jueves, 27 de enero de 2022

Honduras retorna a América Latina

 Xiomara Castro asume con el apoyo de todo el continente

La presencia de la vicepresidenta norteamericana, de Cristina Fernández y de líderes de todo el continente legitima la lucha del nuevo gobierno hondureño contra la corrupción. 

Por Eduardo J. Vior
26-01-2022 | 11:40
Importantes figuras internacionales se harn presentes en la asuncin de Xiomara Castro
Importantes figuras internacionales se harán presentes en la asunción de Xiomara Castro.

La presidenta electa de Honduras, Xiomara Castro, asumirá el próximo jueves 27 con la presencia de los presidentes de México, El Salvador y Panamá, las vicepresidentas de Estados Unidos y Argentina, el presidente electo de Chile, los expresidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Bolivia, Evo Morales, y el rey de España. Un rol especial tiene la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien este miércoles 26 da en la Universidad Nacional de Honduras una conferencia con el título “Los pueblos siempre vuelven”.

La composición variopinta de los asistentes al acto otorga a la nueva mandataria una gran legitimidad en medio de la crisis institucional y política que vive su país, pero también refleja los alcances y limitaciones del nuevo gobierno.

La asunción de la candidata del partido Libre (Libertad y Refundación) no sólo implicará por primera vez el acceso de una mujer a la presidencia sino el fin del bipartidismo entre los partidos Nacional y Liberal que han gobernado el país desde fines del siglo XIX, con la sola excepción de las dictaduras militares y del gobierno de Manuel “Mel” Zelaya (2006-09), quien venía del liberalismo, rompió con él con una plataforma reformista, siendo luego derrocado por un golpe de estado. La resistencia fue inmediatamente encabezada por su esposa, Xiomara Castro, quien en 2011 fundó el partido del que el expresidente es “coordinador”.

La dirigente de 62 años llega a la presidencia de un país de 9,5 millones de habitantes de los cuales el 70 por ciento vive en la pobreza y un millón en EE.UU. La economía de Honduras tiene como base principal la producción de banana, café y palma africana. Su sector económico determinante es el agrícola, seguido por la minería y la maquila. Es la décimo octava economía de Iberoamérica en términos de producto interno bruto (PIB) nominal.

Los datos publicados anualmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) muestran que hasta 2015 la economía de Honduras tuvo un ascenso, llegando a situarse en los 20.295 millones de dólares, para después descender. Sin embargo, a la salida de la pandemia de Covid19 muestra una tasa de recuperación del 10% en 2021 que, empero, no tiene correlato en la creación de empleo. Su PIB per cápita asciende a sólo 2.406 dólares. En 2016 registraba la mayor desigualdad por ingreso de todo el continente.

La nueva mandataria asume con una gran legitimidad en medio de la crisis
La nueva mandataria asume con una gran legitimidad en medio de la crisis.

La extrema dependencia de las remesas de los emigrados y del apoyo externo en la lucha contra el crimen hace tanto más significativa la presencia de la vicepresidenta norteamericana, Kamala Harris. Además, el 90% del comercio exterior se realiza con Estados Unidos. El respaldo estadounidense a Xiomara Castro se empezó a manifestar antes de los comicios generales, con la visita del secretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian A. Nichols. Tres semanas después, la subsecretaria de Estado para Seguridad Civil, Democracia y Derechos Humanos, Uzra Zeya, estuvo en la capital hondureña donde se reunió con Castro.

“El mandatario salvadoreño Nayib Bukele, por ejemplo, tiene problemas con Washington por sus relaciones con China. Por lo tanto, a la administración de Joe Biden no le convendría asumir una política de alejamiento con Honduras”, dijo a la agencia Sputnik René Hernández, quien fue candidato suplente a diputado por Libre. El dirigente remarcó que la política exterior hondureña se basará en el multilateralismo y la libre determinación de los pueblos. Si bien recordó que la resistencia a los gobiernos del Partido Nacional tras el golpe de Estado contra Zelaya tuvo durante los últimos 12 años el respaldo de Venezuela, Cuba y Nicaragua, la prudencia –dijo- aconseja mantener la equidistancia entre todos sus apoyos y no malquistarse con nadie.

Por su parte, en una entrevista del pasado 2 de diciembre con el diario El Heraldo el vicepresidente electo de Honduras, Salvador Nasralla, consideró fundamental el trabajo con Estados Unidos: “La relación con ellos es tan buena que 48 horas antes del triunfo ya la embajada y gobierno habían reconocido esa victoria”. Según Nasralla, Honduras conservará sus lazos con Taiwán, no así con China continental, ya que, mientras tengamos el apoyo de Washington, “no hay razón para pelearse con el socio y con la potencia que tenemos cerca. Es la que nos compra la mayoría de las cosas”. En consecuencia con esta postura, en la asunción de Castro estará presente el vicepresidente de Taiwán, William Lai, lo que motivó una dura protesta del gobierno chino.

Aunque Xiomara Castro obtuvo un triunfo abrumador en las presidenciales, no pudo convalidarlo en el Congreso, donde sólo consiguió 50 de los 128 diputados y se verá obligada a tejer alianzas con los partidos Nacional y Liberal para lograr la aprobación de sus proyectos legales. La primera crisis se planteó el pasado viernes 21, cuando un grupo de diputados de Libre votó como presidente de la junta directiva del parlamento a uno de los suyos, Jorge Cálix, y no a Luis Redondo, del Partido Salvador de Honduras (PSH), presidido por el vicepresidente Salvador Nasralla. La presidenta electa no reconoció esta directiva de Cálix y Libre expulsó a 18 disidentes (2 de ellos se rectificaron) a quienes ella tildó de “traidores”.

Xiomara Castro encabez la resistencia contra el golpe que sufri su marido Manuel Zelaya
Xiomara Castro encabezó la resistencia contra el golpe que sufrió su marido, Manuel Zelaya.

Ante esta situación las expresiones de solidaridad a través de diferentes redes y plataformas políticas de toda América Latina y el Caribe no se hicieron esperar. La primera de ellas fue la de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL). Asimismo el Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo (GT-FSP) expresó su total solidaridad a la presidenta electa.

Ambas Juntas Directivas del Congreso Nacional carecen de legalidad, según abogados, al violentar la Ley Orgánica del Poder Legislativo. No obstante, el respaldo de la presidenta a Redondo podría obligar a la parte disidente a negociar.

Dada la representación legislativa minoritaria de Libre, era de esperar que la presidencia de Castro sea "cuesta arriba". El Partido Nacional y el Partido Liberal se han propuesto debilitar la alianza que hizo posible el triunfo electoral de la izquierda. Según informes de Transparencia Internacional, “para lograr esta disrupción, hubo negociaciones oscuras, ha habido denuncias de ofrecimientos millonarios, de automóviles blindados, de cuotas de poder”. Y menciona en este contexto "el temor que hay en un grupo muy grande de políticos y empresarios de que se cumplan las promesas de Xiomara Castro en torno a la instalación de una nueva misión internacional contra la corrupción".

De las 30 promesas hechas por la nueva presidenta para cumplir en los primeros 100 días de gobierno, hay algunas directamente ligadas a la empresa privada, otras con valor simbólico, como la venta del avión presidencial o la reducción de salarios de altos funcionarios, las promesas que implican derogar leyes que violentan derechos ciudadanos o de trabajadores, el establecimiento de relaciones internacionales de forma soberana o bien, leyes sobre presos de la tercera edad o detenidos políticos.
Algunas pueden cumplirse por la simple voluntad de la presidenta, pero otras competen a la votación por mayoría calificada dentro del Congreso Nacional (86 votos) y todavía otras que deben ser consensuadas, como la renegociación del Estatuto del Docente para la impostergable mejora de la situación del magisterio-.

