jueves, 28 de septiembre de 2017
Entrevista con la televisión rusa
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Muchas decisiones se toman pensando en Argentina
El mundo en el que también estamos
Por Eduardo J. Vior
especial para Infobaires24
especial para Infobaires24
Argentina
no es central en el tablero político internacional, pero muchas
decisiones se toman pensando en nuestro país. Por esto es importante
entender qué pasa en el planeta
Nuestro país no es una potencia central
en los asuntos internacionales actuales. Sin embargo, por su tamaño, su
posición geoestratégica, por sus riquezas naturales y el talento de sus
habitantes muchas decisiones que se toman en los centros de poder
mundiales se hacen pensando en nuestra tierra o nos afectan directa o
indirectamente. Por eso la retórica macrista habla de “volver al mundo”,
como si alguna vez hubiéramos estado fuera de él.Esta columna semanal,
por el contrario, se propone informar sobre hechos, procesos y personas
de la política mundial en tanto partes de nuestro país.
El oro argentino en Londres
En 1997 el Banco Central de la República
Argentina cambió en Nueva York todas sus reservas en oro por dólares
atados a la convertibilidad que se diluyeron en el aire, cuando se acabó
ésta.
Veinte años después el gobierno de
Mauricio Macri repite el desfalco. El pasado 23 de septiembre el Banco
Central informó que enviará a Londres 462 millones de dólares en
lingotes de oro. Se trata de 11.000 mil kilos del metal precioso
adquiridos en 2012 durante la gestión de Mercedes Marcó Del Pont en el
Banco Central para fortalecer las reservas.
En un sentido totalmente contrario,
China ha comenzado a firmar sus futuros contratos de compra de petróleo
en yuanes con respaldo en oro. Actualmente, este país asiático es el
mayor importador de petróleo del mundo y está preparándose para
prescindir por completo del uso de dólares en estas operaciones. La
medida argentina se corresponde, en realidad, con la necesidad de
Estados Unidos, Gran Bretaña y los Países Bajos de acumular oro ante el
abandono del dólar como divisa por un creciente número de países.
Esto sin contar que Argentina y Gran Bretaña tienen un grave
conflicto de soberanía sobre las Islas Malvinas y que el gobierno de
Londres ha militarizado la administración malvinense. Además, el dinero
corre el riesgo de ser embargado por fondos buitre y el Banco Central se
queda sin reservas para el caso (muy probable) de que se dispare una
nueva crisis de la deuda externa que no cesa de subir.
El referendo de independencia de los kurdos en Irak y los compromisos entre Macri y Netanjahu
Este lunes 25 el 90% de los votantes en
el Kurdistán iraquí optó por la independencia. Aproximadamente 40
millones de kurdos viven repartidos entre Irak, Siria, Irán y Turquía,
estados que rechazaron la consulta por temor a la fragmentación de sus
territorios. Teherán y Ankara, incluso, desplazaron tropas a sus áreas
limítrofes con el Kurdistán iraquí como advertencia.
El único miembro de la comunidad
internacional que impulsa la independencia y la creación de un gran
Estado kurdo es Israel. Para ello, Tel Aviv aduce la comunidad histórica
de intereses entre judíos y kurdos. En la época del cautiverio en
Babilonia (s. VI ANE) los judíos fueron confinados en las regiones del
norte y muchos permanecieron en la zona. Todavía, cuando se creó el
Estado de Israel en 1948, muchos judíos kurdos inmigraron a la nueva
nación y hoy hay en Israel unos 200.000 ciudadanos de ese origen.
Desde la década de los 60 Israel ha
entrenado a los milicianos kurdos en el norte de Irak. Si Kurdistán se
independiza y une, será su gran aliado en la retaguardia árabe. Además,
en las regiones kurdas de Irak e Irán hay enormes yacimientos de
petróleo, comparables a los de Nigeria. Por esta razón, durante su
reciente gira latinoamericana, el primer ministro israelí Benjamin
Netanjahu recabó el apoyo argentino y paraguayo contra la minoría
siriolibanesa que habita en las fronteras entre Argentina, Brasil y
Paraguay. Si en Medio Oriente estalla una nueva guerra, Israel pretende
que nuestros países eviten que desde la confluencia del Paraná y el
Iguazú se apoye a los árabes con dinero y armas. Como a principios de la
década de 1990, nuevamente quedamos involucrados en un conflicto
internacional ajeno.
Merkel afirma el timón en la tormenta
La composición del gobierno de coalición que se forme como resultado
de la elección parlamentaria alemana del pasado domingo 24 influirá en
las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y
la Unión Europea. Por eso nos interesa analizarla atentamente.
A pesar de que los demócrata cristianos (CDU/CSU) de la Canciller
Angela Merkel, se mantuvieron con el 34% de los votos como primera
minoría, perdieron el 8,5% de los sufragios que permitieron a los
liberales (FDP) regresar al parlamento después de cuatro años y a la
derechista Alternativa por Alemania (AfD) ingresar como primer partido
liderado por (neo)nazis desde 1949. Los socialdemócratas (SPD), que
habían cogobernado desde 2013, se hundieron en el 20%, su peor marca
histórica. Por eso y, para evitar que AfD encabece a la oposición,
decidieron abandonar el gobierno. La Izquierda (9,2%) y Los Verdes
(8,6%) van últimos como quinta y sexta fuerza respectivamente.
