martes, 12 de julio de 2016

Se van notando las consecuencias del referendo británico

Bancos europeos en riesgo por el Brexit


De acuerdo con un informe del FMI de fines de junio el Deutsche Bank representa uno de los mayores riesgos para el sistema financiero internacional, más que el HSBC y que el Credit Suisse. La situación se agravó con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea

por Eduardo J. Vior

Tres semanas después de la decisión británica de abandonar la Unión Europea (UE) se empiezan a distinguir algunos ganadores y perdedores. Entre los primeros están Wall Street, las corporaciones multinacionales que operan en dólares, las empresas británicas que negocian con sus 52 ex-colonias y la cooperación chino-rusa. Entre los perdedores están las empresas que comercian entre el continente y la isla, los fondos de inversión y los bancos europeos. Aunque los problemas de éstos últimos no se originan en el Brexit, el referendo los agravó.

El jueves pasado Víctor Constancio, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), esbozó en Madrid la posibilidad de ayudar a bancos en riesgo. Aunque no la mencionó, la banca italiana será la receptora de este dinerojunto, quizá, con la portuguesa. Para ello habrá que flexibilizar la prohibición europea de dar ayudas a bancos en problemas si primero no se solicitó la colaboración de sus accionistas. Según Constancio esta prohibición impidió que los bancos se deshicieran de activos con problemas.

Las manifestaciones del número dos del BCE coinciden con la campaña del primer ministro italiano Matteo Renzi para obtener ayudas del máximo Banco europeo con el argumento de que la enorme inestabilidad resultante del referendo británico impide a los bancos italianos vender los créditos incobrables como ordena la normativa europea. La situación de los Bancos italianos se agravó en los últimos días, cuando el Monte dei Paschi de Siena (MPS), el tercer banco de Italia, de 550 años de antigüedad, fue conminado hace diez días por el Banco Central Europeo a reducir en un 30% su cartera de préstamos morosos durante los tres próximos años. En la bolsa de Milán se suspendieron inmediatamente las cotizaciones de MPS, Unicredit y Banca Popolare Emilia Romagna. La declaración de Constancio fue, entonces, un intento de buscar un compromiso que evite la catástrofe.

Las entidades financieras italianas tienen más de 350.000 millones de euros en créditos dudosos (el 17% del total). Renzi pretendía reestructurar el sector sin ayuda de la UE y a su ritmo, para evitar condicionamientos macroeconómicos. Por eso aplaudió el anuncio del banquero europeo.

En Portugal, en tanto, la Caixa Geral de Depósitos (una banca pública) requiere una inyección estatal de miles de millones de euros, mientras que el Novo Banco se ha vendido a pérdida. Para agravar la situación, el 28 de junio último el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble declaró que si quiebra la Caixa será necesario un nuevo rescate europeo. Con su exabruptoSchäuble hundió el valor de los activos portugueses.

Sin embargo, en Alemania las cosas no andan mucho mejor. Si hasta fin de julio el alemán Deutsche Bank y el suizo Credit Suisse no recuperan diez puntos en el rating de las mayores empresas europeas, Stoxx50, quedarán fuera del índice.

De acuerdo con un informe del FMI de fines de junio el Deutsche Bank representa uno de los mayores riesgos para el sistema financiero internacional, más que el HSBC y que el Credit Suisse. El Fondo teme que los estrechos vínculos que los bancos alemanes (citan también al Commerzbank) tienen con compañías de seguros puedan, en situaciones críticas, generar reacciones en cadena que afecten toda la economía. La crítica del FMI desconsidera, empero, que desde el siglo XIX el capitalismo alemán se desarrolló bajo la dirección de grandes bancos que invirtieron en la economía productiva y se protegieron con el negocio de los seguros. Es una peculiaridad que los dogmáticos del neoliberalismo no entienden.

Los mayores problemas los tiene el Deutsche Bank con la Reserva Federal norteamericana. Por segunda vez la casa alemana reprobó en junio el “test de estrés“del banco central de EE.UU. Se le cuestionaron especialmente un insuficiente control de riesgos e inadecuados controles internos. ¿Hasta qué punto no es ideológica la evaluación de riesgos? Por estas dificultades el gigante germano redujo su valor de mercado a sólo 17.000 millones de euros y quedó a disposición de los especuladores.

Del mismo modo UniCredit, el mayor banco de Italia, vale hoy sólo 12.000 millones de euros, dado que sus créditos morosos ascienden a 51.000 millones. En tanto, en la semana posterior al Brexit el español BBVA (10.000 millones de euros) y los italianos UniCredit (8.400 millones de euros) e Intesa Sanpaolo (8.000 millones de euros) fueron los bancos europeos que más dinero tomaron prestado gratis al Banco Central Europeo.