Especialmente aquellas reformas que desmonten el neoliberalismo requerirán la movilización de la clase trabajadora, por ej. para derogar el “empleo por horas” y otra para eliminar las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), también llamadas “Ciudad Modelo”, áreas administrativas autónomas con legislación y gobierno propio, supuestamente para promover el crecimiento económico. Otro tema conflictivo será la recuperación de la ENEE (Empresa Nacional de Energía Eléctrica).
En la población hay una gran expectativa de que el gobierno tome posesión, empiece a trabajar y comience a resolver los grandes problemas, como el desempleo, la seguridad pública y la lucha contra la corrupción. Ese es el gran reto que van a tener las nuevas autoridades.

No puede esperarse que el futuro ejecutivo haga grandes reformas. No sólo la resistencia que ofrecerán las fuerzas conservadoras, la corrupción imperante y las redes de narcotráfico que todo lo permean, sino que también la configuración de la coalición entre Libre, el PSH y la Socialdemocracia pone un fuerte freno a cualquier ilusión reformista. Mucho dependerá de la actitud de EE.UU. Si supera el mero declaracionismo, mejora –junto con México- la situación de las decenas de miles de migrantes hondureños que transitan hacia el Norte, bloquea las cuentas de empresarios y políticos corruptos y corrige la actuación de la DEA, Xiomara Castro puede obtener algunos éxitos en la lucha contra el crimen y afirmar reglas institucionales que permitan la transición hacia una democracia sustantiva. Ya sería un enorme avance para Honduras y América Central.

martes, 14 de diciembre de 2021

El ecologismo atlantista hace más costosos los hidrocarburos

 Agencia Télam

Se dispararon los precios del gas licuado norteamericano en Europa

Tras el anuncio de la ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, de que el gasoducto Nord Stream 2 "todavía no puede ser autorizado", los precios del gas en Europa volvieron a subir considerablemente, beneficiando a los importadores de GNL de EE.UU.

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
13-12-2021 | 23:17
 Dr. en Ciencias Sociales
 Analista internacional


El gasoducto Nord Stream 2 todava no puede ser autorizado Foto AFP
El gasoducto Nord Stream 2 “todavía no puede ser autorizado”. Foto: AFP


Después de que el pasado domingo 12 la ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, declaró en un reportaje por el segundo canal de la TV pública (ZDF) que el gasoducto Nord Stream 2 “todavía no puede ser autorizado”, los precios del gas en Europa han vuelto a subir considerablemente, beneficiando a los importadores de gas natural licuado (GNL) de EE.UU. Y eso que los depósitos europeos siguen medio vacíos.

El precio del gas ha alcanzado este lunes un nuevo récord. Los contratos para el 14 de diciembre alcanzaron por la tarde un valor récord de 118 euros por megavatio hora (MWh). Esto es un buen diez por ciento más que el viernes. Los observadores del sector citaron como motivo para el alza las declaraciones de la ministra de Exteriores.

Al ser entrevistada por el informativo Heute Journal por ZDF, subrayó que el oleoducto "no cumple los requisitos de la legislación europea en materia de energía y, de todos modos, las cuestiones de seguridad siguen sin resolverse".

En su acuerdo de coalición el Partido Socialdemócrata (SPD), los Verdes y el Partido Liberal Democrático (FDP) determinaron que los proyectos energéticos se sometan a la legislación europea, "y eso significa que, tal y como están las cosas, este gasoducto no puede aprobarse porque no cumple los requisitos de la legislación europea en materia de energía y, de todos modos, las cuestiones de seguridad siguen sin resolverse", declaró la política de los Verdes. El argumento es que el consorcio Nord Stream AG está registrado como empresa suiza y no en algún país de la UE, pero ésta no es una novedad: se sabía desde que el Estado alemán aceptó el tendido de la conexión.

¿Dónde quedan, entonces, el principio de continuidad jurídica y la obligación de los Estados de cumplir los compromisos contraídos?



Baerbock añadió que EE.UU. y el anterior gobierno alemán habían discutido "que en caso de nuevas escaladas de la tensión en Europa Oriental, este oleoducto no podría conectarse a la red". Se refería a la tensa situación en la frontera entre Rusia y Ucrania.

El gasoducto desde Rusia hasta Alemania se completó hace semanas. La Agencia Federal de Redes tiene hasta principios de enero, para decidir sobre el permiso de explotación del mismo a través del cual se suministrarán anualmente hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural desde Rusia a Alemania.

La actual ministra se había manifestado en contra del Nord Stream 2 ya durante la campaña electoral previa a las elecciones al Bundestag. Sin embargo, el nuevo canciller Olaf Scholz aún no ha adoptado una posición clara al respecto.

El escenario más probable es que la confirmación regulatoria final podría extenderse hasta el final del tercer trimestre o incluso el cuarto trimestre de 2022, pero, si el conflicto entre Rusia y la OTAN por Ucrania se intensifica, es probable que aumente la presión de Estados Unidos y de los Estados de Europa del Este sobre el gobierno alemán para que congele el proyecto.

Para los Verdes y Annalena Baerbock esto sería un gran éxito en política exterior. La decisión del gobierno, empero, aún no está definida, porque en el SPD siguen existiendo algunos destacados partidarios del ducto como la ministra presidenta de Mecklemburgo-Antepomerania, Manuela Schwesig.

El nuevo canciller Olaf Scholz an no ha adoptado una posicin clara al respecto
El nuevo canciller Olaf Scholz aún no ha adoptado una posición clara al respecto.


Es cuestionable cuáles son las alternativas al gas procedente de Rusia. A pesar de la expansión de las energías renovables, Alemania y otros países de la UE seguirán dependiendo de las importaciones de gas y petróleo en un futuro próximo, sobre todo porque, según el acuerdo fundante de la nueva coalición de gobierno, la República Federal pretende adelantar la eliminación de la generación de electricidad con carbón, además de acabar con la energía nuclear. "Lo ideal sería conseguirlo antes de 2030”, dice el acuerdo.

Si se retrasa la autorización y el invierno es frío, aumentarán las importaciones del gas licuado procedente de Estados Unidos, que se obtiene principalmente mediante el método de fracturación hidráulica, muy perjudicial para el medio ambiente.

En su función como ministro de Economía de la Gran Coalición, durante el pasado otoño boreal el actual canciller Olaf Scholz habría ofrecido a EE.UU. apoyar la importación de gas natural estadounidense a través del Mar del Norte en paralelo a la construcción del Nord Stream 2. Considerando sus elevados costos medioambientales, hasta ahora no se sabe si los Verdes se oponen a dicha importación.

La oposición de los ecologistas y toda la prensa atlantista contra el gasoducto no sólo beneficia la importación de gas de EE.UU. y fortalece el bloque antirruso en Europa, sino que contribuye a justificar las operaciones militares de la UE en África.

En un estudio reciente Greenpeace acusa a Italia, España y Alemania de haber gastado más de 4.000 millones de euros desde 2018, para asegurar militarmente la importación de petróleo y gas. Según la investigación, cinco de las ocho misiones militares de la Unión Europea tienen este propósito. Un ejemplo es la misión "Irini" frente a las costas libias. Aunque se supone que vigila el cumplimiento del embargo de armas de la ONU contra Libia, también controla y regula las exportaciones ilegales de petróleo robado desde el país norafricano.

Del mismo modo la operación "Atalanta" en el Cuerno de África protege los numerosos transportes de petróleo y gas que, procedentes del Golfo, se dirigen a Europa a través del Mar Rojo. Ahora Alemania tiene una ministra de Relaciones Exteriores que, como diputada de la oposición en el Bundestag, aprobó la participación alemana en "Atalanta".

Se dispararon los precios del gas licuado norteamericano en Europa
Se dispararon los precios del gas licuado norteamericano en Europa.


En ese momento Baerbock quedó en minoría en su grupo parlamentario, pero es de suponer que los Verdes, como socios de gobierno del SPD y del FDP, volverán a dar pronto su acuerdo a las misiones militares que el gobierno federal considere necesarias. Sobre todo, porque las mismas son ordenadas por la UE, cuya trayectoria Baerbock describe como una "historia de éxito".

