jueves, 17 de febrero de 2022

Rusia impone las reglas del Derecho Internacional

¿En Ucrania triunfó la razonabilidad sobre la fuerza?

Tras dos meses de alta tensión los aliados occidentales parecen haber dado la razón a Moscú y reconocido la vigencia del principio de la indivisibilidad de la seguridad interior e internacional

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
16-02-2022 | 19:10
Foto Ministerio Defensa Ruso
Foto: Ministerio Defensa Ruso.


Después de una escalada militar y declarativa que hizo temer por la paz mundial, entre el fin de semana y este martes los distintos actores de la crisis que tiene a Ucrania como motivo –aunque no como causa- dieron señales de distensión que, de confirmarse, indicarían que los aliados occidentales se someten a las mismas reglas internacionales que ellos acordaron en la década de 1990 y que desde entonces violaron sistemáticamente. Si así fuera, la resolución diplomática del conflicto en Europa Oriental tendría consecuencias mundiales.

Luego de anunciar que sus tropas se están retirando tras la finalización de las maniobras cerca de la frontera con Ucrania y Polonia, Moscú ha insistido en que las predicciones de que podría estar a punto de ordenar una invasión en toda regla se han demostrado falsas. En un encendido comunicado, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, despreció semanas de informes y afirmaciones de funcionarios estadounidenses y europeos de que las fuerzas armadas de Moscú podrían estar a pocas horas de lanzar un ataque contra su vecino. "El 15 de febrero de 2022 pasará a la historia como el día en que la propaganda bélica occidental fracasó", escribió. Según ella, Occidente ha sido "avergonzado y destruido sin disparar un solo tiro".

Poco tiempo antes, el Ministerio de Defensa ruso anunció que los distritos militares del Sur y del Oeste de Rusia han comenzado a enviar a sus tropas a sus lugares de origen tras completar sus ejercicios. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, calificó este mismo martes como positiva la respuesta de Occidente ante las iniciativas de su país sobre la seguridad europea.

En Washington, el presidente de EE.UU., Joe Biden, ha declarado el mismo día que su gobierno está dispuesto a sellar por escrito acuerdos en materia de seguridad con Rusia. El mandatario dijo haber trasladado a Vladímir Putin su firme voluntad de apostar por la vía diplomática al más alto nivel y añadió que EE.UU. aún no ha verificado que el repliegue militar ruso se esté efectivamente produciendo.

Entre tanto, fuentes de Moscú citadas por Intel Slava comentan que el proyecto del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso aprobado por el presidente con las respuestas de Rusia a la OTAN sobre las garantías de seguridad se convertirá en una "sensación mundial".

A su vez, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, respondió a la declaración de Lavrov declarando que “las señales de Moscú sobre la continuación de los esfuerzos diplomáticos son alentadoras“.

Acto seguido los principales medios occidentales salieron en cadena a agitar que “gracias a nuestra firmeza Rusia retiró sus fuerzas”, obviando que los ejercicios militares conjuntos en Bielorrusia y los de las fuerzas rusas en el sur del país estaban planeados desde hace tiempo y sus fechas de comienzo y fin eran conocidas. Claro que, como los aliados occidentales habían retirado de Rusia su delegación supervisora, no pudieron acompañar las maniobras sobre el terreno. En segundo lugar, nunca durante la crisis informaron sobre los 150.000 efectivos ucranianos concentrados en la línea de demarcación con la cuenca del Don y en la frontera rusa de Crimea.

Como tratando de evitar que su contrincante se retracte, este mismo martes, al recibir al Canciller alemán Olaf Scholz, Vladimir Putin declaró que Rusia no puede hacer la vista gorda ante la libre interpretación del principio de indivisibilidad de la seguridad por parte de EE.UU. y la OTAN. "EE.UU. y la Alianza Atlántica interpretan con bastante libertad y a su favor los principios clave de la seguridad igual e indivisible, consagrados en muchos documentos comunes europeos", señaló el mandatario ruso. Y avanzó un paso más: “Rusia está dispuesta a continuar el suministro de gas natural a Europa a través del territorio ucraniano más allá de 2024”, cuando expire el contrato de tránsito. "Por supuesto, si se mantiene la demanda entre los importadores europeos, la rentabilidad [del tránsito] y el propio sistema ucraniano de transporte de gas se encuentra en estado técnico funcional", señaló el mandatario ruso en rueda de prensa tras su reunión con el canciller alemán Olaf Scholz.

Scholz, a su vez, informó que "(el presidente ucraniano) Zelensky prometió firmemente que todos los proyectos de ley sobre el estatus de Donbass y los cambios en la constitución se discutirían pronto en el grupo de contacto". Un enorme avance, si se recuerda que todavía la semana pasada los líderes ucranianos daban los acuerdos de 2015 por “muertos”. El jefe del gobierno alemán, asimismo, calificó la retirada tras las maniobras del personal militar ruso a los lugares de despliegue como una buena señal de desescalada.

Entre tanto, el voto de la Duma (parlamento) de la Federación pidiendo a la presidencia de Rusia el reconocimiento diplomático de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk podría servir como medida de presión suplementaria sobre Occidente. La resolución parlamentaria no vinculante fue impulsada por el bloque del Partido Comunista, que así pretendía correr por izquierda al mayoritario de Rusia Unida, Si el presidente quisiera ponerla en práctica, necesitaría primero la declaración de independencia de ambas repúblicas de mayoría rusa en el este de Ucrania, para después poder reconocerlas diplomáticamente. Como tal acto desataría un ataque ucraniano que obligaría a Rusia a reaccionar, probablemente Putin no aplique la resolución, sino que deje pendiente la amenaza de reconocimiento como un instrumento más de presión sobre Occidente. Consecuentemente, en la rueda de prensa del martes 15, después de su reunión con Olaf Scholz, Putin dijo “comprender” el sentimiento de los rusos hacia sus compatriotas de la cuenca del Don, pero que el diferendo debía resolverse dentro de los acuerdos de Minsk, es decir, dentro de las fronteras de Ucrania.

Sergei Lavrov
Sergei Lavrov.


Cuando el ministro Lavrov mencionó la “respuesta de Occidente”, se refería a dos misivas de EE.UU. filtradas por el diario madrileño El País el pasado 2 de febrero a pesar de su carácter reservado, que respondían a las propuestas rusas de diciembre pasado. Según los dos documentos, EE.UU. se muestra dispuesto a "considerar acuerdos" con Rusia junto con sus aliados para abordar las respectivas preocupaciones en materia de seguridad, pero insiste en la política de “puertas abiertas” de la OTAN, rechazando así la principal exigencia del Kremlin de no incorporar en ningún momento a Ucrania en la Alianza Atlántica.

Al mismo tiempo, Washington aseguró en esos documentos estar preparado "para una discusión sobre la indivisibilidad de la seguridad", tema en el que insiste Moscú, pero agregó que se enfocará también en sus "respectivas interpretaciones de ese concepto", que "no puede ser visto de manera aislada". De acuerdo a los documentos internacionales en los que Moscú se apoya, no sólo que todas las cuestiones que atañen a la seguridad interior e internacional están interrelacionadas, sino que ningún país, ninguna región y ningún individuo puede aspirar a vivir en un entorno seguro a costa de la seguridad de los demás.

Entonces pareció que el camino de la negociación estaba bloqueado. Sin embargo, en los últimos días hubo varias señales de que los aliados occidentales podrían prescindir de la incorporación de Ucrania a la OTAN y aceptar el principio de Derecho Internacional reclamado por Rusia.

El pasado fin de semana el embajador ucraniano en Gran Bretaña, Vadim Prystaiko, dijo en una entrevista con la BBC que Ucrania podría abandonar su intento de unirse a la OTAN, para evitar una confrontación militar con Rusia. El diplomático indicó que su país sería "flexible" sobre su objetivo de sumarse a la alianza militar occidental y recalcó que Ucrania es un país "responsable". Por su lado, Dmitri Peskov, portavoz de la presidencia rusa, declaró el lunes 14 que el hipotético rechazo de Ucrania a la idea de ingresar en la OTAN ayudaría a Occidente a responder de una forma "sustancial" a las preocupaciones de seguridad rusas. Claro que el embajador fue el mismo lunes sancionado por la cancillería de Kiev y tuvo que retractarse, aclarando que la incorporación a la OTAN es una finalidad del Estado ucraniano anclada en la Constitución (tras la reforma de 2018). No obstante, por primera vez desde que comenzó la crisis en noviembre pasado, al menos un representante de Ucrania toma en cuenta uno de los reclamos fundamentales de Rusia: la no incorporación a la OTAN.

