martes, 11 de agosto de 2015

EE.UU. y Rusia dialogan sobre una "limpieza étnica"

EN SIRIA TODOS NEGOCIAN
A COSTA DE LOS CIVILES

Bajo el efecto del acuerdo nuclear con Irán, de las necesidades de todos los actores y de nuevos acontecimientos ha comenzado una frenética ronda de negociaciones sobre Siria, pero todavía nadie quiere ceder posiciones y los primeros acuerdos se dan a costa de la población civil.

Bajo el efecto del acuerdo nuclear con Irán, de las necesidades de todos los actores y de nuevos acontecimientos ha comenzado una frenética ronda de negociaciones sobre Siria, pero todavía nadie quiere ceder posiciones y los primeros acuerdos se dan a costa de la población civil.
Las dificultades de reclutamiento que el presidente sirio Bashar al Assad mismo reconoce, la renovada campaña antikurda del presidente turco Tayyip Erdogan, el nuevo ímpetu de la política saudita bajo el rey Salmán, las dificultades económicas de Rusia y la prisa del presidente Barack Obama por alcanzar resultados han llevado a los contendientes recientemente a dar pasos significativos:
A fin de julio se encontraron en la capital saudita Riad el general Ali Mamluk, jefe de la inteligencia siria, y el príncipe heredero y ministro de Defensa Mohammad Bin Salman y acordaron que este último visite Damasco a fin de agosto. A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov mantuvo en Moscú y en Doha, capital de los Emiratos, varias reuniones con todos los contendientes, incluido el Estado Islámico. En tanto, desde Teherán el canciller sirio Walid al-Moallem viajó el jueves a Omán, árbitro destacado en los conflictos regionales. A su vez, Irán anunció un plan de paz para Siria en el que propone formar un "gobierno de unidad nacional" que convoque a elecciones bajo supervisión internacional.
Marcando un hito en el curso negociador, el viernes 7 el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió unánimemente que una comisión investigue los ataques con armas químicas contra la población civil. Según Vitaly Churkin, embajador ruso ante el organismo, esta semana se consensuaría allí un nuevo plan de paz del enviado en Levante Staffan de Mistura para iniciar tratativas preliminares sobre el terrorismo y la transición política. Finalmente, los ministros de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Adel al-Jubeir, y de Rusia, Sergei Lavrov, se reúnen este martes 11 en Moscú para discutir sobre Levante y el mercado de la energía.
Poco a poco las partes se disponen a un compromiso, pero todo indica que la primera perjudicada será la población civil. El caso más urgente se refiere a dos aldeas cerca de Idlib, en el norte, en las que 40 mil chiítas están sitiados por al-Nusra y otras facciones sunitas. Actualmente el ejército sirio los abastece por el aire, pero la situación humanitaria es dramática. Al mismo tiempo, Hezbolá ha cerrado el cerco en torno a varios cientos de yihadistas en al-Zabadani, cerca de la frontera libanesa. Sobre ambos casos se negocia actualmente para levantar los cercos y que los grupos respectivamente vencedores se queden con las áreas. Así se salvaría a los encerrados, pero legitimando las "limpiezas étnicas".
El diálogo no excluye la guerra. Con la venia de Washington, Turquía bombardea más las posiciones kurdas que las del EI para ocupar la faja fronteriza y da a Estados Unidos libre uso de las bases en el sur y este de su territorio. Sin embargo, los ataques contra los kurdos y los golpes contra los islamistas pueden avivar la guerra dentro de la propia Turquía.
Mientras EE UU bombardeaba el fin de semana 32 objetivos en Siria e Irak, el Estado Islámico conquistaba el jueves una ciudad en la central provincia de Hama y el domingo atacaba cuatro aldeas al norte de Alepo para interrumpir el aprovisionamiento desde Turquía de los rebeldes que controlan la mitad de la ciudad siria.
La Casa Blanca insiste en derrocar a Assad y dividir el país en cantones étnicos y confesionales, pero necesita rápido algún éxito tangible para que el Senado apruebe el acuerdo nuclear con Irán. Rusia, por su parte, quiere mantener su posición en Levante y sostener al presidente sirio, pero necesita que Arabia Saudita cambie su política petrolera. Esta y sus aliados, en tanto, están indecisos entre la amenaza yihadista y su necesidad de contener a Irán.
Todos necesitan negociar con todos, pero nadie quiere perder posiciones militares. ¿Quién tira primero la toalla? ¿Quién trae un poco de consuelo para la población civil? «

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Eduardo J. Vior