En el contexto europeo la industria alemana está hoy a la vanguardia de la transición hacia la utilización plena de fuentes renovables de energía, pero el financiamiento de esta transición depende de que Alemania tenga buenas relaciones con Rusia y siga accediendo sin problemas al mercado chino, su principal socio comercial y económico.

Además, una vez que el Bundestag ya en 2012 decidió cerrar todas las centrales nucleares hasta el final de 2022 y que en el contrato de la actual coalición se acordó adelantar a 2030 el límite para la utilización de carbón como combustible. Entre tanto, mientras se desarrollan las fuentes de energía alternativa (viento, agua, hidrógeno, etc.) y toda la sociedad se adapta para utilizarlas, la industria aumentará su consumo de gas.

El segundo gasoducto que atraviesa el Mar Báltico tiene la función de asegurar el abastecimiento de gas durante la transición. Contra el mismo los partidarios de la alianza atlántica alegan la dependencia que generará respecto a la estrategia europea de Rusia. Este mismo argumento lo refuerzan con la referencia a la crisis en torno a Ucrania, ya que, aducen, si Putin invade el país vecino, de ningún modo se puede autorizar una tubería que le daría el poder sobre los suministros de energía a la principal potencia del continente.

La falacia de dicha argumentación reside en que Rusia no piensa invadir Ucrania por sus costos, Alemania es la más perjudicada, si no se pone en actividad el ducto ya terminado (además de las multas que tendrá que pagar), y Estados Unidos el único beneficiado. La República Federal puede pagar muy caro el ecologismo atlantista de su ministra de Exteriores y la UE.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

¿Podrá Biden controlar la agresividad de sus satélites?

Mientras negocian, EE.UU. y Rusia deben mantener la paz

En la reunión del martes 7 Joe Biden se avino por fin a tratar paritariamente con Vladimir Putin las diferencias entre ambas potencias, pero sus vasallos en Europa Oriental siguen provocando

por Eduardo J. Vior
Infobaires24
8 de diciembre de 2021

El encuentro virtual que mantuvieron esta semana los presidentes de Estados Unidos y de la federación de Rusia duró dos horas y, aparentemente, no trajo ninguna mejora a la tensa confrontación entre ambas potencias, centrada sobre todo (pero no excluyentemente) en Ucrania. Sin embargo, ya el acuerdo para seguir negociando da un vuelco radical a la política norteamericana: por primera vez desde 1990 Washington acepta que sólo reconociendo a Moscú como interlocutor en condiciones de igualdad puede restablecer un cierto orden en las relaciones internacionales. Ahora bien, si Biden trata con Putin sobre las cabezas de los satélites norteamericanos en Europa Oriental, éstos pueden verse tentados a sabotear el entendimiento entre las grandes potencias con provocaciones en la extensa frontera con Rusia. ¿Es capaz EE.UU. de mantener la paz en Europa Oriental?

Los medios de comunicación occidentales están informando sobre la reunión entre Putin y Biden del martes 7 con una uniformidad y disciplina que ya envidiarían las SS: Joe Biden habría hecho una «severa advertencia» a Putin, para que no se atreva a invadir Ucrania, si no quiere que Rusia sufra severas sanciones económicas y financieras y éste no habría respondido.

Dado que Rusia no tiene intención, ni necesidad, ni capacidad de «invadir» (y mantener ocupada por un cierto tiempo) Ucrania, Biden puede representar su rol de sheriff severo y arrogarse el haber detenido una invasión rusa a Ucrania. Aparece como mucho más «duro» que Trump y hasta puede sacar rédito en las elecciones legislativas y regionales de noviembre de 2022.

Vladimir Putin, por su parte, no tiene problemas en pagar este precio, si así evita una guerra. A pesar de que la cumbre a distancia no parece haber tenido ningún resultado, hay claros indicios de que en la conversación los dos jefes de Estado tuvieron intercambios sustanciales (la duración del diálogo, la cantidad y composición del grupo de expertos presentes, los tonos de ambos gobiernos después de la reunión, etc.).

En primer lugar, ambas partes acordaron «nuevas consultas» a nivel de «expertos». Además, la parte estadounidense ha declarado que «todavía no creemos que el presidente Putin haya tomado la decisión» de «seguir invadiendo» Ucrania.

En segundo lugar, considerando que Putin ha trazado oficialmente «líneas rojas» que Biden ha rechazado también oficialmente, parecería que los mencionados «expertos» no tienen sobre qué «seguir consultando». Es que precisamente van a tratar de llegar a entendimientos sobre esas líneas rojas: cuáles son, hasta dónde llegan, qué pasa si se las trasgrede, como quitarles gravedad, etc. Lo más importante de estas futuras tratativas es que tengan lugar. Las negociaciones, por definición, implican, en primer lugar, que ambas partes se reconocen mutuamente como iguales y, segundo, que están dispuestas a participar en un toma y daca mutuamente beneficioso. Si no es así, se trata de imposiciones. Y, según todos los indicios, Biden no presentó a Putin ningún tipo de ultimátum.

Además, Biden llamó hasta ahora tres veces a Putin, se reunió con él una vez y pidió la videoconferencia del martes.  Es decir, la única hiperpotencia mundial tendió la mano a los «asesinos» del Kremlin por lo menos cinco veces y les ha pedido conversaciones para hablar de igual a igual. Por primera vez en treinta años, desde la desaparición de la URSS, un gobierno norteamericano reconoce a Rusia en pie de igualdad.

Por otra parte, después de la reunión cumbre Biden ha prometido llamar a los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia para informarles sobre sus negociaciones con Putin. Pero en esta lista faltan los líderes de Polonia, Ucrania, Rumania, Bulgaria, Moldavia y, por supuesto, los de los tres países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia). Esto demuestra que, sea cual sea la línea propagandística oficial, al menos “alguien” en la Casa Blanca entiende que hay una «Europa real», la que importa, y está el «jardín de infantes europeo» que debe limitarse a esperar a que los adultos arreglen sus problemas y luego les digan qué hacer.

Más tarde, el Consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan relativizó el desdén declarando que Biden también hablaría el jueves con el presidente de Ucrania Volodymir Zelensky.  Pero, ¿qué podría decirle, aparte de darle toneladas de garantías verbales y ninguna efectiva?

Por último, cabe destacar que la parte estadounidense no prometió aceptar a Ucrania en la OTAN (en su lugar hicieron las habituales declaraciones oblicuas sobre «puertas abiertas») y que Estados Unidos incluso ha reafirmado los Acuerdos de Minsk que, de facto y posiblemente incluso de iure, podrían servir para desautorizar cualquier ataque ucraniano contra las regiones autónomas rusohablantes de Donetsk y Lugansk.

Este es otro buen resultado de la cumbre, ya que, cuanto menos poder tengan los miembros orientales de la Unión Europea y Ucrania, menos probable será que impongan su agenda e involucren a las potencias dentro y fuera del continente en una guerra que rápidamente podría hacerse nuclear.

Sin embargo, mientras las negociaciones se ponen en marcha y comienzan a dar frutos, el riesgo de que cualquiera de dichos aliados orientales provoque un enfrentamiento violento con Rusia (con el caluroso apoyo de los belicistas dentro y fuera de EE.UU.) sigue siendo muy alto.

El hecho de que las negociaciones sustantivas hayan sustituido por fin al «unilateralismo» de Estados Unidos es un importante y positivo primer paso, al que deben seguir acuerdos escritos y vinculantes. Es que los políticos estadounidenses son profesionales en decir A cuando negocian con potencias extranjeras y no A, apenas sus medios de comunicación los hostigan.