Como recogiendo la pelota que le pasó el diplomático ucraniano, en la rueda de prensa del martes 15 el jefe de la diplomacia rusa detalló que se ha dirigido por escrito a todos sus colegas de los países que anteriormente respondieron a las propuestas de Rusia, para pedirles aclaraciones sobre qué entienden exactamente por el principio de la indivisibilidad de la seguridad. "[El principio] exige antes que nada evitar cualquier tipo de acciones que vayan a reforzar la seguridad en detrimento de la seguridad de cualquier otro país", argumentó Lavrov. Por último, prometió que Moscú responderá a la brevedad los documentos en materia de seguridad recibidos de parte de EE.UU. y la OTAN.

No queda aún claro qué nuevo mensaje envió EE.UU. a Rusia, como para que ésta vea la posibilidad de una distensión. Obviamente, si bien las maniobras militares estaban anunciadas y su duración era conocida, sirvieron como presión para doblar la voluntad de Kiev. Es que, ante la declaración de Joe Biden de diciembre pasado de que EE.UU. no intervendría en Ucrania en caso de invasión rusa, los líderes de ese país entendieron que debían buscar una solución política. Sin embargo, Washington tiene que haber dado alguna señal de que está dispuesto a aceptar la indivisibilidad de la seguridad y a reconocer el derecho de Rusia a vivir sin amenazas. Si es así, EE.UU. habrá restablecido la vigencia de un principio colectivo que violó sistemáticamente desde principios de siglo.

Si este principio vuelve a tener vigencia, tendrá una fuerza mayor en la regulación de los conflictos en numerosas regiones del mundo, como Medio Oriente, el Océano Índico, el Atlántico Sur y la Antártida. Implicaría el triunfo de la razonabilidad sobre la fuerza.


*Analista internacional

viernes, 11 de febrero de 2022

Rusia y China ponen los fundamentos del Nuevo Mundo

 

Se define el perfil del próximo sistema internacional

La Declaración Conjunta de Rusia y China del pasado 4 de febrero sentó los principios y las normas con las que se proponen superar el caos actual y organizar el Nuevo Orden Mundial 

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
10-02-2022 | 18:41
Xi Jinping y Vladimir Putin se reunieron en Beijing el 4 de febero y sacaran una trascendente Declaracin Conjunta Foto AFP
Xi Jinping y Vladimir Putin se reunieron en Beijing el 4 de febero y sacaran una trascendente Declaración Conjunta. Foto: AFP.

Al firmar la incorporación de Argentina a la Nueva Ruta de la Seda y la Franja (BRI, por su nombre en inglés), el presidente Alberto Fernández trajo de China un triunfo mayor. El país se incorporó al Nuevo Orden Mundial en construcción un día después de que Vladimir Putin y Xi Jinping presentaron los principios y normas para organizarlo. Después de tres décadas de dominio imperial único, falta de reglas institucionales, y vaciamiento del sistema de las Naciones Unidas, el Documento Conjunto de los presidentes de Rusia y China sienta bases firmes para superar el caos y poner orden en las relaciones internacionales. Para quienes recién nos incorporamos, es bueno conocerlo para saber hacia dónde vamos y cómo pasamos del viejo al nuevo mundo sufriendo lo menos posible en la transición.

Xi Jinping y Vladimir Putin se reunieron el viernes 4 en Beijing con el pretexto de inaugurar los Juegos Olímpicos de Invierno, pero en realidad para sacar la “Declaración conjunta de la Federación Rusa y la República Popular China sobre las relaciones internacionales en una nueva era y el desarrollo global sostenible” que sus equipos venían redactando desde hace meses. Por su alcance y trascendencia vale la pena analizarlo en detalle.

La introducción del texto caracteriza la transición del unilateralismo a la multipolaridad y los fenómenos concomitantes del cambio de un sistema mundial a otro, pero advierte lo siguiente: “Algunos actores que no representan más que una minoría en la escala internacional siguen defendiendo enfoques unilaterales para abordar las cuestiones internacionales y recurren a la fuerza (…).” Este primer párrafo termina con una convocatoria programática: “Las partes hacen un llamamiento a todos los Estados para que busquen el bienestar para todos y, con estos fines, construyan el diálogo y la confianza mutua, (…) defiendan valores humanos universales como la paz, el desarrollo, la igualdad, la justicia, la democracia y la libertad, respeten el derecho de los pueblos a determinar de forma independiente las vías de desarrollo de sus países (…), busquen una auténtica multipolaridad en la que las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad desempeñen un papel central y de coordinación, promuevan unas relaciones internacionales más democráticas y garanticen la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible en todo el mundo.” Esta convocatoria estructura todo el documento y organiza sus cuatro apartados:

⦁ I: “Las partes entienden que la democracia es un valor humano universal, más que un privilegio de un número limitado de Estados, y que su promoción y protección es una responsabilidad común de toda la comunidad mundial.

Las partes creen que la democracia es un medio de participación de los ciudadanos en el gobierno de su país con vistas a mejorar el bienestar de la población y aplicar el principio del gobierno popular.”

La democracia es el sistema de gobierno que todos los pueblos ambicionan, pero sus formas son múltiples y sólo cada pueblo tiene el derecho a decidir si la organización de su país expresa y defiende sus valores nacionales. Se trata de una formulación “sustantiva” del principio democrático, que juzga el sistema político más por sus contenidos (participación popular) y sus fines (alcanzar el bienestar para todos) que por sus formas.

⦁ II: “Las partes creen que la paz, el desarrollo y la cooperación son el núcleo del sistema internacional moderno. El desarrollo es un motor clave para garantizar la prosperidad de las naciones. La nueva pandemia de coronavirus en curso supone un serio desafío para el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Es vital mejorar las relaciones de cooperación en aras del desarrollo mundial y asegurarse de que la nueva etapa de desarrollo mundial se defina por el equilibrio, la armonía y la inclusión”.

El desarrollo armónico de todo el mundo es la condición de posibilidad para que todas las naciones y pueblos puedan organizarse democráticamente.

⦁ III: “Las partes están seriamente preocupadas por los graves problemas de seguridad internacional y creen que los destinos de todas las naciones están interconectados. Ningún Estado puede o debe garantizar su propia seguridad al margen de la seguridad del resto del mundo ni a expensas de la seguridad de otros Estados. La comunidad internacional debe participar activamente en la gobernanza mundial para garantizar una seguridad universal, global, indivisible y duradera.” La democracia y el desarrollo necesitan un contexto seguro en el que estén libres de amenazas a la vida, al trabajo, al hábitat, a la salud, a la educación y donde cada ser humano y cada pueblo pueda alcanzar decentemente un bienestar modesto, pero esa seguridad, para ser tal, debe ser universal integral, sistémica e interdependiente.
E inmediatamente continúa, “Las partes reafirman su firme apoyo mutuo a la protección de sus intereses fundamentales, la soberanía estatal y la integridad territorial y se oponen a la injerencia de fuerzas externas en sus asuntos internos.” Por consiguiente, “La parte rusa reafirma su apoyo al principio de una sola China, confirma que Taiwán es una parte inalienable de China y se opone a cualquier forma de independencia de ésta”.

Del mismo modo, “Rusia y China se oponen a los intentos de fuerzas externas de socavar la seguridad y la estabilidad en las regiones adyacentes, (…) se oponen a las ‘revoluciones de colores’ y aumentarán la cooperación en los ámbitos mencionados.” Y, más generalmente, “Las partes se oponen a una nueva ampliación de la OTAN y hacen un llamamiento a la Alianza del Atlántico Norte para que abandone sus planteamientos ideologizados propios de la guerra fría, respete la soberanía, la seguridad y los intereses de otros países, la diversidad de sus antecedentes civilizatorios, culturales e históricos, y adopte una actitud justa y objetiva hacia el desarrollo pacífico de otros Estados”.

También en este apartado hay largas enumeraciones de las sucesivas denuncias por EE.UU. de los tratados de la época de la Guerra Fría para el control de armamentos, contra la proliferación nuclear y sobre la reducción de los arsenales de armas de alcance medio y largo y los riesgos que tal ruptura de la normativa internacional acarrea al orden mundial. Para los signatarios uno de los componentes centrales de la seguridad internacional es la seguridad jurídica. Pacta sunt servandi, decía la fórmula romana: los pactos están para ser respetados, un principio que las potencias occidentales olvidaron muchas veces.

