dominantes del nacionalismo catalán han sido conservadoras, supremacistas, antidemocráticas y han pretendido anexar territorios vecinos de Andorra, del sureste de Francia y parte de la isla italiana de Cerdeña. Proclamándose seguidor del fundador del catalanismo, Francesc Macià, el ahora exiliado ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, siempre alardeó de sus apoyos anglosajones y cuenta con financiamiento del multimillonario George Soros.

Los independentistas catalanes, los luos kenianos y los kurdos iraquíes, pasaron por alto el giro que Donald Trump dio a la política extracontinental de Estados Unidos. Mientras que no duda en intervenir en México y Brasil, bloquear a Cuba y agredir a Venezuela, para el resto del mundo proclama el respeto a la soberanía y la integridad de los Estados nacionales y busca acordar con Rusia y China una división del mundo que lo pacifique. A pesar de su retórica altisonante, su estrategia es altamente racional. Más vale entenderla, también en los riesgos que encierra para nosotros.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Tres escenarios del desorden mundial

Comedias, corrimientos del piso y catástrofes 

La tragicomedia española es tan amenazante para el mundo como el giro estratégico de Arabia Saudita y la posible contaminación nuclear desde Corea del Norte.

Por Eduardo J. Vior
Infobaires24
1-11-17

Aunque a veces tengan ribetes cómicos, las poderosas tendencias a la desintegración de la comunidad internacional que hoy presionan por doquier pueden tener resultados catastróficos, aun si se las impulsa con la intención de reformar y modernizar un país o una región. En Cataluña nada es tan cómico como parece.

Aunque la fuga a Bruselas del Presidente de la recién proclamada “República Catalana” el domingo pasado pareció poner un broche cómico al “procès” independentista, la crisis profunda del nacionalismo conservador abre paso a la radicalización del movimiento.

Como era de esperar, el Tribunal Constitucional de España rechazó ayer la declaración unilateral de independencia (DUI) que el Parlamento catalánhizo el pasado viernes 27,trasla cual el gobierno español aplicó el artículo 155 de la Constitución que le permite intervenir la comunidad autónoma. 

Sin embargo, en acuerdo con el PSOE, Rajoy no intervino los medios públicos de difusión y convocó a elecciones autonómicas para el 21 de diciembre (21-D) con lo que quedó como representante de la democracia. Constatando su fracaso, el ex Presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, anunció este martes desde Bélgica que acata la convocatoria a elecciones para el 21-D.

Después del papelón estalló la crisis del catalanismo conservador. Mientras que el ex titular de la Generalitat Artur Mas y la coordinadora del conservador PD de Cat, Marta Pascal, hacían autocrítica por las chapuzas cometidas, el vicepresidente de la organización civil Asamblea Nacional Catalana (ANC), Agustí Alcoberro, abogaba ayer por configurar una “lista unitaria” del independentismo, lo que parece difícil.

A pesar del ridículo en que cayó, el secesionismo volvería a ganar los comicios autonómicos en escaños,aunque no en votos. Según el último barómetro del Centre d’Estudisd’Opinió(CEO), las alianzas nacionalistas sumarían entre 68 y 72 escaños en el Parlament catalán, revalidando su mayoría absoluta, pero en sufragios alcanzarían el 45,9%, dos puntos menos que en las elecciones del 2015.No obstante, el “sí” a la independencia ha crecido tras la crisis de octubre. Un 48,7% de catalanes quiere la independencia (7% más que en junio), un 43,6% la rechaza, el 6,5% no lo sabe y el 1,3% no contesta. La encuesta se ha hecho entre el 16 y el 29 de octubre, o sea que finalizó después de la DUI y de que Rajoy hubiera anunciado la intervención.

La monarquía y la derecha española festejan las chapuceadas de sus símiles catalanistas y, probablemente, quieran condicionar el 21-D con censuras y proscripciones, pero sólo recuperarán para España la lealtad de la mitad de la población catalana, si acuerdan en una transición constitucional. De lo contrario el independentismo seguirá creciendo y la próxima oleada puede no acabar tan cómicamente.