La reunión del martes 7 entre Biden y Putin puso las bases para desactivar la bomba a punto de explotar en el este de Ucrania. Ahora deben ponerse a trabajar los diplomáticos para organizar la compleja y enmarañada agenda de negociaciones bi-y multilaterales , por un lado, y los servicios de inteligencia, por el otro, para controlar a la multitud de bandas que ven alejarse el negocio bélico que creían tener en sus manos y a los “mariscales ensoñados” en las capitales de Europa Oriental que ya se veían paseando por una Moscú sometida. Mientras no avancen ambas tareas, no vamos a poder dormir tranquilos.

martes, 7 de diciembre de 2021

De Biden y Putin depende que no haya guerra en Europa


¿Puede evitarse la guerra en Europa?

Si este martes 7 Joe Biden y Vladimir Putin no inician la distensión entre ambas potencias, aumentará el riesgo de conflagración en torno a Ucrania y la amenaza de hecatombe mundial

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
06-12-2021 | 21:12
La situacin en Ucrania sigue generando tensin militar Foto Archivo
La situación en Ucrania sigue generando tensión militar. Foto: Archivo


Este martes por la noche (hora europea), finalmente, los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirán virtualmente para tratar los entredichos que en los últimos meses se han acumulado entre ambas potencias, formando una maraña difícil de desmadejar que arriesga desatar un conflicto bélico en el este de Ucrania. Las declaraciones y amenazas cruzadas fueron subiendo de tono en los últimos días. Una mentalidad calma puede verlas como cartas de póquer que se tiran sobre la mesa, para mejorar las posiciones relativas antes de una negociación. Pero esta visión racionalista obvia el espíritu aventurero que guía al régimen que gobierna Ucrania, capaz de encender el polvorín de sus zonas orientales, con tal de obligar a los aliados occidentales a sostenerlo. Si Washington y Moscú no ponen frenos a las trapìsondas de Kiev, la alianza automática de la OTAN con ese gobierno puede hacer volar el mundo.

“La solución del problema de Ucrania sólo puede obtenerse si se consigue una garantía de no agresión de Kiev al Donbas”, anunció este lunes por la tarde Dmitri Peskov, vocero de la Presidencia rusa, pero más tarde añadió que “Rusia se verá obligada a actuar, si las tropas de la OTAN se despliegan en Ucrania”. Una de cal y una de arena. Así se ha movido la diplomacia rusa en la crisis sobre el presunto riesgo de que Moscú invadiera Ucrania.

Por su parte, la Casa Blanca dijo el lunes que la reunión entre Biden y Putin es una oportunidad para mostrar el apoyo de EEUU a la soberanía de Ucrania. “Estados Unidos está dispuesto a apoyar las conversaciones entre Rusia y la OTAN, pero se opone a las ‘líneas rojas’ de Moscú” dijo un funcionario estadounidense no identificado. Según se informó el lunes en Washington, un paquete de sanciones "bastante agresivo" está siendo elaborado por EE.UU. y Europa en caso de que Rusia invada Ucrania. Una opción "muy presente" es desconectar a Rusia del sistema de pagos internacionales SWIFT y negar a los productores de energía de ese país el acceso a los mercados de deuda. En caso de una "invasión rusa a Ucrania" es también probable que Estados Unidos proporcione ayuda militar a los aliados en Europa Oriental, informó un alto cargo de Washington.

Rememoremos. Después del golpe de estado de febrero de 2014 que derrocó a Víktor Yanukóvich asumió un gobierno prooccidental prohijado por el entonces vicepresidente norteamericano Joe Biden y la subsecretaria de Estado Victoria Nuland, hoy nuevamente encumbrada en el Departamento de Estado. Junto con el gobierno interino que rigió hasta las elecciones que en mayo siguiente ungieron presidente al magnate Petró Poroshenko, milicias que reivindican a los nazis ucranianos tomaron el poder en el oeste del país. En el este industrial, de población mayoritariamente rusohablante y en la península de Crimea, por el contrario, el golpe de estado produjo alzamientos contra el régimen de Kiev y el llamado a Rusia, para que viniera en ayuda.

Así las fuerzas armadas rusas ocuparon Crimea en marzo de 2014, lo que rápidamente fue convalidado por la mayoría de la población local en un referendo. Las regiones industriales de Donetsk y Luhansk, por su parte, se levantaron en armas y defendieron su autonomía contra los neonazis, más tarde sustituidos por el ejército ucraniano. Después de un primer acuerdo en septiembre de ese año, un segundo firmado en Minsk, Bielorrusia, por los representantes de Rusia de un lado, Ucrania, las principales potencias occidentales, del otro, con la supervisión de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), llevó a un cese de hostilidades. Sin embargo, en los años posteriores y hasta hoy Ucrania no cumplió con ninguna de las estipulaciones del acuerdo. Por el contrario, sus fuerzas continuaron hostigando a las regiones autónomas cada vez que pudieron.

En 2019 el ascenso a la presidencia de Volodymir Zelenski, joven actor y director de cine aupado por la principal cadena de TV, alineó a Ucrania definitivamente con la OTAN y la Unión Europea. Desde febrero de 2021, en tanto, repetidas e insistentes visitas de los más altos oficiales del ejército británico indujeron a Zelensky y sus ministros a anunciar la “pronta” recuperación de las regiones orientales. Tal fue la vehemencia y la agitación que en abril Rusia concentró 90.000 efectivos cerca de la frontera común. La señal bastó y el régimen ucraniano se calmó.

Sin embargo, después de la derrota norteamericana en Afganistán, mientras escalaba la crisis de los refugiados en la frontera bielorruso-polaca, el ejército ucraniano aumentó el ritmo de los bombardeos contra el Donetsk. Los ataques a civiles y a instalaciones productivas escalaban de día en día, al mismo tiempo que la prensa occidental desataba una masiva campaña de propaganda alertando por el riesgo de invasión rusa.

En ese momento (principios de noviembre) todavía no había concentraciones demostrables de efectivos rusos cerca de la frontera común, pero con el correr de las semanas, las reiteradas visitas de oficiales de la OTAN (sobre todo británicos), la entrega de armamentos al ejército ucraniano, la masiva intromisión de buques norteamericanos y aliados en el Mar Negro, los frecuentes sobrevuelos de sus aviones y el avance ucraniano hacia el este convencieron al alto mando ruso de que el peligro de guerra es real.
En las últimas 48 horas, en tanto, se ha desarrollado el juego previo a la reunión entre Putin y Biden. El viernes pasado, Yuri Ushakov, alto asesor del Kremlin, presentó la reunión como un "seguimiento" de las conversaciones que Putin y Biden mantuvieron en Ginebra en junio pasado. No obstante, el asesor comunicó que Ucrania encabeza la agenda y, dentro de ella, la relación con la OTAN. El asesor dijo que Moscú necesita urgentemente garantías de que la Alianza no se expandirá hacia el este. " Tanto la Unión Soviética como Rusia recibieron garantías verbales de que las estructuras militares de la OTAN no avanzarían hacia el este, comentó. Sin embargo, resultó que esas garantías no tenían ningún valor, aunque esas declaraciones estaban documentadas de alguna manera y hay registros de las conversaciones correspondientes".

A las pocas horas el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, contraatacó alegando que el presidente ruso es el responsable de las actuales tensiones y subrayó que habrá "consecuencias muy graves", si Rusia "decide seguir un curso de confrontación", y que el propio Biden "se opondrá resueltamente a cualquier acción imprudente o agresiva que Rusia pueda llevar a cabo".

Poco después, el viernes, el presidente norteamericano intervino para decir que "no acepto la línea roja de nadie", en un desafío indirecto a Moscú. Y aclaró: "somos conscientes de las acciones de Rusia desde hace mucho tiempo y mi expectativa es que vamos a tener una larga discusión con Putin", añadiendo que "lo que estoy haciendo es reunir lo que creo que es el conjunto más completo y significativo de iniciativas para hacer muy, muy difícil que el Sr. Putin siga adelante y haga lo que a la gente le preocupa que vaya a hacer".