⦁ IV: “Las partes subrayan que Rusia y China, como potencias mundiales y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Nacion  es Unidas, tienen la intención de adherirse firmemente a principios morales y de aceptar su responsabilidad, de defender firmemente el sistema internacional y el papel central de coordinación de las Naciones Unidas en los asuntos internacionales, de defender el orden mundial basado en el derecho internacional (…) y de construir conjuntamente relaciones internacionales de nuevo tipo”.

La referencia al rol central del sistema y la Organización de las Naciones Unidas alude a un principio metodológico central del Documento Conjunto: el Nuevo Orden Mundial se está construyendo al mismo tiempo dentro y fuera de las instituciones que gobernaron el viejo. Dentro del sistema, en la medida en que las mismas permitan el desarrollo del multilateralismo en pos de asegurar la paz, la democracia, la seguridad y el bienestar para toda la humanidad. Ambas potencias defienden la vigencia de este sistema, aunque reclaman que en ellas se introduzcan profundas reformas. Al mismo tiempo, promueven la creación de nuevas instituciones fuera del sistema de la ONU, para atender y resolver problemas específicos hasta ahora no previstos. De este modo, la transición se está produciendo pragmáticamente, combinando viejas y nuevas prácticas e instituciones, aunque todavía en medio de un gran desorden.

Entre los párrafos finales de la Declaración hay algunas valoraciones inusuales en documentos diplomáticos o políticos: “Las partes reafirman que las nuevas relaciones interestatales entre Rusia y China son superiores a las alianzas políticas y militares de la época de la Guerra Fría. La amistad entre los dos Estados no tiene límites.” Es decir, que ambas potencias han decidido establecer una "amistad que no conoce límites". "Amistad sin límites" es una fórmula cuidadosamente elegida, para que carezca de sentido para el público occidental, que lo verá sólo como "tópicos piadosos y vagos sin obligaciones vinculantes", pero estará muy claro para quienes proceden de la cultura rusa y china. Da al vínculo un sustento afectivo mucho más profundo que la mera relación política y económica.

La declaración conjunta tiene una enorme lógica interna y mucha sistematicidad: el rechazo al unilateralismo y la defensa del multilateralismo implican remplazar la fórmula norteamericana de “relaciones internacionales ajustadas a reglas”, que nadie define y cambian permanentemente, por el retorno al sistema de las Naciones Unidas como fundamento del orden internacional.

Obviamente ese sistema necesita profundas reformas, pero no se lo puede ni debe abandonar. Inmediatamente después la declaración define la democracia como el único sistema apto para la participación popular en el poder, pero le reconoce tantas formas como culturas hay en el mundo. El multilateralismo y la democracia requieren un entorno seguro, pero la seguridad sólo puede ser integral (política, militar, económica, social y cultural), sistemática e interdependiente.

Consecuentemente, ambas potencias reafirman la soberanía estatal y la intangibilidad de la unidad territorial, un capítulo muy caro para nosotros, los argentinos. Esta reivindicación incluye el principio de no intervención en los asuntos internos de otros estados. Son principios y valores que ambas potencias ya vienen implementando desde hace años mediante la Nueva Ruta de la Seda y la Franja y el Espacio Económico Euro-Asiático (EEEA) liderado por Rusia, pero que ahora adquieren fuerza normativa.

Para los países que, como el nuestro, se han incorporado a la Franja y la Ruta, pero siguen siendo dependientes de EE.UU., se plantea la pregunta de cómo realizar la transición entre el viejo y el nuevo mundo con el menor costo posible. No es casual la coincidencia temporal entre la adhesión argentina, la inauguración de los Juegos Olímpicos con la presencia de doce jefes de Estado y la presentación de la Declaración Conjunta. Por la vulnerabilidad que Argentina padece como producto de los gobiernos procoloniales desde 1955 y agravada en el período 2015-19, nuestro país –como otros de desarrollo medio - no tiene la fuerza como para sentarse a la mesa directiva del nuevo orden mundial, pero tiene el peso e influencia regional suficientes, como para motivar la yuxtaposición de acontecimientos tan relevantes. A través de Argentina Vladimir Putin y Xi Jinping abren a toda Nuestra América (como la llamó José Martí) la puerta del Nuevo Orden Mundial. 

Si Argentina, México y Brasil se integran al proyecto, el continente los seguirá. Ya la presidencia argentina en CELAC puede servir para dar coherencia a las políticas regionales y comenzar a negociar con ambas potencias como un bloque. Este trabajo conjunto puede facilitar sinergias y sacar más provecho de la incorporación. Sin embargo, la coordinación de las tratativas con el bloque euroasiático requiere superar las estrategias integracionistas aplicadas desde la década de 1950, para que el continente confluya en principios básicos de su presencia internacional así como en las políticas monetaria, financiera y de seguridad.

La transición hacia el Nuevo Orden Mundial será conflictiva y traumática. Sólo aquellos países y movimientos que tengan claros sus valores, principios y objetivos podrán saltar de un bote al otro sin caerse al agua.
* Eduardo J. Vior es analista internacional. 

viernes, 4 de febrero de 2022

La independencia precisa de proyecto y liderazgo


La política mundial no es un autoservicio

En la transición hacia un mundo multipolar no basta ser pragmático. Sólo aquellos gobiernos con visiones estratégicas y liderazgos legitimados pueden sobrellevar las crisis propias del cambio

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
02-02-2022 | 21:51
Alberto Fernndez en Rusia Foto Presidencia
Alberto Fernández en Rusia. Foto Presidencia.


El presidente Alberto Fernández inició este martes una gira por Rusia y China, para reunirse con Vladimir Putin y Xi Jinping en pos de afianzar los vínculos estratégicos, reafirmar la cooperación económica, científica y técnica y renovar contratos para inversiones en infraestructura que estuvieron frenados durante el mandato de Mauricio Macri. Inmediatamente después de haber firmado el memorando de entendimiento con el FMI con la ayuda del gobierno norteamericano, el primer mandatario se acerca a los competidores de EE.UU. El intento argentino de llevar adelante una política exterior pragmática y sin ataduras ideológicas no es extraordinario: todos los países surgidos del desmembramiento de la antigua Unión Soviética intentaron hacerlo. Los gobiernos y fuerzas progresistas que hoy resurgen en América Latina tienen la misma tendencia. En Europa, África y Oriente Medio, en cambio, no tienen tanta libertad. El ejemplo de los primeros sirve para ilustrar las limitaciones de los segundos.

El pasado 3 de enero manifestantes salieron a las calles de las principales ciudades de Kazajistán, para protestar contra el aumento en el precio del gas que en el país centroasiático es generalmente utilizado como combustible para los automotores. Las protestas escalaron inmediatamente y grupos paramilitares comenzaron a atacar edificios oficiales, hospitales y aeropuertos. En acciones de comandos agredieron con suma violencia a las fuerzas de seguridad y asesinaron a numerosos efectivos. Algunos, incluso, fueron degollados, en el mejor estilo del Estado Islámico (EI). Muchos testigos aseguran haber oído a estos grupos hablar en lenguas no kasajas.

Ante la escalada de la violencia, el presidente Kassym-JomartTokayev pidió ayuda a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva(OTSC), una alianza para preservar la seguridad y estabilidad regional dirigida por Rusia y que incluye también a Bielorrusia, Armenia, Kasajistán, Tayikistán y Kirguistán. Ya el día 5 la organización envió efectivos especializados que resguardaron los edificios públicos y bancos, mientras la policía y el ejército kasajo reprimían a los terroristas. En pocos días se restableció la paz y las tropas extranjeras abandonaron el país.

Mapa de Kazajistn Foto 123RF
Mapa de Kazajistán. Foto 123RF


Múltiples informes de inteligencia dan cuenta de la participación de británicos, turcos e israelíes en este intento de desestabilización. Kazajistán está ubicado en el centro de Asia, en el camino entre China y Occidente, tiene enormes riquezas naturales (especialmente, petróleo y gas) y una frontera con Rusia de más de 7.000 km. Si el gobierno hubiera sido derrocado, la integración euroasiática habría sido decisivamente dañada.