Indudablemente, la recepción de más de un millón de refugiados –que
deberían contribuir a financiar las pensiones- ha derivado votos hacia
la derecha, aunque probablemente con una pequeña ayuda de hackers y
tuiteros rusos.
La mayoría de los votantes prefiere una coalición de gobierno entre
la CDU/CSU, el FDP y Los Verdes. Sin embargo, las diferencias entre
estos partidos son enormes y las tratativas serán muy difíciles. La
muñeca de la Canciller y la consciencia de todos de que no hay
alternativas van a impulsar un compromiso. No obstante, será un gobierno
propenso a sufrir frecuentes crisis. Alemania dejará de ser tan
predecible como hasta ahora y cambiará de rumbo a menudo.
Desde hace diez años Merkel se ha
convertido en líder de la Unión Europea cuya economía ha saneado a costa
de los más débiles. La ha mantenido en el campo liberal, pero con un
creciente distanciamiento de EE.UU. Por el otro lado, aunque tiene
conflictos con Rusia, no es rusófoba. La Canciller aspira a afirmar la
cooperación con la Francia liberal de Emmanuel Macron, para conquistar
los mercados africanos y suramericanos y afirmar el poder europeo en el
mundo multipolar, pero, para lograrlo, deberá imponer nuevamente su
liderazgo en el gobierno y en la calle.
El pueblo argentino tiene interés en el
fortalecimiento de la Unión Europea como interlocutor en el escenario
internacional, pero sin perder soberanía ni entregar su futuro. También
en este caso lo que allá pase nos atañe.
martes, 26 de septiembre de 2017
Después de la elección Alemania se torna impredecible
Un fantasma recorre el Bundestag
Tras el crecimiento de la
extrema derecha, Merkel diseñó una coalición inédita que deberá sostener
el liderazgo alemán y neutralizar a la vez la amenaza xenófoba y
euroescéptica.

Ya es un lugar común decir que la elección parlamentaria alemana del
domingo fue “histórica”. En efecto, los co-gobernantes de la CDU/CSU, de
la canciller Angela Merkel, y el SPD sufrieron fuertes pérdidas,
mientras que los liberales del FDP y la derecha extrema aumentaron
sensiblemente su votación. Los primeros volvieron al parlamento y los
segundos ingresaron ingresó por primera vez desde la Segunda Guerra
Mundial. La jefa de gobierno se prepara a organizar el próximo gabinete
con una inédita alianza de cuatro partidos. Con un equipo tan diverso,
las crisis serán frecuentes, pero la líder demócrata cristiana espera
fortalecerse con ellas y quebrar a la ultraderecha. Alemania mantendrá
el timón de Europa y afirmará el lugar de ésta en el mundo, pero habrá
perdido su previsibilidad.
Ante la magnitud de la derrota (el peor resultado desde 1949), ya el
domingo a las 18 horas el candidato del SPD, Martin Schultz, anunció que
su partido pasaba a la oposición. Podría haberse pensado entonces en un
gobierno de minoría de la CDU/CSU en solitario o en otro –también sin
mayoría– con el FDP, pero como la opinión popular alemana ama la
estabilidad, el lunes a la tarde ya el 54% de los encuestados se definía
por una coalición de la CDU/CSU con el FDP y Alianza 90/Los Verdes,
llamada “Jamaica”, porque reúne el negro de la CDU con el amarillo del
FDP y el verde de los ecologistas, igual que la bandera de ese país
antillano.
El SPD se retiró a la oposición, primero, porque Angela Merkel se
apropió de todas las propuestas socialdemócratas y la gran coalición
(2005-09 y 2013-17) no les redituó, pero también, segundo, para evitar
que el líder de la derechista Alternativa por Alemania (AfD, por sus
siglas en alemán), Alexander Gauland, aproveche que ésta se ha
convertido en tercera fuerza para presentarse como jefe de la oposición
en el parlamento. El 80% de sus votantes están sólo insatisfechos con la
situación del país, pero pueden ser manipulados por este espacio de
extrema derecha.
Curiosamente, el 84% de los habitantes ve positivamente la situación
económica nacional y la propia. La mayoría también piensa que la
democracia funciona bien. Sin embargo, sólo el 51% aprueba el trabajo de
la gran coalición, el 70% teme que se profundice la fractura de la
sociedad en ricos y pobres, dos tercios temen el aumento de la
criminalidad, casi la mitad piensa que el Islam tiene demasiado poder en
Alemania y más de un tercio de la población opina que en Alemania viven
demasiados extranjeros.
La mayoría de estas preocupaciones tiene que ver con el más de un millón de refugiados que Alemania recibió entre 2015 y 2016 y con las dificultades para incorporarlos a la mayoría social. Surgido en 2013 como partido antieuropeo, AfD se montó sobre la ola antiinmigrante y asumió banderas racistas y xenófobas que le dieron este triunfo electoral.