Obviamente, Biden no va a aceptar negociar un tratado de seguridad con Rusia sobre Ucrania o la expansión de la OTAN. Sin embargo, a diferencia de la descarada diplomacia de megáfono de su principal diplomático, el presidente ha adoptado un enfoque más sofisticado insinuando un "conjunto de iniciativas más amplio y significativo" para discutir con Putin. Dicho esto, las posibilidades de un retroceso de Estados Unidos y la OTAN en Ucrania son prácticamente nulas. La óptica de una "retirada" será simplemente demasiado negativa para Biden, después de Afganistán. Además, la transformación de Ucrania en un Estado antirruso sigue siendo una tarea inacabada.

Las tensiones en Ucrania permiten a Estados Unidos reafirmar su liderazgo transatlántico. El miércoles, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo tras una reunión de ministros de Asuntos Exteriores aliados celebrada en Riga, Lituania que "sólo Ucrania y 30 aliados de la OTAN deciden cuándo está preparada Ucrania para entrar en la OTAN. Rusia no tiene nada que decir y no tiene derecho a establecer una esfera de influencia, tratando de controlar a (sus) vecinos". En realidad, Washington puede ofrecer poco a Rusia, dado que está atado por sus compromisos con el régimen de Kiev.

Aunque no lo digan en voz alta, algunos aliados de la OTAN se muestran escépticos ante las advertencias sobre una inminente invasión rusa. Un análisis interno preparado para funcionarios y diplomáticos de la Comisión Europea dice que "debido a la falta de apoyo logístico el ejército ruso tardaría entre uno y dos meses en movilizarse para una invasión en toda regla. Además, su debilidad logística general impide al ejército ruso una invasión seria. Por lo tanto, no existe una amenaza de invasión inminente".
El análisis concluyó que "Moscú parece comprender plenamente [los] costes de una invasión. Así que el preposicionamiento (de las tropas rusas) tiene más bien que ver con transmitir el mensaje de descontento por la política occidental respecto a Ucrania (el aumento de la presencia de Estados Unidos y el Reino Unido y de la OTAN)".

Putin no quiere iniciar otra guerra en Ucrania, pero Moscú tampoco puede aceptar los crecientes lazos militares de Estados Unidos, el Reino Unido y la OTAN con ese país, así como su adquisición de nuevo armamento. Aunque la Alianza Atlántica no tiene una presencia permanente de tropas en Ucrania, las naciones aliadas han establecido estrechos vínculos miliares con las fuerzas de ese país.

Aquí es donde reside el riesgo. Si no se abordan las legítimas preocupaciones de Rusia en materia de seguridad por la creciente presencia militar occidental en Ucrania y la constante transformación de ese país en un Estado antirruso con el tácito apoyo de Occidente, Rusia no tendrá más remedio que recurrir a la diplomacia coercitiva. Como dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, una mayor expansión de la OTAN "afectará inequívocamente los intereses fundamentales de nuestra seguridad". El mandatario estadounidense no puede permitirse subestimar dicha preocupación.

Queda por ver cómo Biden consigue la cuadratura del círculo en la reunión del martes. Sin duda, Rusia tiene hoy la mejor oportunidad en la era de la posguerra fría para obligar a Estados Unidos a sentarse a la mesa de negociaciones sobre el tema central de su descontento con Occidente: la expansión de la OTAN. Pero, por su parte, el jefe de la Casa Blanca tampoco puede permitirse el lujo de parecer "débil" en una coyuntura en la que su actuación y competencia ya no inspiran confianza entre los votantes estadounidenses. Además, Rusia es una superpotencia energética y, dada la gran dependencia de Europa del suministro energético de allí y la inestabilidad del mercado mundial del petróleo, aislar a Moscú es más fácil de decir que de hacer.

El problema es que, inspirados por los británicos, los norteamericanos vienen alentando en Kiev a un gobierno muy corrupto y plagado de bandoleros. El país está fragmentado entre oligarcas que se pelean permanentemente por las prebendas y el saqueo de sus riquezas. Cuando un país está dominado por una banda de delincuentes que pelean entre sí, es irreal suponer que van a respetar las reglas de buena vecindad. Cualquiera que se siente acosada por otras o tema perder su botín, va a estar tentada de provocar una explosión, para ocultar sus fechorías y seguir medrando. Ahí reside el verdadero peligro: la OTAN alentó a los bandidos y les dio alas. Ahora debe cortárselas, si no quiere que incendien el granero de Europa por donde, además, pasa buena parte del gas que el continente necesita imperiosamente para sobrellevar el invierno. De la reunión entre Biden y Putin debe salir un mandato para detener a los delincuentes que están poniendo al mundo al borde de una guerra de proyecciones impredecibles.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Macron busca autonomía; Scholz se pliega a Washington

 

¿Puede disolverse la Unión Europea?

Ante la decadencia de EE.UU. y el aislacionismo británico, la divergencia entre Francia y Alemania puede trasladar la lucha por la hegemonía mundial al interior de Europa

El viernes 26 de noviembre Francia e Italia firmaron con gran pompa en Roma un tratado bilateral de cooperación reforzada. El tratado fue rubricado por la mañana en el palacio presidencial del Quirinal por el presidente francés Emmanuel Macron y el jefe del gobierno italiano Mario Draghi en presencia del presidente italiano Sergio Mattarella.

Este tipo de "tratado de cooperación bilateral reforzada" es poco frecuente en Europa. Para Francia es sólo el segundo después del Tratado del Elíseo con Alemania, de 1963, completado por el Tratado de Aquisgrán en 2019. El texto, que prevé una intensificación del trabajo conjunto en materia de diplomacia y defensa y las transiciones digital, medioambiental y espacial, contiene pocas novedades o ambiciones concretas a corto plazo, aunque propone crear mecanismos para desactivar las crisis y sistemas de convergencia para ir profundizando la integración.

Desde el nombramiento en febrero pasado del ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, como jefe del gobierno italiano, París y Roma han superado sus diferencias de años anteriores y trabajan estrechamente. Esto tiene mucho que ver con las coincidencias entre Emmanuel Macron y Mario Draghi en la mayoría de los temas importantes que el tratado intenta institucionalizar.

"Para ser soberana, Europa debe ser capaz de protegerse, de defender sus fronteras, debemos crear una verdadera defensa europea. Este tratado ayuda a esta defensa europea, que por supuesto es complementaria de la OTAN, no la sustituye: una Europa más fuerte hace más fuerte a la OTAN. Este es uno de los primeros y más fundamentales pasos hacia los que se dirige este tratado". Esto es lo que ha dicho el primer ministro Mario Draghi en la rueda de prensa con el presidente francés Emmanuel Macron tras la firma del tratado en el Quirinal.

Al firmar el acuerdo, ambas potencias se resguardan ante los cambios en curso en el continente y su entorno: el fin del gobirtno de Angela Merkel deja a la UE sin liderazgo y las primeras señales que da la coalición “semáforo” a punto de sucederla hacen temer que el vacío de liderazgo se profundice; la salida de Gran Bretaña de la UE la ha debilitado económicamente, pero la ha acercado aún más a EE.UU. y la ha tornado todavía más agresiva, como se evidencia en Europa Oriental, donde la política británica de formación de un "cordón sanitario” en torno a Rusia no sólo está dañando a ésta y a Alemania, sino también interceptando la tradicional influencia francesa sobre Polonia y Serbia. Finalmente, el repliegue de EE.UU. en Oriente Medio y su limitada capacidad en el Sahel han abierto espacios al ingreso de Rusia y otros actores menores (Turquía, Emiratos, Egipto) que amenazan lo que Italia y Francia han considerado siempre como “sus” áreas de influencia.