Los precios de las acciones bancarias europeas, que ya caían un 20 por ciento este año, han duplicado su baja desde la votación. No obstante, el Comisario Europeo de Servicios Financieros, Valdis Dombrovskis, sostuvo el lunes 5 ante el Parlamento Europeo que la crisis de la banca italiana se debe a la baja rentabilidad y a la pesada carga de préstamos incobrables y no al Brexit cuyo gran beneficiario es el dólar que ha subido notablemente su cotización frente a las monedas europeas ofreciendo a los inversores refugio ante la inestabilidad del Viejo Continente.
 
La perspectiva de que Gran Bretaña abandone la UE amenaza asimismo la planeada fusión entre las bolsas de Londres y de Fráncfort.

Muchos de quienes votaron por la salida de la UE ponen grandes esperanzas en la ampliación del comercio con las ex–colonias británicas, pero por sus dimensiones ésta no es una alternativa al comercio con Europa, aunque el Brexit facilitará las inversiones en esos países y el comercio con ellos.

Todavía es temprano para determinar quién ganó y quién perdió por el referendo. La prensa sensacionalista acusa a Rusia de aprovecharse de la fractura europea, pero para Moscú da lo mismo negociar o chocar con los europeos juntos o por separado. Los medios oficiales chinos, a su vez, dieron el triunfo al dólar. En Moscú, por su parte, señalan calladamente a la Organización de Cooperación de Shangai a la que la semana pasada se sumaron India y Paquistán. Con seguridad los principales perdedores son los bancos europeos. ¿Querrán resarcirse en los países emergentes?

EE.UU. y Gran Bretaña chocarán también en Argentina

La Reina contraataca

Con la publicación del informe sobre la guerra contra Irak y la designación de Theresa May Isabel II retoma el control del país y frena a Obama
AFP | Getty
AFP | Getty

La ministra del Interior Theresa May sucederá el miércoles 13 de julio a David Cameron como cabeza del gobierno británico. El anuncio realizado este lunes 11 completó el efecto que tuvo la publicación, el pasado miércoles 6, del Informe Chilcot sobre la guerra contra Irak en 2003 y la ocupación posterior. En ambos hechos seguramente intervino de modo relevante la Reina Isabel II, ávida por recuperar la iniciativa, reunificar a su fracturado reino y recuperar la iniciativa internacional.

Luego de que Andrea Leadsom, ministra de Energía, desistió de competir por el cargo de primer ministro, el presidente del comité de diputados conservadores facultados para designar al nuevo premier declaró a May como líder del partido y nueva primera ministra.

La decisión llegó seis días después de que el Consejo Privado de asesores de la reina Isabel II, dirigido por Sir John Chilcot, publicó su informe sobre la guerra y ocupación de Irak a partir de 2003. La publicación provocó la semana pasada un terremoto político que, sumado al Brexit, debilitó la posición internacional del Reino Unido y lo alejó del tradicional aliado norteamericano. No se trata tanto del contenido del informe –que confirmó las sospechas de la opinión pública internacional-, como de la mentira y la tozudez que frenaron durante seis años su publicación. Redactado por un grupo de selectos aristócratas que reportan personalmente a la Reina, la mayoría –el primero, el propio Chilcot- con larga experiencia en la Policía y los servicios de inteligencia MI5 y MI6, el documento permaneció un tiempo encajonado por presiones internas y norteamericanas. Solamente pudo salir a la luz por decisión de la soberana y en el momento que ella eligió. Ahora la nonagenaria monarca británica festeja los 950 años de su reino demostrando al mundo que no piensa subordinarse.
El documento confirmó que Saddam Hussein no era una amenaza para los intereses británicos, que los datos de inteligencia sobre las supuestas armas de destrucción masiva no eran serios, que no se agotaron las alternativas para una solución pacífica del conflicto, que Estados Unidos y el Reino Unido actuaron al margen del Consejo de Seguridad de la ONU, que no hubo una fundamentación legal seria para la guerra y que ésta no era necesaria.

La comisión presidida por John Chilcot, experto en seguridad con largos años de servicio a cargo de la Policía y supervisor de los servicios de inteligencia MI5 y MI6, comenzó a trabajar en 2009 y tuvo su última sesión en 2011, ya durante el primer gobierno de David Cameron (2010-15 y 2015-16). El informe debió haber sido publicado en 2014, pero el gobierno de los Estados Unidos se oponía a que se difundieran los documentos secretos que el mismo contiene.

Lord Wallace of Saltaire, entonces asistente de la Reina, también rechazó la publicación del informe antes de la elección general de mayo de 2015. En agosto siguiente se anunció una nueva prórroga hasta 2016, para que toda persona involucrada tuviera ocasión de preparar su descargo. En octubre de 2015 Chilcot anunció que el texto estaría pronto para abril de 2016 y propuso darlo a publicidad entre junio y julio. Finalmente no pudo retardar más la decisión y lo sacó la semana pasada como una de las respuestas a la decisión mayoritaria de abandonar la Unión Europea y a la publicación en abril pasado de los “Panama Papers” que desprestigiaron mundialmente los paraísos fiscales en las áreas de dominio o influencia británica.

