domingo, 27 de octubre de 2013

Brasil: alianza estratégica y redistribución de la riqueza

Pacto petrolero para aumentar el peso global

Año 6. Edición número 284. Domingo 27 de Octubre de 2013
Brasil. En torno del petróleo descubierto bajo la capa de sal del océano, el gobierno brasileño tejió una alianza estratégica para competir por la hegemonía global y profundizar la redistribución de la riqueza. 
 
A la licitación del campo petrolero submarino de Libra, frente al litoral carioca, se presentó el pasado lunes 21 un solo consorcio formado por la estatal brasileña Petrobras, dos estatales chinas, la francesa Total y la anglo-holandesa Shell. Con este acople de gigantes el gobierno brasileño espera adquirir suficiente peso global, al mismo tiempo que aplicar las inmensas rentas previstas al desarrollo de la educación y la salud. La derecha vernácula y extranjera comprendió enseguida las implicaciones estratégicas del proyecto y se dispone a bombardearlo ininterrumpidamente. Los grupos de izquierda, por su parte, ven sólo la dimensión local y critican las concesiones hechas a los socios. Pero, para entender el inmenso significado del proyecto, hay que combinar los aspectos internos con los externos.
El consorcio triunfador se compone en un 40% de la Petrobras, en un 10% cada una de las estatales chinas CNOOC y CNPC y en un 20% cada una de la anglo-holandesa Royal Dutch Shell y la francesa Total. En su discurso del lunes a la noche, al festejar la licitación, la presidenta Dilma Rousseff fustigó el pesimismo de los conservadores y rechazó las críticas de la izquierda opositora: “Libra dará al Estado brasileño más de 500 billones de dólares. Todo el dinero de los royalties y la mitad del excedente en petróleo, por un valor de 365 mil millones de dólares, serán invertidos exclusivamente en educación y salud”. Dilma enfatizó que el país recibirá en 35 años 135 mil millones de dólares en royalties, 365 mil millones en excedentes de petróleo y quince mil millones que entrarán próximamente como canon por el concurso. “Son más de 500 mil millones de dólares que serán invertidos en proyectos sociales”, afirmó. Contra los críticos de izquierda subrayó que la licitación “no fue una privatización”. Otro beneficio para el país será la producción en Brasil de los equipos de extracción. “Son más de 18 nuevas plataformas”, enfatizó.
Perfil de las empresas participantes. La anglo-holandesa Royal Dutch Shell es la tercera empresa petrolera más grande del mundo. Pertenece principalmente a la familia real holandesa y al nuevo grupo financiero RIT Capital, de Rothschild y Rockefeller. Rothschild, a su vez, es el mayor accionista de la francesa Total. El grupo RIT surgió en mayo de 2012, cuando en un encuentro entre Jacob Rothschild, de 76 años, y David Rockefeller, de 98, el primero anunció la compra del 37% de Rockefeller Financial Services, el histórico fondo de inversión de la familia norteamericana. Ambos grupos van a cooperar en adquisiciones e inversiones en terceras empresas. Para preparar este vital ingreso en el mercado norteamericano, Rothschild reunificó durante los últimos años las ramas inglesas y francesas de la familia, creando el consorcio de inversión no bancario más grande de Europa.
El magnate británico justificó el ingreso en el mercado norteamericano con los recientes avances allí producidos en la industria petrolera: “Los estadounidenses han sido extremadamente afortunados en el descubrimiento de inmensos recursos de petróleo de esquistos y gas y serán la Arabia Saudita del próximo medio siglo, mientras que a Europa la espera un período muy duro”. A pesar de algunas pérdidas, sus buenas reservas en libras y sus bajas deudas le permitieron en los últimos años expandirse mundialmente. “Nuestra compañía se orienta menos al mercado británico y más al mundial”, dijo el banquero. En China, RIT Capital Partners acaba de formar un fondo de inversiones junto con Create Group, el conglomerado de inversión del Estado chino. En Europa, a su vez, hizo un acuerdo de inversión con el banco francosuizo Edmond de Rothschild, afianzando así los lazos familiares. De este modo avanza hacia la creación de un “banco mundial” que no dependa de las coyunturas de cada continente.