También los liberales se beneficiaron de su dureza en la política de refugio. Después de haber perdido status parlamentario en 2013, ahora se convirtieron en el cuarto bloque parlamentario.
La Canciller sigue teniendo un poder de convocatoria sin par. De todos modos, casi la mitad piensa que 12 años de gobierno Merkel son suficientes y la acusan de ambivalente. Sin embargo, ella valora esa cualidad como reflexividad y no tiene miedo de formar una coalición tan heterogénea como la que se anuncia.
A partir de la experiencia de décadas pasadas, la Canciller confía en que la derecha populista se fracture apenas confrontada con decisiones parlamentarias complejas. Por ejemplo, la todavía presidenta del partido, Frauke Petry, anunció en la conferencia de prensa del lunes a la mañana que formará un bloque unipersonal extrapartidario. Petry aboga por construir una derecha “civilizada” dentro del arco constitucional, en tanto el electo jefe del bloque parlamentario, Alexander Gauland, es un provocador a quien sólo interesa la banca como tribuna de agitación. Para aprovechar estas contradicciones, la Canciller va a derechizar las políticas de refugio y de seguridad y a cooptar a dirigentes.
Nadie se imaginaba la coalición que ahora se anuncia y las negociaciones van a ser largas y duras, ya que en algunos temas las diferencias son enormes. Por ejemplo, los verdes exigen que hasta 2030 se cierren todas las usinas eléctricas alimentadas con carbón y que, a partir de entonces, no se patenten más coches con motor de combustión, lo que los liberales rechazan. Sin embargo, aunque la CDU también está en contra, Merkel ratificó el objetivo de, en el mismo lapso, reducir sustancialmente la emisión de gases de efecto invernadero.
En tanto, ante el rechazo de los futuros socios, los ecologistas deberán guardar en el cajón su propuesta de universalización de la protección médica, que quitaría a las cajas de seguros un negocio muy lucrativo.
La mayoría de estas preocupaciones tiene que ver con el más de un millón de refugiados que Alemania recibió entre 2015 y 2016 y con las dificultades para incorporarlos a la mayoría social. Surgido en 2013 como partido antieuropeo, AfD se montó sobre la ola antiinmigrante y asumió banderas racistas y xenófobas que le dieron este triunfo electoral.
También los liberales se beneficiaron de su dureza en la política de refugio. Después de haber perdido status parlamentario en 2013, ahora se convirtieron en el cuarto bloque parlamentario.
La Canciller sigue teniendo un poder de convocatoria sin par. De todos modos, casi la mitad piensa que 12 años de gobierno Merkel son suficientes y la acusan de ambivalente. Sin embargo, ella valora esa cualidad como reflexividad y no tiene miedo de formar una coalición tan heterogénea como la que se anuncia.
A partir de la experiencia de décadas pasadas, la Canciller confía en que la derecha populista se fracture apenas confrontada con decisiones parlamentarias complejas. Por ejemplo, la todavía presidenta del partido, Frauke Petry, anunció en la conferencia de prensa del lunes a la mañana que formará un bloque unipersonal extrapartidario. Petry aboga por construir una derecha “civilizada” dentro del arco constitucional, en tanto el electo jefe del bloque parlamentario, Alexander Gauland, es un provocador a quien sólo interesa la banca como tribuna de agitación. Para aprovechar estas contradicciones, la Canciller va a derechizar las políticas de refugio y de seguridad y a cooptar a dirigentes.
Nadie se imaginaba la coalición que ahora se anuncia y las negociaciones van a ser largas y duras, ya que en algunos temas las diferencias son enormes. Por ejemplo, los verdes exigen que hasta 2030 se cierren todas las usinas eléctricas alimentadas con carbón y que, a partir de entonces, no se patenten más coches con motor de combustión, lo que los liberales rechazan. Sin embargo, aunque la CDU también está en contra, Merkel ratificó el objetivo de, en el mismo lapso, reducir sustancialmente la emisión de gases de efecto invernadero.
En tanto, ante el rechazo de los futuros socios, los ecologistas deberán guardar en el cajón su propuesta de universalización de la protección médica, que quitaría a las cajas de seguros un negocio muy lucrativo.
No obstante, liberales y verdes coinciden en acelerar la
digitalización del país y en proteger los derechos civiles y la
privacidad de los datos, un ámbito en el que chocarán con los demócrata
cristianos afectos al control policial. De todos modos, los cuatro
partidos quieren más policías en las calles.
Tanto la política europea como las
intervenciones militares fuera de Europa van a ser temas de
controversia. Mientras que los liberales rechazan la propuesta del
presidente francés Emmanuel Macron para dotar a la zona del euro con una
política presupuestaria común, los verdes y partes de la CDU podrían
aceptarla. Por su parte, la Bundeswehr (el ejército federal alemán)
realiza misiones antiterroristas en Mali y en Afganistán que los verdes
cuestionan contra la opinión de liberales y demócrata cristianos.