David Jones | PA Wire | Press Association Images
David Jones | PA Wire | Press Association Images

La opción por Theresa May debe verse en el mismo contexto. Militante conservadora desde su juventud, la política de 59 años es miembro de la Cámara de los Comunes desde 1997. En el gobierno de David Cameron dirige desde 2010 el Ministerio del Interior, el período de servicio más largo en ese cargo desde hace sesenta años, lo que demuestra sus excelentes relaciones con la Policía y los servicios de inteligencia. May se identifica con los principios del “unionismo conservador”, la corriente interna nacida en el último tercio del siglo XIX y que predominó en distintas épocas en el partido hasta ser desplazada por el thatcherismo a fin de los años 70. Los unionistas ven la sociedad como un ente orgánico en el que todos tienen deberes recíprocos. Especialmente la clase alta debe ocuparse paternalmente de las necesidades de quienes están por debajo de ella.

Durante la campaña para el referendo sobre la salida de la UE May apoyó la permanencia en el bloque, pero no se comprometió muy intensamente en la campaña y criticó a la Unión. En ese momento se especuló que la nueva primera ministra se reservaba, para después aparecer como reunificadora del fracturado Partido Conservador. Ahora le va a tocar una triple tarea: reconciliar a los tories, recuperar la unidad del reino y reformular la dañada relación con los Estados Unidos.
Después del cachetazo que Washington dio a Londres con la publicación de los “Panama Papers” y de la conmoción que produjo el abrumador voto inglés por el Brexit, la Reina Isabel demostró su capacidad de rápida reacción y su férrea voluntad de recuperar una porción del poder mundial aun contra su aliado norteamericano. Con la publicación del Informe Chilcot le devolvió el “favor” de ventilar en público los secretos compartidos. Con la decisión por May, en tanto, optó por una política con un firme anclaje en el aparato de seguridad e inteligencia que reporta directamente a la máxima autoridad del Estado, pero con virtudes unificadoras.

La restauración del poder norteamericano por el mejor oficial que la CIA alguna vez tuvo y su avance contra Rusia dejaron al descubierto la futilidad, pequeñez e inútil vanidad de las oligarquías europeas. Al revelar las mentiras y engaños con el que EE.UU. y el Reino Unido destruyeron Levante y elegir para el gobierno a una líder orgánica, la monarca británica, por su parte, salió a dar batalla por sus fueros. En el sur tendremos que buscar abrigo, porque norteamericanos y británicos no se van a atacar directamente, sino por guerras sustitutas en las cuales seremos los no involucrados quienes sufriremos los mayores golpes.

martes, 5 de julio de 2016

Macri es cómplice de la ocupación extranjera

Shell busca legitimar la ocupación de las Malvinas
island
Debemos estar prevenidos para que el gobierno de Macri y Shell no aprovechen la ampliación de nuestras fronteras marítimas y convaliden la ocupación ilegal de las Islas Malvinas.

Por Eduardo J. Vior

Uno de los factores que da continuidad al dominio mundial de las grandes corporaciones internacionales es su capacidad para actuar sistémicamente, desplazando sus inversiones de una zona del globo a otra según cambien las circunstancias. Así, ante la inestabilidad que prometen el “Brexit” y la eventualidad de que Escocia se independice del Reino Unido, Royal Dutch Shell PLC amenaza con trasladar sus inversiones del Mar del Norte a la recién ampliada plataforma continental argentina. La maniobra esconde el reconocimiento fáctico de la usurpación de las Islas Malvinas.

Según informó la BBC el pasado viernes 1°, Ben van Beurden, Presidente del Directorio de Royal Dutch Shell PLC, se propone “echar una mirada atenta” a las inversiones de la compañía en el Mar del Norte. Aunque no lo manifieste, con la amenaza de cerrar o vender viejos pozos frente a las islas Shetland es evidente que el jerarca holandés está presionando a Escocia, para que después del “Brexit” no se independice del Reino Unido. Para ello agita sus alternativas de inversión, entre otras en el Mar Argentino.

Aunque Shell es una de las mayores pagadoras de dividendos del Reino Unido (15 mil millones de dólares anuales), los bajos precios del petróleo hacen que en la City se dude de que pueda seguir cumpliendo con los ahorristas. Ya el año pasado la empresa anunció que recortaría sus inversiones en 30 mil millones de dólares y que eliminaría varios miles de puestos de trabajo en todo el mundo. El anuncio de van Beurden de este viernes va en la misma línea.
No obstante, todavía el 10 de junio Paul Goodfellow, Vicepresidente de exploraciones y yacimientos de Shell para Gran Bretaña, anunció inversiones por cuatro mil millones de dólares hasta 2018 para renovar pozos viejos al oeste de las islas Shetland (al noroeste de Escocia). O sea que las declaraciones del Director General deben tomarse con precaución, como fintas políticas en el contexto del “Brexit”.