Desde la caída de la URSS en 1991 hasta 2019 el país estuvo presidido por NursultánNazarbáyev, quien, aún después de haber sido sucedido por Tokayev, siguió presidiendo el Consejo de Seguridad Nacional y, aparentemente, al principio del alzamiento dio a la Guardia Nacional la orden de no reprimir. En la crisis kasaja se combinó la lucha entre clanes oligárquicos que se apropiaron del país después de la independencia con el descontento de la población y su aprovechamiento conla infiltración de terroristas islamistas dirigidos por servicios extranjeros. Todavía en diciembre pasado en el vecino Kirguistán las fuerzas de seguridad abortaron un intento de golpe de estado. Afganistán está muy cercano. En ambos países quedó mucha “mano de obra desocupada”.

Todos los países surgidos de la disolución de la URSS mantuvieron hasta hace poco tiempo políticas exteriores que calificaron de “multivectoriales”: negociar en todas las direcciones buscando sacar el máximo de provecho, sin comprometerse con nadie. AleksandrLukashenko llevó adelante una política “multivectorial” en Bielorrusia, hasta que el MI-6 y la CIA intentaron en 2020 escenificar una “revolución de colores” y debió pedir la ayuda rusa, hasta confluir en la unión de ambos estados. Lo mismo en Armenia, Tayikistán y Kirguistán en 2021. Cuando la desestabilización amenazó quebrar la unidad de sus países, no tuvieron otra opción que recostarse en Rusia.

La evidencia de los riesgos que acarrea el pragmatismo excesivo no se limita a los países exsoviéticos. También varios frentes y gobiernos progresistas en América Latina tratan de conciliar la continuidad de políticas macroeconómicas neoliberales con la realización de reformas sociales. Hacen negocios con China y se alinean con EE.UU. El gobierno izquierdista de Perú tiene en China un poderoso inversionista y socio comercial, pero participa en la Alianza del Pacífico y no se fue de Prosur. En Chile,con un gabinete variopinto,el próximo gobierno de Gabriel Boric se anuncia con un perfil similar.

UCRANIA y el conflicto con Rusia Foto AFP
UCRANIA y el conflicto con Rusia. Foto AFP


Estas políticas son posibles, mientras no se agudicen las tensiones entre el bloque atlántico y el euroasiático. Como demuestra la crisis en torno a Ucrania, los países europeos no se pueden permitir tanta autonomía, porque EE.UU. está haciendo un esfuerzo denodado por imponerles su gas. El Reino Unido, por su parte, está organizando una alianza con Polonia y Ucrania dirigida ostensiblemente a impedir el acercamiento entre Alemania, Rusia y China. Desgarrada por una campaña electoral en la que ambas superpotencias han hecho fuertes apuestas (y ninguna por la izquierda), Francia está perdiendo aceleradamente su influencia sobre África Occidental.

Las políticas exteriores pragmáticas son sólo transitoriamente posibles. Cuando la competencia hegemónica se intensifica, la inestabilidad política se hace permanente, la derecha más reaccionaria crece, se facilitan los golpes de mercado y la Justicia oligárquica se entromete para proteger los privilegios. ¿La única alternativa, entonces, es alinearse ciegamente con alguno de los dos polos de poder?

En las décadas de 1940 y 1950 el peronismo argentino propuso la “Tercera Posición”. Comenzó siendo una propuesta pragmática de política exterior independiente de los bloques en que la Guerra Fría había dividido al mundo, para a partir de 1949 convertirse en un proyecto superador del capitalismo liberal y del comunismo dogmático. En la práctica se tradujo en una enérgica iniciativa para construir la unidad de América Latina y contribuyó poderosamente a la organización de la Conferencia de Bandung de 1955 que daría origen al Movimiento de los Países No Alineados, aunque Argentina sólo en 1973 pudo recoger los frutos de su esfuerzo temprano. En el exilio, en la década de 1960 el Gral. Perón sistematizó la propuesta en sus obras “Latinoamérica: ahora o nunca” (1967) y“La hora de los pueblos” (1968) en las que previó que la integración de la humanidad en unidades cada vez mayores y más complejas es inexorable. Dicha integración, empero, puede ser impuesta desde arriba por las oligarquías o por abajo por la liberación de los pueblos y naciones del Sur Global (en aquella época se hablaba de “Tercer Mundo”). El “Mensaje Ecuménico a los Pueblos del Mundo”, de 1972, finalmente, postuló la necesidad de una integración creciente hecha de modo democrático como única solución ante la crisis ecológica que ya entonces afrontaba el planeta.

En sus obras Latinoamrica ahora o nunca 1967 y La hora de los pueblos 1968 Pern previ la integracin de la humanidad en unidades cada vez mayores y ms complejas
En sus obras “Latinoamérica: ahora o nunca” (1967) y “La hora de los pueblos” (1968), Perón previó la integración de la humanidad en unidades cada vez mayores y más complejas


Medio siglo después el desafío sigue vigente: ¿cómo realizar una política independiente desde el Sur Global que asegure la paz, el bienestar de la mayoría y restaure el equilibrio ecológico? Ni con dogmatismos ni con pragmatismos malentendidos que pierden de vista los fines y valores de los actores contrapuestos en la escena mundial. La política mundial no es un autoservicio en el que uno pueda servirse veleidosamente de tirios y troyanos sin pagar mayores costos. Tanto la alianza atlántica como la euroasiática representan formas de ver el mundo, de pensar y de actuar. Las relaciones económicas internacionales no son ideológicamente neutrales. Abrir la puerta para que uno u otro bloque aumente su influencia dentro del paísnecesariamente conduce a que actores políticos, económicos y sociales internos se alineen con ellos e incidan sobre las relaciones de poder.

Mientras renegocia el crédito con el FMI en las condiciones menos dañinas posibles (que nadie se haga ilusiones sobre los sufrimientos que nos esperan), el gobierno argentino estrecha los vínculos con los adversarios de Estados Unidos, buscando inversiones que aceleren el crecimiento y permitan repagar la deuda. Por ahora, la superpotencia occidental está demasiado ocupada en Europa Oriental y el Sureste de Asia, como para reaccionar ante el aumento de la influencia sinorrusa en el tercer país más importante de América Latina, pero no demorará en prestar atención al Lejano Sur. Para entonces los argentinos tendremos que haber fijado nuestro rumbo en el continente y en el mundo con una propuesta ética y simbólica para respaldarlo y un liderazgo capaz de conducirlo.

jueves, 27 de enero de 2022

Honduras retorna a América Latina

 Xiomara Castro asume con el apoyo de todo el continente

La presencia de la vicepresidenta norteamericana, de Cristina Fernández y de líderes de todo el continente legitima la lucha del nuevo gobierno hondureño contra la corrupción. 

Por Eduardo J. Vior
26-01-2022 | 11:40
Importantes figuras internacionales se harn presentes en la asuncin de Xiomara Castro
Importantes figuras internacionales se harán presentes en la asunción de Xiomara Castro.

La presidenta electa de Honduras, Xiomara Castro, asumirá el próximo jueves 27 con la presencia de los presidentes de México, El Salvador y Panamá, las vicepresidentas de Estados Unidos y Argentina, el presidente electo de Chile, los expresidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Bolivia, Evo Morales, y el rey de España. Un rol especial tiene la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien este miércoles 26 da en la Universidad Nacional de Honduras una conferencia con el título “Los pueblos siempre vuelven”.

La composición variopinta de los asistentes al acto otorga a la nueva mandataria una gran legitimidad en medio de la crisis institucional y política que vive su país, pero también refleja los alcances y limitaciones del nuevo gobierno.

La asunción de la candidata del partido Libre (Libertad y Refundación) no sólo implicará por primera vez el acceso de una mujer a la presidencia sino el fin del bipartidismo entre los partidos Nacional y Liberal que han gobernado el país desde fines del siglo XIX, con la sola excepción de las dictaduras militares y del gobierno de Manuel “Mel” Zelaya (2006-09), quien venía del liberalismo, rompió con él con una plataforma reformista, siendo luego derrocado por un golpe de estado. La resistencia fue inmediatamente encabezada por su esposa, Xiomara Castro, quien en 2011 fundó el partido del que el expresidente es “coordinador”.

La dirigente de 62 años llega a la presidencia de un país de 9,5 millones de habitantes de los cuales el 70 por ciento vive en la pobreza y un millón en EE.UU. La economía de Honduras tiene como base principal la producción de banana, café y palma africana. Su sector económico determinante es el agrícola, seguido por la minería y la maquila. Es la décimo octava economía de Iberoamérica en términos de producto interno bruto (PIB) nominal.