 La Canciller a cargo, Angela Merkel, y su sucesor electo, Olaf Scholz


La coalición entre la socialdemocracia (SPD), los Verdes (Die Grünen) y los liberales (FDP),  punto de asumir el gobierno en Berlín, ofrece para la opinión pública algunas sorpresas positivas, pero también suscita muchos interrogantes entre los socios de la UE. Una de estas sorpresas positivas es la claridad con la que los tres socios se comprometen a la protección del clima como "prioridad absoluta". El cuidado del clima, dicen, asegura "la libertad, la justicia y una prosperidad sostenible". Este mantra tiene la función de mantener unida a la coalición. Sin embargo, es dudoso que mantenga su efecto durante cuatro años o incluso sea adoptado por los socios europeos.

El contrato de la coalición contiene otro anuncio sorprendentemente claro: la UE debe convertirse en un Estado federal, sujeto a la subsidiariedad y la proporcionalidad. La regla de la unanimidad en la Política Exterior y de Seguridad Común va a desaparecer. La coalición afirma que Europa “debe volver a la cima del mundo”. Esto se garantizará, supone, mediante una iniciativa de inversión "centrada en proyectos con valor añadido para el conjunto de la UE", que se concretaría mediante esfuerzos conjuntos de investigación y desarrollo, proyectos de política industrial subvencionados y cerrando las brechas en las redes transnacionales de ferrocarril, datos y energía. No obstante, el programa de la nueva coalición no aclara de dónde saldrán los fondos para financiar proyectos tan encomiables ni cómo se gestará la “transición ecológica”, para que el abandono del carbón no provoque una crisis energética mayúscula.

Si está decidido no aumentar los impuestos, van a tener que encontrar la forma de evadir los límites a la toma de deuda o liberar miles de millones de euros previstos para otros gastos. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE se mantendrá como "base" de la sostenibilidad de la deuda, pero el programa de la coalición introduce la novedad de "garantizar inversiones sostenibles y respetuosas con el clima", lo que implica un ablandamiento de facto de la política de ajuste.



 Annalena Baerbock y Robert Habeck (Verdes), Olaf Scholz (SPD, Canciller) y Christian Lindner (FDP)


Mientras que en la política europea la nueva coalición ofrece más Alemania que antes, en la política internacional y de Defensa parece un dócil cachorrito del Departamento de Estado. Vuelve "a una política exterior alemana normativa y basada en valores", dice Cathryn Clüver Ashbrook, directora del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores. Es un eufemismo para decir que será una política menos realista que la de Merkel y más llena de declaraciones altisonantes al gusto del universalismo liberal. No por casualidad la experta citada predice que "especialmente el gobierno de EE.UU., bajo la presidencia de Joe Biden, acogerá muy bien esta oferta".

"La futura coalición muestra una nueva claridad y sigue viendo a China como un socio, pero también como un rival sistemático", dice también Clüver Ashbrook. La internacionalista acoge con satisfacción que Alemania coordine su futura política hacia China con EE.UU., “para reducir la dependencia estratégica respecto a ese país”. El acuerdo también adopta un tono más duro que antes con respecto a Rusia.

Sintetizando, puede describirse la política europea del gobierno a punto de asumir como ilusoria: suponer que sus socios en la UE van a aceptar delegar soberanía a un Estado federal con un claro predominio alemán, es carecer de sentido de realidad y despertar en el continente los peores fantasmas del pasado. Por otra parte, la tan cacareada “transición ecológica” necesita mucha plata. No basta con insinuar que se permitirán “trasgresiones” al Plan Europeo de Estabilidad y Crecimiento. Es necesario cancelarlo y convertir al Banco Central Europeo (BCE) en un Banco de desarrollo e inversión, pero este giro chocaría con la resistencia de la oligarquía financiera que domina Europa y mantiene la alianza con Gran Bretaña a pesar de la salida de ésta de la Unión.

Durante años, Alemania y Francia tomaron la delantera en el desarrollo de la integración europea. François Mitterrand y Helmut Kohl imaginaron la transformación del mercado común en un Estado supranacional capaz de competir con la URSS y China. Sin embargo, debido a la incorporación de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, que fue forzada por Estados Unidos, esta estructura se convirtió en una colosal e inoperante burocracia cuyas decisiones son determinadas por la OTAN.

Los ejércitos británico y francés eran los únicos con peso en la Unión Europea. Por eso se unieron mediante los Tratados de Lancaster House en 2010, pero, cuando se produjo el Brexit, el ejército francés se quedó solo, como demuestra la rescisión de los contratos de submarinos franco-australianos en favor de Londres. La única opción que le quedaba a Francia, entonces, era acercarse al ejército italiano, que tiene la mitad de tamaño del francés. Esto es lo que se acaba de decidir con el Tratado del Quirinal.

Sucede que, al mismo tiempo, la canciller Angela Merkel deja paso a Olaf Scholtz cuya política europea y exterior se somete a los dictados de EE.UU. y el Reino Unido. El futuro Canciller es un abogado preocupado por hacer funcionar la industria de su país sobre la base de un compromiso entre trabajadores y empresarios. Nunca se ha interesado por las cuestiones internacionales y en las negociaciones para formar la coalición ha consentido que se nombre  a la abogada ecologista Annalena Baerbock como ministra de Asuntos Exteriores. No sólo se trata de una defensora de las energías renovables que no dice cómo se pagará la transición ecológica, sino que es también una lobbista de la OTAN, una firme defensora de la adhesión de Ucrania a la Alianza y a la Unión Europea y una feroz opositora de Rusia, por lo que rechaza el gasoducto Nord Stream 2 y favorece la construcción de más terminales de gas licuado importado de Estados Unidos. Por último, califica a China de "rival sistémico" y apoya todos sus separatismos (el taiwanés, el tibetano y el uigur).

Francia persigue contra la voluntad de los otros 26 miembros la quimera de una Unión Europea independiente que compita con Estados Unidos. Alemania, en cambio, se equivoca al refugiarse bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos, cuando esa gran potencia ha empezado a decaer y la República Federal tendría todas las de ganar, si se asocia con Rusia y China.

La Unión Europea tiende hoy a disolverse por las políticas divergentes de sus miembros principales. Estados Unidos se está hundiendo sobre sí mismo y pronto la Unión Europea no tendrá dueño. Sin embargo, la experiencia enseña que los imperios nunca caen pacíficamente. El bloque comunitario tiene la elección: renovarse como asociación de estados y culturas que, entonces, debería incluir a Rusia; disolverse y arriesgarse a que la guerra vuelva a instalarse en el corazón del continente o plegarse ciegamente al coloso en hundimiento y correr el mismo riesgo, sólo que algunos quilómetros más al Este. Está claro cuál de las tres alternativas es la deseable.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

La movilización popular frena al golpismo

 

La Marcha por la Patria, un hito democrático continental

El millón de manifestantes reunidos el lunes en La Paz demostró que la movilización unitaria del pueblo es un recurso al cual se debe acudir sin miedo para frenar a derechas golpistas

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
01-12-2021 | 09:53
Evo Morales y el presidente Luis Arce encabezaron la Marcha por la Patria
Evo Morales y el presidente Luis Arce encabezaron la Marcha por la Patria.

“Si a mí me hicieron un gol, que no se lo hagan a Lucho”, convocó Evo Morales el domingo pasado en una de las últimas paradas de la gigantesca Marcha por la Patria que terminó este lunes 29 celebrando en La Paz un acto con más de un millón de concurrentes (el 10% de la población total de Bolivia). La gigantesca y pacífica demostración de fuerza sirvió como advertencia a los golpistas, para que no se atrevan a repetir la aventura de 2019. El recurso a la movilización unitaria del pueblo rebalsa el juego institucional y pone la discusión en sus verdaderos términos: o democracia o dictadura. Pero es un recurso a veces necesario que ningún gobierno democrático debe temer.

Más de un millón de personas se reunieron el lunes 29 en la histórica plaza de San Francisco, en la ciudad de La Paz, para recibir a los marchantes que durante siete días caminaron desde Caracollo, en el Departamento de Oruro, hasta  la sede gubernamental. La movilización recorrió más de 168 kilómetros con descansos en las localidades de Panduro, Lahuachaca, Patacamaya, Ayo Ayo, Calamarca y Achica Arriba, antes de llegar a la ciudad de El Alto y luego a la urbe paceña.