La mayoría de los analistas coincide en que los precios de las commodities –especialmente los de los hidrocarburos- repuntarán hacia 2020. Una corporación que piensa mundialmente como Shell no puede, entonces, descuidar el tomar previsiones estratégicas para asegurar su preeminencia también cuando la situación mejore.
En este sentido, en la reunión del capítulo latinoamericano del Foro Económico Mundial de Davos que se realizó en Medellín, Colombia, el 15 y 16 de junio pasados, muchos empresarios veían con optimismo el futuro mediato de la economía energética en el subcontinente. Alentados por los bajos costos financieros persistentes, la instauración de gobiernos neoliberales en Argentina y Brasil y la ampliación transcontinental de las zonas de libre comercio, prevén para los próximos años un sensible crecimiento de la demanda. Obviamente no les interesan los enormes recursos hidroeléctricos, sino los hidrocarburos que pueden ser exportados fuera de la región. En ese contexto representantes de Shell y de la italiana Eni informaron que piensan incrementar sus inversiones en América Latina ante la duplicación de la demanda regional de recursos energéticos hasta 2030.

Ante la reciente resolución de la ONU que reconoció la ampliación de la plataforma continental argentina en un 35%, muchos analistas especulan con la posibilidad de que Shell, aprovechando su privilegiada posición en el gobierno de Mauricio Macri, quiera apropiarse de los yacimientos de aguas profundas y combinarlos con los de las Islas Malvinas donde participa de modo indirecto.

No obstante los avances tecnológicos, para la ampliación de las exploraciones en la plataforma continental y su combinación con las de Malvinas subsiste aún el conflicto por la soberanía sobre las islas que el gobierno de Macri intenta obviar. Así, informes recientes en medios argentinos proponen aplicar allí fórmulas de cooperación transfronteriza que eludan las disputas por límites, como sucede entre Saudiarabia y Bahrein y en otros 60 campos alrededor del mundo. La falacia de la argumentación reside, empero, en que en todos esos casos se trata de marginar por motivos económicos disputas de límites entre dos países soberanos que se reconocen mutuamente, mientras que Argentina nunca ha aceptado el dominio británico sobre las Islas Malvinas. La única posibilidad de que empresas con concesiones del gobierno argentino cooperen con otras que operen en la zona de Malvinas sería, por consiguiente, que éstas últimas recaben la correspondiente autorización argentina, lo que a su vez no pueden aceptar los británicos.

En el contexto de la renovada hegemonía neoliberal en América del Sur los gigantes petroleros se dividen entre sí el coto de caza. Sin embargo, las dificultades técnicas y los altísimos costos de la exploración de nuevas áreas en el Mar Argentino dificultan un pronto aprovechamiento del recurso. Los precios actuales bajos del recurso tampoco justifican invertir grandes sumas en la exploración de nuevos y difíciles yacimientos. Por lo tanto, momentáneamente al gigante angloholandés sólo le interesa asegurarse el control de las nuevas áreas, mientras amenaza a los escoceses, pero debemos estar prevenidos para que el gobierno y Shell no aprovechen la ampliación de nuestras fronteras marítimas y convaliden la ocupación ilegal de las Islas Malvinas.

domingo, 3 de julio de 2016

La oscilante estrategia de Obama hace estallar a Turquía

Erdoğan cosecha tormentas

El atentado al aeropuerto Atatürk muestra las encrucijadas internas y regionales del gobierno turco, junto al peligro de que estalle un conflicto global.
SÁBADO, 02 DE JULIO DE 2016
POR EDUARDO J. VIOR
ANALISTA INTERNACIONAL
Los 44 muertos y 19 heridos que dejó el brutal atentado del pasado martes 28 en el aeropuerto Atatürk de Estanbul fueron la factura sangrienta que el presidente Recep Tayip Erdoğan tuvo que pagar por la irresponsabilidad de una política norteamericana oscilante y errores propios. Ahora, si su gobierno no halla la salida a los dilemas que lo ahogan, el guardián del Bósforo puede estallar y desatar un conflicto intercontinental. En aplicación del acuerdo migratorio del pasado marzo que permitió clausurar la ruta del Egeo el jueves pasado, la Unión Europea (UE) y Turquía abrieron una nueva ronda de negociaciones sobre la adhesión turca al bloque comunitario. Sin embargo, en medio del clima xenófobo agudizado por el brexit es poco probable que los europeos concedan a los turcos la prometida libre circulación por la Unión. Como condición Bruselas exige que Ankara ajuste sus leyes antiterroristas a las normas jurídicas europeas, pero Turquía lo rechaza para no debilitar su política antiterrorista.
 