Los datos publicados anualmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) muestran que hasta 2015 la economía de Honduras tuvo un ascenso, llegando a situarse en los 20.295 millones de dólares, para después descender. Sin embargo, a la salida de la pandemia de Covid19 muestra una tasa de recuperación del 10% en 2021 que, empero, no tiene correlato en la creación de empleo. Su PIB per cápita asciende a sólo 2.406 dólares. En 2016 registraba la mayor desigualdad por ingreso de todo el continente.

La nueva mandataria asume con una gran legitimidad en medio de la crisis
La nueva mandataria asume con una gran legitimidad en medio de la crisis.

La extrema dependencia de las remesas de los emigrados y del apoyo externo en la lucha contra el crimen hace tanto más significativa la presencia de la vicepresidenta norteamericana, Kamala Harris. Además, el 90% del comercio exterior se realiza con Estados Unidos. El respaldo estadounidense a Xiomara Castro se empezó a manifestar antes de los comicios generales, con la visita del secretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian A. Nichols. Tres semanas después, la subsecretaria de Estado para Seguridad Civil, Democracia y Derechos Humanos, Uzra Zeya, estuvo en la capital hondureña donde se reunió con Castro.

“El mandatario salvadoreño Nayib Bukele, por ejemplo, tiene problemas con Washington por sus relaciones con China. Por lo tanto, a la administración de Joe Biden no le convendría asumir una política de alejamiento con Honduras”, dijo a la agencia Sputnik René Hernández, quien fue candidato suplente a diputado por Libre. El dirigente remarcó que la política exterior hondureña se basará en el multilateralismo y la libre determinación de los pueblos. Si bien recordó que la resistencia a los gobiernos del Partido Nacional tras el golpe de Estado contra Zelaya tuvo durante los últimos 12 años el respaldo de Venezuela, Cuba y Nicaragua, la prudencia –dijo- aconseja mantener la equidistancia entre todos sus apoyos y no malquistarse con nadie.

Por su parte, en una entrevista del pasado 2 de diciembre con el diario El Heraldo el vicepresidente electo de Honduras, Salvador Nasralla, consideró fundamental el trabajo con Estados Unidos: “La relación con ellos es tan buena que 48 horas antes del triunfo ya la embajada y gobierno habían reconocido esa victoria”. Según Nasralla, Honduras conservará sus lazos con Taiwán, no así con China continental, ya que, mientras tengamos el apoyo de Washington, “no hay razón para pelearse con el socio y con la potencia que tenemos cerca. Es la que nos compra la mayoría de las cosas”. En consecuencia con esta postura, en la asunción de Castro estará presente el vicepresidente de Taiwán, William Lai, lo que motivó una dura protesta del gobierno chino.

Aunque Xiomara Castro obtuvo un triunfo abrumador en las presidenciales, no pudo convalidarlo en el Congreso, donde sólo consiguió 50 de los 128 diputados y se verá obligada a tejer alianzas con los partidos Nacional y Liberal para lograr la aprobación de sus proyectos legales. La primera crisis se planteó el pasado viernes 21, cuando un grupo de diputados de Libre votó como presidente de la junta directiva del parlamento a uno de los suyos, Jorge Cálix, y no a Luis Redondo, del Partido Salvador de Honduras (PSH), presidido por el vicepresidente Salvador Nasralla. La presidenta electa no reconoció esta directiva de Cálix y Libre expulsó a 18 disidentes (2 de ellos se rectificaron) a quienes ella tildó de “traidores”.

Xiomara Castro encabez la resistencia contra el golpe que sufri su marido Manuel Zelaya
Xiomara Castro encabezó la resistencia contra el golpe que sufrió su marido, Manuel Zelaya.

Ante esta situación las expresiones de solidaridad a través de diferentes redes y plataformas políticas de toda América Latina y el Caribe no se hicieron esperar. La primera de ellas fue la de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL). Asimismo el Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo (GT-FSP) expresó su total solidaridad a la presidenta electa.

Ambas Juntas Directivas del Congreso Nacional carecen de legalidad, según abogados, al violentar la Ley Orgánica del Poder Legislativo. No obstante, el respaldo de la presidenta a Redondo podría obligar a la parte disidente a negociar.

Dada la representación legislativa minoritaria de Libre, era de esperar que la presidencia de Castro sea "cuesta arriba". El Partido Nacional y el Partido Liberal se han propuesto debilitar la alianza que hizo posible el triunfo electoral de la izquierda. Según informes de Transparencia Internacional, “para lograr esta disrupción, hubo negociaciones oscuras, ha habido denuncias de ofrecimientos millonarios, de automóviles blindados, de cuotas de poder”. Y menciona en este contexto "el temor que hay en un grupo muy grande de políticos y empresarios de que se cumplan las promesas de Xiomara Castro en torno a la instalación de una nueva misión internacional contra la corrupción".

De las 30 promesas hechas por la nueva presidenta para cumplir en los primeros 100 días de gobierno, hay algunas directamente ligadas a la empresa privada, otras con valor simbólico, como la venta del avión presidencial o la reducción de salarios de altos funcionarios, las promesas que implican derogar leyes que violentan derechos ciudadanos o de trabajadores, el establecimiento de relaciones internacionales de forma soberana o bien, leyes sobre presos de la tercera edad o detenidos políticos.
Algunas pueden cumplirse por la simple voluntad de la presidenta, pero otras competen a la votación por mayoría calificada dentro del Congreso Nacional (86 votos) y todavía otras que deben ser consensuadas, como la renegociación del Estatuto del Docente para la impostergable mejora de la situación del magisterio-.

Especialmente aquellas reformas que desmonten el neoliberalismo requerirán la movilización de la clase trabajadora, por ej. para derogar el “empleo por horas” y otra para eliminar las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), también llamadas “Ciudad Modelo”, áreas administrativas autónomas con legislación y gobierno propio, supuestamente para promover el crecimiento económico. Otro tema conflictivo será la recuperación de la ENEE (Empresa Nacional de Energía Eléctrica).
En la población hay una gran expectativa de que el gobierno tome posesión, empiece a trabajar y comience a resolver los grandes problemas, como el desempleo, la seguridad pública y la lucha contra la corrupción. Ese es el gran reto que van a tener las nuevas autoridades.

No puede esperarse que el futuro ejecutivo haga grandes reformas. No sólo la resistencia que ofrecerán las fuerzas conservadoras, la corrupción imperante y las redes de narcotráfico que todo lo permean, sino que también la configuración de la coalición entre Libre, el PSH y la Socialdemocracia pone un fuerte freno a cualquier ilusión reformista. Mucho dependerá de la actitud de EE.UU. Si supera el mero declaracionismo, mejora –junto con México- la situación de las decenas de miles de migrantes hondureños que transitan hacia el Norte, bloquea las cuentas de empresarios y políticos corruptos y corrige la actuación de la DEA, Xiomara Castro puede obtener algunos éxitos en la lucha contra el crimen y afirmar reglas institucionales que permitan la transición hacia una democracia sustantiva. Ya sería un enorme avance para Honduras y América Central.

martes, 14 de diciembre de 2021

El ecologismo atlantista hace más costosos los hidrocarburos

 Agencia Télam

Se dispararon los precios del gas licuado norteamericano en Europa

Tras el anuncio de la ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, de que el gasoducto Nord Stream 2 "todavía no puede ser autorizado", los precios del gas en Europa volvieron a subir considerablemente, beneficiando a los importadores de GNL de EE.UU.

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
13-12-2021 | 23:17
 Dr. en Ciencias Sociales
 Analista internacional


El gasoducto Nord Stream 2 todava no puede ser autorizado Foto AFP
El gasoducto Nord Stream 2 “todavía no puede ser autorizado”. Foto: AFP


Después de que el pasado domingo 12 la ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, declaró en un reportaje por el segundo canal de la TV pública (ZDF) que el gasoducto Nord Stream 2 “todavía no puede ser autorizado”, los precios del gas en Europa han vuelto a subir considerablemente, beneficiando a los importadores de gas natural licuado (GNL) de EE.UU. Y eso que los depósitos europeos siguen medio vacíos.

El precio del gas ha alcanzado este lunes un nuevo récord. Los contratos para el 14 de diciembre alcanzaron por la tarde un valor récord de 118 euros por megavatio hora (MWh). Esto es un buen diez por ciento más que el viernes. Los observadores del sector citaron como motivo para el alza las declaraciones de la ministra de Exteriores.

Al ser entrevistada por el informativo Heute Journal por ZDF, subrayó que el oleoducto "no cumple los requisitos de la legislación europea en materia de energía y, de todos modos, las cuestiones de seguridad siguen sin resolverse".