La histórica marcha congregó a varones y mujeres de todas las edades de los nueve departamentos, en especial a jóvenes que en varios tramos del camino optaron por trotar para apresurar su ritmo. La caminata fue recibida este lunes a la mañana en El Alto por el presidente Arce quien se sumó a la manifestación en su tramo final hacia La Paz. Lo acompañaban, entre otros, el embajador argentino Ariel Basteiro, y el de Nicaragua, Elías Chávez. Mientras el grueso de la caminata descendía al centro paceño, otras marchas convergían desde los Yungas (la región selvática pericordillerana del Departamento de La Paz) y desde las comunidades de Chicani y adyacentes.

Ya en la céntrica plaza de San Francisco el mandatario pronunció el discurso central ante la histórica reunión. “Nos sentimos respaldados, nos sentimos fuertes con ustedes, porque nosotros tenemos mucho por hacer. En octubre del año pasado el pueblo votó por recuperar la salud, la educación, la economía y ustedes saben que lo estamos haciendo. Estamos cumpliendo su mandato hermanas, hermanos, y lo más importante que la derecha empieza a tener miedo que estamos recuperando la economía para todos y todas hermanos, hermanas”, manifestó.

Desde el 8 de noviembre de 2021, día en el que Luis Arce cumplió un año en el gobierno, sectores de oposición, sobre todo comités cívicos de Santa Cruz y Potosí, impulsaron un paro cívico para aplicar medidas de violencia y desinformación. Las acciones de desestabilización duraron nueve días y dejaron un fallecido en Potosí.

La Marcha por la Patria en La Paz reuni a ms de un milln de personas
La Marcha por la Patria en La Paz reunió a más de un millón de personas.

Esa situación provocó que las organizaciones sociales se unieran bajo el liderazgo de Evo Morales y organizaran esta marcha. La movilización contó con la participación de diplomáticos, autoridades nacionales, militantes del MAS, la Central Obrera Boliviana (COB), el Pacto de Unidad conformado por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia-Bartolina Sisa (CNMCIOB-BS), la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarias de Bolivia (CSCIOB), el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) y la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob), además de juntas vecinales, gremiales, cocaleros y mineros cooperativistas, entre otros.

Heredero de una profunda crisis económica, social, política y sanitaria dejada por el régimen de facto de Jeanine Áñez (noviembre de 2019-octubre de 2020), el actual ejecutivo impulsó proyectos y transformaciones en todos los sectores. La primera promesa cumplida por Lucho Arce fue el pago del Bono Contra el Hambre. Datos oficiales reflejan que entre diciembre de 2020 y mayo de 2021, 4.035.773 personas recibieron este beneficio, cuyo costo total ascendió a 4.036 millones de bolivianos (más de 576 millones de dólares). Por su parte, desde el primer momento la derecha buscó deslegitimar al gobierno y desestabilizar el país. Así sucedió recientemente con la Ley 1386, de Estrategia Nacional de Lucha contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas y el Financiamiento del Terrorismo y con el Proyecto de Ley Contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas, que fueron utilizadas como excusas por el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, para convocar paros empresarios con movilizaciones violentas. Entonces, la primera de estas normas fue abrogada y el proyecto retirado para “no dar lugar a confrontaciones entre bolivianos”, según declaró la ministra de la Presidencia, María Nela Prada.

Con la derogación de la Ley 1386 el gobierno logró desactivar la tensión tras casi 10 días de protesta protagonizada por una circunstancial alianza entre el movimiento cívico y varios sectores de la economía informal. Aunque la correlación de fuerzas no se reveló en toda su magnitud, la crisis permitió vislumbrar algunos de los elementos de la estrategia de la élite agroempresarial boliviana y sus principales aliados, quienes apuntan a impedir que el gobierno concluya su gestión.

Muestra de ello son el anunció de que después de las Fiestas se continuaría peleando desde el Comité Cívico Potosinista o la “Marcha de la Paceñidad”, con participación del alcalde Iván Arias y asambleístas opositores que pidieron a gritos la renuncia del presidente Arce. De la misma forma, el asedio por parte de jóvenes de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) que sufrió el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, por suspender el paro en contra del gobierno después de que se abrogara la ley referida, reflejó la radicalización antimasista de muchos opositores.

Si a m me hicieron un gol que no se lo hagan a Lucho convoc Evo Morales Foto AFP
“Si a mí me hicieron un gol, que no se lo hagan a Lucho”, convocó Evo Morales (Foto AFP)

Pese a la agitación antigubernamental, según una encuesta del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), más de la mitad de la población boliviana (55 por ciento) valora positivamente la gestión del presidente. El estudio fue realizado entre el 18 de octubre y el 10 de noviembre en los nueve departamentos del país con representatividad urbana y rural. De acuerdo con el sondeo, la imagen del jefe de Estado tiene una valoración positiva del 47 por ciento. Este guarismo se explica en gran medida por la confianza para resolver la situación económica de la que goza entre la ciudadanía: el 62 por ciento confía en que con Arce la economía mejorará en el corto y mediano plazo. En tanto, seis de cada 10 entrevistados adjudican un rol negativo al gobernador de Santa Cruz, por generar división en el pueblo boliviano (44 por ciento) o buscar desestabilizar al ejecutivo (16 por ciento), subrayó el Celag.

La Marcha por la Patria expresó una gigantesca reafirmación del masivo apoyo popular al gobierno de Luis Arce y un repudio contra la agitación violenta de la derecha. Ahora, las maniobras desestabilizadoras no van a cesar, pero deberán tener en cuenta la potencia de la resistencia popular. Probablemente jueguen a dividir y a crear inseguridad, especialmente económica, mediante el sabotaje y el acaparamiento de bienes esenciales. Por ello es tan importante que el movimiento popular, obrero, indígena y campesino de Bolivia consolide su recién recuperada unidad en una organización fuerte.

En América Latina la mayoría de las derechas no es democrática, porque representan poderes corporativos concentrados. Por lo tanto, tienden a sabotear los procesos democráticos, a obstruirlos y a recurrir a la ayuda de EE.UU. para usurpar el poder. Sólo acceden al gobierno por el voto, cuando los movimientos populares se dividen. Por ello, los gobiernos democráticos no deben temer cada tanto renovar en las calles el pacto cívico con sus votantes.

*Dr. en Ciencias Sociales y analista internacional

viernes, 26 de noviembre de 2021

Alemania tiene nuevo gobierno; le falta liderazgo

 

¿Recupera el gigante su cabeza?

Tras 16 años de gobierno de Angela Merkel, la recuperación de la economía y la renacida pandemia exigen del nuevo gobierno una capacidad de decisión que aún no se avizora

por Eduardo J. Vior
Infobaires24
26 de noviembre de 2021

Casi exactamente dos meses después de la elección parlamentaria del 26 de septiembre los líderes del Partido Socialdemócrata (SPD), el Partido Verde (B90/Die Grünen) y el Partido Liberal Democrático (FDP) anunciaron este miércoles que se habían puesto de acuerdo sobre el contrato que regirá la coalición –apodada “semáforo” por los colores verde, amarillo y rojo de los componentes- que asumirá la semana próxima para gobernar el país hasta 2025. Tanto su propio pueblo como sus muchos interlocutores externos esperan que la mayor potencia del continente y tercera economía mundial adopte un curso previsible. Lamentablemente, el programa de coalición dado a conocer esta semana no parece capaz de superar la contradicción entre sus lazos económicos con Rusia y China, y su alineamiento ideológico y estratégico con EE.UU. y dentro de la OTAN.

“Atreverse a más progreso” es el lema de la nueva coalición y más abajo se aclara: “Alianza por la Libertad, la Justicia y la sostenibilidad”. Sus tres líderes (de izq. a der.) son Christian Lindner (Liberal), el Canciller Olaf Scholz (Socialdemócrata) y Annelene Baerbock (Verdes).