Mohamed bin Salman, el “modernizador” neoliberal de Arabia Saudita
La crisis duradera del Imperio norteamericano y la serie de derrotas que acumuló desde 2001 están provocando efectos hasta hace poco inesperados. Ante el fracaso en Siria e Irak y el empantanamiento en Yemen, el liderazgo saudita está cambiando para salvar la cabeza.Sin embargo,su giro puede provocar una catástrofe aún mayor que la que intenta prevenir.

El 21 de junio pasado el rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz (86 años), designó a su hijo Mohamed bin Salman (hoy de 32 años), como sucesor al trono. Ya previamente, como ministro de Defensa, el joven venía dirigiendo la desastrosa invasión al vecino Yemen, donde desde hace tres años los sauditas combaten contra rebeldes apoyados por Irán y la mayoría del ejército, habiendo masacrado a decenas de miles de civiles, pero sin resultado a la vista. Este fracaso, sumado a las derrotas sufridas por el reino en Siria e Irak, ha creado una sensación de gran inseguridad.

Por ello, la visita del presidente norteamericano en mayo pasado no sólo ha inducido la ruptura de las relaciones con el vecino Catar, acusado de impulsar el terrorismo en todo Oriente Medio y el Magreb, sino que ha permitido el otorgamiento de una ayuda militar norteamericana por 110 mil millones de dólares. A cambio, el rey Salman retiró el apoyo al Estado Islámico y demás yihadistas. El próximo ascenso al trono de Mohamed bin Salman asegura a EE.UU. e Israel que Arabia Saudita seguirá conteniendo la expansión iraní y sometiendo a las minorías chiítas en la región, pero, para poder hacerlo duraderamente, debe reformar su economía y sociedad. Sin embargo, la apertura de regímenes tan autoritarios como éstehabitualmente incentiva las demandas por derechos. Al mismo tiempo, como demuestra el ejemplo de la planeada megalópolis Neon, a construirse en la frontera con Jordania, Israel y Egipto, diversificar la economía obliga a buscar socios impensados. En este caso, Rusia ha ofrecido invertir 500 mil millones de dólares.

Mohamed bin Salman quiere cambiar algo, para que nada cambie, pero la caja de Pandora que está abriendo puede arrasar con la monarquía que quiere salvar y ni siquiera la esperanza le va a quedar en el fondo.

Kim Jong-Um juega al aprendiz de hechicero
Desde hace seis años el Presidente de la República Democrática Popular de Corea ha venido implementando una estrategia de la tensión, para forzar a Estados Unidos a negociar paritariamente un tratado de paz para la península coreana. El instrumento principal de esta estrategia ha sido el desarrollo de un programa nuclear que le ha permitido detonar bombas atómicas cada vez más potentes.

A principios de septiembre, Corea del Norte detonó una bomba de hidrógenodebajo de la montaña Mantap, en el extremo noreste del país. Pocos días después, empero, uno de los tres túneles excavados en la base donde se realizó el ensayo, conocida como Punggye-ri, colapsó y mató al menos a 200 trabajadores, según informó este martes 31 la televisión japonesa Asahi. Ya previamente expertos de distintos países venían advirtiendo movimientos sísmicos y derrumbes cerca de la base. China ha anunciado ayer conversaciones con Corea del Sur, para encarar juntos el problema y el presidente Donald Trump informó que en su próximo viaje a la península no visitará la línea de tregua intercoreana, para no provocar al Norte.

Es posible que la base de ensayos nucleares Punggye-ri deje de usarse pronto, pero el riesgo de contaminación permanecerá y, probablemente, obligue a las potencias internacionales a una acción mancomunada para controlarla. Lo que no logró la diplomacia, quizás lo alcance el miedo al desastre total.

Es fácil dialogar con los amigos. El arte de una política orientada hacia la paz y la justicia pasa, en cambio, por hacerlo con los adversarios y enemigos.

sábado, 28 de octubre de 2017

La impaciencia perjudica al nacionalismo catalán

El que se apresura, pierde

La decisión catalana de declarar la independencia sin más negociaciones con Madrid, fue aprovechada por Rajoy para recuperar la iniciativa y arrebatarle la bandera democrática.