En su acuerdo de coalición el Partido Socialdemócrata (SPD), los Verdes y el Partido Liberal Democrático (FDP) determinaron que los proyectos energéticos se sometan a la legislación europea, "y eso significa que, tal y como están las cosas, este gasoducto no puede aprobarse porque no cumple los requisitos de la legislación europea en materia de energía y, de todos modos, las cuestiones de seguridad siguen sin resolverse", declaró la política de los Verdes. El argumento es que el consorcio Nord Stream AG está registrado como empresa suiza y no en algún país de la UE, pero ésta no es una novedad: se sabía desde que el Estado alemán aceptó el tendido de la conexión.

¿Dónde quedan, entonces, el principio de continuidad jurídica y la obligación de los Estados de cumplir los compromisos contraídos?



Baerbock añadió que EE.UU. y el anterior gobierno alemán habían discutido "que en caso de nuevas escaladas de la tensión en Europa Oriental, este oleoducto no podría conectarse a la red". Se refería a la tensa situación en la frontera entre Rusia y Ucrania.

El gasoducto desde Rusia hasta Alemania se completó hace semanas. La Agencia Federal de Redes tiene hasta principios de enero, para decidir sobre el permiso de explotación del mismo a través del cual se suministrarán anualmente hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural desde Rusia a Alemania.

La actual ministra se había manifestado en contra del Nord Stream 2 ya durante la campaña electoral previa a las elecciones al Bundestag. Sin embargo, el nuevo canciller Olaf Scholz aún no ha adoptado una posición clara al respecto.

El escenario más probable es que la confirmación regulatoria final podría extenderse hasta el final del tercer trimestre o incluso el cuarto trimestre de 2022, pero, si el conflicto entre Rusia y la OTAN por Ucrania se intensifica, es probable que aumente la presión de Estados Unidos y de los Estados de Europa del Este sobre el gobierno alemán para que congele el proyecto.

Para los Verdes y Annalena Baerbock esto sería un gran éxito en política exterior. La decisión del gobierno, empero, aún no está definida, porque en el SPD siguen existiendo algunos destacados partidarios del ducto como la ministra presidenta de Mecklemburgo-Antepomerania, Manuela Schwesig.

El nuevo canciller Olaf Scholz an no ha adoptado una posicin clara al respecto
El nuevo canciller Olaf Scholz aún no ha adoptado una posición clara al respecto.


Es cuestionable cuáles son las alternativas al gas procedente de Rusia. A pesar de la expansión de las energías renovables, Alemania y otros países de la UE seguirán dependiendo de las importaciones de gas y petróleo en un futuro próximo, sobre todo porque, según el acuerdo fundante de la nueva coalición de gobierno, la República Federal pretende adelantar la eliminación de la generación de electricidad con carbón, además de acabar con la energía nuclear. "Lo ideal sería conseguirlo antes de 2030”, dice el acuerdo.

Si se retrasa la autorización y el invierno es frío, aumentarán las importaciones del gas licuado procedente de Estados Unidos, que se obtiene principalmente mediante el método de fracturación hidráulica, muy perjudicial para el medio ambiente.

En su función como ministro de Economía de la Gran Coalición, durante el pasado otoño boreal el actual canciller Olaf Scholz habría ofrecido a EE.UU. apoyar la importación de gas natural estadounidense a través del Mar del Norte en paralelo a la construcción del Nord Stream 2. Considerando sus elevados costos medioambientales, hasta ahora no se sabe si los Verdes se oponen a dicha importación.

La oposición de los ecologistas y toda la prensa atlantista contra el gasoducto no sólo beneficia la importación de gas de EE.UU. y fortalece el bloque antirruso en Europa, sino que contribuye a justificar las operaciones militares de la UE en África.

En un estudio reciente Greenpeace acusa a Italia, España y Alemania de haber gastado más de 4.000 millones de euros desde 2018, para asegurar militarmente la importación de petróleo y gas. Según la investigación, cinco de las ocho misiones militares de la Unión Europea tienen este propósito. Un ejemplo es la misión "Irini" frente a las costas libias. Aunque se supone que vigila el cumplimiento del embargo de armas de la ONU contra Libia, también controla y regula las exportaciones ilegales de petróleo robado desde el país norafricano.

Del mismo modo la operación "Atalanta" en el Cuerno de África protege los numerosos transportes de petróleo y gas que, procedentes del Golfo, se dirigen a Europa a través del Mar Rojo. Ahora Alemania tiene una ministra de Relaciones Exteriores que, como diputada de la oposición en el Bundestag, aprobó la participación alemana en "Atalanta".

Se dispararon los precios del gas licuado norteamericano en Europa
Se dispararon los precios del gas licuado norteamericano en Europa.


En ese momento Baerbock quedó en minoría en su grupo parlamentario, pero es de suponer que los Verdes, como socios de gobierno del SPD y del FDP, volverán a dar pronto su acuerdo a las misiones militares que el gobierno federal considere necesarias. Sobre todo, porque las mismas son ordenadas por la UE, cuya trayectoria Baerbock describe como una "historia de éxito".

En el contexto europeo la industria alemana está hoy a la vanguardia de la transición hacia la utilización plena de fuentes renovables de energía, pero el financiamiento de esta transición depende de que Alemania tenga buenas relaciones con Rusia y siga accediendo sin problemas al mercado chino, su principal socio comercial y económico.

Además, una vez que el Bundestag ya en 2012 decidió cerrar todas las centrales nucleares hasta el final de 2022 y que en el contrato de la actual coalición se acordó adelantar a 2030 el límite para la utilización de carbón como combustible. Entre tanto, mientras se desarrollan las fuentes de energía alternativa (viento, agua, hidrógeno, etc.) y toda la sociedad se adapta para utilizarlas, la industria aumentará su consumo de gas.

El segundo gasoducto que atraviesa el Mar Báltico tiene la función de asegurar el abastecimiento de gas durante la transición. Contra el mismo los partidarios de la alianza atlántica alegan la dependencia que generará respecto a la estrategia europea de Rusia. Este mismo argumento lo refuerzan con la referencia a la crisis en torno a Ucrania, ya que, aducen, si Putin invade el país vecino, de ningún modo se puede autorizar una tubería que le daría el poder sobre los suministros de energía a la principal potencia del continente.

La falacia de dicha argumentación reside en que Rusia no piensa invadir Ucrania por sus costos, Alemania es la más perjudicada, si no se pone en actividad el ducto ya terminado (además de las multas que tendrá que pagar), y Estados Unidos el único beneficiado. La República Federal puede pagar muy caro el ecologismo atlantista de su ministra de Exteriores y la UE.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

¿Podrá Biden controlar la agresividad de sus satélites?

Mientras negocian, EE.UU. y Rusia deben mantener la paz

En la reunión del martes 7 Joe Biden se avino por fin a tratar paritariamente con Vladimir Putin las diferencias entre ambas potencias, pero sus vasallos en Europa Oriental siguen provocando

por Eduardo J. Vior
Infobaires24
8 de diciembre de 2021

El encuentro virtual que mantuvieron esta semana los presidentes de Estados Unidos y de la federación de Rusia duró dos horas y, aparentemente, no trajo ninguna mejora a la tensa confrontación entre ambas potencias, centrada sobre todo (pero no excluyentemente) en Ucrania. Sin embargo, ya el acuerdo para seguir negociando da un vuelco radical a la política norteamericana: por primera vez desde 1990 Washington acepta que sólo reconociendo a Moscú como interlocutor en condiciones de igualdad puede restablecer un cierto orden en las relaciones internacionales. Ahora bien, si Biden trata con Putin sobre las cabezas de los satélites norteamericanos en Europa Oriental, éstos pueden verse tentados a sabotear el entendimiento entre las grandes potencias con provocaciones en la extensa frontera con Rusia. ¿Es capaz EE.UU. de mantener la paz en Europa Oriental?

Los medios de comunicación occidentales están informando sobre la reunión entre Putin y Biden del martes 7 con una uniformidad y disciplina que ya envidiarían las SS: Joe Biden habría hecho una «severa advertencia» a Putin, para que no se atreva a invadir Ucrania, si no quiere que Rusia sufra severas sanciones económicas y financieras y éste no habría respondido.

Dado que Rusia no tiene intención, ni necesidad, ni capacidad de «invadir» (y mantener ocupada por un cierto tiempo) Ucrania, Biden puede representar su rol de sheriff severo y arrogarse el haber detenido una invasión rusa a Ucrania. Aparece como mucho más «duro» que Trump y hasta puede sacar rédito en las elecciones legislativas y regionales de noviembre de 2022.