La nueva alianza de gobierno de Alemania se anunció rememorando el origen de la coalición socialdemócrata-liberal que encabezó Willy Brandt (1969-74). “Atreverse a más democracia” (Mehr Demokratie wagen) era entonces la consigna; “Atreverse a más progreso” (Mehr Fortschritt wagen) es la actual. La diferencia entre el ímpetu reformista de entonces y el tecnocratismo actual es expresiva de la falta de impulsos de la Europa actual. Como muestra el programa de gobierno que presentaron el miércoles, cada uno de los partidos firmantes se quedó con su porción de la torta y nadie presenta una fórmula superadora.

Los aspectos más salientes del recién firmado contrato son el acelerado abandono del carbón, el forzado avance hacia la movilidad eléctrica, el aumento del salario mínimo, la regulación del consumo del cannabis recreativo, una política inmigratoria más tolerante, la introducción del ingreso ciudadano y mayores subsidios por cuidados dentro de la familia. También se propone modernizar la infraestructura vial, ferroviaria y de comunicaciones, incrementar la transición hacia la economía digital y modernizar la administración pública. En el plano internacional se relativiza el rechazo contra el Tratado de la ONU de 2017 para la prohibición de las armas nucleares y se anuncia una política enérgica de defensa y promoción de los derechos humanos. Sin embargo, al mismo tiempo los firmantes se avinieron a la exigencia liberal de que no crezca el endeudamiento público ni se aumenten los impuestos. Una verdadera cuadratura del círculo para una política de reformas como la que supuestamente se está presentando.

La coalición del “semáforo” quiere adelantar la eliminación del carbón para 2030, afirma el acuerdo. Para lograrlo, la energía eólica y la solar deben ampliarse masivamente. Para 2030, el 80% del consumo de electricidad deberá proceder de energías renovables, lo que requerirá la construcción de más centrales eléctricas de gas, hasta tanto se difunda la generación de energía por  hidrógeno. Teniendo en cuenta la importancia del gas como energía de transición, no se entiende, entonces, que la autoridad administrativa alemana haya suspendido el proceso de autorización del gasoducto Nord Stream 2. ¿O es que piensan comprar el caro gas licuado estadounidense? 

Los socios del futuro gobierno también quieren triplicar la capacidad instalada para la producción de energía de origen solar hasta alcanzar los 200 gigavatios, entre otras cosas haciendo obligatoria las placas fotovoltaicas en los tejados comerciales. Según el acuerdo, también se acelerará la expansión de la energía eólica en alta mar, que deberá ascender a 30 gigavatios en 2030 (antes se programaban 20 GW).

La eliminación del carbón también se acelerará mediante el comercio europeo de derechos de contaminación por CO2. Por ello, la coalición quiere presionar a la UE para que fije un precio mínimo para los certificados que las centrales eléctricas necesitan. Si no se consigue, se decidirá a nivel nacional que el precio no caiga por debajo de los 60 euros por tonelada. En la actualidad cuesta algo menos de 70 euros.

En el futuro, la protección del clima se integrará en las decisiones del gobierno federal con más fuerza que en el pasado. Cada ministerio debe examinar sus proyectos de ley teniendo en cuenta su impacto climático y su compatibilidad con los objetivos nacionales de protección del clima, así como presentar la correspondiente justificación: el llamado chequeo climático. La Ley Federal de Protección del Clima se desarrollará de forma «consecuente» antes de finales de 2022 y se introducirá un programa de protección climática de emergencia.

El salario mínimo legal se incrementará de una vez de los €9,60 por hora actuales a €12. La comisión del salario mínimo decidirá entonces sobre nuevos aumentos. Por su parte, la magra ayuda social actual será sustituida por un ingreso ciudadano y, por lo tanto, desvinculada de la situación particular de emergencia.

La coalición del semáforo quiere introducir la distribución controlada de cannabis a los adultos «con fines de consumo» en las tiendas autorizadas. Así se controlaría la calidad, se evitaría la transmisión de sustancias contaminadas y se garantizaría la protección de los menores. Al mismo tiempo se van a endurecer las normas de comercialización y patrocinio del alcohol, la nicotina y el cannabis.

La emisión de visados se acelerará y se digitalizará cada vez más. Las personas que el 1 de enero de 2022 lleven cinco años viviendo en Alemania, no hayan cometido ningún delito y “estén comprometidas con el orden democrático” obtendrán un permiso condicional de residencia por un año. De este modo se espera acelerar la estabilización de los cientos de miles de refugiados y solicitantes de asilo acogidos desde 2015 y que todavía esperan a resoluciones de la autoridad de inmigración que les permita estabilizarse en el país.

La empresa estatal Deutsche Bahn AG es un instrumento fundamental para la transición ecológica de la economía alemana.

A partir de 2022, se incrementarán los fondos de regionalización en el transporte local. La empresa ferroviaria estatal Deutsche Bahn AG seguirá siendo de propiedad pública. Se reforzará el tráfico transfronterizo y se desarrollarán servicios ferroviarios nocturnos con la UE y los Estados miembros. Para 2030, el 75% de la red ferroviaria deberá estar electrificada. Al mismo tiempo Alemania se convertirá en el primer mercado de la movilidad eléctrica con al menos 15 millones de coches eléctricos en 2030. El SPD, los Verdes y el FDP también quieren una reforma del peaje para camiones y, a partir de 2023 aplicar una «diferenciación de CO2» del peaje para vehículos pesados.

El nuevo gobierno alemán quiere abandonar el rechazo fundamental del país al Tratado de las Naciones Unidas sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (de 2017) y participar en la Conferencia de las Partes en calidad de observador. Todas las potencias nucleares, así como todos los Estados de la OTAN, incluida Alemania, han rechazado hasta ahora este tratado por considerar que los tratados previamente acordados ofrecen una mejor base para el desarme nuclear.

Contradictoriamente, la futura coalición se propone respetar a partir de 2023 los límites para la toma de deuda pública previstos en la Ley Fundamental. No obstante, el año que viene todavía se pedirán nuevos préstamos para paliar los efectos de la pandemia.

Las medidas de transición hacia una economía ecológica con empleos de calidad suponen enormes inversiones. Si no se aumentan los impuestos ni el déficit público, el dinero debe provenir de las exportaciones. Hoy en día China es de lejos el mayor socio comercial de Alemania. La transformación de la movilidad sólo es realizable, si las empresas automotrices germanas cuentan con un mercado del tamaño del chino. Sin embargo, en el contrato de coalición la República Popular es mencionada de un modo especialmente negativo.

La coalición del “semáforo” pretende ampliar su comercio y asociación económica con Pekín y al mismo tiempo increpar públicamente a sus dirigentes para que acepten críticas y denuncias sobre el manejo de sus asuntos internos. Si insiste en este sinsentido, dañará las vitales relaciones económicas entre ambos países y, si no lo hace, será fácil pasto de la crítica interna y externa por incongruencia. En ambos casos perderá legitimidad y cercenará su propia capacidad de decisión.

El contrato de coalición que acaban de presentar los líderes de la socialdemocracia, los liberales y los ecologistas es contradictorio e inconducente. Su contenido refleja la contradicción entre intereses y presiones encontradas en el seno de la futura coalición, que a su vez se corresponden con las presiones que aherrojan al país desde el Este y el Oeste. La República Federal sólo puede desarrollarse con sentido social y ecológico, si se complementa con el bloque euroasiático, pero, para poder hacerlo, debe aventar entre sus aliados el temor al resurgimiento de una gran potencia independiente en el centro de Europa. Si Olaf Scholz no se muestra capaz de mantener unida su coalición, mientras estrecha los lazos con el Este y al mismo tiempo apacigua los temores de sus aliados sumándolos al proyecto de complementariedad, el país se estancará y quedará a merced de las presiones encontradas de amigos y adversarios