La discusión sobre la política de refugio, finalmente, se va a
concentrar sobre el número máximo de personas que el futuro gobierno
estaría dispuesto a recibir por año. Sólo los ecologistas se niegan a
fijar dicho límite. Los demás partidos, en tanto, no piensan ni pueden
ceder en esta cuestión, si quieren parar a AfD.
Formar una coalición tan amplia como la “Jamaica” será una tarea de
titanes y, seguramente, su gobierno estará plagado de contradicciones y
conflictos. Conociendo a Angela Merkel, puede predecirse que la
Canciller gobernará a los bandazos, dejando que las crisis maduren
durante un tiempo, hasta tomar una decisión repentina que la deja como
única ganadora. Europa y el mundo deberán acostumbrarse a una Alemania
cambiante e inconstante. Es el precio que todos tendrán que pagar para
seguir dialogando con Angela Merkel a quien todos conocen, muchos
estiman y pocos fuera del país aman.
sábado, 23 de septiembre de 2017
Rajoy pone en riesgo la unidad española
Dos trenes pueden chocar frontalmente en Cataluña
Por Eduardo J. Vior
especial para Infobaires24
especial para Infobaires24
Después
de que el miércoles 20 la Guardia Civil y los Mossosd’Esquadra (policía
autónoma catalana) detuvieron a los 14 principales funcionarios de
Hacienda de la comunidad y secuestraron nueve millones de boletas
electorales, la organización del referendo independentista convocado
para el próximo 1º de octubre quedó desarticulada. La polarización ente
Madrid y Barcelona fortalece, por un lado, la unidad de los partidos
centralistas (PP, PSOE y Ciudadanos) y, por el otro, rescata a los
catalanistas de su grave crisis de legitimidad, pero amenaza la unidad
de España y la continuidad de la monarquía.
El
viernes 22 por la tarde la Justicia dejó en libertad a los detenidos
del miércoles, aunque quedaron imputados por sedición. Al mismo tiempo,
la delegación del gobierno central en Cataluña advertía a los directores
de escuelas que el próximo día 1 no debían abrirlas a personas ajenas.
Por su parte, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont,
publicaba en una página web los lugares de votación para consulta de los
electores. Mientras tanto, miles de manifestantes continuaban en las
calles protestando contra la represión del gobierno central.
En
tanto, numerosos funcionarios electorales de la autonomía renunciaron a
sus cargos, para no tener que pagar la multa de 12.000 euros diarios
por desacato impuesta por el Tribunal Constitucional. Sin administración
de hacienda ni justicia electoral, con las boletas incautadas y las
escuelas cerradas, persistir en la convocatoria al referendo es un acto
simbólico sin efectos legales. Sin embargo, los tres principales
partidos catalanistas (PDdeC, ERC y CUP) no tienen otra alternativa, ya
que el gobierno de Mariano Rajoy, los partidos españolistas y la
Justicia no les dejan margen.
Sólo
Unidos Podemos, que ha convocado para este domingo en Zaragoza a una
gran asamblea de cargos electos de distintas fuerzas mediadoras de toda
España, trata de construir un puente de diálogo. Su propuesta es que el
Estado permita realizar el referendo, pero que el mismo no sea
vinculante y, si triunfa el separatismo, abrir un proceso de reforma
constitucional que permita una mayor autonomía de la región o su
separación en paz.
Por el contrario,
el ministro de Economía Luis de Guindos ofreció en una entrevista que
le hizo el Financial Times más autonomía económica y un mejor sistema de
financiación para Cataluña, si desiste del referendo independentista.
Una propuesta tardía y miope.
El
temido choque de trenes estaba cantado desde que el Parlament, el 7 de
septiembre pasado aprobó las llamadas leyes de desconexión (de
convocatoria al referendo y de transición jurídica hacia la República
Catalana), aboliendo de hecho la Constitución española de 1978 y el
Estatuto de Autonomía. Esa decisión desató la metódica reacción en
cadena de Mariano Rajoy. Sin embargo, la espectacular escenificación de
la operación policial ha sido acogida por muchos catalanes como una
grave afrenta. La indignación social ha rebasado el independentismo,
para extenderse a sindicatos, rectores, estudiantes, colegios
profesionales e instituciones emblemáticas como el Fútbol Club
Barcelona.
El actual
proceso tiene su origen directo en la impugnación en 2010 por el
Tribunal Constitucional del Estatuto de Cataluña de 2006, aprobado por
los parlamentos catalán y español y refrendado por el 74% de los
votantes. Esta sentencia desautorizó a ambos parlamentos y quitó todo
valor a la manifestación democrática del pueblo catalán. Con este
antecedente se consideró delito la consulta popular del 29 de noviembre
de 2014 en la que 1.800.000 personas votaron a favor de la
independencia. Así la máxima autoridad judicial del país adquirió un
carácter partidista y perdió autoridad.