No obstante, el gobierno turco accedió a la negociación para superar en algo su aislamiento. Ya el lunes 27 el presidente turco había anunciado la normalización de las relaciones con Israel, suspendidas en 2010, después de que fuerzas israelíes atacaran una flotilla con ayuda humanitaria para Gaza y mataran a diez turcos. Como precio del arreglo, Turquía aceptó el bloqueo israelí a Gaza y su potestad para controlar la ayuda de Ankara a los habitantes de la Franja. A cambio Tel Aviv compensará con 20 millones de dólares a los deudos de los muertos de 2010 y permitirá que empresas turcas reconstruyan la infraestructura de Gaza. Israel y Turquía cooperarán asimismo para llevar a Europa el gas de la cuenca marítima frente a Jafa. Por su parte, el presidente ruso Vladímir Putin mantuvo el martes una conversación telefónica con su colega turco, a quien dio las condolencias por el atentado terrorista y prometió reanudar inmediatamente los vuelos turísticos suspendidos después de que en noviembre de 2015 los turcos derribaran en la zona fronteriza con Siria un bombardero ruso que participaba en operaciones militares en ese país y mataran al piloto. Además, el gobierno ruso prometió normalizar las relaciones con Ankara, reanudando, por ejemplo, la importación de productos agrícolas. Para hacer posible la reconciliación, Erdoğan se disculpó por escrito por el incidente militar. No se sabe si el presidente turco reconoció que el avión derribado no había traspasado la frontera siria, si simplemente lo hizo para distender su relación son Rusia o ambas cosas, pero la disculpa fue aceptada.
 
Al mejorar los lazos con Rusia e Israel, Turquía avala la intervención rusa en Siria y obtiene el apoyo de la Mossad, para purgar de islamistas su aparato de inteligencia. Las fuerzas armadas turcas, nacionalistas, laicas y prooccidentales, pueden acompañar el viraje, pero en el propio partido y en la hermandad musulmana que lo sostiene cruje el piso.
 
Erdoğan sembró vientos y está cosechando tormentas. No va a conseguir el ingreso de su país a la UE, de Putin sólo obtuvo una tregua, el Papa ha movilizado a los armenios y a todos los cristianos de Turquía contra la negación del holocausto de 1915, por el acuerdo de marzo pasado con la UE carga con la atención de los refugiados, la guerra civil continúa sin atenuantes en el sureste, el arreglo con Israel es mal visto por la opinión pública árabe y la guerra contra el EI se ha trasladado al interior de Turquía.

Los compromisos de la pasada semana responden a la urgencia por descomprimir tremenda acumulación de conflictos, pero el presidente turco sólo podrá zafar del brete si retoma el curso exterior de sus primeros años. Sin embargo, este giro lo enfrentaría a Estados Unidos, Europa, los islamistas internos y no está claro si tendría el apoyo del ejército. Dentro de Turquía no hay alternativas visibles a Erdoğan y este no encuentra salidas en la política interna ni en la externa. Como los terroristas suicidas del aeropuerto de Estanbul, todo el país puede saltar por el aire en cualquier momento. «
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viernes, 1 de julio de 2016

La decisión británica abre una ventana de oportnidades

Brexit: aprovecharlo o sufrirlo

Oportunidades y riesgos de la decisión británica para la economía argentina
macri-preocupado

En la reunión de gabinete del pasado martes 28 el presidente Mauricio Macri recabó preocupado información y consejo sobre las consecuencias para Argentina del denominado “Brexit” (la decisión de los electores británicos de abandonar la Unión Europea). El ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay y su equipo buscaron calmar al resto de los ministros señalando que la decisión “no afecta la economía local”. Claro que la habitual ligereza de análisis del ex-JP Morgan desconsidera las chances y los riesgos que la ruptura de la UE plantea a Argentina.

Desde el Ministerio de Hacienda y Finanzas señalaron que “en el plano financiero las turbulencias no nos afectan porque tenemos cerrado el financiamiento para este año”. Después de recolectar 16.500 millones de dólares para pagar a los buitres, el Tesoro se quedó con divisas para cubrir el déficit fiscal producto de la recesión y de los cuantiosos regalos impositivos realizados. Sin embargo, si el maná no cae del cielo en este segundo semestre, como prometía el gobierno hasta hace poco, Prat Gay tal vez deba romper la alcancía. ¿Y después? Probablemente la crisis de Europa quizá no les dé chance de buscar nueva deuda allí. No obstante, los funcionarios sueñan con que el Brexit contribuya al éxito del blanqueo, ya que –especulan-, los activos locales pagan las mayores rentabilidades del mundo y la tasa de rentabilidad empresaria también es elevada.

En el intercambio comercial directo entre Gran Bretaña y Argentina no se esperan impactos de importancia porque es muy pequeño. En 2015, el comercio con el Reino Unido alcanzó 1.274,9 millones de dólares (1,1% del total comercializado por Argentina). Sí es, empero, previsible una alta volatilidad temporaria en los precios de las commodities que afectaría el valor de nuestras exportaciones hacia la Unión Europea como un todo y el ingreso de divisas comerciales. El 14,3% de las exportaciones y el 16,3 del total de las importaciones de nuestro país se realizan con la UE, que ocupa un lugar importante entre nuestros socios comerciales. En 2015 Argentina vendió al bloque 8.108 millones de dólares e importó por 10.938,8 millones. El saldo fue deficitario en 1.930,9 millones.
 