La participación de las empresas estatales chinas en la licitación dio lugar a temores de que “emparedasen” a Petrobras y comprometieran la soberanía buscada con el nuevo régimen de cooperación entre el Estado y las empresas privadas. Para evitarlo, la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) obligó a Cnooc y Cnpc a participar en la licitación como parte de un mismo consorcio, para evitar una falsa competencia. La China National Petroleum Corporation (CNPC) es una empresa petrolera del Estado chino que en el exterior trabaja en una treintena de países de Asia, África y América. Por su cifra de negocios es la sexta empresa más grande del mundo. Por su parte, la Cnooc (Chinese national off-shore oil company) es una compañía petrolera estatal creada en 1982, con numerosas filiales. La más importante es Cnooc Ltd., con sede en Hong Kong y New York. Cnooc es la tercera compañía petrolera china y está especializada en la explotación de petróleo y gas fuera de China en cooperación con empresas extranjeras. En 2013 la empresa subió al puesto 93 entre las 500 más importantes del mundo.
Argumentos opositores. Las críticas conservadoras al modelo de cooperación pergeñado por el gobierno brasileño para la explotación del presal señalan que el control de Petrobras sobre el conjunto de las operaciones aleja a las grandes empresas privadas y retrasa la inversión y el desarrollo de la explotación petrolera. En tanto, ante el éxito de la licitación, el Washington Post del martes 22 informaba que “algunos dicen que el gobierno brasileño va a relajar las reglas, para que en la próxima licitación sea más atractiva para las empresas privadas”.
Después del descubrimiento del petróleo en el presal (a 7.000 metros de profundidad, bajo la capa de sal del fondo del océano), en 2008, con la consigna “el presal tiene que ser nuestro” se formó una amplia coalición de movimientos, grupos y personalidades reclamando la revisión de la actual Ley del Petróleo, para dar a Petrobras el monopolio de la explotación del mineral. Entre los sindicatos críticos se destacan la Federación Nacional de Petroleros (FNP), otras organizaciones de la Central Única de Trabajadores (CUT) y representaciones del Movimiento de los Sin Tierra (MST), confirmando así la ruptura entre el PT y su base sindical. Estos grupos protagonizaron activas, pero no masivas, protestas callejeras contra la licitación que fueron reprimidas por el Ejército que custodiaba la licitación.
Evaluaciones desde la izquierda. En la izquierda cercana al PT, el apoyo a la licitación del lunes pasado es casi total. De acuerdo con Saúl Leblon, columnista del portal de noticias Carta Maior, “el proyecto sería un riesgo, si sólo se atendiera a la renta petrolera; una oportunidad, si se la utiliza para desarrollar la industria e incentivar la capacidad para explotar las riquezas en aguas profundas y para generar recursos para la educación”.
“Para alcanzar estos objetivos –continúa– se crearon diversos mecanismos: 1) un sistema de cooperación por el que el Estado participará directamente de las ganancias obtenidas; 2) la creación de la Presal Petróleo (PPSA), para administrar la cooperación y recibir la parte del Estado federal según el modelo noruego; 3) porcentajes de contenido nacional en la construcción de las plataformas; 4) la conducción del conjunto en las manos de Petrobras y 5) la garantía legal de que la mayor parte de las rentas será aplicada en educación y salud”.
Al convocar a la licitación, el gobierno estaba ante un dilema: si quería obtener de las concursantes más recursos, debía hacerles mayores concesiones; si quería mantener intocados sus principios, obtendría pocos recursos. El compromiso hallado consiste en que la explotación quede en manos de Petrobras y los socios sólo aporten capital. Además, la Presal Petróleo S.A. puede capitalizarse y sumarse como inversora. Según Leblon, el modelo adoptado busca compatibilizar un trilema: urgencia, soberanía y escasez de capital.
Particularmente, la PPSA molesta a los medios conservadores, ya que tiene el 50% de los votos y poder de veto en el comité gestor del consorcio. Se trata de un precedente que puede tener un enorme impacto simbólico dentro y fuera de Brasil. Por ello se esperan intensos ataques de la derecha.
Ante las agresiones norteamericanas recientes, el gobierno brasileño decidió rodear la explotación del presal con una gigantesca alianza estratégica, pero, para evitar que sus socios reduzcan su control sobre el consorcio, el Estado ha fundado la gerenciadora PPSA y construido un sistema de equilibrios por el que las empresas estatales chinas compensarán la voracidad del dúo Rockefeller/Rothschild, mientras éste lo protege contra los ataques norteamericanos y balancea la influencia china. Para lograr esta asociación, Dilma hizo enormes concesiones y moderó sus aspiraciones de aprovechar el petróleo del presal en educación y salud. La evaluación no puede circunscribirse al escenario interno. La jugada tiene implicancias mundiales y sólo a ese nivel puede decidirse si Brasil aumentó su poder con el presal.

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Eduardo J. Vior