El
conflicto de fondo, empero, se remite al principio constitucional de la
“indisoluble unidad de la nación española” (Artículo 2 de la
Constitución de 1978), continuamente invocado por los centralistas, para
condenar el referendo. Sin embargo, de acuerdo al testimonio de Jordi
Solé Tura, uno de los “padres” de la Constitución, en 1985, la actual
redacción del artículo no resultó de la Asamblea Constituyente, sino de
una imposición militar y, por consiguiente, su legitimidad es dudosa. En
realidad, el artículo fue el resultado del triunfo del nacionalismo
conservador español, para el que la nación española es independiente de
la voluntad popular, sobre el “nacionalismo cívico”, que la concibe como
la asociación libre de los habitantes en ejercicio de sus derechos.
En
suma, el proceso actual ha surgido de una amplia demanda social del
pueblo de la región. Acudir a la retórica de la amenaza a la integridad
de España para neutralizar este impulso sólo puede entenderse como el
intento de la monarquía, las grandes corporaciones, la cúspide de la
Justicia y el conservadurismo desacreditado para mantener sus
privilegios a costa de la democracia. Esta tozudez veta la posibilidad
de ejercer el derecho a decidir sobre la autodeterminación por otra vía
que no sea la de la insumisión o la reforma constitucional y agudiza la
confrontación. No hay nación más sólida que la que se basa en el
consenso cívico y la justicia social. Rajoy ha cambiado el debate: ya no
es “independencia, sí o no”, sino la defensa de los derechos civiles y
políticos de todos los españoles. Los catalanistas pueden haber
extremado el reclamo por razones tácticas, pero el Presidente del
Gobierno está arriesgando la continuidad de la monarquía española y de
España misma.
jueves, 21 de septiembre de 2017
Shelle vende ecología para inocentes
La petrolera holandesa presentó
su informe sobre el consumo energético para los próximos años con un
panorama incierto. El rol de las nuevas energías y el lugar precario de
la Argentina.

Hace dos semanas Royal Dutch Shell presentó a los inversores en
Londres y Nueva York su pronóstico sobre la producción y demanda de
energía para las próximas décadas. La primera conclusión del complejo
estudio es que antes de 2030 difícilmente se alcance el pico de demanda
de petróleo. A pesar del barullo actual de los medios sobre los coches
eléctricos, Shell calcula que para 2025 recién el diez por ciento de los
automotores del mundo funcionarán con electricidad. Por eso el mamut del Mar del Norte está invirtiendo
masivamente en la producción de gas natural licuado (GNL) y ha puesto
el pie en la comercialización de electricidad. No obstante esta
previsión de largo plazo, expertos de la Agencia Internacional de la
Energía (AIE) advirtieron el lunes 18 que la generalizada falta de
inversión por los bajos precios actuales llevará hasta 2020 a la escasez
de hidrocarburos y, consecuentemente, al alza brusca de los precios,
con el consecuente perjuicio para los países y regiones castigados por
la desinversión, como Argentina.
Por su parte, otras previsiones, como la que publicó la noruega DNV
GL, ligada a la empresa estatal Statoil, sugieren que el consumo de
petróleo continuará aumentando hasta más o menos 2028, para luego
descender sostenidamente. Si se tiene en cuenta el largo plazo que
requieren las inversiones en el sector, esta prognosis puede influir
fuertemente sobre el mercado de capitales.
El bajo nivel de los precios del petróleo desde hace más de tres años
preocupa doblemente a las empresas del sector: por un lado, porque
todas han reducido sus inversiones, no saben cuándo la demanda superará
nuevamente a la oferta y temen no estar preparadas para aumentar la
producción. Al mismo tiempo, por el otro lado, necesitan saber en qué
momento dejará definitivamente de crecer el consumo de petróleo, para no
meterse en inversiones a muy largo plazo que, quizás, no reditúen. Ante
este panorama incierto, las mayores corporaciones –como Shell– buscan
apropiarse de reservas existentes, no invertir en su desarrollo, pero
tenerlas disponibles para cuando crezca la demanda. Esto es lo que todas
las empresas petroleras hacen actualmente con Brasil y Argentina, entre
otros países. Entre tanto, comienzan a diversificar sus inversiones,
para preparar la transición de modelo energético.
El mayor ejemplo de esta doble estrategia lo ha dado hace dos semanas
la propia Royal Dutch Shell, cuando después de un siglo ha decidido
poner a la venta sus acciones sobre los yacimientos petroleros de Irak,
para concentrarse en el gas natural. Al mismo tiempo, como su
competidora francesa Total está desplazando sus inversiones hacia la
producción y comercialización de electricidad, también Shell ha
aprovechado los recursos de British Gas (que compró a principios de
2016) para invertir en el mercado eléctrico británico.
Las preocupaciones por el cambio climático, el crecimiento más lento
de la población mundial, la sofisticación de la demanda, las nuevas
tecnologías que han desvinculado el aumento de la producción industrial
del de la energía y el desarrollo de nuevas fuentes energéticas han
contribuido juntos a disminuir el papel del petróleo y a marginar el
carbón.
El informe de Shell señala que muchos esperaban que durante 2016 el
crecimiento de la oferta de GNL superaría el de la demanda, pero sucedió
al contrario. China e India siguieron aumentando sus compras en el
mercado mundial y seis nuevos importadores se añadieron al mercado:
Colombia, Egipto, Jamaica, Paquistán y Polonia. Los mayores ganadores
fueron Australia y Estados Unidos, quienes aumentaron sustancialmente
sus exportaciones.