Vladimir Putin, por su parte, no tiene problemas en pagar este precio, si así evita una guerra. A pesar de que la cumbre a distancia no parece haber tenido ningún resultado, hay claros indicios de que en la conversación los dos jefes de Estado tuvieron intercambios sustanciales (la duración del diálogo, la cantidad y composición del grupo de expertos presentes, los tonos de ambos gobiernos después de la reunión, etc.).

En primer lugar, ambas partes acordaron «nuevas consultas» a nivel de «expertos». Además, la parte estadounidense ha declarado que «todavía no creemos que el presidente Putin haya tomado la decisión» de «seguir invadiendo» Ucrania.

En segundo lugar, considerando que Putin ha trazado oficialmente «líneas rojas» que Biden ha rechazado también oficialmente, parecería que los mencionados «expertos» no tienen sobre qué «seguir consultando». Es que precisamente van a tratar de llegar a entendimientos sobre esas líneas rojas: cuáles son, hasta dónde llegan, qué pasa si se las trasgrede, como quitarles gravedad, etc. Lo más importante de estas futuras tratativas es que tengan lugar. Las negociaciones, por definición, implican, en primer lugar, que ambas partes se reconocen mutuamente como iguales y, segundo, que están dispuestas a participar en un toma y daca mutuamente beneficioso. Si no es así, se trata de imposiciones. Y, según todos los indicios, Biden no presentó a Putin ningún tipo de ultimátum.

Además, Biden llamó hasta ahora tres veces a Putin, se reunió con él una vez y pidió la videoconferencia del martes.  Es decir, la única hiperpotencia mundial tendió la mano a los «asesinos» del Kremlin por lo menos cinco veces y les ha pedido conversaciones para hablar de igual a igual. Por primera vez en treinta años, desde la desaparición de la URSS, un gobierno norteamericano reconoce a Rusia en pie de igualdad.

Por otra parte, después de la reunión cumbre Biden ha prometido llamar a los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia para informarles sobre sus negociaciones con Putin. Pero en esta lista faltan los líderes de Polonia, Ucrania, Rumania, Bulgaria, Moldavia y, por supuesto, los de los tres países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia). Esto demuestra que, sea cual sea la línea propagandística oficial, al menos “alguien” en la Casa Blanca entiende que hay una «Europa real», la que importa, y está el «jardín de infantes europeo» que debe limitarse a esperar a que los adultos arreglen sus problemas y luego les digan qué hacer.

Más tarde, el Consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan relativizó el desdén declarando que Biden también hablaría el jueves con el presidente de Ucrania Volodymir Zelensky.  Pero, ¿qué podría decirle, aparte de darle toneladas de garantías verbales y ninguna efectiva?

Por último, cabe destacar que la parte estadounidense no prometió aceptar a Ucrania en la OTAN (en su lugar hicieron las habituales declaraciones oblicuas sobre «puertas abiertas») y que Estados Unidos incluso ha reafirmado los Acuerdos de Minsk que, de facto y posiblemente incluso de iure, podrían servir para desautorizar cualquier ataque ucraniano contra las regiones autónomas rusohablantes de Donetsk y Lugansk.

Este es otro buen resultado de la cumbre, ya que, cuanto menos poder tengan los miembros orientales de la Unión Europea y Ucrania, menos probable será que impongan su agenda e involucren a las potencias dentro y fuera del continente en una guerra que rápidamente podría hacerse nuclear.

Sin embargo, mientras las negociaciones se ponen en marcha y comienzan a dar frutos, el riesgo de que cualquiera de dichos aliados orientales provoque un enfrentamiento violento con Rusia (con el caluroso apoyo de los belicistas dentro y fuera de EE.UU.) sigue siendo muy alto.

El hecho de que las negociaciones sustantivas hayan sustituido por fin al «unilateralismo» de Estados Unidos es un importante y positivo primer paso, al que deben seguir acuerdos escritos y vinculantes. Es que los políticos estadounidenses son profesionales en decir A cuando negocian con potencias extranjeras y no A, apenas sus medios de comunicación los hostigan.

La reunión del martes 7 entre Biden y Putin puso las bases para desactivar la bomba a punto de explotar en el este de Ucrania. Ahora deben ponerse a trabajar los diplomáticos para organizar la compleja y enmarañada agenda de negociaciones bi-y multilaterales , por un lado, y los servicios de inteligencia, por el otro, para controlar a la multitud de bandas que ven alejarse el negocio bélico que creían tener en sus manos y a los “mariscales ensoñados” en las capitales de Europa Oriental que ya se veían paseando por una Moscú sometida. Mientras no avancen ambas tareas, no vamos a poder dormir tranquilos.

martes, 7 de diciembre de 2021

De Biden y Putin depende que no haya guerra en Europa


¿Puede evitarse la guerra en Europa?

Si este martes 7 Joe Biden y Vladimir Putin no inician la distensión entre ambas potencias, aumentará el riesgo de conflagración en torno a Ucrania y la amenaza de hecatombe mundial

Por Eduardo J Vior
Por Eduardo J. Vior
Agencia Télam
06-12-2021 | 21:12
La situacin en Ucrania sigue generando tensin militar Foto Archivo
La situación en Ucrania sigue generando tensión militar. Foto: Archivo


Este martes por la noche (hora europea), finalmente, los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirán virtualmente para tratar los entredichos que en los últimos meses se han acumulado entre ambas potencias, formando una maraña difícil de desmadejar que arriesga desatar un conflicto bélico en el este de Ucrania. Las declaraciones y amenazas cruzadas fueron subiendo de tono en los últimos días. Una mentalidad calma puede verlas como cartas de póquer que se tiran sobre la mesa, para mejorar las posiciones relativas antes de una negociación. Pero esta visión racionalista obvia el espíritu aventurero que guía al régimen que gobierna Ucrania, capaz de encender el polvorín de sus zonas orientales, con tal de obligar a los aliados occidentales a sostenerlo. Si Washington y Moscú no ponen frenos a las trapìsondas de Kiev, la alianza automática de la OTAN con ese gobierno puede hacer volar el mundo.

“La solución del problema de Ucrania sólo puede obtenerse si se consigue una garantía de no agresión de Kiev al Donbas”, anunció este lunes por la tarde Dmitri Peskov, vocero de la Presidencia rusa, pero más tarde añadió que “Rusia se verá obligada a actuar, si las tropas de la OTAN se despliegan en Ucrania”. Una de cal y una de arena. Así se ha movido la diplomacia rusa en la crisis sobre el presunto riesgo de que Moscú invadiera Ucrania.

Por su parte, la Casa Blanca dijo el lunes que la reunión entre Biden y Putin es una oportunidad para mostrar el apoyo de EEUU a la soberanía de Ucrania. “Estados Unidos está dispuesto a apoyar las conversaciones entre Rusia y la OTAN, pero se opone a las ‘líneas rojas’ de Moscú” dijo un funcionario estadounidense no identificado. Según se informó el lunes en Washington, un paquete de sanciones "bastante agresivo" está siendo elaborado por EE.UU. y Europa en caso de que Rusia invada Ucrania. Una opción "muy presente" es desconectar a Rusia del sistema de pagos internacionales SWIFT y negar a los productores de energía de ese país el acceso a los mercados de deuda. En caso de una "invasión rusa a Ucrania" es también probable que Estados Unidos proporcione ayuda militar a los aliados en Europa Oriental, informó un alto cargo de Washington.

Rememoremos. Después del golpe de estado de febrero de 2014 que derrocó a Víktor Yanukóvich asumió un gobierno prooccidental prohijado por el entonces vicepresidente norteamericano Joe Biden y la subsecretaria de Estado Victoria Nuland, hoy nuevamente encumbrada en el Departamento de Estado. Junto con el gobierno interino que rigió hasta las elecciones que en mayo siguiente ungieron presidente al magnate Petró Poroshenko, milicias que reivindican a los nazis ucranianos tomaron el poder en el oeste del país. En el este industrial, de población mayoritariamente rusohablante y en la península de Crimea, por el contrario, el golpe de estado produjo alzamientos contra el régimen de Kiev y el llamado a Rusia, para que viniera en ayuda.