Si bien nuestro comercio directo con el Reino Unido es de menor cuantía, su economía está fuertemente integrada con la del resto de su continente, por lo que la salida del bloque perturbará fuertemente las cadenas de producción y elevará los costos de producción, haciendo las exportaciones europeas menos competitivas en el mercado mundial. La consecuencia será una disminución de su crecimiento y, probablemente, una recesión plurianual.

Al mismo tiempo, la decisión ya tomada por el Consejo Europeo, reunido el martes pasado en Bruselas, de prohibir a la Bolsa de Londres negociar títulos en euros afectará su rol como principal centro financiero internacional y probablemente la obligue a subir las tasas de interés con las conocidas consecuencias recesivas para la economía mundial.

En el mediano plazo –señalan algunos analistas- la liberación de Gran Bretaña de los controles europeos sobre los mercados financieros le permitirá concentrar los numerosos paraísos fiscales ya existentes en su área de dominio en un único y gigantesco refugio para evasores impositivos y lavadores de dineros mal habidos. La esperanza expresada por el equipo de Hacienda de que el Brexit induzca a algunos argentinos a repatriar más capitales de lo previsto aparece en este contexto como fatua.

Paul Lloyd / Flickr

François Hollande ya marcó la cancha: “no habrá mercado común à la carte”, avisó. Si el Reino Unido quiere mantener el mercado común con el resto de la Unión debe aceptar la libre circulación de las personas, advirtió. Ésta, precisamente, fue rechazada por la xenofobia británica el 23 de junio pasado. Las negociaciones entre ambos divorciantes se anuncian como difíciles.

El Brexit clausuró, al menos por ahora, las negociaciones para firmar un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. Estas negociaciones ya dependían antes del modo cómo cerraran las negociaciones europeo-norteamericanas para instituir el Tratado Trasatlántico de Comercio y Asociación (TTIP, por su sigla en inglés), tratativas que ahora se retrasarán hasta después de la elección norteamericana del 8 de noviembre. No es pensable que europeos y suramericanos vuelvan a sentarse a la misma mesa hasta el año próximo.
 
El voto británico debilita a la vez a la City de Londres (fortaleciendo a Wall Street) y a la Unión Europea. Gracias a Barack Obama, Estados Unidos ha recuperado el control sobre buena parte de la especulación financiera mundial. Con esta palanca en la mano, el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP) y su hegemonía sobre el continente americano, el (casi seguro “la”) próximo/a presidente/a de EE.UU. podrá negociar por separado con la UE y el Reino Unido el TTIP y consolidar la hegemonía mundial de su país. En este sentido -hay que reconocer- Mauricio Macri ha reaccionado correctamente desde su punto de vista colonial, cuando dejó trascender el martes 28 que “hay que plegarse en todo a los Estados Unidos”. Es dudoso que sus reinas madrinas en Londres y Amsterdam lo acompañen, pero, cuando el barco se hunde…

Gracias a la decisión británica los países del Mercosur han mejorado sustancialmente su posición internacional. Si tienen la voluntad, el momento es excelente para recuperar autonomía y presionar en las negociaciones de soberanía sobre las Islas Malvinas. Desde que éstas cesan de ser territorio de ocupación europea para depender sólo de Londres, es el momento adecuado para denunciar los tratados de Madrid de 1990, recuperar nuestra soberanía y avanzar en la ONU con una propuesta para asociarlas al Mercosur.

El referendo británico ha conmocionado la estructura del poder imperial, pero, después de un período de ajuste, éste volverá a funcionar. Por eso es urgente que los gobernantes suramericanos aprovechen la coyuntura. Si no entramos por esta ventana de oportunidades, se cerrará por mucho tiempo y nos dejará afuera.

martes, 28 de junio de 2016

Aprovechar la chance que nos brindan los británicos


Trabajo & Economía
semanario
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BuenosAires,  Martes 28 de Junio de 2016 - Número 141