Mientras tanto, la producción argentina de petróleo y gas sigue
bajando por segundo año consecutivo y ya se encuentra al nivel de 1981, o
sea un 40% por debajo del máximo alcanzado en 1998. Antes de ser
Ministro de Energía, además de Presidente de Shell Argentina, José Luis
Aranguren era su Gerente de Distribución y Comercialización para América
del Sur. La empresa tiene su principal centro regional de licuefacción
de gas en Trinidad-Tobago. Por eso le interesa más ampliar en Argentina
sus plantas de regasificación que invertir en la producción. Si, cuando
aumenten los precios, la oferta mundial de la empresa no basta,
recurrirá también a los yacimientos existentes en el país, mientras
gastamos preciosas divisas en importar el fluido que podríamos producir.
En estas condiciones Argentina no podrá dar el paso hacia nuevas
energías, sino que deberá salir a comprarlas, aumentando así su
dependencia. La transición “ecológica” de Shell sólo servirá a sus
dueños, habitantes del Palacio Real de Amsterdam.
sábado, 16 de septiembre de 2017
Netanjahu y Macri quieren llevarnos a la guerra
Eduardo J. Vior: Medio Oriente, nueva guerra y Argentina involucrada
Si
el próximo 25 de septiembre los kurdos que habitan el norte de Irak
hacen el referendo convocado por el gobierno regional para separarse de
Bagdad, puede comenzar una nueva guerra internacional. Durante su
reciente visita a Argentina el primer ministro israelí Benjamin
Netanjahu ya proclamó su apoyo a la fractura de Irak, mientras firmaba
acuerdos con Mauricio Macri y su par paraguayo Horacio Cartes que pueden
extender el conflicto al Cono Sur de América.
Desde
que Donald Trump es presidente se ha hecho habitual la bifurcación de
la política exterior norteamericana: mientras que el mandatario cumple
seriamente su promesa de combatir al terrorismo, el “Estado profundo”
(la comunidad de inteligencia y el Pentágono) insiste en recurrir al
terrorismo, al tráfico de armas y de drogas, para desestabilizar
gobiernos y justificar guerras. La historia se está repitiendo en torno
al referendo kurdo.
Ante un grupo de
enviados de la ONU, Estados Unidos y el Reino Unido el presidente
regional kurdo, Masud Barzani, se comprometió este jueves 14 a postergar
eventualmente el referendo independentista, aunque advirtió luego que
el mismo es irrenunciable.La delegación internacional propuso a Barzani
un plan de concesiones mutuas entre Bagdad y Erbil, pero el mandatario
kurdo adujo que primero debía consultar a otros líderes de la región
autónoma.
La Casa Blanca teme que la
separación de Kurdistán provoque una guerra con el gobierno central de
Irak y debilite la lucha contra el Estado Islámico (EI) que todavía
controla algunas zonas en el oeste del país. Agudizando el conflicto, el
mismo día 14 el parlamento central iraquí destituyó al gobernador de la
norteña provincia de Kirkuk impuesto por las milicias kurdas. Kirkuk es
una provincia poblada por árabes y kurdos, rica en petróleo, que, al
ser expulsado el EI, fue tomada por los kurdos. La advertenciadel
parlamento central fue acremente rechazada por el legislativo regional
kurdo.Por su parte, Siria, Turquía e Irán están alarmados por la
eventualidad del referendo kurdo en Irak, porque también tienen minorías
kurdas y temen la fractura de sus territorios.
Desde
hace muchos años la CIA y el Mossad financian y entrenan a los
milicianos del Partido Democrático del Kurdistán en Irak, acaudillado
por la dinastía Barzani, contra los gobiernos de Bagdad. Cuando en 2014
irrumpió el Estado Islámico, capturando extensas regiones del norte y
centro del país, el gobierno de coalición de Haider al Abadi, con el
apoyo conjunto de iraníes y norteamericanos, incorporó a los kurdos para
poder vencer a los terroristas con una base amplia. Ahora, cuando Irak y
Siria, con el apoyo de Irán, Rusia y el libanés Hizbulá, están
alcanzando el triunfo, Benjamin Netanjahu empuja a sus aliados kurdos,
para desatar un gran conflicto internacional que obligue a Estados
Unidos a enfrentar a Irán.
El
anuncio del primer ministro israelí desde Buenos Aires siguió en pocos
días a una conferencia que el Mayor General Yair Golan, ex-subcomandante
del Ejército Israelí, dio en Washington en la que apoyó la
independencia de Kurdistán y dijo que el Partido de los Trabajadores del
Kurdistán (PKK, por su sigla en kurdo), que desde hace treinta años
intenta separarse de Turquía, no es una “organización terrorista”, como
la califica, entre otros, Estados Unidos.