El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, sorprendió anoche a la opinión pública nacional e internacional al anunciar que disolvía inmediatamente el Parlament catalán, pero que convocaba a elecciones regionales para el próximo 21 de diciembre. Rajoy que había obtenido el viernes por la mañana el aval del Senado para aplicar el art. 155 de la Constitución española de 1978 e intervenir la región, anunció también el cese del “president” Carles Puigdemont, de su vicepresidente Oriol Junqueras y de todos sus “consellers”, así como de los delegados de la Generalitat en Madrid y en Bruselas.

Este viernes el Parlament de Cataluña había declarado la independencia y proclamado la “República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social”. Con 70 votos a favor, 2 en blanco y 10 en contra, el resultado fue claramente favorable al Sí. Sin embargo, más de 40 parlamentarios del Partido Popular (PP), socialistas (PSOE) y de Ciudadanos (liberales) se retiraron del pleno para no legitimar la votación. Para proteger a los diputados contra persecuciones penales, se votó en una urna. Mientras tanto, en las calles, el clamor y la celebración comenzaron en cuanto se supo la noticia: centenares de miles se dieron cita en Plaza Cataluña y en las principales ciudades de la región para festejar la declaración.

Por su parte, el Presidente del Gobierno respondió con rapidez, pero con mesura, a la declaración de independencia: “el president Puigdemont tuvo la oportunidad este jueves de disolver él y convocar elecciones. No quiso hacerlo, dijo. Pues el Gobierno de España –continuó– toma las medidas para recuperar la legalidad y ha decidido además convocar elecciones en Cataluña. Creemos que es urgente devolver la voz a los catalanes y en condiciones democráticas para que decidan su futuro”, concluyó.
De esta manera el Gobierno optó por un 155 breve que apenas durará 54 días, los que establece la ley entre la disolución de la Cámara y la apertura de las urnas. Rajoy pretende así evitar las enormes dificultades y los daños colaterales que todos los ministros vislumbraban en una larga toma de control desde Madrid de todas las instituciones de Cataluña e intenta, además, poner freno en la medida de lo posible a una mayor fractura en la calle. Con esta decisión el Presidente aprovechó la negativa de su colega catalán a comparecer ante el Senado y a convocar a elecciones regionales anticipadas. Puigdemont se apresuró y Rajoy le robó la bandera “democrática”.

Si bien es impredecible lo que pueda llegar a pasar, la continuidad de este conflicto dependerá de la capacidad y voluntad de lucha del pueblo y las instituciones catalanas, así como también del reconocimiento internacional que obtengan. Rajoy ha optado por enviar urnas y no tanques, como se preveía. No obstante, puede suceder que una convocatoria tan rápida a elecciones no permita aplacar el fervor de los secesionistas y que éstos las boicoteen masivamente, deslegitimándolas, o participen y alcancen una mayoría aún más amplia de la que ya tenían.

De forma casi unánime la comunidad internacional ha expresado durante el viernes su rechazo a la declaración de independencia. Desde la Unión Europea hasta la OTAN, desde la ONU a la OCDE, desde Estados Unidos a Colombia, todos se han solidarizado con el gobierno de Madrid en su rechazo a la decisión catalana. También la vocera de la cancillería rusa declaró que Rusia sigue considerando el conflicto catalán como un asunto interno español.

No obstante, los servicios de inteligencia españoles dejaron trascender que Dimitri Medóev, ministro de Exteriores de facto de la república irredenta de Osetia del Sur (en el Cáucaso, territorio en disputa con Georgia) estuvo de visita oficial en Cataluña lunes y martes y abrió una oficina para establecer relaciones bilaterales. Se trata de un líder regional afín a Vladimir Putin, por lo que se sospecha que el Kremlin apoya la independencia, mientras oficialmente se abstiene.
 
Al mismo tiempo, se informó “confidencialmente” que el lobby que contrató el pasado agosto la Delegación de Cataluña en Estados Unidos para propagandizar la causa independentista está cobrando al mismo tiempo del mayor banco ruso, Sberbank, sancionado en 2014 por Washington y Bruselas. El representante de la Generalitat en Estados Unidos firmó un acuerdo con el lobby SGR Government Relations, pero está beneficiándose desde entonces de todos los servicios de la empresa matriz de la firma, Sphere Consulting, un enorme lobby que dirige el consultor Jim Courtovich y que, al mismo tiempo está cobrando del banco moscovita Sberbank, una entidad semipública con el 60% de sus acciones en manos del Banco Central de Rusia. Puede ser una casualidad o, efectivamente, resultado de la intervención rusa en el conflicto catalán. También puede ser que el trascendido sea el producto de una maniobra de la inteligencia española para desacreditar a los independentistas. Resulta, en todo caso, llamativo que las fuentes no aludan al masivo financiamiento que los nacionalistas reciben de George Soros.