El Brexit nos da una oportunidad

por Eduardo J. Vior
No queda aún claro quién ganó con el resultado del referendo británico sobre la salida de la Unión Europea (UE), pero es evidente que la oligarquía financiera que domina a Europa desde hace veinticinco años fue derrotada. En el viejo continente se abre un período de intensa conmoción cambiaria y monetaria que desatará crisis políticas en cadena. Sin embargo, el colapso de la Europa reaccionaria abre una ventana de oportunidades para los países emergentes y los pueblos del Sur.
 El comportamiento de los votantes es sintomático de las causas de la ruptura. Los partidarios de la salida (leave) concurrieron a las urnas en mayor proporción que sus contrincantes. Los primeros relevamientos indican, además, que fue sobre todo un voto dividido por pertenencia de clase, etaria y regional. A favor de la permanencia se manifestaron los ganadores de la europeización financiera y los distritos beneficiados por los subsidios. También Escocia, Gales e Irlanda del Norte optaron por el “remain”, porque perteneciendo a Europa las nacionalidades menores del Reino Unido están mejor posicionados para negociar con Londres. El 75 por ciento de los votantes entre 18 y 24 años votaron por seguir en la UE. Entre los ciudadanos de más de 50, por el contrario, sólo el 44 por ciento optó por la continuidad. La otra causa que explica el “leave” fue la inmigración. Muchos votaron por la salida de la Unión en la esperanza de frenar el ingreso de trabajadores de Europa Oriental.
Los grandes derrotados cuentan en sus filas a los líderes del Partido Conservador, David Cameron, y del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. Para ganar las elecciones de 2015, el premier prometió a los electores conservadores e independentistas realizar este referendo, confiado en poder en el entretiempo arrancar a Bruselas concesiones importantes, pero el compromiso que alcanzó en febrero pasado estuvo lejos de satisfacer las expectativas de la población.
Jeremy Corbyn, en tanto, no pudo conciliar el resentimiento justificado de la base laborista contra la oligarquía europea y local con la necesidad de mantener unido a su partido, de modo de poder ofrecer una creíble alternativa de reformas democráticas y sociales. Su “sí, pero” (sí a la permanencia en la Unión Europea, pero con sustanciales reformas) no convenció. Resta ver si podrá mantenerse a la cabeza de un laborismo profundamente dividido entre la mayoría del bloque parlamentario y las organizaciones territoriales.Los dos mayores partidos del reino se hunden ahora en sendas crisis de conducción que, sumadas a la tormenta financiera y cambiaria, van a demandar la intervención de la corona.
Entre apresurados y mesurados la UE y Gran Bretaña comienzan a discutir su futura convivencia. Una salida sería negociar una asociación similar a la de Noruega, que no pertenece a la Unión, pero cuyos habitantes y mercancías pueden circular libremente por ésta. Sin embargo, la economía británica es mucho más grande y compleja que la del país escandinavo y sus productos y servicios compiten con los de muchos socios de la UE que tratarán ahora deocupar los lugares libres.
Mientras tanto, el gobierno regional escocés anunció que intentará negociar directamente con Bruselas su permanencia en la Unión, una declaración fáctica de independencia que puede desatar una crisis de Estado. En el país del norte todos los distritos electorales se expresaron a favor de la permanencia.
Después de la primera polvareda es hora de hacer las cuentas y enfriar el partido. “Lo mejor sería que durante el verano conversemos informalmente sobre nuestro futuro vínculo“, declaró el sábado a Reuters Matthew Elliott, jefe de la campaña por la salida. Se abre un período de turbulencias financieras. El voto británico debilita en el
corto plazo el rol hegemónico de la City de Londres en el casino financiero internacional y fortalece a Wall Street. Gracias a Barack Obama Estados Unidos ha recuperado el control sobre buena parte de la especulación financiera mundial.
Con esta palanca en la mano, el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP) y su hegemonía sobre el Continente Americano procura como próximo paso negociar por separado con la UE y el ReinoUnido el Tratado Transatlántico de Comercio e Intercambio (TTIP). Probablemente la división de Europa retrase en algo las tratativas, pero, si Hillary Clinton llega a la Presidencia en noviembre, estará en las mejores condiciones para imponer sus términos a una Europa conmocionada y desorientada.
Mientras dure el proceso de divorcio los países del Mercosur estarán en óptimas condiciones para negociar con Europa y/o Gran Bretaña. Contra la visión catastrofista del gobierno argentino, la situación internacional del Mercosur ha mejorado sustancialmente. La prudencia aconseja suspender las tratativas sobre el acuerdo comercial con la Unión Europea y renegociar la agenda. Desde que las Islas Malvinas cesan de ser territorio de ocupación europea para depender sólo de Londres, es el momento para denunciar los tratados de Madrid de 1990, recuperar nuestra soberanía y avanzar en la ONU con una propuesta para asociar las islas al Mercosur.
El referendo británico ha conmocionado la estructura del poder imperial, pero, después de un período de ajuste, éste volverá a funcionar. Por eso es urgente que los gobernantes suramericanos aprovechen la coyuntura para recuperar autonomía. Estamos viviendo una fractura epocal del poder mundial, pero si nuestros gobernantes no se ponen a la altura de las circunstancias, perderemos por largas décadas el tren de la historia.

viernes, 10 de junio de 2016

Sin los derechos de los trabajadores no hay recuperación

El neoliberalismo “bueno” marcha por Francia

Por Revista Veintitres
LECTORES@VEINTITRES.COM

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A la cabeza de un nuevo movimiento “reformista”, el ministro de Economía francés, Emmanuel Macron, dinamita la izquierda en busca de una nueva mayoría.
Por Eduardo J. Vior 

Ni el inicio de la Copa Europea de fútbol este viernes ha dado pausa al gobierno francés de Manuel Valls (Partido Socialista, PS). La Intersindical (que reúne a todas las centrales) está movilizada para frenar la “reforma laboral” que amenaza derechos vigentes desde hace mucho tiempo. Y para echar aceite al fuego, cuando la popularidad del gabinete está en su nivel más bajo, su ministro de Economía, Emmanuel Macron, lanza un nuevo movimiento neoliberal. En medio de la crisis económica, política y social el gobierno socialista se desangra en luchas intestinas y deja libre el camino al Frente Nacional y a la derecha tradicional de Nicolas Sarkozy.