Las
declaraciones del militar tuvieron un gran eco internacional, primero,
porque evidencian que Israel busca una nueva guerra para dividir a sus
vecinos del norte y derrotar a Irán y, segundo, porque hace plausible la
denuncia rusa sobre la colusión entre la CIA, el Mossad y el Estado
Islámico. Según informó el portal Sputnik Internacional, el pasado 7 de
septiembre helicópteros norteamericanos habrían rescatado a una veintena
de jefes del EI de la ciudad oriental de Deirez-Zor, prácticamente
recuperada por el Ejército Árabe Sirio. Si bien el pasado viernes 15 el
mismo portal admitió que podrían haber sido informantes norteamericanos o
yihadistas desertores, el hecho de que la USA F haya hecho la operación
sin consulta con sirios y rusos es, por lo menos, sospechoso.
Los lazos de la inteligencia occidental e israelí con organizaciones salafistas son largamente conocidos. Lo novedoso es que “Bibi” Netanjahu haya lanzado la última operación desde Buenos Aires.
El
primer ministro y su esposa Sara están imputados entres procesos por
corrupción. En uno de ellos están inculpados casi todos sus amigos y
colaboradores. Si la justicia no ha logrado, por el momento, inculpar a
Netanyahu, sí ha demostrado que el primer ministro israelí se rodea de
mafiosos.No obstante, éste es cada vez más popular. Sus electores lo
describen como un tipo peligroso…, pero lo apoyan precisamente por eso.
La mayoría de los israelíes no comparten su afán expansionista, pero se
creen amenazados por los árabes y ven al primer ministro como el único
capaz de protegerlos. “Bibi” se aprovecha de ese temor patológico, para
huir de sus problemas internos y, de paso, hacer negocios.
Precisamente
por sus estrechos lazos personales con la familia Trump (y todavía más
con la del yerno del presidente, Jared Kushner), el jefe de gobierno
israelí sabe que el presidente norteamericano no quiere guerras que
desvíen esfuerzos de la reconstrucción de la economía norteamericana.
Para superar esos reparos y obligar al gobierno norteamericano a
apoyarlo, Netanjahu busca ampliar al máximo el alcance del conflicto
venidero. En su intento encontró en la Casa Rosada un socio igualmente
inescrupuloso, necesitado de apoyo para su política represiva y que ya
se aprovechó de haber desviado la responsabilidad por los atentados de
1992 y 1994 hacia Irán y Hizbulá, para tomar el poder y afirmarse en él.
A Mauricio Macri no le importa si, al revolver el avispero en las
fronteras con Brasil y Paraguay, se despiertan eventuales células
yihadistas dormidas. Al contrario, si Israel logra desatar una guerra en
gran escala en Oriente Medio y Argentina y Paraguay provocan una ola de
atentados en la región, será una bienvenida oportunidad para instaurar
dictaduras y conquistar apoyo norteamericano.
El
afán de poder y las tramas corruptas en las que se imbricó Carlos Menem
llevaron a que entre 1992 y 1994 casi 120 personas perdieran la vida en
los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Mauricio Macri tiene
más deseo de poder y es más corrupto que su antecesor. ¿Cuán fuertes son
sus negocios con Netanjahu, como para que esté tan dispuesto meternos
en un conflicto con el que no tenemos nada que ver y que va a tener
consecuencias luctuosas para nuestros pueblos?
martes, 5 de septiembre de 2017
Dos visiones chocan en torno a Corea
La cuestión coreana
Mientras Corea del Norte prueba
misiles, dos estrategias políticas diferentes –y varios conflictos
laterales– chocan en torno al país liderado por Kim Jong-Un.

Después de que el domingo por la mañana Corea del Norte (RDPC, por su
nombre oficial) probó en una explosión subterránea una bomba de
hidrógeno, un vacuo discurso belicista se apoderó de Washington. Kim
Jong-un aprovechó que la semana se abriría con la cumbre de los BRICS en
el sureste de China y se cierra con un foro económico en Vladivostok,
para poner brutalmente la cuestión coreana en la agenda multilateral.
Paradójicamente, esto puede servir para que los aliados de Estados
Unidos en la región le hagan entender a éstos que existe una alternativa
pacífica.
Vladímir Putin y Xi Jinping han acordado este domingo “manejar
apropiadamente” la prueba nuclear norcoreana, informó la agencia china
de noticias Xinhua. Los mandatarios se reunieron en Xiamen, en la costa
de la suroriental provincia de Fujian, donde las naciones del BRICS
(Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) estuvieron reunidos domingo y
lunes con el objetivo originario de fortalecer la asociación que
debieron modificar, cuando la prueba nuclear norcoreana se coló y dominó
la agenda.
China ha expresado una “categórica protesta” sobre el ensayo y en un
comunicado entregado este lunes a la embajada de la RDPC en Beijing ha
reafirmado la doble propuesta ruso-china de que Pyongyang congele su
programa nuclear y que, simultáneamente, EE.UU. y Surcorea (RdC, por su
nombre oficial) desistan de sus maniobras militares conjuntas.
Dmitri Peskov, el portavoz del presidente de Rusia, explicó el lunes
que Putin y Xi Jinping han coincidido en que es importante “evitar el
caos” y que todas las partes involucradas “manifiesten discreción”.