Así las fuerzas armadas rusas ocuparon Crimea en marzo de 2014, lo que rápidamente fue convalidado por la mayoría de la población local en un referendo. Las regiones industriales de Donetsk y Luhansk, por su parte, se levantaron en armas y defendieron su autonomía contra los neonazis, más tarde sustituidos por el ejército ucraniano. Después de un primer acuerdo en septiembre de ese año, un segundo firmado en Minsk, Bielorrusia, por los representantes de Rusia de un lado, Ucrania, las principales potencias occidentales, del otro, con la supervisión de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), llevó a un cese de hostilidades. Sin embargo, en los años posteriores y hasta hoy Ucrania no cumplió con ninguna de las estipulaciones del acuerdo. Por el contrario, sus fuerzas continuaron hostigando a las regiones autónomas cada vez que pudieron.

En 2019 el ascenso a la presidencia de Volodymir Zelenski, joven actor y director de cine aupado por la principal cadena de TV, alineó a Ucrania definitivamente con la OTAN y la Unión Europea. Desde febrero de 2021, en tanto, repetidas e insistentes visitas de los más altos oficiales del ejército británico indujeron a Zelensky y sus ministros a anunciar la “pronta” recuperación de las regiones orientales. Tal fue la vehemencia y la agitación que en abril Rusia concentró 90.000 efectivos cerca de la frontera común. La señal bastó y el régimen ucraniano se calmó.

Sin embargo, después de la derrota norteamericana en Afganistán, mientras escalaba la crisis de los refugiados en la frontera bielorruso-polaca, el ejército ucraniano aumentó el ritmo de los bombardeos contra el Donetsk. Los ataques a civiles y a instalaciones productivas escalaban de día en día, al mismo tiempo que la prensa occidental desataba una masiva campaña de propaganda alertando por el riesgo de invasión rusa.

En ese momento (principios de noviembre) todavía no había concentraciones demostrables de efectivos rusos cerca de la frontera común, pero con el correr de las semanas, las reiteradas visitas de oficiales de la OTAN (sobre todo británicos), la entrega de armamentos al ejército ucraniano, la masiva intromisión de buques norteamericanos y aliados en el Mar Negro, los frecuentes sobrevuelos de sus aviones y el avance ucraniano hacia el este convencieron al alto mando ruso de que el peligro de guerra es real.
En las últimas 48 horas, en tanto, se ha desarrollado el juego previo a la reunión entre Putin y Biden. El viernes pasado, Yuri Ushakov, alto asesor del Kremlin, presentó la reunión como un "seguimiento" de las conversaciones que Putin y Biden mantuvieron en Ginebra en junio pasado. No obstante, el asesor comunicó que Ucrania encabeza la agenda y, dentro de ella, la relación con la OTAN. El asesor dijo que Moscú necesita urgentemente garantías de que la Alianza no se expandirá hacia el este. " Tanto la Unión Soviética como Rusia recibieron garantías verbales de que las estructuras militares de la OTAN no avanzarían hacia el este, comentó. Sin embargo, resultó que esas garantías no tenían ningún valor, aunque esas declaraciones estaban documentadas de alguna manera y hay registros de las conversaciones correspondientes".

A las pocas horas el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, contraatacó alegando que el presidente ruso es el responsable de las actuales tensiones y subrayó que habrá "consecuencias muy graves", si Rusia "decide seguir un curso de confrontación", y que el propio Biden "se opondrá resueltamente a cualquier acción imprudente o agresiva que Rusia pueda llevar a cabo".

Poco después, el viernes, el presidente norteamericano intervino para decir que "no acepto la línea roja de nadie", en un desafío indirecto a Moscú. Y aclaró: "somos conscientes de las acciones de Rusia desde hace mucho tiempo y mi expectativa es que vamos a tener una larga discusión con Putin", añadiendo que "lo que estoy haciendo es reunir lo que creo que es el conjunto más completo y significativo de iniciativas para hacer muy, muy difícil que el Sr. Putin siga adelante y haga lo que a la gente le preocupa que vaya a hacer".

Obviamente, Biden no va a aceptar negociar un tratado de seguridad con Rusia sobre Ucrania o la expansión de la OTAN. Sin embargo, a diferencia de la descarada diplomacia de megáfono de su principal diplomático, el presidente ha adoptado un enfoque más sofisticado insinuando un "conjunto de iniciativas más amplio y significativo" para discutir con Putin. Dicho esto, las posibilidades de un retroceso de Estados Unidos y la OTAN en Ucrania son prácticamente nulas. La óptica de una "retirada" será simplemente demasiado negativa para Biden, después de Afganistán. Además, la transformación de Ucrania en un Estado antirruso sigue siendo una tarea inacabada.

Las tensiones en Ucrania permiten a Estados Unidos reafirmar su liderazgo transatlántico. El miércoles, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo tras una reunión de ministros de Asuntos Exteriores aliados celebrada en Riga, Lituania que "sólo Ucrania y 30 aliados de la OTAN deciden cuándo está preparada Ucrania para entrar en la OTAN. Rusia no tiene nada que decir y no tiene derecho a establecer una esfera de influencia, tratando de controlar a (sus) vecinos". En realidad, Washington puede ofrecer poco a Rusia, dado que está atado por sus compromisos con el régimen de Kiev.

Aunque no lo digan en voz alta, algunos aliados de la OTAN se muestran escépticos ante las advertencias sobre una inminente invasión rusa. Un análisis interno preparado para funcionarios y diplomáticos de la Comisión Europea dice que "debido a la falta de apoyo logístico el ejército ruso tardaría entre uno y dos meses en movilizarse para una invasión en toda regla. Además, su debilidad logística general impide al ejército ruso una invasión seria. Por lo tanto, no existe una amenaza de invasión inminente".
El análisis concluyó que "Moscú parece comprender plenamente [los] costes de una invasión. Así que el preposicionamiento (de las tropas rusas) tiene más bien que ver con transmitir el mensaje de descontento por la política occidental respecto a Ucrania (el aumento de la presencia de Estados Unidos y el Reino Unido y de la OTAN)".

Putin no quiere iniciar otra guerra en Ucrania, pero Moscú tampoco puede aceptar los crecientes lazos militares de Estados Unidos, el Reino Unido y la OTAN con ese país, así como su adquisición de nuevo armamento. Aunque la Alianza Atlántica no tiene una presencia permanente de tropas en Ucrania, las naciones aliadas han establecido estrechos vínculos miliares con las fuerzas de ese país.

Aquí es donde reside el riesgo. Si no se abordan las legítimas preocupaciones de Rusia en materia de seguridad por la creciente presencia militar occidental en Ucrania y la constante transformación de ese país en un Estado antirruso con el tácito apoyo de Occidente, Rusia no tendrá más remedio que recurrir a la diplomacia coercitiva. Como dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, una mayor expansión de la OTAN "afectará inequívocamente los intereses fundamentales de nuestra seguridad". El mandatario estadounidense no puede permitirse subestimar dicha preocupación.

Queda por ver cómo Biden consigue la cuadratura del círculo en la reunión del martes. Sin duda, Rusia tiene hoy la mejor oportunidad en la era de la posguerra fría para obligar a Estados Unidos a sentarse a la mesa de negociaciones sobre el tema central de su descontento con Occidente: la expansión de la OTAN. Pero, por su parte, el jefe de la Casa Blanca tampoco puede permitirse el lujo de parecer "débil" en una coyuntura en la que su actuación y competencia ya no inspiran confianza entre los votantes estadounidenses. Además, Rusia es una superpotencia energética y, dada la gran dependencia de Europa del suministro energético de allí y la inestabilidad del mercado mundial del petróleo, aislar a Moscú es más fácil de decir que de hacer.

El problema es que, inspirados por los británicos, los norteamericanos vienen alentando en Kiev a un gobierno muy corrupto y plagado de bandoleros. El país está fragmentado entre oligarcas que se pelean permanentemente por las prebendas y el saqueo de sus riquezas. Cuando un país está dominado por una banda de delincuentes que pelean entre sí, es irreal suponer que van a respetar las reglas de buena vecindad. Cualquiera que se siente acosada por otras o tema perder su botín, va a estar tentada de provocar una explosión, para ocultar sus fechorías y seguir medrando. Ahí reside el verdadero peligro: la OTAN alentó a los bandidos y les dio alas. Ahora debe cortárselas, si no quiere que incendien el granero de Europa por donde, además, pasa buena parte del gas que el continente necesita imperiosamente para sobrellevar el invierno. De la reunión entre Biden y Putin debe salir un mandato para detener a los delincuentes que están poniendo al mundo al borde de una guerra de proyecciones impredecibles.