Después de la declaración unilateral de independencia y de la decisión del gobierno central de aplicar el art. 155 en forma atenuada, el conflicto se dirime en las calles. Si Madrid y los partidos españolistas consiguen persuadir al catalanismo popular de que las elecciones del 21/12 no implicarán el cierre del proceso independentista, sino la apertura de negociaciones para una reforma constitucional que dé autonomía plena o permita la separación de la región, pueden conseguir una pacificación pasajera y retomar el control de la situación. Si, por el contrario, la desconfianza –fundada o no– prima, de nada valdrán la intervención central ni la convocatoria a elecciones. Por su parte, la decisión de los nacionalistas sobre participar o no en los comicios probablemente dependa de su evaluación de la relación de fuerzas: si ven que el catalanismo (al que adhiere la mayoría de los catalanes, aunque es rechazado o mirado con desconfianza por una importante minoría) está en condiciones de sostener continuadamente la movilización masiva, casi seguramente decidan boicotear las elecciones y les contrapongan un llamado propio.

Por lo pronto, Rajoy ha aprovechado bien el apresuramiento de Puigdemont y ha recuperado la iniciativa, pero para mantenerla no le queda otra opción que iniciar seriamente negociaciones sobre la reforma de la Constitución. Cualquier otra línea política lo llevaría al suicidio a él, a la monarquía y a España toda.

miércoles, 25 de octubre de 2017

En Eurasia converge un mundo que se derrumba

Entre un mundo que converge y otro que se fragmenta
El XIXº Congreso del Partido Comunista Chino mostró uno de los pocos centros en un mundo que se fragmenta aceleradamente, como evidencian España, Kurdistán y Japón


Por Eduardo J. Vior
especial para Infobaires24

Mientras que la ofensiva neoliberal agudiza la desintegración de numerosos países y sociedades en todo el mundo, aumentando el riesgo de guerras de todo tipo, las principales potencias de Eurasia forman una fuerza centrípeta que poco a poco va ofreciendo una alternativa de paz para la gobernanza internacional.

El “pensamiento Xi”
En susesión de clausura luego de seis días de trabajo el XIXº Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) aprobó ayer incluir el “pensamiento de Xi Jinping” en la Constitución de la formación (en China hay una Constitución nacional y una del partido), elevando la figura del presidente al nivel de antecesores como Mao Zedong y Deng Xiaoping.

El propio Xi clausuró el Congreso subrayando que los cambios estatutarios y otras decisiones buscan aumentar el bienestar y modernizar el país.Desde el centro del escenario mundial la nación chinahará mayores contribuciones a la humanidad.

Los cerca de 2.300 delegados eligieron a los 204 integrantes del Comité Central, que a su vez elige a los 25 miembros del buró político, entre ellos al secretario general. El Congreso dedicó también un espacio especial a la lucha contra la corrupción, que Xi calificó como “la mayor amenaza”. Para el mundo el PCCh propone construir un sistema de gobernanza en el que todos ganen.

El Congreso partidario se sitúa en la mitad del período de diez años que puede ejercer un secretario general. Xi asumió hace cinco años en medio de la expansión global de EE.UU. bajo Obama y urgido por satisfacer las demandas de la población. Reorientó la economía hacia el mercado interno y encaró una severa lucha contra la corrupción. En el plano internacional, en tanto, frenó la ofensiva norteamericana, consolidó el vínculo con Rusia y expandió la influencia china. Con él China se convirtió en uno de los indiscutibles centros estabilizadores del sistema mundial.

El triunfo de Abe amenaza la paz en Asia
Después de vencer el domingo pasado en la elección parlamentaria anticipada, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, prometió fuertes medidas contra Corea del Norte. Su Partido Liberal Democrático (PLD) ganó más del 65% de las bancas de la Cámara Baja, lo cual le da el apoyo que necesita para reformar la Constitución pacifista de 1947 y crear verdaderas fuerzas armadas. El primer ministro argumenta con la necesidad de fortalecer la defensa nacional, pero sus críticos lo acusan de querer remilitarizar el país.