En marche! (“¡En marcha!”), el movimiento político que presentó el ministro de Economía, Industria y Tecnologías Digitales Emmanuel Macron en abril pasado, salió el pasado sábado 4 de junio a timbrear casa por casa para recoger 100.000 testimonios que le permitan diagnosticar la situación del país. En septiembre próximo su líder pretende presentarlo públicamente y en el próximo invierno boreal anunciar “un plan de acción progresista para transformar el país”.

Aunque el joven ministro (39 años) fue miembro del Partido Socialista (PS) entre 2006 y 2009, ha declarado que su fuerza política es a la vez de izquierda y de derecha. Según el diario Libération, En marche! se basa en un sistema de enrolamiento piramidal directamente inspirado por las campañas electorales de Barack Obama en 2008 y 2012. 

Aunque ya está bien posicionado y es conocido por el 70% de los votantes, Macron deberá mejorar mucho su imagen en lo que queda del año. De acuerdo con una encuesta publicada el 3 de junio, por ejemplo, 52% de los franceses piden su dimisión del gobierno. Especialmente el 55% de los votantes de izquierda contra el 44% de los de derecha desea su salida. La encuesta se hizo en medio de un debate intenso sobre su evasión del Impuesto sobre las Fortunas (ISF) gracias a que habita una casa artificialmente subvaluada.

Emmanuel Macron nació en 1977 en Amiens, se formó en un colegio católico, estudió en el Instituto de Ciencia Política (“SciencePo”) de París y en la Escuela Nacional de Administración (ENA) de Estrasburgo. Pertenece, por lo tanto, a la selecta elite formada en las llamadas “grandes escuelas”, los establecimientos superiores de los que salen los dirigentes del Estado y de las grandes empresas privadas. Luego de su posgraduación trabajó como inspector de Finanzas hasta 2008, cuando ingresó a la Banca Rothschild, en la que hizo una brillante carrera y se enriqueció, hasta su regreso a la política en 2014, al incorporarse al segundo gobierno dirigido por Manuel Valls. Paralelamente, desde 2007 forma parte del grupo de expertos denominado “Comisión Attali” (por su presidente). Entre tanto, también en 2007 se casó con Brigitte Trogneux, 18 años mayor que él, su ex profesora de francés en el liceo y descendiente de una familia de fabricantes de chocolate de Amiens que abrió al joven de clase media baja las puertas de la aristocracia provincial. 

Desde que asumió como ministro de Economía, Industria y Tecnologías Digitales, Macron dio un vuelco social liberal a la política económica francesa en el sentido de las reformas de Bill Clinton en Estados Unidos, Tony Blair en Gran Bretaña y Gerhard Schröder en Alemania. En diciembre de 2014 presentó un proyecto de ley, conocida como “ley Macron”, que desreguló el trabajo de los domingos, las profesiones liberales, el transporte privado y de pasajeros y las relaciones laborales en las empresas. El primer ministro Manuel Valls promulgó en agosto pasado la reforma por decreto. En una declaración ilustrativa de su pensamiento, en julio de 2015 Macron se lamentó de que Francia no fuera una monarquía.
 
Aunque fue incorporado al gobierno por el primer ministro Valls, muy pronto obtuvo acceso directo al presidente François Hollande, quien le dio amplia libertad para implementar su política. De este modo comenzó a competir con su jefe inmediato y se convirtió en un instrumento del presidente para anular a sus competidores internos. Particularmente ha respaldado el proyecto de reforma del Código del Trabajo impulsado por la ministra de Trabajo Myriam El Khomri que todas las centrales sindicales rechazan. 


El proyecto de ley ha provocado una intensa movilización sindical, protestas estudiantiles y de la izquierda. Aprobado sin votación por la Asamblea Nacional (gracias al mismo truco constitucional usado para la “Ley Macron”), en los próximos días será tratado por el Senado. Si se promulga, se acabará la semana laboral de 35 horas, se reimplantarán los límites de resarcimiento para los tribunales laborales y se simplificarán los despidos. Valls y Macron apuestan a derrotar a los sindicatos, para poder desregular las relaciones laborales, reduciendo el costo salarial y recuperando competitividad en la perspectiva de los tratados de libre comercio que se negocian actualmente (TTIP, TISA y Acuerdo UE-Mercosur).

En ese camino recrudecen las internas. El presidente da vía libre al ministro de Economía para que sus dos competidores en la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2017 se anulen mutuamente. Macron, a su vez, se enfrenta por la candidatura con el presidente y con el primer ministro Valls. En este juego de destrucción mutua el gobierno de Hollande quizá tenga suerte y limite el poder sindical, pero quien herede los votos será la derecha tradicional de Nicolas Sarkozy, el único en condiciones de derrotar al populismo xenófobo de Marine Le Pen.