Después de reunirse con Xi Jinping, el presidente ruso ha mantenido un
diálogo telefónico con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, en el que
insistió en el valor de las soluciones políticas y diplomáticas. Lo
mismo dijo el lunes en la conversación telefónica con su homólogo de la
RdC, Moon Yae-in. Peskov informó asimismo que Putin todavía no planea
reunirse con Kim Jong-un.
La discusión sobre este tema continuará en el Foro Económico Oriental
que se reúne del 6 al 8 de septiembre en la ciudad costera rusa de
Vladivostok en la que está planeada una reunión cumbre entre los
presidentes de Rusia y la RdC con el primer ministro japonés, quizás
también con algún representante chino.
Por
el contrario, Corea del Sur y Estados Unidos están discutiendo el
despliegue de un portaviones y bombarderos estratégicos, según informó
la agencia de noticias surcoreana Yonhap. El ejército estadounidense
instalará próximamente cuatro lanzadores del sistema de defensa
antimisiles THAAD en su nueva base, 300 kilómetros al sur de Seúl, y
militares surcoreanos realizarán este mes un simulacro unilateral de
fuego vivo con cohetes de alcance medio Taurus. La agencia agregó que la
inteligencia surcoreana había detectado “indicios” de que Pyonyang se
prepara para llevar a cabo más lanzamientos de cohetes balísticos y por
eso quiere demostrar “fuerza”.
Este lunes, asimismo, Donald Trump ha confirmado en una conversación
telefónica con Shinzo Abe que su país “está preparado para usar armas
nucleares contra Corea del Norte en caso de necesidad”. La sucesión de
mensajes que ha dado el presidente desde el domingo a la mañana ha
incentivado los rumores de que está en marcha una operación en gran
escala. Repitiendo modelos anteriores, entonces, la embajadora ante las
Naciones Unidas, Nikki Haley, pidió que el lunes se reuniera el Consejo
de Seguridad, pero tras varias horas de discusión no hubo acuerdo.
Mientras que EE.UU., Gran Bretaña y Japón pedían sanciones más severas
contra Corea del Norte, China y Rusia advirtieron sobre la inutilidad de
las mismas y abogaron por la diplomacia.
Entre tanto, para forzar a China a presionar a Corea del Norte para
que abandone su programa nuclear, el presidente estadounidense declaró
este domingo que su país puede poner fin al comercio “con cualquier país
que haga negocios con Corea del Norte”, lo que las autoridades chinas
rechazaron inmediatamente. El año pasado Pyonyang comerció por un total
de 6.550 millones de dólares, un 4,7% más que en 2015, el 90% del cual
se realiza con China. Un pequeño volumen para ésta, pero Beijing no
quiere romper el diálogo con su vecino y menos aún por imposición de
Estados Unidos.
Rusia y China quieren tratar la cuestión coreana en un marco
multilateral, porque está estrechamente vinculada con el cerco que los
Estados Unidos han montado desde Asia Nororiental hasta la frontera
chino-india. Rusia tiene pendiente con Japón el contencioso sobre las
islas Kuriles, que la antigua URSS ocupó en los días finales de la
Segunda Guerra Mundial. China y Japón, en tanto, tienen permanentes
roces por la posesión de islas y atolones en el Mar Oriental de China.
Al ya antiguo conflicto con Taiwán se sumó desde hace pocos años la
construcción por China de islas artificiales en el Mar Meridional que ha
agudizado la tensión con Vietnam, Malasia y Filipinas. Para echar nafta
al fuego, además, el Pentágono ha decidido realizar regularmente
patrullas navales en dichas aguas que los chinos ven como flagrante
provocación. Finalmente, recién el pasado 28 de agosto China e India
acordaron retirar sus tropas de un paso del Himalaya, junto a la
frontera con Bután, donde durante dos meses estuvieron al borde de la
guerra. El apretón de manos entre el presidente Xi y el primer ministro
indio Modi en el BRICS selló la reconciliación que ahora será cimentada
con acuerdos económicos.
La complejidad e interrelación de estos conflictos impide resolver
aisladamente la cuestión coreana. Kim lo sabe y presiona con su
armamento nuclear, para obligar a China y Rusia a facilitarle
negociaciones directas con Estados Unidos. Los aliados asiáticos de
Washington también lo saben, pero no logran torcer el rumbo de éste,
porque, desde que Donald Trump perdió el control de la política exterior
a manos de los militares, la lógica diplomática ha sido remplazada por
la de la zanahoria y el palo.
Corea del Norte está intentando conseguir que EE.UU. se siente a la
mesa de negociaciones para poner oficialmente fin a la guerra de Corea
(1948-53), mientras que Washington persiste en su
negativa a dialogar con potencias más pequeñas y sigue actuando, como si
todavía dominara la situación.
Los líderes norteamericanos saben que la guerra no es una solución a
la crisis coreana, pero insisten en intimidar a los norcoreanos y no
vislumbran que una negociación integral hoy se avizora como el único
camino hacia la distensión regional. Lo contrario sería una larga noche, negra y fría.
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