Abe convocó a elecciones anticipadas, para aprovecharse del pánico que generaron dos cohetes norcoreanos que sobrevolaron la norteña isla de Hokkaido y que le devolvieron el apoyo popular que había perdido por escándalos políticos.

Su victoria le permitirá, asimismo, continuar con su programa económico de 2012, que se conoce como Abenomics,para relanzar la economía mediante la inversión pública, una política monetaria acomodaticia, reformas estructurales y un controvertido aumento del IVA del 8% al 10% en 2018.

El triunfo conservador augura una política más agresiva hacia China y Rusia y la postergación indefinida de las negociaciones sobre Corea. Asimismo implicará una fuerte presión sobre sus aliados norteamericanos, para que endurezcan el tono en la región. Frente a la fuerza centrípeta que ejerce China, se convertirá en un fuerte factor de dispersión y anarquía en Asia y el Pacífico.

Los nacionalistas y Rajoy juegan a las confusiones
La confusión aumenta, previamente a que el Presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, se presente el viernes ante el Senado español,para debatir con el Gobierno, antes de que se vote la intervención parcial a Cataluña. La invitación al líder independentista sobrevino por una mediación socialista, para descomprimir la crisis, pero es también una maniobra de Madrid, para desactivar la sesión del parlamento catalán del próximo jueves en la que los secesionistas radicales querían declarar la independencia.

El martes circuló el rumor de que Puigdemont podría convocar a elecciones anticipadas sin declaración de independencia. Si así lo hiciera, carecería de sentido aplicar el art. 155, porque,para llamar a elecciones, el líder catalán debería aplicar la ley española y así acatar la legalidad.

Los nacionalistas catalanes están aplicando el manual de las “revoluciones de colores” que tanto daño hicieron en los Balcanes, Medio Oriente y el norte de África, pero, para conservar el apoyo de su población, se muestran como dialoguistas y acusan al gobierno central de intolerancia. Como a éste le pasa lo mismo, ambos bailan un minué de confusiones. Es que entre Madrid y Barcelona se ha producido una cesura sólo superable mediante una reforma constitucional que reconozca la autodeterminación de Cataluña, aun sin independencia. Los intereses encontrados del capital financiero han disgregado irremediablemente España.

En Medio Oriente no habrá un segundo Israel
Este martes continuaban en zonas del norte de Irak cercanas a la frontera siria controladas por las milicias kurdas los combates entre éstas y las fuerzas leales al gobierno de Bagdad. Aparentemente los peshmerga kurdos habrían detenido el avance gubernamental.

Desde principios de la semana pasada el gobierno iraquí y sus aliados chiítas lanzaron con apoyo iraní una ofensiva sobre los territorios árabes del país controlados por los kurdos desde la expulsión del Estado Islámico. Rápidamente retomaron la provincia petrolífera de Kirkuk y avanzaron hasta los límites del territorio autónomo kurdo. Ahora están intentando controlar la frontera con Turquía, por donde pasa el petróleo.

El conflicto se desató hace un mes, después de que el gobierno autónomo de la región, dirigido por Massud Barzani, celebró un referéndum y declaró la independencia. Como sólo Israel reconoció al nuevo pseudoestado y los vecinos Irán, Siria y Turquía amenazaron con intervenir, la oposición kurda ayer pidió negociaciones con Bagdad. Barzani todavía se niega, pero ante el aislamiento y la falta de apoyo no tiene alternativas.

La independencia de Kurdistán es un viejo sueño israelí, para crear un Estado-tapón en las espaldas de sus enemigos árabes,pero resistido por los estados de la región que en los últimos seis años han salvado su existencia nacional. En Medio Oriente ha fracasado el proyecto desintegrador del capital financiero universalizante.

Integración y desintegración son las dos fuerzas opuestas que mueven el mapa mundial. De un lado está el capital financiero especulativo concentrado; del otro, grandes estados y bloques integrados que luchan por preservar su independencia como condición de la libertad.